¿Qué beneficios tiene para la empresa su colaboración con el sector educativo? Un análisis de la Formación en Centros de Trabajo desde la perspectiva empresarial

Autor:M. Concepción González Veiga/Begoña Cueto Iglesias/Javier Mato Díaz
Cargo:Departamento de Economía Cuantitativa/Departamento de Economía Aplicada.
Páginas:39-57
RESUMEN

La Formación en Centros de Trabajo se ha convertido en un mecanismo relevante de relación entre el sistema educativo y las empresas. Varios estudios han señalado que estas prácticas son una vía de entrada al mercado de trabajo para los titulados. En este trabajo se aborda este tema desde la perspectiva de las empresas, analizando el tipo de empresa colaboradora y cómo esta colaboración actúa como una fuente de selección de personal. Los resultados de este trabajo muestran la elevada satisfacción de las empresas con las prácticas y su utilidad para acercar el sistema educativo al mundo laboral.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

    La realización de este trabajo ha sido posible gracias a los fondos recibidos del Principado de Asturias para la Evaluación intermedia del Programa Operativo Integrado del Principado de Asturias 2000-2006, así como a la ayuda financiera del Consejo de Asturias de la Formación Profesional que dio lugar al informe de Evaluación de la inserción laboral de los titulados de Ciclos Formativos en Asturias.


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Introducción

Hoy en día existe consenso generalizado en considerar que uno de los factores clave para asegurar el crecimiento económico de un país o región es su capital humano y que la inversión en educación constituye una de las vías más eficaces para impulsar el desarrollo económico y mejorar la competitividad.

La educación constituye un elemento indispensable para hacer frente a las circunstancias cambiantes en las condiciones económicas y los retos que plantea la globalización económica. El ritmo de cambio de las tecnologías y de las formas de organización del trabajo en las sociedades actuales exige no solo la adquisición de unos conocimientos básicos sino que además se han de proporcionar las bases para que el individuo pueda seguir aprendiendo durante toda la vida. Para facilitar este aprendizaje permanente se requiere un sistema de formación flexible que permita a los trabajadores actualizar sus conocimientos con la consiguiente renovación y adaptación de competencias profesionales.

Los cambios tecnológicos y organizativos originan desajustes entre oferta y demanda de trabajo y, a la vez que provocan situacio-Page 40nes de desempleo, pueden ocasionar la demanda de trabajadores con cualificaciones profesionales para los que no hay suficientes personas preparadas. Dada la importancia de estos mecanismos de ajuste para la correcta marcha de la economía habría que potenciar los puntos de encuentro y canales de comunicación entre el sector formativo y el mundo empresarial.

Los periodos de formación práctica en empresas constituyen una excelente ocasión para fomentar esta colaboración. Para los estudiantes es, sin duda, una oportunidad de mejorar su formación práctica no solo por los conocimientos técnicos que adquieren sino también por la oportunidad de socializarse como trabajadores y tener su primera experiencia laboral.

Pero, ¿qué obtienen las empresas que colaboran en los procesos de formación de estudiantes? ¿Buscan solo una mano de obra relativamente barata o están interesadas en conocer a estos estudiantes para cubrir puestos vacantes en su organización? ¿Contribuye este periodo de prácticas al mayor grado de acierto en los procesos de selección de personal? ¿Son básicamente las grandes empresas las interesadas en recibir estudiantes en prácticas o también tienen cabida las pequeñas y medianas empresas? ¿Qué opinan las empresas sobre la formación que se imparte en los centros de enseñanza? ¿Qué carencias se detectan?

En este artículo trataremos de dar respuesta a todas estas cuestiones, basándonos en una encuesta realizada a las empresas que reciben estudiantes de Formación Profesional en el Principado de Asturias. En el segundo epígrafe se hacen algunas reflexiones generales sobre el actual sistema de Formación Profesional y se analizan los desafíos a que se enfrenta. Los apartados segundo, tercero y cuarto recogen las principales conclusiones de la encuesta realizada a las empresas colaboradoras en el Principado de Asturias y se dedican, respectivamente, a analizar la tipología de las empresas que participan en la Formación en Centros de Trabajo (a partir de ahora FCT), los procesos de selección y contratación de personal y la evaluación empresarial de la FCT. Seguidamente se exponen las principales conclusiones y las referencias bibliográficas.

Si bien la mayor parte de las conclusiones se ciñen a esta etapa educativa y al citado ámbito geográfico, hay determinados aspectos cuya validez transciende este ámbito pues muchas de las empresas encuestadas reciben o estarían dispuestas a recibir estudiantes en prácticas de otros niveles educativos (básicamente estudiantes universitarios).

