El terrorismo como forma de criminalidad

Autor:Julián López-Muñoz
Páginas:217-228
 
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3.1. TERRORISMO
El terrorismo es un fenómeno que existe desde la antigüedad306, bien es cierto
que su concepción ideológica es distinta a la que hoy en día se tiene del mismo. La
historiografía actual lo reconoce como forma de violencia moderna que nació de
acciones de terrorismo ejercido por el Estado con la Revolución Francesa cuando
los jacobinos radicales, que tomaron el control del gobierno, instauraron medidas
policiales extremas para defender la Revolución en lo que se conoció como “El
Reinado del Terror”, entre abril de 1793 y julio de 1794. Necesario para dar el
paso desde la cualidad de súbditos del poder al reconocimiento de ciudadanos de
soberanía. Es aquí donde nace también el “delito político” necesario para luchar
contra un régimen despótico. Los sistemas democráticos posteriores mediante
los cuales podía alcanzarse cualquier meta o proyecto político, a través de cauces
institucionales y reivindicaciones regladas, dejan sin contenido la pretensión
del terrorista de ser reconocido como héroe y lo convierten en villano y simple
delincuente, porque el uso de la delincuencia como instrumento político no tiene
más cabida ni reconocimiento que el contenido en el código penal, aunque en él
se le dispense un trato privilegiado307.
Sistemas políticos posteriores conocidos como “Totalitarismos” nacieron y
permanecieron sustentados por la aplicación de la violencia sistemática y ejem-
plarizante, con preferencia por el terrorismo sobre otras formas de actividad
política, atractivo además tanto para la intelectualidad como para el populacho.
306 Según Flavio Josefo, existieron grupos de personas como los Sicarii, zelotes judíos, que
tras la presencia de Roma en Judea (68-70, d.C.) atacaban a cuchillo a romanos y colaboradores,
empleando acciones estratégicas y atentando en lugares públicos para infundir temor tanto de
los ocupantes como de la población. De los primeros terroristas conocidos aparece Menahem,
descendiente de Judas el Galileo, que en el 66 d.C., entró con su banda en Jerusalén para apoyar al
sector rebelde de la ciudad encabezado por Eleazar Ananías. Los zelotes tendían a suicidarse tras
cometer la acción asesina.
También en SANCHEZ LÓPEZ, V.: “El terror y el terrorismo en la época de Julio-Claudia” en Formas
de morir y formas de matar en la antigua Roma. Ed. Signifer Libros. Salamanca 2013, pgs. 47 y ss.
Roma empleaba métodos de terror para luchar contra sus enemigos o para defenderse de
ellos, entre otros el incendio de poblaciones. Por ejemplo las medidas que se tomaron contra la
conjuración de Catilina en el año 65 a.C., él mismo dio la orden para que se incendiara la ciudad,
que al parecer fue materializada por Léntulo y Cetego.
307 ASUA BATARRITA, A.: “Concepto Jurídico de Terrorismo y Elementos Subjetivos de Finalidad.
Fines Políticos Últimos y Fines de Terror Instrumental” en Estudios Jurídicos en Memoria de José
María Lidón, Universidad de Deusto, Bilbao 2002. Págs. 41-85.

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