Presentación del Informe Demográfico 2008 de la UE y la nueva Comunicación de la Comisión sobre envejecimiento.

Autor:Ralf Jacob
Cargo:Jefe de la Unidad de análisis sociales y demográficos de la UE. Comisión Europea.
Páginas:69-94
 
CONTENIDO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
V
oy a presentar el punto de vista de la
Comisión Europea sobre los cambios
demográficos y la forma en que
vamos a abordarlos en la actual coyuntura de
dificultad económica. Ya llevábamos un tiem-
po pensando en el cambio demográfico en el
ámbito europeo y ese cambio nos ha alarma-
do. En momentos más recientes nos hemos
mostrado más optimistas en cuanto a nuestra
capacidad para hacer frente a este gran des-
afío. Pero, claro está, la crisis lo hace todo
más difícil. Así que espero poder darles un
bosquejo de lo que podemos hacer en esta
situación, y de cómo podrá interferir la crisis
con esa capacidad nuestra para enfrentar el
desafío.
De modo que, lo primero que haré será des-
cribir el cambio demográfico tal y como está
proyectado por nuestros colegas, que han rea-
lizado prospecciones a largo plazo de las ten-
dencias demográficas en un período de 50
años.
A continuación voy a examinar el impacto
potencial de estos cambios demográficos en
nuestros sistemas de protección social. Y
vamos a tratar, y esto corresponde sobre todo
a nuestros compañeros de Asuntos Económi-
cos y Financieros, de analizar la necesidad de
llevar a cabo una reforma. Si hacemos una
investigación de lo que pasaría si nuestro sis-
tema de protección actual se mantuviera
como está, la legislación no cambiaría. Y si
combinamos eso con los cambios demográfi-
cos que se esperan, ¿qué pasará entonces?
¿Podemos permitirnos mantener nuestro sis-
tema de protección social actual? ¿Qué es lo
que hay que reformar?
El tercer aspecto que me gustaría discutir
con ustedes es ¿qué oportunidades tenemos
para afrontar los cambios demográficos?
¿Cómo puede actuar cada país de la Unión
Europea, individualmente, para hacer frente
a ese desafío? Y aquí trataré de centrarme
sobre todo en el efecto que tendrá la crisis
sobre la capacidad de los países para actuar y
prepararse para los cambios demográficos.
Naturalmente, tenemos que tener en cuenta
que la crisis actual interviene en un momen-
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
* Jefe de la Unidad de análisis sociales y demográficos
de la UE. Comisión Europea.
Presentación del Informe
Demográfico 2008 de la UE
y la nueva Comunicación
de la Comisión sobre envejecimiento
RALF JACOB*
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
to en que la necesidad de un cambio de
estructura es grande. El cambio estructural
debe prepararse para el envejecimiento de la
población, pero también debe abordar el cam-
bio climático y otros temas medioambienta-
les. Así que ese será el programa para mi pre-
sentación.
Comencemos haciendo una descripción del
cambio demográfico en Europa. Ahora hay
tres fuerzas que lo impulsan, y todas ellas se
han tratado en profundidad en el informe
demográfico de la Comisión, que salió en
2008 y está disponible en Internet, pueden
descargarlo si lo desean, pero sólo está dispo-
nible en inglés. Estas tres fuerzas motrices
del cambio demográfico son, en primer lugar,
la fertilidad: cuántos hijos tenemos. La
segunda es la mortalidad: cuántos años vivi-
mos. Y el tercer motor determinante del cam-
bio demográfico es la migración: dónde vivi-
mos, y a dónde nos trasladamos. Echemos un
vistazo a un supuesto que utiliza Eurostat
para sus proyecciones sobre población, que
recorren un período de 50 años, hasta el 2060.
Para ellas se asume que la tasa de fertili-
dad se mantendrá por debajo de la denomina-
da tasa de reemplazo, que es de 2,1; son nece-
sarios 2,1 niños para el relevo generacional.
Pero, por supuesto, con 2,1 niños la población
seguirá creciendo porque aumentará la espe-
ranza de vida. Además, si añadimos el factor
de la inmigración, tendremos también un
aumento de la población. De modo que 2,1 es
un dato que no consigue ninguno de los esta-
dos miembros, y con niveles de menos de 2,1
niños por mujer aún podemos contar con que
la población aumente.
Ahora bien, lo que Eurostat asume es que
la tasa de fertilidad llegará a ser, en la Unión
Europea, de 1,7 hijos por mujer, un dato que
está por encima del actual, de 1,5 hijos por
mujer. Asumimos también, para estas pro-
yecciones, que la esperanza de vida continúe
aumentando, y que lo haga en un número
considerable de años. Pero esto no es más que
la continuación de las tendencias anteriores,
no es nada nuevo. La esperanza de vida ha
aumentado unos dos años y medio por déca-
da. Así que, asumimos que la esperanza de
vida para toda la Unión Europea aumentará
de 75 a casi 85 años para los hombres, desde
los actuales 81,5 actuales hasta los 89. De
modo que el desfase entre hombres y mujeres
se irá reduciendo poco a poco.