1. Los retos del actual sistema de formación profesional

Nuestro actual sistema de Formación Profesional se canaliza a través de tres subsistemas: la formación profesional reglada, la formación ocupacional y la formación continua, que han venido desarrollándose de forma paralela con escasos puntos de encuentro hasta el momento presente. Al sistema reglado le compete el proporcionar una formación de base sólida, amplia y equilibrada que proporcione no solo los conocimientos específicos sino también donde se trabajen las citadas habilidades. A través de la formación profesional ocupacional y continua el trabajador puede dar respuesta a las nuevas demandas o reorientar su carrera profesional y adquirir las competencias que demanda el mercado. Si bien cada uno de ellos se dirige a un colectivo de personas diferente -estudiantes, parados y trabajadores en activo- y su gestión es competencia de distintas administraciones1 todosPage 41 ellos tienen como objetivo que es la inserción laboral de las personas formadas. La Ley Orgánica 5/2002 de las Cualificaciones y la Formación Profesional pretende dar respuesta a estas demandas a la vez que establece como uno de sus principios rectores la necesaria adecuación de la formación y las cualificaciones a los criterios de la Unión Europea para poder hacer efectivo el mercado único y la libre circulación de trabajadores.

La entrada en vigor de la LOGSE supuso un cambio en la enseñanza profesional lo que ha contribuido a mejorar el grado de aceptación de los actuales ciclos formativos. Entre los aciertos de la nueva formación profesional destaca la potenciación de la formación práctica de los estudiantes en el seno de las empresas a través del período de Formación en Centros de Trabajo (FCT), que facilita la conexión entre el mundo educativo y el laboral a la vez que permite dar a conocer las habilidades de los estudiantes a los posibles empleadores. Tal y como señala Nasarre (1998) un objetivo del Nuevo Programa Nacional de Formación Profesional es «profesionalizar para la inserción a través de la colaboración empresa-escuela».

Siguiendo a Martínez Usarralde (2000) podemos afirmar que una de las claves del nuevo modelo de Formación Profesional, que deja de lado el enfoque excesivamente académico de la tradicional FP, es que consigue «involucrar y comprometer efectivamente a los agentes sociales y, finalmente, mejorar la cualificación y, por tanto, la competitividad de los jóvenes al permitirles participar activamente en tareas de trabajo reales, auxiliados o coordinados por trabajadores con experiencia en el empleo». Este módulo sirve de nexo entre el sistema educativo y el mundo laboral implicando a la empresa en el diseño de la parte del currículo que se realiza en el centro de trabajo.

Uno de los beneficios más claros de esta colaboración es el intercambio de información entre la empresa y el sector educativo, cuestión fundamental en un entorno cambiante y marcado por los desafíos que, a consecuencia de la globalización económica, tiene planteada la empresa española. Es importante señalar que las nuevas tecnologías han provocado cambios en la organización de la empresa y en las competencias o habilidades que deben dominar los trabajadores como son un mayor grado de autonomía, la constante disposición a seguir aprendiendo que se deriva del aumento de la movilidad funcional y la mejora de las capacidades y actitudes sociales, especialmente la capacidad de comunicarse y de trabajar en equipo. La nueva organización del trabajo requiere trabajadores flexibles y autónomos, con capacidad para procesar la información y para la resolución de problemas, con una constante disposición a seguir aprendiendo. Los cambios en el contenido y la organización del trabajo (ver Cuadro 1) implican nuevos desafíos para el sistema formativo para fomentar nuevas habilidades y responder a la constante necesidad de formación de los trabajadores.

Conviene señalar que el actual sistema de cooperación entre centros educativos y empresas también tiene importantes ventajas para el sector educativo. Quizá lo más importante sea que enriquece el trabajo y la formación de profesores y les permite desarrollar ciertas habilidades de gestión lo que contribuye a mejorar la motivación de los profesores y a fomentar nuevas inquietudes. Pero puede tener además otros beneficios de importancia estratégica o a largo plazo tales como: crear oportunidades de comprensión, influencia y aprendizaje desde la empresa, ayudar a los estudiantes a estar mejor informados sobre las perspectivas de los estudios profesionales, mejorar la imagen de los centros educativos, dar acceso a nuevos recursos (Cámaras de Comercio, 2000, pág. 36).

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Uno de los factores clave cuando se trata de analizar la formación profesional reglada es saber si está respondiendo a las demandas de los empresarios. A juzgar por los resultados de los estudios de inserción que se han hecho en nuestro país, la valoración es positiva ya que todos los trabajos realizados muestran unos buenos porcentajes de inserción laboral de sus alumnos. Entre los trabajos más recientes podemos destacar los de González-Betancor (2003) y González-Betancor, Dávila y Gil (2004) donde se analiza la transición del sistema educativo al mercado laboral de los técnicos y técnicos superiores, centrándose en el tiempo necesario para obtener el primer empleo y en los desajustes entre formación y empleo. En González y Cueto (2005) se utiliza un modelo de duración para obtener la contribución individual de cada uno de los factores que facilitan el acceso al primer empleo. González, Cueto y Mato (2006) usan distintos indicadores de inserción laboral realizando además un estudio desagregado por género y por familias profesionales. Con un enfoque similar y datos referidos a todo el territorio nacional, el estudio de las Cámaras de Comercio (2003) refrenda los buenos resultados en términos laborales de los egresados de ciclos formativos.

