Artículo 4.º Simbolos políticos

Autor:Pablo Lucas Verdú
Páginas:285-294
Cargo del Autor:Catedrático de Derecho Constitucional Emérito Universidad Complutense de Madrid
RESUMEN

1. Significado constitucional del simbolismo político. 2. Funciones de los símbolos políticos. 3. Análisis jurídico-político del precepto. 4. Legislación. 5. Jurisprudencia.

 
ÍNDICE
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1. Significado constitucional del simbolismo político

El artículo 4.° de la Constitución cumple una función capital característica de toda comunidad política, a saber: la función de integración simbólica del Estado. Sorprende que la doctrina española y los comentaristas de la Constitución hayan prestado escasa atención a este aspecto.

La falta de atención al contenido político constitucional del artícu lo 4.°, corrobora su interpretación formalista-exegética y el abandono de su significado profundo.

De esta forma se relativiza el contenido esencial del simbolismo político intrínseco a la bandera nacional.

Toda comunidad necesita símbolos que expresen, sensiblemente, el propósito de vivir juntos, de continuar haciéndolo en el presente y en el fu-Page 288turo.

Tales símbolos; banderas, escudos, himnos y en el mismo sentido conmemoraciones solemnes como fiestas nacionales de independencia, día de la Constitución, de la Coronación, o el respeto de cosas materiales (Corona de San Esteban para el reino de Hungría, árbol de Guernica para el País Vasco, campana de la libertad para los EE.UU. de América del Norte) amén de documentos venerables como la Carta Magna para los ingleses, la Declaración de Independencia y la misma Constitución para los norteamericanos o la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 para los franceses, cumplen la importante misión de integrar a los ciudadanos en sus respectivos Estados.

A veces los símbolos realizan, más eficazmente, la adhesión del pueblo al Estado o a su comunidad natural que las regulaciones jurídicas, dado que la naturaleza humana no sólo es racional sino, además, sentiente.

2. Funciones de los símbolos políticos

Los autores alemanes coinciden en subrayar la funcionalidad de los símbolos políticos: la estatalidad se expresa mediante símbolos (Klaus STERN). Para KOELLREUTTER los símbolos son expresión de la cualidad de una comunidad politica de suerte que reconducen a unidad elementos contrapuestos dentro del Estado. La autorrepresentación del Estado, mediante símbolos, contribuye a que se reconozca la dignidad del Estado (J. PARTSCH).

Los símbolos, pues, sirven para representar al Estado. Hay una semejanza entre representación y simbolización políticas porque las dos operan la integración del Estado.

La diferencia entre ellas radica en que la representación se verifica a través de personas y, en cambio, la simbolización por medio de señales o signos (STERN) y, podemos añadir, como vimos, mediante cosas, materialidades o documentos. Cabe, también, que determinadas personas no sólo ejerzan la representación, sino que cumplan funciones simbólicas. Así, el general DE GAULLE, símbolo de la resistencia y luego de la grandeur de Francia.

La simbolización política se sirve no sólo de señales, de signos, además de ademanes como saludos: el puño en alto y cerrado, el brazo extendido, la uve de la victoria formada por los dedos, o se ayuda con gritos y canciones.

El cromatismo, el esteticismo, el énfasis en un estilo político determinado mediante el léxico correspondiente son, también, manifestaciones del Page 289 simbolismo político que atrae o repele según los casos.

Cada forma política cuida su simbolismo. Este no sólo es patrimonio de los movimientos fascistas, porque mucho antes con la independencia de las colonias norteamericanas de Inglaterra, en la Revolución francesa se utilizaron señales y signos característicos inspirándose en los modelos grecolatinos .

La política se manifiesta no sólo en la actividad regulada por normas e instituciones jurídicas, en elecciones, votaciones, debates parlamentarios, en sentencias transcendentales de Altos Tribunales también mediante símbolos dentro de esas mismas actividades juridicámente reguladas (la maza y el cojín de lana del Speaker de los Comunes, ciertos ritualismos y conmemoraciones en diversos países).

El simbolismo público se intensifica en la lucha política (identificación de las papeletas de voto mediante signos de los partidos y coaliciones electorales, etc.).

Los símbolos y particularmente la bandera, identifican a los Estados en la comunidad internacional, en el tráfico entre las naciones, en las conferencias internacionales, en las sedes de embajadas y legaciones en el extranjero.

El simbolismo cumple además una importante función de canalización y exaltación del patriotismo. El culto a la bandera no es simple fetichismo, trátase de un medio multisecular aceptado por todas las comunidades políticas durante mucho tiempo.

La institución militar no se concibe sin el respeto y veneración de la bandera. El juramento de los reclutas en solemne fiesta cívico-militar, expresa, significativamente, lo anterior.

El alcance simbólico de la bandera entraña mediante la exhibición de su cromatismo, la rememoración del pasado histórico nacional, de sus glorias, y sacrificios, de la voluntad de continuar esa historia común.

La bandera nacional junto con otras señales representativas: himno, escudo nacional, fiesta nacional, Día de la Constitución, conmemoración de los caídos de la pasada guerra, contribuyen a identificar el sentimiento constitucional.

Una vez más se confirma que la ciudadanía, dada la naturaleza no sólo racional, sino además sentiente de sus miembros requiere su integración en la comunidad nacional a través de símbolos.

Esto explica los honores que se tributan a la bandera y al himno nacionales, regulados en disposiciones precisas, en momentos solemnes en la vida del Estado: jura de bandera por los reclutas, desfiles militares y cívico-patrióticos, inauguración de monumentos conmemorativos de glorias pasadas, presencia del Rey en acontecimientos oficiales,...

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