Y las proyecciones sobre población asu-
men, también, que en la Unión Europea reci-
biremos un número importante de inmigran-
tes de terceros países. Hace poco teníamos
alrededor de 1,7 millones de inmigrantes
cada año, y se espera que esta cifra baje a
unos 800.000. Pero seguramente convendrán
ustedes conmigo en que este tipo de supues-
tos es muy arbitrario. Los hemos asumido
para obtener resultados, pero hoy por hoy no
podemos conocer el nivel de inmigración o
dónde continuará en realidad la tendencia de
la esperanza de vida, si tenemos en cuenta
que el aumento de la esperanza de vida no
afecta a los primeros años de la vida: el pri-
mer aumento en la esperanza de vida se logró
gracias a la reducción de la mortalidad infan-
til.
A continuación, se obtuvo un aumento gra-
cias a la reducción de la mortalidad en la zona
media del ciclo vital. Hay menos gente que
muere de un ataque al corazón, por ejemplo.
Ahora, sin embargo, sólo podemos aumentar
la esperanza de vida al final del ciclo vital.
Así que tenemos que garantizar que la gente
mayor pueda vivir más. Y esto es muy distin-
to de aumentar la esperanza de vida en los
primeros años. Así que nos encontramos en
territorio desconocido. No sabemos hacia
dónde vamos, y tenemos que aventurar. Y,
por supuesto, la tasa de fertilidad puede cam-
biar. Así que si aplicamos nuestros supues-
tos, ¿cuáles serán los resultados? Pues vere-
mos que aplicando estos supuestos el incre-
mento de la población total de la UE es muy
pequeño, de poco menos de 500 millones de
personas en 2008 a poco más de 500 millones
de personas en 2060. Pero esta cifra sería
mucho más baja si no fuera por la inmigra-
I. BLOQUE
70 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
ción. Sin la inmigración, sentiríamos el
impacto total de la diferencia, cada vez
mayor, entre el número de muertes y el de
nacimientos. El número de nacimientos es
mucho menor que el número de muertes.
Así que, sin inmigración, la población
europea sería en 2060 de sólo 417 millones.
Esto nos permite ver la diferencia tan grande
que puede suponer la inmigración en las ten-
dencias de población a largo plazo. Pero si las
previsiones no fallan, el cambio total no será
muy significativo: quiero decir con esto que
tendríamos una población más o menos igual
de numerosa en 2060 que en la actualidad.
Pero hay algunas excepciones.
Si consideramos cada país de forma inde-
pendiente, vemos que algunos presentan un
crecimiento relativamente fuerte: el más
fuerte de todos tal vez sea el Reino Unido,
pero Francia también tiene un crecimiento
importante, y España podría pasar de sus
actuales 44,5 millones a los 53 en 2050. Sin
embargo, también en este caso el crecimiento
se debe a la inmigración, porque las tasas de
natalidad son relativamente bajas y se asu-
me que seguirán siéndolo. Sin embargo, lo
que falla en estas predicciones es el hecho de
que la pirámide de edades sufrirá un profun-
do cambio de estructura. La población de más
de 65 años aumentará de 86 millones a 151,
casi el doble. Y el número de personas de 80 o
más años pasará de ser un 4 % a un 11 % de la
población: casi se triplicará. Y si miramos
otro indicador de la pirámide, la llamada
ratio de dependencia en la ancianidad, vere-
mos que casi se duplica. Por ahora este con-
cepto de la dependencia se basa en que los
mayores de 65 años ya no trabajan, y se
ponen en relación con la población activa que,
se asume, abarca de los 15 a los 64 años. Pero
esto no es en absoluto realista, porque muy
poca gente empieza a trabajar a los 15 años y
la mayoría de la gente ha abandonado el mer-
cado laboral a los 60, aunque la tendencia
esté cambiando. Sin embargo, esto nos puede
dar una idea del equilibrio potencial entre
personas que trabajan y personas que se jubi-
lan. Este equilibrio puede variar: 1 persona
de más de 65 años en relación a 2 personas en
edad de trabajar. Ahora bien, el aumento de
la proporción de personas ancianas depen-
dientes en España será más rápido que en la
media de la Unión Europea, pero la diferen-
cia no será grande. Se espera que España ten-
ga en 2060 una población más vieja que el
resto de la UE.
Veamos una imagen de la pirámide de edad
(Diapositiva 7): hemos superpuesto la de
2008, que tiene una base muy sólida, para
hombres y mujeres, con la de 2060, y podemos
ver que las áreas transparentes son mucho
más amplias en edades más altas. Quiero
mostrarles algo que se puede aplicar a la UE
en su conjunto, así verán la diferencia. Tene-
mos un salto que no se aprecia bien, pero el
área se hace mucho más grande para el grupo
de personas que están ahora en torno a los 60.
Pertenecen al baby boom que tuvo lugar des-
pués de la Segunda Guerra Mundial y que no
fue igual en todos los países: hay grandes dife-
rencias de un país a otro y, como se puede ver
en la siguiente diapositiva, España tiene una
estructura de población muy diferente, pero
para el resto de la UE esto supone un enorme
desafío. Los grupos de población de más de 60
años van a aumentar mucho durante los pró-
ximos años, porque estas cohortes del baby
boom ahora viven más tiempo, y el grupo tiene
una edad más alta. Y lo que va a suceder en
unos 5 años es que el principal grupo de pobla-
ción en edad activa comenzará a disminuir.