En algunos de los trabajos citados, se ha comprobado que uno de los factores relevantes en la explicación de los buenos resultados de la formación profesional ha sido el periodo de formación práctica en la empresa2. Esta es una experiencia clave para la formación del alumno no solo porque le permite poner en práctica algunos de los conceptos teóricos quePage 43 ha aprendido sino porque se trabajan las habilidades y competencias a las que más arriba aludíamos en un contexto real.

Si se observa el corto plazo, el participar en estos programas pudiera tener algunos pequeños costes o inconvenientes para la empresa pues ha de haber una persona (el tutor) encargada de formar a los estudiantes y vigilar sus tareas. No obstante, desde una perspectiva más a largo plazo las ventajas de la cooperación superan con mucho a los costes.

2. Las empresas colaboradoras en la formación en centros de trabajo ¿qué tipo de empresa es la que colabora?

Si bien existen algunos trabajos que han analizado cuales son los factores individuales que contribuyen a la inserción laboral de los titulados en FP, la casi total ausencia de estudios que analicen este problema desde la óptica de la empresa es preocupante. Entre los estudios existentes destacamos el trabajo de Basterretxea et al. (2002) que en su capítulo cuarto recoge las principales conclusiones de una encuesta a empresas del País Vasco.

Para solventar esta cuestión, y ante el evidente interés de conocer qué aspectos de la formación son los que valoran las empresas y cómo mejorar los cauces de comunicación entre el sector educativo y el empresarial, el Consejo de Asturias de la Formación Profesional promovió la realización de una encuesta a las empresas que colaboran para la realización de la FCT (González, Cueto y Mato, 2003)3.

En el año 2001, el número de empresas colaboradoras en el Principado de Asturias asciende a 1.470. El objetivo de la encuesta era conocer el punto de vista de las empresas y los factores que priman la inserción profesional de los estudiantes para lo que se eligió una muestra representativa de las empresas en las que los alumnos de ciclos formativos realizan este periodo de prácticas, que finalmente estuvo formada por 317 empresas colaboradoras4. La persona a la que se entrevista es el gerente o el responsable de contratación en la empresa.

La distribución por sectores de las empresas encuestadas muestra el predominio de las organizaciones del sector servicios, que suman las dos terceras partes de la muestra válida final. También hay porcentajes significativos de empresas dedicadas a las actividades industriales (16,8%) y de la construcción (14,6%), mientras que las empresas agrícolas aparecen con una presencia mínima (0,9%).

En relación con el tamaño de las empresas, se observa un claro predominio de las empresas pequeñas. Un tercio de la muestra tiene menos de cinco trabajadores y algo más de la mitad no supera los diez, mientras que por encima de 50 trabajadores solamente aparece el 17%.

La pequeña empresa que colabora con la FCT se encuentra de forma predominante en el sector servicios, de acuerdo con la encuesta realizada: de las empresas con menos de diez trabajadores, el 87% realizan actividades terciarias. En contraste con este dato, las empresas grandes aparecen más en la industria: el 43% de las que superan los 50 trabajadores realizan actividades industriales.

Cabe destacar la distribución por sexos del empleo en las empresas encuestadas. En las plantillas de la mayoría de las empresas industriales y de la construcción se observa un predominio de los hombres, que ocupanPage 44 cerca del 85% de los empleos. En contraste, las empresas de servicios recogen una participación de las mujeres en el empleo que supera el 52 %. En relación con el tamaño empresarial, la proporción de mujeres disminuye cuanto mayores son las empresas y solamente son mayoría entre las menores de cinco trabajadores. En la medida que la FCT constituye un importante mecanismo de apoyo a la inserción laboral del alumnado, estas diferencias por sexos en el empleo de las empresas participantes sugieren que el acceso de las alumnas de Ciclos Formativos a grandes empresas en sectores diferentes de los servicios está dificultado por la estructura de género del mercado de trabajo asturiano.

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La distribución por edades de los trabajadores de las plantillas muestra promedios que superan en todos los casos los 25 años. La presencia de jóvenes menores de esta edad asciende a un promedio -entre las empresas encuestadas- del 18% del empleo, alcanzando una cifra más elevada en empresas dedicadas a la construcción (23%) y registros inferiores a dicho promedio en la industria.

