Niño gordo, niño flaco, ¡un respeto!

Autor:Manuel Cobo del Rosal
Páginas:29-31
 
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Me llegan noticias, incluso imágenes en televisión, de un pequeño adolescente que está gordo, aunque últimamente había perdido cerca de 30 kilos de peso. Lo sorprendente no es que esté gordo, como podría estar flaco; lo preocupante, al menos para mi sensibilidad, es que el gobierno de una Comunidad Autónoma y el Fiscal de "menores" hayan intervenido de forma muy decidida, para quitarle a sus legítimos padres la tutela, custodia y hasta la mismísima tenencia del pequeño adolescente al que adoran. La natural e inmediata respuesta ha sido colocar en situación ignorada a su vástago y digo natural porque yo hubiese hecho lo mismo.

En una bizarra actuación la Fiscalía de menores de la Comunidad de Galicia, "se hecha para adelante" y va a por el niño, por supuesto con la oposición y abierta contradicción de sus padres, exigiendo la entrega del menor a los organismos administrativos que, según cree, deben tenerlo, tutelarlo y adelgazarlo porque, la verdad sea dicha el niño estaba o está bastante gordito, aunque no abandonado ni menos desatendido, por sus progenitores.

Así por las buenas, el representante de la Ley quiere quitarles el niño para que lo cuiden y adelgacen unos probos funcionarios, supongo que de esa administración autonómica. Me parece todo ello una exorbitante exageración. Si los Fiscales, siquiera sea de menores, se van a dedicar ahora a abrir frentes y tener batallas

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con la ciudadanía, sea cual fuere, con sinuosas inter-pretaciones de la Ley y de los reglamentos, estamos apañados. Creo que hubiera sido más sensato que esa Fiscalía o esos funcionarios que tengan como función la protección de los menores hubieran tratado con los padres del pequeño, les hubiesen ayudado y buscado medios, y con toda gratuidad pues parece que son personas muy modestas y hubiesen hablado con un pediatra nutricionista para que le pusiera una dieta y se les ayudara económicamente a poder mantenerla, no hay que olvidar, que, con toda seguridad, el niño se alimenta fundamentalmente de hidratos de carbono, féculas y azúcares, lo que es mucho más barato, que una dieta rica en proteínas ya sean vegetales o animales que, seguramente, le harían perder, con toda rapidez, los kilos que parece ser le sobran al pequeño.

Un estudio del menor llevado por sus padres al pediatra nutricionista no tendría que ser traumático, como lo es la separación familiar, y esto es lo grave, para el niño, y para su familia y es más inteligente, por no decir más...

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