Así que el cambio será enorme frente a lo que
está sucediendo ahora. Entonces, cuando
hablamos del desafío del envejecimiento, no
sólo debemos de tener en cuenta las proyeccio-
nes a largo plazo: el año 2060 está todavía
muy lejos, pero el envejecimiento demográfico
ya se está produciendo, porque las cohortes
del baby boom están a punto de abandonar el
mercado laboral, y vienen a sustituirlas cohor-
tes mucho menos numerosas. Y ese desafío sí
es inmediato.
Vamos a echar un vistazo a la estructura
de la población española, en la actualidad y
RALF JACOB
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
en el año 2060. Lo que sorprende es la ampli-
tud del tramo de 30 años. En primer lugar,
ya sabemos que el descenso de la fertilidad
en España se produjo después que en otros
países de la UE. Tenemos también este
aumento hacia la mitad, que hasta cierto
punto, hasta un punto importante podríamos
decir, se debe a la inmigración masiva que se
ha producido en España. Y los inmigrantes
tienden a ser adultos muy jóvenes, entre los
20 y los 40 años, que llegan y ensanchan la
pirámide de población en su grupo de edades.
Ahora, con cohortes tan grandes entre los 25
y los 50 años, se puede decir que dentro de
unos 50 años habrá un grupo bastante nutri-
do de gente mayor, por lo que la pirámide de
población española es muy grande, y será
muy grande, en la parte superior en 2060. Y
ahora veamos qué es lo que determina estas
evoluciones y las diferencias de un país a
otro. Aquí tenemos las tasas totales de ferti-
lidad y la manera en que evolucionaron entre
1960 y 2006. En la Diapositiva 9 tenemos
representada la media de la Europa de los
27, Alemania, España… España es la línea
de arriba de color verde… En todos los países
hemos visto un descenso de la fertilidad. En
España, como ya he dicho, se produjo des-
pués, pero la caída fue especialmente fuerte.
Ahora se está recuperando un poco, pero
sigue por debajo de la media europea. Y des-
taca un país, Francia, con índices muy eleva-
dos, que superan los dos hijos por mujer.
Otro aspecto que hay que destacar en Espa-
ña es, también lo hemos dicho ya, la inmigra-
ción. Ahora se están enfrentando ustedes a
flujos migratorios en dos períodos de tiempo,
uno entre 1995 y 2001 y otro entre 2002 y
2007: durante este período España recibió el
mayor flujo de inmigrantes. Más de 600.000
personas cada año, o lo que es lo mismo, alre-
dedor de un tercio del total de inmigrantes
que llegan a toda la Unión Europea, sólo
para un país. Y eso que el nivel de inmigra-
ción ya era alto antes, en el período anterior
que he referido, entre 1995 y 2001. Así que
hay una gran diferencia entre España y el
resto de la UE. (Diapositiva 10).
Otro país que recibe un gran número de
inmigrantes, o al menos los ha recibido
recientemente, ha sido Italia, a donde llega-
ron unas 450.000 personas. Los demás esta-
dos miembros grandes, como el Reino Unido o
Alemania, que antaño recibían muchos inmi-
grantes, no reciben tantos ahora. Esta es una
característica de los flujos de inmigración de
los últimos años que resulta muy llamativa:
se centraron en dos países mediterráneos y,
sobre todo, en España.
Ahora quisiera decir algo sobre el concepto
de «pirámide de población» (Diapositiva 11).
También podemos utilizarlo, en español, para
describir los gráficos de la estructura de la
población. No se parece en nada a una pirá-
mide, pero utilizamos ese término y algunas
veces la gente parece tener cierta nostalgia
de la silueta de la pirámide, porque piensan
que es la silueta natural que corresponde a la
estructura de la población. Quiero acabar con
este mito. La forma de pirámide resulta de
una situación en la que la tasa de natalidad
es alta y el riesgo de mortalidad elevado en
todas las edades. Y el pilar, al contrario,
implica que la mayoría de la gente que nace
tiene la oportunidad de llegar a viejo, y que la
tasa de mortalidad sólo es elevada en edades
avanzadas. Así que todas las cohortes que
nacen, no disminuyen, por lo que el gráfico
adquiere una silueta alargada hacia arriba.
Naturalmente, si la base es estrecha, implica
que la tasa de natalidad es baja, o que unos
niveles de población elevados han aumentado
la población en grupos de edad más avanza-
dos. Pero básicamente quisiera destacar que
no tenemos que lamentarnos por no obtener
una «forma de pirámide», que no tenemos que
aspirar a eso, sino a un gráfico con forma de
pilar. Eso es lo que indica que hay más posi-
bilidades de vivir en las mejores condiciones
de vida posibles. Y uno de los países que tiene
esa silueta de pilar es Francia, por su natali-
dad, relativamente alta (Diapositiva 12).
Podemos decir que Francia tendrá, de acuer-
do con las proyecciones, un gráfico en forma
de pilar porque ahora está experimentando
I. BLOQUE
72 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
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un baby boom que resulta muy notorio, se
aprecian saltos verdaderamente importantes
en los tamaños de las cohortes. Ya en 2006
vemos algo que se asemeja más bien a un
pilar, y que indica una renovación sostenida
de la población y una gran posibilidad de
supervivencia para llegar a la ancianidad.
Por cierto, España también lo está haciendo
bien: está ofreciendo buenas posibilidades de
supervivencia a su población, porque su espe-
ranza de vida se encuentra entre las más
altas de la UE.