La composición de las plantillas en lo que a contratación se refiere revela que la media total de trabajadores con contrato indefinido supera la mitad de la plantilla, destacando las empresas industriales donde se alcanza un valor del 70% y quedando por debajo de dicha media las dedicadas a la construcción.

2.1. ¿Cómo se realiza el contacto y la asignación de los participantes?

Una de las preguntas que nos planteamos es saber que es lo que mueve a las empresas a acoger estudiantes en periodo de formación. Es evidente que la empresa colaboradora tiene una serie de ventajas entre las que, siguiendo a Martinez Usarralde podemos citar: la empresa puede formar a los futuros técnicos de FP de acuerdo con las particularidades de sus propios procesos productivos, puede cubrir más adecuadamente sus necesidades presentes o futuras personal cualificado con lo que conseguirá enriquecer su plantilla y hacerla más competitiva e innovadora. Pero además la empresa se abre al entorno con lo que mejora su conocimiento de los retos y oportunidades que se le ofrecen.

En la mayoría de los casos son las instituciones educativas quienes se han puesto en contacto con los empresarios, informándoles sobre la FCT y ofreciendo a sus propios estu-Page 45diantes (74,5%). No obstante, también se observan algunos casos de empresarios que demandan información a las instituciones o que son informados por colegas del sector (5,9% y 6,2%, respectivamente). Pero la iniciativa que genera la participación de las empresas surge predominantemente -en cerca del 75% de los casos- de los propios IES.

En este punto es importante señalar que los legisladores han tomado las debidas precauciones para conseguir que el módulo de prácticas en la empresa sea una experiencia formativa para el alumno. Los alumnos están orientados por dos tutores, uno del centro educativo y otro de la empresa. El primero de ellos visita las empresas y conoce sus condiciones tecnológicas en base a las que posteriormente acuerda las condiciones del programa formativo para cada alumno así como el puesto de trabajo y programa a realizar. Son funciones del tutor de la empresa el dirigir las actividades formativas, orientar a los alumnos y valorar su progreso. Ambos tutores conjuntamente programan diversas actividades formativas y realizan la evaluación del alumno. Este sistema ha supuesto un salto cualitativo en la formación profesional que ha contribuido notablemente a la mejora en su calidad.

Resulta de interés, por tanto, conocer a qué dedican éstas las prácticas y cuales han sido las ocupaciones de los estudiantes. Para ello se han incluido en el cuestionario preguntas sobre las tareas y los puestos de trabajo asignados a los jóvenes en prácticas. Existe una amplia representación de las ocupaciones, codificadas a partir de sus respuestas con la Clasificación Nacional de Ocupaciones (CNO), entre las que destacan los puestos administrativos y las ocupaciones semi-cualificadas de la Industria. La estructura por grupos ocupacionales jerárquicos de la CNO aparece en el Cuadro 2.

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La relación entre las familias profesionales y las ocupaciones en las que se encuadran los participantes en la FCT puede ilustrar la siempre compleja cuestión de la adecuación entre educación y sistema productivo. Al relacionar las especialidades formativas con los puestos de trabajo se obtiene un númeroPage 46 pequeño de relaciones relevantes, dadas las limitaciones del tamaño muestral y el amplio número de ocupaciones asignadas al alumnado. Pero algunas de estas relaciones relevantes, que muestran el puesto en que las empresas encuadran al alumnado (y su código CNO) son las que recoge el Cuadro 3.

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La adecuación entre la familia profesional de los estudios y ocupaciones es aceptable en la totalidad de las especialidades para las que los datos permiten establecer asociaciones. Del panorama obtenido por esta relación se desprende que las prácticas colocan al estudiante en tareas o en un puesto de trabajo dePage 47 su especialidad o muy relacionado con la misma.

3. El papel de la FCT en el proceso de selección de personal y la contratación

Señalábamos en epígrafes anteriores que una de las ventajas que le reporta la colaboración a la empresa es que facilita la contratación de nuevo personal acorde con sus necesidades. Por este motivo se han incluido varias preguntas relativas a los procesos de selección de personal utilizados por la empresa; concretamente, se les ha pedido a las personas encuestadas (gerente o responsable de contratación de trabajadores) que señalen las vías más utilizadas en los procesos de selección y el perfil o los perfiles que comúnmente buscan en un candidato antes de proceder a su contratación.

Respecto a los mecanismos o vías utilizadas para contratar personal (Cuadro 4) se han recogido hasta tres mecanismos citados por cada empresa, por orden de importancia. Destaca la frecuencia con la que las empresas contratan a estudiantes de FCT, ya que esta vía aparece como la más citada en primer y en segundo lugar, lo que la convierte en el mecanismo más citado en conjunto. A continuación cabe señalar el uso de los curricula recibidos en las empresas, otro mecanismo muy utilizado, así como los anuncios en prensa y el recurso a medios informales como familiares y amigos.

