La creación de la Provincia de Alicante

Autor:José Antonio Pérez Juan
Páginas:39-58
RESUMEN

A) El proceso de división territorial - 1. Antecedentes - 2. Alicante: provincia independiente - B) La Diputación Provincial de Alicante - 1. Instalación - 2. Los primeros pasos de la nueva Corporación

 
ÍNDICE
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A) El proceso de división territorial

La desigual distribución del territorio español a finales del siglo XVIII79, configuró un mapa político-administrativo calificado por Guaita como «algo

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abigarrado, complejo, confuso, y quizá sin excesiva hipérbole, casi caótico»80.

División territorial que impedía al Gobierno dirigir sus órdenes y providencias «a los muchos pueblos de la vasta Monarquía Española, por la pequeñez de unos, la identidad del nombre de otros, y la falta de noticia exacta y Prontuario de todos, de su calidad, Partido y Provincia a que pertenecían»81y que exigía una pronta racionalización. Para ello, el 22 de marzo de 1785 se encomendaba al Conde de Floridablanca la elaboración de un «Prontuario o Nomenclátor de los pueblos del Reino sin omitir el más pequeño y extraviado, con expresión de sus Jurisdicciones, Partidos y Provincias». Para su realización, Floridablanca solicitó a los intendentes una relación de las jurisdicciones inferiores y lugares de su intendencia, datos que fueron publicados en 1789 bajo el título España dividida en provincias e intendencias y subdividida en partidos, corregimientos, alcaldías mayores, gobiernos políticos y militares, así realengos como de órdenes, abadengo y señoríos. Se trata de una obra confusa82, que un importante sector doctrinal no considera una auténtica división territorial debido a que, en opinión de Calero Amor, se limitó únicamente a ordenar y catalogar las provincias existentes, «enumerando los núcleos de población que pertenecían a cada una de ellas e indicando su situación jurídica»83. En ella, Alicante formaba parte de la provincia de Valencia84. Habrá que esperar unos años más para que Alicante sea capital de provincia. Es en 1799 cuando Carlos IV, por razones fiscales, amplía la división de Floridablanca creando las provincias marítimas de Cádiz, Málaga, Cartagena, Santander85, Asturias y Alicante86. No obstante, y por razones que desconocemos, en 1805, Alicante volvía a agregarse a Valencia87.

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1. Antecedentes

España entraba en el siglo XIX con una división administrativa territorial arcaica, irracional y desproporcionada que exigía urgentemente una nueva configuración. El primer intento es realizado por José I Bonaparte mediante decreto de 17 de abril de 181088. En la citada disposición el territorio español, siguiendo el modelo francés89, era dividido en 38 prefecturas y 111 subprefecturas, tres por cada prefectura, excepto Ciudad Real, Cuenca, Madrid y Teruel que sólo contaban con dos, y Murcia que tenía cuatro subprefecturas. Entre las nuevas prefecturas creadas aparece la de Alicante formada por los partidos de Alicante, Alcira, Alcoy, Cofrentes, Denia, Montesa, Jijona, San Felipe (de Játiva) y Orihuela, correspondientes a la provinciareino de Valencia, y el partido de la ciudad de Villena, de la provincia de Murcia. Los límites territoriales los establecía el río Júcar, desde Alcalá del Río o Júcar hasta su desembocadura, para separarla de las prefecturas de Valencia y Cuenca; y el río Segura, desde Orihuela hasta el mar, y una suave curva, entrante hacia el Oeste, desde Alcalá del Júcar hasta Orihuela, para delimitarla de la prefectura de Murcia90. Al mismo tiempo, se dividía la prefectura de Alicante en tres subprefecturas: Alicante, San Felipe y Denia. Se trata, en opinión de Martínez Díez, de una «obra auténticamente revolucionaria»91, realizada de espaldas a la historia, y que apenas tuvo vigencia, ya que expulsados los franceses fue totalmente abandonada92. Empero no podemos olvidar que constituye el primer intento de racionalizar la administración territorial española.

Será durante la etapa constitucional cuando se impulse realmente el proceso de división territorial. En este sentido la propia Constitución de Cádiz,

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a pesar de tomar como punto de partida la distribución territorial heredada del Antiguo Régimen93, era consciente de las dificultades que ésta conllevaba y de la necesidad de realizar una nueva división. Así, el artículo 11 del propio texto fundamental gaditano establece que se «hará una división más conveniente del territorio español por una ley constitucional, luego que las circunstancias políticas de la Nación lo permitan». A mediados de 1813, al abandonar las tropas francesas la mayor parte de la Península las Cortes entendieron que era el momento oportuno para llevar a la práctica el referido mandato constitucional. En consecuencia, el 12 de junio94encomendaron a la Regencia la realización de los trabajos necesarios para la elaboración de una nueva división territorial de la Península e islas adyacentes, comisionando al capitán de fragata Felipe Bauzá. El 21 de septiembre de ese mismo año se presentaba el proyecto. Para su redacción se desestimó utilizar únicamente los criterios de extensión y población por ser «incompatibles». Al respecto:

Porque una legua quadrada de ciertos distritos o una ciudad sola suele tener más población que muchas leguas de otros, y así es que aun quando me hubiera decidido a subdividir la periferia de la Península en partes iguales cosa que en el mapa hubiera parecido perfectamente, el resultado sería una monstruosidad

95.