Y ahora pasaremos a la segunda parte de
mi exposición. El impacto del cambio demo-
gráfico sobre los sistemas de protección social
(Diapositivas 13 y 14). En este aspecto, la
Comisión ha presentado recientemente una
comunicación con el título «El impacto del
envejecimiento de la población», en la que
hemos tratado de hacer dos cosas: una, tener
en cuenta la previsión de gasto social a largo
plazo: ¿qué previsiones tenemos de que
aumente el número de personas que, por su
edad, harán aumentar también el gasto
social?, tomando en cuenta, naturalmente,
para ello, las proyecciones sobre población de
las que venimos hablando hasta ahora. Este
trabajo lo están llevando a cabo nuestros cole-
gas de la Dirección General de Asuntos Eco-
nómicos y Financieros, junto con el comité de
política económica, que valoran el riesgo de
un gasto público no sostenible y por tanto la
necesidad de reformar las pensiones y los sis-
temas de asistencia y ayudas a largo plazo.
Pero la Comunicación también ha aplicado
una visión a corto plazo al preguntarse ¿qué
podemos hacer para afrontar el envejeci-
miento en la actual situación de recesión?.
Voy a comenzar por la visión a largo plazo.
Ahora ya tenemos los ingredientes para
hacer el ejercicio con el modelo que presenta-
rán nuestros colegas de la Dirección General
de Asuntos Económicos y Financieros y el
comité de política económica. Tomamos las
previsiones sobre población que les he pre-
sentado y lo que necesitamos ahora es algu-
nos supuestos sobre el futuro desarrollo para
la productividad de la mano de obra, el futuro
«tamaño» del grupo de población activa, que
lo podemos valorar si miramos el tamaño de
las cohortes. Tendremos que aventurar algu-
nos datos sobre el futuro nivel de desempleo
y, para aquellos países que tienen grandes
fondos de reserva, tendremos que aventurar
datos sobre los tipos de interés reales. Si uni-
mos todo esto, obtendremos una estimación
del PIB y podremos aplicar las previsiones de
población y nuestros propios datos sobre des-
empleo a los distintos modelos de gasto social.
Prestaciones por desempleo, asistencia sani-
taria, atención sanitaria a largo plazo, gastos
en educación y pensiones: todo esto deberá
ponerse en relación con el PIB y determinar
si la cuota de PIB que se destina a estos gas-
tos en protección social aumentará y, sobre
todo, si aumentará de forma sostenible. Y
esta es la estructura del ejercicio de composi-
ción de un modelo. Vamos a ver los resulta-
dos. En este ejercicio de proyección se aprecia
que, con las actuales políticas de pensiones,
asistencia sanitaria, y cuidados de larga
duración, etc., el gasto público asociado al
envejecimiento de la población podría
aumentar en un 4,5% del PIB. Si lo expresa-
mos en proporciones, el gasto público actual-
mente destinado a pensiones es de aproxima-
damente el 10% del PIB. Y los mayores incre-
mentos están en el ámbito de las pensiones,
precisamente, donde esperamos una subida
del 2,4% del PIB. Pero si miramos el caso de
España, que es un país que destaca por sus
fuertes aumentos (sobre todo en lo relativo a
las pensiones), aquí el incremento podría ser
del 5,7% del PIB, de acuerdo con esta proyec-
ción. En cuanto a la asistencia sanitaria, se
podría prever un 1,5% del PIB, y aquí España
estaría equiparada, y para los cuidados de
larga duración, el 1,1% del PIB, con un incre-
mento ligeramente inferior en España. Pero
debemos destacar que los países que todavía
no tienen un sistema público de cuidados de
larga duración bien desarrollado, quedarán
fuera del sistema público de cuidados de lar-
ga duración y, por tanto, se espera un incre-
mento moderado. Sin embargo, podría surgir
RALF JACOB
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
una necesidad y que el sistema de cuidados
de larga duración sufragado por el gasto
público se viera presionado: esto supondría
que los países que no tienen todavía asenta-
dos sus planes deberán gastar mucho más, y
experimentarán un ascenso mayor en el gas-
to público destinado a los cuidados de larga
duración. También encontramos pequeñas
reducciones en el gasto por desempleo y edu-
cación, pero son del orden del 0,1 o el 0,2% del
PIB, por lo que no supondrán una gran dife-
rencia, en comparación con el enorme incre-
mento de las pensiones, ayudas y cuidados de
larga duración. El comunicado reparte a los
estados miembros en tres clases de países:
aquellos que sufrirán un gran incremento,
superior al 7%, los que experimentarán un
incremento medio, entre el 4 y el 7%, y aque-
llos en los que el incremento será moderado,
inferior al 4%. España está en el grupo de paí-
ses con el mayor aumento, así que pregunta-
remos a España cómo va a afrontar este des-
afío del aumento del gasto.