A pesar de que estas respuestas pudieran estar algo sesgadas a favor de la FCT, dado que es la evaluación de este programa lo que ha generado el contacto con las empresas, cabe subrayar el importante papel que juegan las prácticas en los procesos de selección. El recurso a los estudiantes conocidos mediante la FCT aparece como uno de los mecanismos de contratación más importante. Esto muestra que su participación como receptores de estudiantes tiene una ventaja adicional para la empresa al obtener información directa sobre los candidatos a ocupar nuevos empleos o sustituciones.

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Existen otros trabajos en los que se han estudiado las fuentes de selección de personal utilizadas por las empresas. En el trabajo dePage 48 Basterretxea et al. (2002) destaca como primera fuente de reclutamientos las relaciones personales (utilizada por un 44,9% de las empresas) seguida por el recurso a los centros de formación de la zona (38,9%).

La utilidad de la información que consiguen las empresas colaboradoras está fuera de duda cuando se observan las características que éstas buscan en los candidatos al empleo. El Cuadro 5 muestra las respuestas que dan las empresas, por orden de importancia, al ser preguntadas por los rasgos que buscaron cuando decidieron proceder a una nueva contratación. La característica más citada es la actitud personal positiva del trabajador, destacando también la formación específica, la experiencia previa y la capacidad de trabajo en grupo. El adquirir este tipo de información, para la empresa, exigiría procesos de selección complejos cuyos resultados no siempre serían fiables. En cambio, parece claro que las prácticas son una oportunidad para conocer a fondo el rendimiento de los estudiantes, lo que facilitará el acierto en la selección. Por lo demás, es evidente que los estudiantes también adquieren una información relevante sobre las empresas en las que recalan, de forma que la FCT reduce la incertidumbre para ambas partes y favorece así la eficiencia del sistema de intermediación laboral.

En definitiva, algunas de las características más positivamente valoradas por los empresarios son ciertos rasgos personales como una actitud personal positiva y capacidad de trabajo en grupo, que solo pueden ser valorados a través del contacto directo entre trabajador y empresario. De esta circunstancia, unida al recurso a los estudiantes de FCT en la selección de nuevos empleados, puede concluirse que las prácticas constituyen un mecanismo muy útil de inserción laboral para las empresas.

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Otros trabajos publicados también han encontrado que las características personales, y no solo o principalmente la formación y experiencia previa, son fundamentales a la hora de seleccionar un nuevo empleado. González Prado (2004) estudia los factores que determinan la selección y el mantenimiento en la empresa de aprendices de bajaPage 49 cualificación encontrando que los criterios fundamentales fueron, en este orden, la formación previa, la buena presencia o aspecto convencional, las habilidades de relación y comunicación personal, la responsabilidad y la motivación. Entre las habilidades que más valora la empresa están la puntualidad, la actitud positiva hacia el empleo y la empresa y el nivel de colaboración.

3.1. La contratación de estudiantes de FCT

Uno de los aspectos sobre los que es interesante profundizar es la continuidad en la empresa de los estudiantes que realizaron la FCT. En los citados trabajos de González, Cueto y Mato (2006, 2003) se constata la importancia de la FCT en la inserción de los estudiantes de ciclos formativos, al comprobar que el 24,2% de los alumnos que hicieron la FCT fueron posteriormente contratados por la empresa donde realizaron las prácticas. Estos resultados, que se refieren el ámbito geográfico de Asturias, son consistentes con los del informe del Consejo Superior de Cámaras de Comercio (2003) quienes obtienen un porcentaje casi idéntico (25%) para España. En este trabajo se considera además que el hecho de que el alumno permanezca trabajando en la empresa de prácticas es un indicador de la satisfacción con la formación recibida por el estudiante.

En la encuesta a empresas colaboradoras se les ha preguntado por las nuevas incorporaciones de trabajadores desde 2001 y, de ellas, por el número de nuevos trabajadores que procedían de la FCT. Los resultados por sectores aparecen en el Cuadro 6 y los promedios según el tamaño de las empresas se muestran en el Cuadro 7. En la industria y en las grandes empresas es donde se han realizado más contrataciones desde 2001 y, por derivación, donde el número de nuevos trabajadores que ingresan en la empresa tras haber realizado la FCT es mayor. No obstante, una comparación somera de los promedios de nuevos trabajadores que han ingresado con FCT sobre nuevos ingresos totales muestra que es en las PYMES y en el sector industrial donde la utilización relativa de la FCT es mayor (véase la última columna de los dos cuadros citados). Por el contrario, en el sector de la Construcción la proporción de nuevos trabajadores con FCT es la más reducida.

