Maternidad: que se sepa van dos

Autor:Manuel Cobo del Rosal
Páginas:73-76
 
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En aproximadamente un año se han producido en las instalaciones de los servicios de la maternidad (hospital materno infantil) del Hospital denominado "Gregorio Marañón", dos sucesos luctuosos y por demás lamentables, como por lo general siempre suele suceder cuando se produce la muerte de pacientes completamente inermes.

La presencia externa del edificio es bastante acep-table, pero parece ser que no son así las estrecheces de los compartimentos en donde desenvuelven parte de su actividad el personal sanitario debido a su angostura y parvedad, a pesar de que se trate de un edificio de nueva planta y no de una mera rehabilitación, específicamente destinado a maternidad y al cuidado de la salud de los recién nacidos. Esa falta de comodidad, de amplitud, en un edificio que tendrá unos siete u ocho años se presenta ya como algo imperdonable, sobretodo si se tiene en cuenta que se hizo ex profeso para albergar dichos servicios clínicos tan sumamente importantes, decisivos diría yo, muy delicados y en el que se atienden clínicamente a madres y a criaturas que están naciendo o recién nacidas.

Aproximadamente en un año, insisto, se les ha producido la muerte a una madre de unos veinte años de nacionalidad rumana y a un frágil recién nacido por cesárea y prematuro de padres también extranjeros, concretamente marroquíes, cuya madre concitó tal cúmulo

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de errores, que la condujeron a la muerte. En el mismo hospital, pero en distinto pabellón. Parece ser que, inicialmente, se presentan como gravísimos fallos o errores humanos radicados en una soberana ligereza y confusión. El último, calificado como "terrorífico", creo recordar por el propio gerente del centro, no hace desmerecer el terror que pudo provocar también el primero que se llevó al otro mundo a la joven madre rumana. No se puede tolerar en el estado actual del saber médico tamaños hechos. No cabe duda de que estamos a presencia quizá de una cadena de omisiones culposas, de una suma de negligencias tras negligencias que terminan siniestramente con la vida de dos seres humanos. Paradójicamente, donde se debiera ayudar a que fortalezcan su continuidad en la vida como tales seres humanos. Quizá no funciona, ni de lejos ni de cerca, una medianamente, objetiva, correcta y racional organización hospitalaria y quizá sea de suma necesidad la revisión de la concreta disciplina legal para que se exija, seriamente, un buen funcionamiento del desarrollo y ejercicio de la praxis...

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