La Comunicación trata también sobre las
tendencias de reforma, en el ámbito de las
pensiones, de lo que está sucediendo en países
que están introduciendo ahora unas condicio-
nes más duras de elegibilidad para las pensio-
nes públicas, aumentando la edad de jubila-
ción y restringiendo el acceso a las jubilacio-
nes anticipadas, y promocionando así la parti-
cipación, cada vez mayor, de los trabajadores
de más edad en la vida activa. Y las pensiones
públicas se están volviendo también menos
generosas: volveré a este punto enseguida. Y
podría existir el riesgo de que las pensiones
públicas fueran inadecuadas, insuficientes,
en los años venideros. Otra tendencia clave es
el paso de las provisiones para pensiones
públicas a las de pensiones privadas, pero
aquí la crisis financiera destaca, naturalmen-
te, la necesidad de realizar una gestión pru-
dente de los ahorros que las personas desti-
nan a su jubilación, porque hemos visto que
estos ahorros pueden ser muy vulnerables y
mucha gente ha perdido una parte importan-
te de ellos a resultas de la crisis financiera.
Echemos un vistazo a lo que podemos con-
siderar la futura inadecuación de las pensio-
nes. Sabemos que la generosidad de las pen-
siones públicas está en declive. Si además
tenemos estas previsiones de gastos, como
hemos visto antes, sabemos también cuántos
jubilados habrá, podemos aventurar qué can-
tidad de dinero corresponderá a cada jubilado
en 2060, en comparación con la actualidad
(Diapositiva 18). Y eso es lo que muestra la
primera serie de números: se espera que la
media de la pensión pública en relación con el
salario medio caiga, entre hoy y 2060, un 17%
en Alemania, un 20% en Francia, un 54% en
Polonia, donde se está produciendo un des-
plazamiento hacia el sistema privado de pen-
siones, un 31% en Italia, y sólo un 10% en
España. Y esta es, en parte, la explicación de
por qué es tan elevado el incremento previsto
en el gasto destinado a pensiones.
Pero hay algo que resulta muy interesan-
te: hay otra forma de considerar la generosi-
dad de las futuras pensiones, si tenemos en
cuenta los índices naturales del llamado
«relevo generacional». Se trata del nivel de la
pensión inicial, expresado como porcentaje
del salario final, para un trabajador hipotéti-
co y, por otro lado, el trabajador hipotético,
que es alguien que ha trabajado durante 40
años ganando un salario medio, y que se jubi-
la a los 65 años. Así podemos adivinar cuánto
cobraría esta persona de pensión si se jubila-
ra hoy, y cuando se jubilaría. Ponemos 2046,
es decir, dentro de 40 años, si tenemos en
cuenta las reformas que ya están en marcha.
Hay muchas reformas de las que sabemos
que reducirán la cuantía de las pensiones.
Para este ejercicio, estaría bien una reduc-
ción del 9% en Alemania, por ejemplo, un 16%
en Francia y Polonia, y un 17% en Italia. En
España bastaría con un 9%. Esta reducción
en la generosidad de las pensiones puede
compensarse si uno actúa a escala individual.
La gente puede tratar de jubilarse más tarde,
permaneciendo más tiempo en el mercado
laboral: en la mayoría de los sistemas de pen-
siones la gente puede obtener así mayores
I. BLOQUE
74 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
beneficios y mantener su nivel de vida duran-
te la jubilación. También pueden adquirir
otros derechos, y este aspecto se ha fomenta-
do durante los últimos años en muchos paí-
ses, con lo que se han mejorado las prestacio-
nes de cara a la jubilación. De forma que así
obtenemos algunas indicaciones sobre la
dirección en la que van a evolucionar las pen-
siones públicas, pero no podemos conocer el
impacto que tendrán en términos de nivel de
vida de la gente mayor. Hemos progresado
mucho en las últimas décadas en cuanto a la
lucha contra la pobreza: hoy, ser viejo en
Europa no significa ser pobre, pero existe un
interrogante: si puede haber un retorno, en
cierta medida, a la pobreza en la ancianidad.
Ahora echaremos un vistazo, muy breve, a
las tendencias en asistencia sanitaria y cui-
dados de larga duración. Podemos tratar de
limitar el futuro gasto promoviendo un estilo
de vida más saludable, que es lo que están
haciendo muchos estados miembros.
Necesitamos también una gestión más efi-
caz de la tecnología: las nuevas tecnologías
pueden ser una fuente de ahorro, al sustituir
tratamientos que se dan en la actualidad, con
largas estancias en los hospitales, que supo-
nen un gasto enorme, por otros entre los que
estarían técnicas quirúrgicas menos agresi-
vas, o tratamientos con fármacos… podría-
mos aprovechar mejor las tecnologías de la
información y la comunicación y practicar la
e-salud, o la teleasistencia, que son tecnologí-
as que ya están desarrolladas… También
debemos tener en cuenta que no podemos
ahorrar gastos sólo porque algunos países tie-
nen una provisión todavía limitada destinada
a la asistencia sanitaria, especialmente los
cuidados de larga duración, y estos aumenta-
rán en determinados países. Y las previsiones
de gasto tal vez sean demasiado conservado-
ras, en comparación con las necesidades que
aún hay. Y, sobre todo, y especialmente en
relación al cuidado no formal, vemos cómo
estamos poniendo demasiada carga en las
familias, que son las que proporcionan estos
«cuidados no formales». Y la gran pregunta es
¿será esto posible en el futuro? Dado que la
gente cada vez tiene menos descendientes,
menos hijos que puedan hacerse cargo de sus
padres mayores, dado que aumentará la
movilidad geográfica, que las familias viven
lejos unas de otras, y que las mujeres cada
vez participan más en la vida laboral… las
mujeres, que han sido tradicionalmente las
que proporcionaban el cuidado a los hijos y a
los ancianos que lo necesitaban… estos son
los retos a los que tenemos que enfrentarnos.
