¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

Autor:Dr. Federico Adan Domenech
Cargo:Profesor Agregado de Derecho Procesal, acreditado como Catedrático de la Universidad Rovira i Virgili.
 
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La revolución tecnológica ha llegado al comercio, negarlo sería cerrar los ojos y vetar la revolución tecnológica en la que está subsumida nuestra sociedad. Como ejemplo de la relevancia que adquiere esta nueva modalidad comercial en nuestro día a día, la Fundación Telefónica, en Sociedad Digital España 2017, consideró que durante el año 2018, se superarán los 2,7 billones de dólares de ingresos en el comercio electrónico, a nivel mundial. Cantidad nada desdeñable. A nivel interno, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia hizo públicos los datos relativos al año 2017, afirmando que el comercio electrónico había aumentado un 25,7%, superando los 30.000 millones de euros.

Mediante las plataformas electrónicas iniciamos relaciones sociales, incluso de pareja, organizamos nuestro tiempo de ocio, programamos nuestro calendario laboral… y, como no podía ser menos, a través de estas plataformas formalizamos relaciones jurídicas, en especial de compraventa, modificando la forma de comprar, creando tiendas y consumidores virtuales. Las ventajas del comercio electrónico son evidentes: rapidez, inmediatez… ¿quién no dispone, hoy en día, de un Smatrphone o de un ordenador conectado a Internet, a través del cual se abre un mundo inmenso de relaciones comerciales? Pocos.

Esta realidad se ha interiorizado en la sociedad y ya la consideramos como algo cotidiano, cuando no hace muchos años era una aventura poder comprar cualquier cosa por Internet. Nuestro mundo ha cambiado. Ahora contratar un billete de avión, comprar la ropa sin que tengamos necesidad de probarla en las tiendas… es una realidad más de nuestro día a día, de la que, evidentemente, los ciudadanos no podemos ni queremos prescindir. Entramos, en definitiva, en la denominada era del e-commerce.

Pero no todo es tan sencillo ni tan bonito, pues como decíamos en el título, ¿qué es primero, el huevo o la gallina? ¿En el ámbito del comercio y contratación electrónica, realmente hemos normativizado y regulado las relaciones que se pueden suscribir a través de estas plataformas, o, por el contrario, en las mismas existe un riesgo de inseguridad jurídica para el consumidor, como consecuencia de la existencia de dos velocidades, una para la revolución tecnológica y otra para la evolución y acomodo jurídico?

Es un hecho...

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