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También se ha indagado sobre la posibilidad de que la realización de la FCT haya generado algún nuevo empleo que la gerencia de la empresa no hubiese previsto. La idea esPage 50 que la especial valía de alguno de los estudiantes haya llevado a la empresa a ofrecerle un contrato no previsto por las necesidades estrictas de la producción. La posibilidad de que la persona contribuya a la creación del puesto de trabajo no es habitual, pero existen empleos cuya creación depende de que la productividad del puesto supere un cierto umbral de rentabilidad para la empresa. Es en estos puestos donde determinado trabajador puede decidir al empresario a ofrecer el empleo, o bien a adelantar la creación del puesto sobre el calendario previsto. En la encuesta se ha obtenido que un 12,8% de las empresas dicen haber creado empleos no previstos y, entre estas empresas, el número medio de empleos asciende a 1,9. Esto puede considerarse como un resultado muy positivo de la FCT, que es, en definitiva, la que posibilita el contacto entre el estudiante-trabajador y la empresa.

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Otro dato que avala la utilidad de la FCT tanto para alumnos como para empresas es que aproximadamente un 40% de las empresas que realizaron alguna contratación durante el año 2001, contrató a los estudiantes una vez terminado el periodo de prácticas. Es decir, los alumnos de ciclos formativos constituyen una importante bolsa de trabajo para las empresas que colaboran en la FCT.

3.2. La formación continua en las empresas colaboradoras

Al elaborar la encuesta para las empresas colaboradoras se decidió incluir un bloque de preguntas relativas a la formación continua de los trabajadores. La interrelación entre las políticas de formación y de empleo es necesaria para conseguir la orientación y cualificación de los trabajadores. En este sentido, la complementariedad entre la formación profesional reglada, la FCT y los cursos o iniciativas de formación no reglada desarrollada o impulsada por las organizaciones encuestadas en la empresa motivaron el interés por esta cuestión.

No se observan unas determinadas pautas en lo que se refiere a la formación continua. Por una parte, solamente el 9,5% de las empresas tienen departamento de formación y, como es de esperar, predominan las empresas industriales: el 17,3% de las empresas en este sector cuentan con tal departamento, mientras que en los Servicios solamente un 6,6% de las organizaciones disponen de esa unidad. Por otra parte, otro porcentaje relevante de las empresas (37,5%) informa que se organizan cursos de formación, aunque no haya un departamento específico (la propor-Page 51ción también es mayor en la Industria -un 50%- que en los Servicios -un 32,4%). El restante 53% de las empresas no realiza ninguna formación.

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Por tamaño, se observa una relación directa clara entre el tamaño de las empresas y la frecuencia de la realización de formación (tanto con departamento como sin él) y una relación inversa con la ausencia de formación (Cuadro 8).

De los dos tipos de empresas con formación -las que tienen departamento y las que suelen llevar a cabo cursos- la gran mayoría (81,8%) ha financiado cursos para sus trabajadores durante el año 2002. Sin embargo, solamente un 31,2% ha tenido a estudiantes en prácticas como asistentes a dichos cursos de formación del año 2002.

En definitiva, las pautas de formación continua encontradas reiteran la mayor frecuencia de que se produzca formación continua en empresas de la Industria y, en general, en organizaciones de mediano y gran tamaño. Es en estas empresas donde la realización de la FCT -y, en su caso, la posterior contratación de los estudiantes en prácticas- incrementa la probabilidad de que los jóvenes reciban formación continua adicional que reforzará sus perspectivas de inserción laboral.

Para conocer los objetivos que buscan las empresas en materia de formación continua podemos recurrir al Libro 2000 de la Formación (Cámaras de Comercio, 2000a), donde se señala que el más importante es la actualización de conocimientos de la plantilla, preparándola para hacer frente a las nuevas tecnologías y/o a posibles cambios organizativos derivados del enriquecimiento de los puestos de trabajo. Otros objetivos mencionados son los relacionados con mantener una posición competitiva en el mercado y tratar de potenciar la mejora en los resultados y la mejora en la gestión así como el preparar al personal para poder responder a las necesidades del nuevo cliente (obra citada pag. 132-133).

4. La evaluación empresarial de la FCT

Uno de los factores de mayor interés al contactar con las empresas es la visión de éstas sobre el funcionamiento de la FCT y sus resultados. A este respecto se ha preguntado por el papel del tutor, los costes y una evaluación global de la participación empresarial en el programa.

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Como es sabido, en toda empresa colaboradora con la FCT hay un tutor encargado de supervisar la tarea de los estudiantes. Se ha valorado la dedicación y atención del tutor mediante preguntas a las empresas sobre el número de estudiantes por tutor y las horas semanales que los tutores dedican a los jóvenes en formación. Respecto al número de estudiantes por tutor, los resultados permiten afirmar que cada tutor se encarga por término medio de cerca de dos alumnos/as (el promedio asciende a 1,6). El tiempo de dedicación declarado supone un promedio de 29,6 horas semanales y recoge el tiempo invertido por el tutor en tareas de supervisión y formación de los estudiantes en prácticas.