Estoy llegando a la última parte de mi pre-
sentación, «Oportunidades para enfrentarse
al cambio demográfico», especialmente en el
actual contexto económico. En una comunica-
ción que se publicó en 2006 sobre el futuro
demográfico de Europa, la Comisión presen-
taba una visión más optimista del envejeci-
miento de las poblaciones europeas y destaca-
ba, en particular, las oportunidades que hay
para hacer frente a ese envejecimiento en cin-
co áreas políticas: una es crear mejores condi-
ciones para las familias y, por tanto, para el
relevo generacional. Otra es mejorar los
empleos y alargar la vida laboral. Un tercer
aspecto en el que podemos hacer algo, es pro-
moviendo una Europa más dinámica y pro-
ductiva, porque las ganancias que haya en
productividad pueden contribuir a financiar
el aumento de necesidades asociadas al enve-
jecimiento de la población; podemos también
acoger inmigrantes, e integrarles mejor; pre-
pararnos para el envejecimiento garantizan-
do unas finanzas públicas sostenibles y, por
tanto, mejorando el margen de maniobra de
los años venideros. Estas cinco son las áreas
políticas en las que la Comisión ve ocasiones
para abordar el desafío, preparándonos para
el cambio demográfico. Y la última Comuni-
cación sobre el «envejecimiento», que se
publicó en abril de este año, considera que
estas cinco orientaciones políticas siguen
vigentes, pero que la recesión hará más com-
plicado su aplicación a corto plazo.
Permítanme que les dé brevemente mi
impresión de lo que la recesión actual puede
hacer por nuestras economías y sociedades: la
RALF JACOB
75
REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
última previsión económica, que apareció en
mayo de este año, esperaba que el PIB de la
Unión Europea se contrajera este año en un
4%, pero hace poco se han dado algunas seña-
les positivas en materia económica, aunque en
los resultados de este año se percibirán de for-
ma muy débil. España podría sufrir una con-
tracción del PIB algo menor que el resto de la
UE. Se espera que el empleo se reduzca en un
2,5% este año, y otro 1,5% en 2010. Así que
perderemos 8,5 millones de puestos de trabajo:
comparen eso con los 9,5 millones que se crea-
ron entre 2006 y 2008. Si hubiera una recupe-
ración importante podríamos volver a crear
todos los empleos perdidos. Pero habrá un con-
siderable aumento del desempleo, que subirá
casi al 11% el año próximo, un incremento
menos dramático en todo caso que el de los
EE.UU., por ejemplo; pero lo que resulta más
llamativo es que el aumento del paro sea par-
ticularmente fuerte en España, donde ya ha
alcanzado el 17% y se espera que siga crecien-
do. Esto significa que se multiplicará en un
plazo de 2 años. En contraste, los precios al
consumo se muestran estables, lo que significa
que al menos para los pensionistas está garan-
tizado el poder adquisitivo. Pero hay una ten-
dencia preocupante: el déficit presupuestario,
que se espera que aumente violentamente
como resultado de los estabilizadores automá-
ticos que están operando y como resultado de
un gasto discreto encaminado a contrarrestar
los efectos de la crisis. En 2003 ya tuvimos un
déficit presupuestario en la Unión Europea
del 2,3% del PIB, que se espera que aumente
hasta el 6% este año y más del 7% en 2010. Y
este aumento será especialmente acusado en
España, donde se estima que fue del 3,8% en
2008 y aumentará a 8,6% en 2009 y casi al 10%
en 2010. Esto puede darles una idea de lo fuer-
te que es el impacto de la recesión, y esto suce-
de justo en este momento, como dije, en que los
componentes del baby boom están llegando a
los 60 años y seguramente empiecen a retirar-
se del mercado laboral.
Ahora bien, el gráfico (Diapositiva 23), no
es más que una interpretación en imágenes
de lo que hemos visto antes, la pirámide de
población. Les ofrece el cambio, año por año,
de los grupos de población. La línea verde de
arriba es el incremento anual, en números
absolutos, del grupo de población compuesto
por gente de más de 60 años. Ya vimos que en
2007, aproximadamente, este grupo de edad
aumentó en un millón al año. A partir de
2008, hay 2 millones más de personas de más
de 60 años en la Unión Europea cada año.
Mientras tanto, el número de personas en
edad activa, entre los 20 y los 59 años, sigue
creciendo hasta 2014 más o menos, y luego
empieza a descender. Ese es el cambio demo-
gráfico al que nos enfrentamos, el que tendre-
mos que abordar en las postrimerías, o en el
contexto, de esta enorme crisis. Así que es
una suerte que coincidan la aceleración del
cambio demográfico y una recesión económi-
ca profunda. La Comunicación sobre «enveje-
cimiento de la población» nos dice que la prio-
ridad absoluta de la situación actual es pasar
la recesión lo antes posible, lo que significa
poner en marcha el Plan Europeo de Recupe-
ración Económica, para evitar que la reduc-
ción del potencial económico europeo se haga
crónica. También debemos comprometernos
para tratar de conseguir una agenda de refor-
mas estructurales a largo plazo: invertir en la
calidad de recursos humanos, retirar las
barreras que existen para la utilización plena
de la fuerza laboral europea. Y en un momen-
to les mostraré cuál es el potencial de mejora.
