Hechos contra relato

Autor:Dr. Ricardo Yáñez Velasco
Cargo del Autor:Magistrado. Profesor de Derecho Procesal
Páginas:433-457
 
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433LA VERGÜENZA EN EL PUNTO CIEGO
VIOLENCIA ESTATAL Y CUMPLIMIENTO DE UN DEBER
1. Testigos directos
Quien tenga ojos que vea y oídos que oiga. No se trata de invocar el simbolismo
sobre la verdad del Verbo desde el punto de vista cristiano (Juan 9:25), sino que
cualquiera puede valorar, caso por caso, qué pudo ocurrir, aun cuando no haya
sido testigo presencial, pudiendo ver y oir, por mucho que en la tesis del deli-
to por porcentaje –paradigma de los inventos del TBO– pretenda aglutinarse
toda actuación policial frente a una imagen hipotética de pre-guerra civil que,
por definición y por muy fantasiosa que pueda ser, resulta teóricamente más
grave.
Al infierno no va el tramposo, sino el que cae en la trampa, por lo que el
espectador conformista, vago o que infiere el engaño y le va bien, es el que cae, a
veces voluntariamente, en la trampa.
Lo que se ve con los ojos de cada cual servirá para establecer un relato de
hechos concretos, sobre el que puede analizarse la aplicación del Derecho, nunca
al revés. Y como sea que no se trató de un único hecho, aun multitudinario como
por ejemplo el habido en 20 y 21 de septiembre de 2017, los juicios del eventual
desvalor de la acción se multiplicarán por tantos casos existan sin desdibujar la
singularidad de cada uno de ellos. Ha de significa rse, en especial, la necesidad de
obtener respuestas sobre el origen, el mando único de todos ellos, y los habidos
entre medio. También en estos ámbitos podrían apreciarse hechos constitutivos
de delito.
2. Los hechos objeto de análisis
En una carta abierta firmada el 7 de octubre de 2017, Fernando Savater, Ma-
rio Vargas Llosa, Félix Ovejero, Teresa Freixes, Francesc de Carreras y varias
decenas más expusieron contra el independentismo afirmaciones que en reali-
dad conformaron postulados dogmáticos; daban por supuesto multitud de he-
chos, algunos entramados en una enorme complejidad fáctica, acaso pensando
en que su propia “autoridad”, fuese profesional o artística, resultaba suficiente
CAPÍTULO 6
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RICARDO YÁÑEZ VELASCO
para propagar determinadas “informaciones”877. Esto conecta con utilizar el as-
pecto emocional antes que la reflexión, cortocircuitando el análisis racional, lo
que además permite abrir al inconsciente el implante de ideas, deseos, miedos
y compulsiones e inducir comportamientos; es la estrategia de manipulación
mediática de N. Chomsky878. De hecho, la autoridad tradicional se apoya en la
mística de la institución a partir del ritual simbólico879. Llamativa en especial
la introducción de políticos (Javier Nart, Rosa Diez ó Esteban González Pons,
por citar los más mediáticos) en un soberbio ejercicio de contradicción en los
propios términos, dada la auctoritas del político, singularmente el español, en
la hora presente y respecto al conflicto en cuestión. Eso sí, se adjuntaron tres
“artículos de investigación” de 2007, 2013 y 2014 y abundantes “noticias”, bá-
sicamente del diario “El País”. Sea como fuere, las bases fácticas de las argu-
mentaciones y aseveraciones consecuentes a ellas en absoluto se encontraban
acreditadas en ese momento, salvo puntuales parcialidades que exigirían mu-
chas puntualizaciones para contextualizarlas en debida forma. Al margen de
recorrer los lugares comunes en el conflicto dialéctico en curso (lo nacional, la
soberanía, la corrupción, la falsa hi storia, el uso ilegítimo de los medios públicos
a nivel internacional, la democracia), un apartado final de “consecuencias” –se
infiere que de todo lo anterior– repartía el miedo y el temor, las presiones y las
amenazas, entre empresarios, profesores y jueces, así como de los ciudadanos
de pensamiento contrario al independentismo y su libertad de expresión, por
supuesto la de que hay “niños acosados en las escuelas por ser hijos de guar-
dias civiles”, afirmando que el diálogo procede después de reestablecer el “orden
constitucional”, para acabar con el miedo y las amenazas, y sólo entonces –para
“no entregar la igualdad política”– abrir diálogo a todos. Cada uno de los temas
877 El particular recuerda el argumentum ad verecundiam, donde en vez de razones se usan auto-
ridades elegidas a la medida de los conocimientos del adversario, porque cualquiera prefiere
creer a discurrir. Es la trigésima estratagema de Arthur Schopenhauer, que cita a Séneca (De
Vita beata, 1, 4) al referirse a la creencia; v. El arte de tener…, cit., p. 55. Ello puede relacio-
narse con la idea que al hombre le resulte más fácil suscitar emociones que inteligencia, tal y
como escribió Oscar Wilde en El alma del hombre bajo el socialismo, El Viejo Topo, Vilassar
de Dalt, 2015. Y se relaciona con la ley nº 27 de Greene: aprovecharse de la necesidad irrefre-
nable que tiene la gente de creer en algo para conseguir adeptos incondicionales; v. Robert
Greene, Las 48 leyes…, cit., pp. 275 y ss.
878 El autor destaca, en sus tres siguientes, mantener al público en la ignorancia y mediocridad,
estimularlo para ser complaciente con lo mediocre y reforzar la autoculpabilidad para inhibir
la acción.
879 Slajov Zizek, Porque no saben..., cit., p. 324.

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