Conclusiones

Autor:José Antonio Pérez Juan
Páginas:413-418
 
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Alicante durante la guerra de la independencia acogerá entre sus murallas a las autoridades territoriales, desempeñando durante meses la capitalidad del reino de Valencia. El 3 de enero de 1813 se instaló la Diputación provincial en la ciudad lucentina, siendo uno de los primeros ejemplos de la puesta en funcionamiento del modelo territorial gaditano.

Desde al advenimiento del régimen constitucional todos los trabajos elaborados por la comisión de Cortes en materia de división territorial contemplaban la escisión de las tierras alicantinas de Valencia. El 27 de enero de 1822 se crea la provincia de Alicante, aprobándose la medida por unanimidad en sede parlamentaria. El 15 de mayo de ese mismo año se constituía la Diputación provincial de Alicante. Durante sus primeros meses de actividad desempeñó una ingente labor en materia de contribuciones, reemplazo para el ejército y defensa del nuevo orden liberal.

El proceso de segregación de las provincias de Alicante y de Valencia sería ejemplar. Desde el primer momento se entabló una estrecha colaboración entre ambas instituciones que permitió realizar el traspaso de atribuciones sin apenas dificultad. Dicha relación se enturbió a partir de 1841, como consecuencia de la oposición valenciana a la construcción de un proyecto para travasar las aguas del Júcar a la huerta alicantina. Del mismo modo, años más tarde el reparto del patrimonio perteneciente a la antigua Junta de beneficencia suscitó graves conflictos entre ambas Corporaciones, que precisaron la mediación de las autoridades estatales.

Para satisfacer las exigencias de las Juntas revolucionarias que surgieron en el verano de 1835 se decretó el restablecimiento de las Diputaciones. En Alicante, entretanto se realizaban las elecciones para su instalación, se constituyó una Comisión de Armamento y Defensa con el objeto de recaudar las contribuciones y de realizar el reparto de la quinta. No obstante, en la práctica asumió otras atribuciones propias de la futura Corporación provincial. De hecho, la instalación de la Diputación el 11 de enero de 1836 no supuso una

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quiebra institucional sino que, por el contrario, asumió los acuerdos y tramitó los expedientes de esa Comisión.

El estallido de la guerra civil condicionará toda la actividad provincial. La Corporación centrará sus esfuerzos en la manutención del ejército, descuidando el resto de atribuciones. Asimismo el contexto bélico le permitió desempeñar excepcionalmente funciones de defensa del territorio y de organización de cuerpos armados propios, asumiendo una mayor responsabilidad en la recaudación de las contribuciones estatales.

Con la aplicación de la ley provincial de 1845 se inicia una de las etapas más aciagas en la historia de la institución alicantina. Durante años verá reducida su actividad, limitándose sus intervenciones a refrendar la actuación de la máxima autoridad política en materia presupuestaria y rendición de cuentas. Nos encontramos frente a una Corporación meramente ornamental y vacía de contenido.

Durante el bienio progresista el proceso de normalización institucional en Alicante fue retrasado como consecuencia de la aparición de un brote endémico. Esta circunstancia demorará la constitución de la Diputación hasta el 9 de octubre de 1854. Además, el restablecimiento de...

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