Y veremos también, quizá, la recesión, como
una oportunidad para la innovación social, en
términos de promoción de la salud y la educa-
ción y de la calidad de vida de las generacio-
nes actuales y futuras. No debemos perder la
esperanza en esta recesión. Entonces, ¿qué
podemos hacer? Podemos invertir en mejores
condiciones para la familia, lo que significa
sobre todo que vamos a mejorar la concilia-
ción entre la vida familiar y la vida laboral
para que padres y madres puedan trabajar.
Podemos promover una mejora en las cir-
cunstancias del segundo miembro de una
familia que aporta ingresos. La Comunica-
ción también incide en las ventajas a largo
I. BLOQUE
76 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
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plazo de cualquier medida política destinada
a apoyar a la familia: por ejemplo, la educa-
ción de los niños en la primera infancia puede
mejorar las oportunidades para los niños des-
favorecidos. Las medidas de conciliación pre-
servan la empleabilidad de los padres, y como
resultado tendremos una mejora en el
empleo. Y, por supuesto, los servicios a fami-
lias: el cuidado de los hijos es otra fuente de
nuevos puestos de trabajo, y por tanto otra
oportunidad. ¿Cuál es la situación en Espa-
ña? (Diapositiva 25). Un 55% de las mujeres
están desempleadas, seguramente menos de
la media de la UE, pero es una cifra que ha
crecido mucho desde el año 2000. El objetivo
de Barcelona para las provisiones destinadas
al cuidado de la infancia se ha cumplido,
tenemos objetivos comunes en este campo; un
tercio de los niños menores de 3 años debería
tener acceso a este tipo de atención; el 90% de
los niños entre 3 años y la edad de escolariza-
ción obligatoria deben de tener acceso a este
servicio, esto sí se está cumpliendo… pero
hacen falta más mejoras, porque muchos
niños sólo reciben este tipo de atención
durante media jornada. Y lo que resulta más
llamativo en España es que el gasto social en
becas y ayudas para niños, por ejemplo, es
muy escaso si se compara con el de otros paí-
ses, y hay un alto riesgo de que los niños
sufran la pobreza en España. Si pasamos al
segundo área de oportunidades para enfren-
tarnos al envejecimiento de la población, cre-
ando más puestos de trabajo y alargando la
vida laboral, veremos que el empleo de todo el
potencial que ofrece Europa en materia de
mano de obra determinará nuestra capacidad
futura para hacer frente al desafío del enveje-
cimiento. Y luego está la recesión, claro, que
es un revés importante, que probablemente
sufrirá la gente joven que se incorpora al mer-
cado laboral, y los trabajadores de más edad,
o los inmigrantes, que son especialmente vul-
nerables. Debería ser prioritario tratar de
evitar la dependencia de los subsidios a largo
plazo y, sobre todo, deberíamos tratar de no
cometer los mismos errores que en el pasado,
cuando para compensar el impacto que una
recesión tenía en el desempleo enviábamos a
los trabajadores a la jubilación anticipada, y
ya no volvían a trabajar. Ahora, si los traba-
jadores de más edad pierden sus puestos,
deberíamos mantener una puerta abierta
para que pudieran volver al mercado laboral
al menos durante unos años. Pero la situa-
ción en España está cambiando: tenemos un
índice de pleno empleo del 64,3% de la pobla-
ción en edad activa, que sigue estando por
debajo del objetivo de Lisboa, que es del 70%.
En lo que respecta a la tasa de desempleo de
trabajadores de más edad, está cerca de la
media de la UE. Pero lo que varía en el caso
de España es que hay un enorme desfase
entre hombres y mujeres, que la tasa de des-
empleo de las mujeres de edades comprendi-
das entre los 55 y los 64 años (el efecto de la
cohorte, supongo) es muy baja, mucho más
baja, incluso un 30% más baja que la tasa de
desempleo de los hombres de la misma franja
de edad. Pero es de esperar que esto cambie
en los próximos años.
Ahora vamos a ver una tabla que ilustrará
la importancia de prolongar la vida laboral.
(Diapositiva 27). Aquí tenemos las ratios de
dependencia de los ancianos, basándose en
distintos grupos de edad. En la primera línea
están las personas de más de 50 años en rela-
ción con la gente del tramo de edad laboral, de
20 a 59 años. Esto evolucionará, en toda la
UE, pasando de un 40 a un 77%. Es decir, que
se multiplicará por dos, como ya hemos obser-
vado. Pero también podemos calcular otras
ratios. Por ejemplo, la de gente de más de 70
en relación con la de 20 a 59, asumiendo que
para el año 2050 podrá considerarse normal
que la gente trabaje hasta los 70, porque
nuestra esperanza de vida habrá aumentado.
Si seguimos la trayectoria que indica la fle-
cha verde, no veremos ningún incremento en
esta ratio de dependencia. Así que, si adapta-
mos nuestros patrones de jubilación al
aumento de nuestra esperanza de vida, el
envejecimiento demográfico parecerá menos
amenazador que si nos ceñimos al patrón de
jubilación actual.
