El nuevo derecho francés de las obligaciones

Autor:Rémy Cabrillac
Cargo:Catedrático de la Facultad de Derecho y de Ciencias Políticas de Montpellier (Francia)
Páginas:59-64
 
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LA NOTARIA | | 3/2018 59
Doctrina
El nuevo derecho francés de las obligaciones
Rémy Cabrillac
Catedrático de la Facultad de Derecho
y de Ciencias Políticas de Montpellier (Francia)
En el Código civil francés, hay partes
modernas y partes antiguas, es decir,
todavía las originales de 1804. El derecho
de las personas y de la familia fueron
reformados durante la segunda mitad del
siglo XX, con las leyes adoptadas bajo la
inuencia del decano Jean Carbonnier (1),
reformas que han permitido una “quieta
revolución de nuestro derecho civil
contemporáneo” (2). Pero los textos relativos
al derecho de obligaciones no habían sido
reformados desde 1804.
La celebración del bicentenario del
Código civil francés, en 2004, en Francia y
en todo el mundo, fue una oportunidad
para observar su éxito y su perennidad,
pero también para poner bajo la luz
sus lagunas (3). Ahora bien, la realidad
económica y social ha cambiado desde el
principio del siglo XIX. Textos concebidos
en la época de las diligencias, para una
sociedad esencialmente rural, como era
Francia en 1804, no eran satisfactorios en
nuestro mundo de hoy, época de Internet y
de la mundialización.
La jurisprudencia ha pretendido adaptar
los textos, pero le ha sido difícil porque los
tribunales en Francia deben respetar a la ley.
Hay una palabra famosa de Montesquieu
que dice que “el juez es solo la boca que
pronuncia las palabras de la ley” (4). Signica
que el juez no tiene un poder sin límites para
interpretar la ley. Así, el envejecimiento del
derecho francés de los contratos suponía
un daño para nuestro derecho al nivel
internacional desde dos puntos de vista.
El primero se encuentra en las relaciones
europeas. Efectivamente, para la elaboración
de un proyecto de Código europeo de los
contratos, el Código civil francés pudiera
parecer un modelo demasiado viejo, sobre
todo frente a otros países europeos que
han reformado su derecho de los contratos,
como Países Bajos en 1992, Alemania en
2001 o Rumanía en 2011.
En las discusiones para elaborar un
código de los contratos común a todos
los países europeos, proponer un modelo
de más de doscientos años no parecía una
buena solución.
El envejecimiento del derecho francés
de los contratos era también una rémora a
nivel internacional.
Desde un segundo punto de vista. En el
mundo, la inuencia del Código civil francés
se estaba reduciendo. Países vinculados con
la cultura francesa vacilaban de inspirarse
en un modelo antiguo de más de dos siglos.
El éxito del nuevo Código civil de
Quebec de 1994 en los países francófonos
constituye un buen testigo de ese riesgo
del declinar del Código civil francés. Por
ejemplo, en Rumanía, el Código civil de
1865 era la simple traducción del Código
Napoleón. El nuevo Código civil de 2011,
al referirse al derecho de los contratos, se
ha inspirado en el Código civil de Quebec
y en los Principios de derecho europeo de los
contratos, Principios “Lando” (5).
Es por ello, por lo que un grupo de
trabajo bajo la inspiración de la Asociación
Capitant, fue creado en 2003, dirigido
por el profesor Pierre Catala. Este grupo
integraba de manera aproximada a veinte
especialistas del derecho de los contratos,
universitarios o magistrados de la Corte
de casación. Este proyecto trataba de todo
el derecho de las obligaciones, contratos,
responsabilidad y régimen general de las
obligaciones (6). Cada grupo de redactores
ha reformado un capítulo del derecho de
las obligaciones en nuestro código. Una
armonización nal fue realizada por Pierre
Catala y el decano Gérard Cornu (7).
Este anteproyecto fue presentado al Min-
isterio de Justicia, y, también, fue estudia-
do por los diferentes actores de la vida
económica, y, a su vez, fue traducido a seis
lenguas (entre ellas el español (8)). La parte
“derecho de la prescripción” de este proyec-
to ha inuido en la reforma de la prescrip-
ción realizada por una ley del 17 de junio
de 2008.
La voluntad de los redactores de este
proyecto fue de realizar no una revolución

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