Palabras de la Profª. Drª. Dª Marta del Pozo Pérez

Autor:Marta del Pozo Pérez
Cargo:Profesora Contratada Doctora del Área de Derecho Procesal, Universidad de Salamanca
Páginas:11-14
 
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Estas palabras, por primera vez y sin que sirva de precedente -porque esta ocasión es como el status de rebelde, único e irrepetible- no nace de la Legislación, Doctrina y Jurisprudencia de la materia a cuya docencia e investigación me dedico desde hace algún tiempo, el Derecho Procesal, sino que su origen está en lo más profundo de mi corazón y de mi alma.

Escribiré estas líneas embargada por la emoción y por el grato recuerdo de la compañía de mi querida maestra, madre, amiga, compañera... Carmina. He compartido con ella, hasta ahora, más de doce años de mi vida y, por tanto, de mi carrera académica, y este hecho ha constituido para mí una experiencia enriquecedora e irrepetible.

Carmina, mi maestra, me ha enseñado a amar mi trabajo consiguiendo que acabara de enamorarme del Derecho Procesal, prolongando así un flechazo que se inició en cuarto de carrera y que va camino de convertirse en una

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relación estable. Asimismo, y siguiendo su ejemplo, yo intento transmitir en mis tareas, en la docencia y la investigación, esa pasión contagiosa, cosa que me hace, evidentemente, no sólo ser mejor procesalista, sino mejor persona.

Para poder compartir con vosotros todos los momentos especiales que he pasado con Carmina necesitaría cientos de páginas, por lo tanto, vais a permitirme que seleccione sólo alguno que me ha marcado especialmente.

Uno de ellos fue el día de mi graduación allá por mayo de 1998 -qué lejos queda ahora en el tiempo-. Yo ya había decidido quedarme en el área de Procesal, con la bendición de Carmina, que lejos de generarme falsas expectativas y darme palmaditas en la espalda, fue totalmente sincera conmigo, cosa que no veáis como se agradece en ese momento en el que una acaba de terminar la carrera y no sabe muy bien qué hacer con su vida.

Me explicó con detalle la dureza de la carrera académica, que puede tener enormes satisfacciones si una tiene vocación, como es mi caso, pero a la vez puede producir enormes decepciones y aparecer llena de tremendos obstáculos. Aún así, a pesar de todo, consciente de los pros y los contras, aposté por la Universidad, y he de deciros que creo que no me equivoqué.

Pues bien, en ese soleado día de mayo de mi graduación Carmina conoció a mis padres y a mi hermano y nunca se me olvidarán sus palabras. Las prime-ras se dirigieron a señalarles -lo cual les llenó de orgullo- que yo le recordaba mucho a ella, que nos parecíamos bastante -yo pensaba que ya me gustaría a mí, y lo sigo...

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