RALF JACOB
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
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MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
Otro ámbito en el que podemos trabajar es
en el aumento de la productividad y la crea-
ción de una economía más dinámica. El futu-
ro crecimiento no dependerá ya de que
aumenten las cifras de población y empleo:
tenemos que apoyarnos en una fuerza laboral
más reducida, y lograr que sea más producti-
va. Y esto requiere inversión: en formación,
en investigación, en desarrollo, y en infraes-
tructuras. Las poblaciones que envejecen
también representan una oportunidad para
desarrollar nuevos productos y servicios, que
podemos vender no sólo en Europa, segura-
mente también en el resto del mundo, porque
todo el mundo está envejeciendo, no sólo
Europa. Tendremos que invertir también en
nuevas tecnologías y modernizar los sistemas
de transporte, que ayudan a mantener la
demanda y que ofrecen beneficios a largo pla-
zo para que los mayores puedan preservar su
autonomía, lo que significa que, la gente de
más edad dependerá cada vez menos de la
ayuda de otros si tiene una vivienda adapta-
da a sus necesidades, un entorno en el que se
pueden mover por sí mismos, con buenos
transportes accesibles a todos.
Un vistazo a la situación de España (Dia-
positiva 28): sorprende el gran número de
chicos que dejan los estudios antes de termi-
nar la educación secundaria. Y estas cifras
casi duplican la media de la Europa de los 27.
Y esto representa un enorme desperdicio de
un potencial, especialmente entre jóvenes: un
tercio abandona la escuela sin haber llegado
a un nivel razonable de formación, según
datos de Eurostat. Otro aspecto en el que
España tiene ocasión de mejorar es la inver-
sión en investigación y desarrollo, lo que
representa una cuota del PIB mucho más
pequeña que en el conjunto de la UE. Pero
España puede beneficiarse también del hecho
de que es un destino atractivo y un lugar de
residencia que eligen muchos jubilados. Esto
también representa un mercado y, en cierto
modo, provocó el boom de la construcción.
Vamos a ver ahora el apartado de recep-
ción y integración de inmigrantes (Diapositi-
va 29). La crisis, naturalmente, reducirá la
necesidad inmediata de trabajadores de otros
países a corto plazo. Pero a largo plazo, la
inmigración puede aliviar la escasez de mano
de obra ocasionada por los cambios demográ-
ficos. Los inmigrantes y sus descendientes
son muy vulnerables en momentos de crisis,
corren un mayor riesgo de sufrir el desempleo
y la pobreza, y la Comunicación reconoce la
necesidad de implantar políticas de integra-
ción más eficaces. Si contemplamos la situa-
ción de los inmigrantes en toda la UE, encon-
traremos que sus posibilidades de acceder al
mercado laboral no son tan buenas como las
del resto de la población: tienen menos for-
mación y se enfrentan a mayores problemas
de exclusión social. España fue diferente en
este ámbito hasta al menos 2007, cuando las
tasas de desempleo de ciudadanos no españo-
les fueron incluso más altas que las de los
españoles y, sin embargo, había una gran
proporción relativamente alta de españoles
con bajo nivel educativo que podían suponer
una amenaza en términos de integración.
Y por último, otro área donde encontramos
posibilidades para enfrentarnos al envejeci-
miento demográfico (Diapositiva 30): unas
finanzas públicas sostenibles y garantizadas.
De este modo podemos asegurar nuestra
futura capacidad para afrontar las necesida-
des económicas de todo el mundo. En este
momento, como ya hemos dicho, la crisis ha
supuesto un importante revés para la consoli-
dación de las finanzas públicas que habíamos
logrado en los últimos años. La consolidación
de los presupuestos, mediante una reforma
estructural a largo plazo, tiene que permane-
cer en puestos de prioridad alta en la agenda
política, pero es algo que debe abordarse a
largo plazo, y no con recortes de los gastos
inmediatos que pueden poner en riesgo la
recuperación económica. Ahora la situación
en España es favorable, en lo relativo al nivel
de deuda pública. Los datos eran bajos en
comparación con la media europea, que era
del 40% del PIB, en relación a la deuda públi-
ca, pero el déficit, como ya he dicho, ha subido
I. BLOQUE
78 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
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mucho en los últimos tiempos, y se ha abierto
un procedimiento de déficit excesivo, que
ejercerá cierta presión para que el gobierno
español corrija la situación. Naturalmente,
en España esperamos ahora un fuerte incre-
mento en los gastos relativos al envejecimien-
to de la población.
Y para concluir, ¿cuál es el panorama?
¿podremos hacer frente al envejecimiento de
la población? Yo diría que sí, siempre que
podamos utilizar todo el potencial que ofrece
la población europea, porque aún no hemos
llegado, aún hay mucho por hacer: aumentar
el nivel de educación, aumentar la participa-
ción de la fuerza laboral… Sólo haciendo esto
entraremos en una posición mucho más ade-
cuada para cubrir las necesidades de una
población que envejece. También tenemos la
suerte de resultar atractivos para los inmi-
grantes. Tal vez ahora no los necesitemos,
pero seguramente lo hagamos dentro de cinco
años. Ahora la pregunta es, ¿podremos
garantizar una inversión suficiente en el
futuro, después de la crisis, cuando nos
enfrentemos a la necesidad de corregir el
enorme déficit público y un saldo mucho
mayor en la deuda pública?
Muchas gracias por su atención.
RALF JACOB
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