La dedicación del tutor parece estar relacionada con el sector de actividad y en la Industria es ligeramente inferior a la Construcción, mientras en las empresas de Servicios esta dedicación, tanto en horas como en tasas de estudiantes por tutor, aparece como la mayor. Las diferencias en la dedicación del tutor son mayores en relación con el tamaño de las empresas. El Cuadro 9 muestra cómo las PYMES dedican más recursos de este tipo a la FCT y, al aumentar el tamaño de las empresas consideradas esos recursos van disminuyendo: se incrementan los estudiantes por tutor y se reducen las horas semanales medias de supervisión y formación.

Los datos anteriores merecen un matiz. Las elevadas desviaciones típicas de los promedios citados y la experiencia obtenida al encuestar a las empresas sugieren que éstas no tienen claro el tiempo que deben dedicar a tutorizar a los estudiantes. Las empresas tienden a confundir las tareas de formación y supervisión. Así, mientras algunas empresas interpretan que la dedicación al alumno alcanza toda la jornada laboral (el tutor está a su lado todo el día y el alumno ve cómo hacen las cosas o, si aquél le encarga algo, supervisa cómo lo hace), otras empresas asignan tareas concretas al alcance del estudiante y luego dedican ciertas horas a la supervisión y/ o evaluación.

Aparte de la dedicación de los tutores, el coste de la FCT para las empresas parece ser casi nulo. El cuestionario utilizado preguntaba si «el hecho de acoger alumnos en prácticas ha ocasionado algún otro coste adicional para la empresa». Se trataba de considerar, por ejemplo, posibles averías o problemas en el proceso productivo causados por los estudiantes. Las respuestas a esta pregunta muestran que esos posibles costes son mínimos y sólo son mencionados en un 8,8% de casos.

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Uno de los resultados de mayor interés obtenidos de la encuesta a las empresas es que la práctica totalidad de las organizacio-Page 53nes encuestadas colaborarían igualmente con la FCT aunque no existiera la subvención que les proporciona el Principado. Prueba de ello es que en algunos casos las empresas señalan que iniciaron la colaboración sin conocer este aspecto, mientras en otros casos dicen revertir esta cantidad a los IES o a los propios estudiantes. Solamente un 4,8% de los encuestados consultados rechazaría o reconsideraría la continuidad de la colaboración de no existir dicha subvención.

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Los resultados anteriores muestran que el interés empresarial en la FCT va más allá de la pequeña subvención que se les asigna. Parece que el valor del programa para las empresas radica en la posibilidad de conocer posibles empleados en una medida cuya duración y estructura favorecen una evaluación sistemática de los jóvenes que están a punto de iniciar su inserción profesional. La posible selección de algunos de ellos, o la configuración de una agenda de candidatos al empleo -incluso disponibles para empleos estacionales como sustituciones- es la motivación de las empresas en la FCT.

El buen hacer de los IES en la gestión de la FCT queda reflejado en las opiniones de las empresas sobre la gestión de las prácticas (Gráfico 2). Más del 97% de las empresas encuestadas apoyan el que la relación del IES con el tutor ha sido satisfactoria. Además, las empresas consideran con claridad que las gestiones para recibir estudiantes de FCT no son complicadas. Esta información pone de manifiesto las facilidades que reciben las organizaciones para participar en el programa de prácticas.

En relación con las opiniones empresariales sobre los contenidos de la formación profesional -opiniones que se derivan del conocimiento del alumnado en prácticas- la visión es también positiva, como muestra el Gráfico 3. Las respuestas de las empresas reflejan que más del 75% de los encuestados consideran actualizados los contenidos de los ciclos. Respecto a la adaptación de dichos contenidos a las necesidades de la empresa son más de la mitad quienes manifiestan su acuerdo con que existe una buena adaptación5.

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La evaluación de los estudiantes también es positiva, aunque con matices. En primer lugar destaca que casi el 80% de los encuestados cree que el alumnado tiene un buen nivel de conocimientos teóricos. En segundo lugar, la formación práctica de los estudiantes se observa más críticamente y menos del 30% de las empresas considera adecuada dicha preparación. Por último, las empresas manifiestan una satisfacción general con el alumnado de FCT (Gráfico 4).

En el Cuadro 10 se ofrece un análisis de las escalas de opinión anteriores según las especialidades formativas de los estudiantes en prácticas. Los componentes evaluados aparecen en la primera fila, combinando las escalas ya recogidas anteriormente: sobre la gestión, sobre el contenido y sobre los estudiantes que participaron en FCT. Los números reflejan un indicador de síntesis elaborado a partir de las escalas de opinión (Muy de acuerdo = 4; Bastante de acuerdo = 3; Poco de acuerdo = 2; y Nada de acuerdo = 1), de forma que valores por encima de 2,5 muestran opiniones favorables. Los resultados que igualan o mejoran el promedio de cada escala aparecen destacados en negrita.