Por el contrario, proponía un nuevo método que debía atender a las circunstancias históricas de los reinos y a los lazos de unión existentes entre los pueblos. En consecuencia distinguía tres tipos de provincias; un primer grupo lo compondrían «los grandes Reinos que hasta hoy se han manejado por una sola autoridad civil y militar»96; el segundo lo formarían aquellas de menor extensión, población y riqueza que siempre se han manejado por sí solas97; y finalmente, el tercero estaría integrado por las provincias, Bauzá las llama indistintamente «partidos o gobernaciones», incluidas dentro de los reinos ya clasificados como de primera clase, pero que por ser demasiado extensos para ser gobernados adecuadamente deben ser declaradas provincias independientes o colocarse en ellas jefes políticos subalternos98. De tal ma-

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nera que si únicamente se declarasen provincias independientes las del primer y segundo grupo, resultarían un total de veintiocho; no obstante, si el reconocimiento de provincia se atribuye también a las divisiones propuestas en el tercer grupo, el total de provincias independientes ascendía a cuarenta y cuatro. Pasamos a estudiar la división del Reino de Valencia.

Según el citado proyecto el reino de Valencia99debía ser dividido en tres gobernaciones con el nombre de Valencia, Segorbe y Alicante. La «gobernación o provincia de Alicante», vuelvo a insistir en que la documentación consultada utiliza ambas acepciones indistintamente, con un censo total 364.204 almas, tendrá su capital en Alicante siendo su «límite meridional el río Segura, y el septentrional o meridional de Valencia, será siguiendo el de la gobernación de San Felipe hasta el río Júcar, continuando después por la orilla derecha de él hasta el límite con el Reino de Murcia»100. Como podemos observar, siguiendo a Calero Amor101, la división de Bauzá, se encuentra fuertemente vinculada con las divisiones existentes del Antiguo Régimen, es decir, mantiene los límites históricos de la mayor parte de los reinos reduciendo su labor a subdividirlos en provincias. En nuestro caso, la delimitación propuesta para la provincia de Alicante coincide con la realizada por Floridablanca a finales del siglo XVIII. Sin embargo, meses después, la ingente labor realizada por la Bauzá caía en saco roto. Los acontecimientos políticos de mayo de 1814 impidieron que el proyecto presentado fuese tramitado ante el pleno de las Cortes quedando la organización territorial en la misma situación que se encontraba a comienzos de siglo.

2. Alicante: provincia independiente

Años después, con el restablecimiento del régimen liberal el 7 de marzo de 1820, se retomarán de nuevo y con carácter de urgencia los trabajos para proceder a la delimitación territorial de la Península. En aquel entonces numerosos municipios y ciudades elevaban exposiciones al Gobierno solicitando la creación de nuevas provincias. Al respecto, en Alicante, el mismo día que se constituía su Ayuntamiento constitucional, varios vecinos de la ciudad presentaban una exposición en la que se pedía la segregación de ésta de la provincia de Valencia, «según que varias veces se havia solicitado por el anterior ayuntamiento, governadores y consulado de la misma»102. Aceptada la petición, el Cabildo acordaba remitirla al jefe político para su elevación al Gobierno. En el referido escrito, al tiempo que se trataba de evitar maliciosas interpretaciones que pudieran calificar la petición como contra-

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ria al nuevo régimen constitucional, se aportaban argumentos en favor de la creación de la nueva provincia. En este sentido, se aducían criterios geográficos y topográficos103, destacando el agravio comparativo que sufría la plaza de Alicante respecto a otras de menor importancia y relevancia pero que sin embargo sí gozaban de la consideración de provincia autónoma. Se denunciaba como la lejanía con la capital de Valencia retrasaba la publicación de los decretos y oficios con el consiguiente peligro, no sólo para los alicantinos, sino para el propio orden constitucional. Además, la dependencia respecto de la capital del Turia motivaba, en su opinión, que en el territorio alicantino se descuidara la realización de importantes obras públicas necesarias para su fomento. Expresaba:

Entre otras de las reflexiones que se ofrecen a nuestra vista que confirman en la utilidad del plan de emancipación, lo son la distancia enorme de esta ciudad y los pueblos de la demarcación a la capital de Valencia, por la que es consiguiente el atraso considerable en la circulación de los...

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