Abordaje del error en la era de la calidad y de la seguridad de la salud: deliberaciones éticas

Autor:José Mª Rodríguez Merino
Páginas:205-217
RESUMEN

1. Introducción. 2. Objetivos. 3. Métodos. 4. Resultados. 5. Conclusiones. 6. Notas.

 
ÍNDICE
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1. Introducción

El fundamento de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) es la cultura del conocimiento científico y tecnológico. Esta Medicina es gestionada por las entidades sanitarias occidentales, tanto públicas como privadas, con parámetros de mejora continua de la calidad y de alta garantía para la seguridad de la vida y salud de los pacientes. Sin embargo, en el gran océano de la calidad/seguridad de los sistemas de salud euro-americanos, emergen, de vez en cuando, islotes o archipiélagos de error, lo cual evidencia que no todo el océano de los entes de salud goza de aguas transparentes, limpias y tranquilas.

Errar es humano1 y la calidad/seguridad total es un absoluto que no existe, aunque la actividad médica siempre es manifiestamente mejorable en su calidad, exigible en su seguridad y perfeccionable en la aspiración a la excelencia de cada profesional. Si el principio fundamental de la ética médica es “lo primero no hacer daño” (primum non nocere)2, que obliga a todo galeno que se precie de ello, también es cierto que la Medicina es ciencia de lo probable y de lo incierto. Por ello la actividad del profesional sanitario, como toda actividad humana, es susceptible de generar errores. Que éstos se puedanPage 206 cuantificar y/o cualificar en mayor o menor grado depende, tanto de los sistemas sanitarios y de las organizaciones profesionales, como de las reclamaciones de los usuarios, de tal manera que es necesario que todos se impliquen y colaboren para reducir, corregir y/o prevenir estos “accidentes” en un campo tan sensible como es el de la salud de la comunidad.

Los estándares de calidad/precio en todo el ámbito sanitario se originaron en las reivindicaciones que hacían las asociaciones de consumidores, principalmente en Estados Unidos en las décadas de los sesenta-ochenta respecto a los bienes comerciales e industriales, al exigir una correlación calidad/precio3. Este método de correlación equitativa no admite el desperfecto, la baja calidad, el mal funcionamiento o el error de la mercancía, en cualquier grado que sea. Ésta es la teoría capitalista y neoliberal, practicada por todas las sociedades industrializadas y su aplicación a la gestión sanitaria es patente. No obstante, a pesar de exigir una calidad total y una máxima seguridad, todavía se producen múltiples accidentes, detectables y reparables unos e indetectables e irreparables otros.

La hipótesis de este trabajo se centra en comparar y analizar las dos culturas, la del error y la de calidad/ seguridad, tan demandadas por los usuarios de los Servicios de Salud. En Norteamérica se ha originado un debate sobre la judicialización de la Medicina y la gravedad, magnitud y cuantificación de los errores médicos4; de tal manera que esto ha desprestigiado a diversos especialistas y ha dañado la salud e incluso llevado hasta la muerte a miles de pacientes.

El informe del Institute of Medicine (IOM)-Errar es humano (1999)-fue subestimado por muchos entendidos en la materia, porque sólo se habían contabilizado los errores que se habían producido en los hospitales, pero se habían dejado fuera áreas tan generadoras de errores médicos como ambulatorios o servicios sanitarios a domicilio, ya que hay muchos “accidentes” que, por su magnitud, o no se detectan o no se denuncian o no se identifican como tales o no salen a la luz pública. LoPage 207 cierto es que, a partir de este informe, tanto las asociaciones de consumidores como el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Norteamérica, trataron de impulsar un Centro que tuviera en cuenta la seguridad de los pacientes, con el fin de prevenir, identificar, reducir o evitar los errores médicos. Tales errores, además de ser costosos al erario público y a la propiedad privada, dañan la salud y la vida de los pacientes, minan el prestigio y la imagen de los profesionales y socavan la confianza de los usuarios en las instituciones sanitarias.

Las causas que inducen al error son múltiples y variadas:

  1. las del factor humano focalizadas en torno a la profesión: por estrés, sobrecarga laboral, “quemado” (“burnt out”), fatiga, incompetencia, negligencia, imprudencia, mala praxis, irresponsabilidad, etc.

  2. las del factor técnico: aparataje tecnológico defectuoso o de baja calidad.

  3. las del factor institucional: falta de recursos materiales, mala gestión, gestión errónea o asignación inapropiada de recursos.

Respecto a las fuentes en las que se originan los errores médicos, cabe citar las siguientes:

1. Información inadecuada, imprecisa, empleo de guías o protocolos no actualizados o erróneos, falta de comunicación suficiente y clara.

2. Diagnóstico de pacientes equivocados, confusión en Historias Clínicas, falta de higiene en utensilios clínicos o polución medioambiental.

3. Tratamientos: métodos, procedimientos erróneos, con cuidados desproporcionados.

4. Farmacología: prescripciones de medicamentos defectuosos, ilegibles, por Internet, prospectos no claros o incomprensibles, dosis erróneas, administración incorrecta (tiempo, dosis, etc.), grado de toxicidad (según dosis o pasada la fecha de caducidad), por automedicación.

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5. Equipo que no funciona, no está coordinado, no es interdisciplinar, elude su responsabilidad.

6. Descoordinación interinstitucional en urgencias, emergencias, traslados, gestión no equitativa de recursos.

7. Ensayos clínicos hechos sin el debido consentimiento, ni garantías, ni información de posibles efectos adversos o secundarios, grado de toxicidad, sin aseguramiento, etc.

Por especialidades: ginecología, obstetricia, anestesiología.

En tiempo: después de fiestas, guardias intensas, estrés.

Respecto a nuestro país, en 2001 la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos reflejó la preocupación de los médicos españoles ante el número elevado y creciente de denuncias, quejas, reclamaciones e indemnizaciones que algunas fuentes estimaron en 50.000. Sólo el 18% de los fallos de la Audiencia Nacional, de las demandas interpuestas a los Entes de Salud, terminó en condena. Por especialidades los cirujanos, ginecólogos y anestesistas se llevaron el mayor número de encausados. Por causas, fue la falta de información adecuada y la comunicación no fluida entre médico y paciente5. En el caso de la Comunidad Autónoma de Madrid, de las 50.000 quejas que cursaron los madrileños en 2003 sobre la red sanitaria, solamente se tramitaron 42 por errores médicos, principalmente en diagnóstico y tratamiento.

Es evidente que en todos los sistemas sanitarios se producen errores médicos, pero de lo que se trata es de conseguir que tales “accidentes” se puedan abordar desde el punto de vista ético con el fin de prevenirlos y/o evitarlos para ofrecer una...

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