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A partir de estos resultados puede subrayarse la excelente valoración de las empresas que han recibido a estudiantes de Edificación y obra civil, cuyo índice supera los promedios en todos los items considerados. En el otro extremo figuran las especialidades de Administración e Imagen personal, cuyos índices son inferiores a la media en cinco de las sietePage 56 preguntas. El resto de las familias profesionales muestran valoraciones diversas para cada uno de los aspectos considerados en la encuesta pero, en conjunto, la dispersión entre las puntuaciones asignadas por las diferentes familias a cada uno de los items no es elevada, de forma que las gráficas anteriores representan adecuadamente la valoración empresarial de los ciclos formativos en Asturias.

Como conclusión a este examen de la FCT se ha preguntado también a las empresas por sus previsiones de participación futura en la acogida de estudiantes de formación en prácticas. Las respuestas reflejan un grado de satisfacción elevado, ya que la mayoría manifiesta que seguiría colaborando en el futuro con igual número de estudiantes (86,1%) e incluso -en un 11,4% de los casos- con un mayor número, siempre dependiendo de las expectativas de crecimiento de la empresa. La proporción de empresas que se plantean reducir su participación es casi nula.

Conclusiones

La reforma de la enseñanza realizada a partir de la LOGSE en 1990 ha intentado paliar algunos de los problemas detectados en el sistema anterior, entre ellos una enseñanza demasiado académica y alejada del mundo laboral. Uno de los aciertos del nuevo sistema es la formación práctica a través de un periodo en la empresa (Formación en Centros de Trabajo, FCT) que vincula el mundo educativo y el mundo laboral.

En este trabajo se ha llevado a cabo un análisis de dicho periodo de FCT a partir de una encuesta a empresas colaboradoras con institutos de enseñanza secundaria en el Principado de Asturias. Los datos ponen de manifiesto que estas prácticas constituyen para las empresas una de las formas más relevantes de selección de personal. En general, tanto estudiantes como empresas colaboradoras muestran su satisfacción con la experiencia, destacando la fluidez de relaciones con los tutores y la facilidad de los trámites administrativos que implica la colaboración. Por lo que se refiere a los conocimientos, las empresas se muestran satisfechas con el nivel teórico de los estudiantes si bien perciben que es necesaria una mejora en la formación práctica.

A la vista de los resultados de este trabajo queda claro que la colaboración que se establece entre centros educativos y empresas tiene importantes beneficios para todas las partes implicadas. Para el estudiante, es una excelente manera de iniciar su contacto con el mundo de la empresa que muchas veces da lugar a un posterior contrato de trabajo. Para los centros educativos es importante conocer de primera mano que es lo que demanda el mercado y además, una forma de motivar a sus profesores y mantener sus conocimientos actualizados. Para las empresas constituye un mecanismo para incorporar nuevos trabajadores con garantía de acertar en el proceso de selección y una vía de comunicación para lograr responder a sus demandas de personal cualificado.

Referencias bibliográficas

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[1] La formación reglada depende de la administración educativa estatal y de las autonómicas; la formación ocupacional es competencia de la administración laboral (estatal y autonómica) y la continua depende de la administración laboral y se gestiona por la FORCEM. Para un análisis más detallado de los tres subsistemas de formación profesional, sus características e interrelaciones consultar PÉREZ ESPARRELLS (2001).

[2] En GONZÁLEZ, CUETO y MATO (2006) se obtiene que, del total de estudiantes de FP que realizaron el periodo de FCT, el 25% fue contratado por la misma empresa donde realizó las prácticas. Otros trabajos donde se aprecia la importancia de la FCT son: GONZÁLEZ BETANCOR et al. (2004), GONZÁLEZ BETANCOR (2003) o Consejo Superior de Cámaras de Comercio (2003).

[3] La encuesta fue de elaboración propia. Los resultados detallados de este trabajo pueden verse en http://www.educastur.princast.es/consejofp/scripts/ descargar_titulados.asp

[4] La encuesta a empresas que participan en la Formación en Centros de Trabajo ha sido telefónica. Los resultados que se obtienen tienen un error de +/-5%.

[5] Esta valoración positiva es la tónica general que se desprende de los trabajos que analizan las prácticas de estudiantes en empresas. VALVERDE y LUPIAÑEZ (2005) se refieren a los alumnos y titulados de la Universidad de Jaén y analizan la contribución de la formación práctica a la inserción laboral. También ellos han preguntado a los empresarios su opinión acerca de las participación del alumno, que resulta ser muy o bastante positiva en el 84% de los casos. Destacan además que esta experiencia mejora las perspectivas de empleo de los alumnos que serán considerados para futuras contrataciones.