Artículo 1.557

RESUMEN

I. La conservación de la forma por el arrendador.

 
EXTRACTO GRATUITO
  1. La conservación de la forma por el arrendador

No es éste el único precepto del Código civil en que se alude a una obligación de conservación de la forma de la cosa, o a una prohibición de alterar la forma de la cosa. Los artículos básicos en esta materia son: el 467, conforme al cual -el usufructo da derecho a disfrutar los bienes ajenos con la obligación de conservar su forma y sustancia, a no ser que el título de su constitución o la ley autoricen otra cosa-; el 487, según el cual -el usufructuario podrá hacer en los bienes objeto del usufructo las mejoras útiles o de recreo que tuviere por conveniente, con tal que no altere su forma o sustancia...-, y el 489, que dispone que -el propietario de bienes en que otro tenga el usufructo podrá enajenarlos, pero no alterar su forma ni sustancia, ni hacer en ellos nada que perjudique al usufructuario-.

La primera cuestión que se plantea en esta materia es la de precisar qué se entiende por -forma de la cosa-. Cuestión muy debatida a través de los años y que ha permitido a los autores llenar brillantes páginas de literatura jurídica, imposible ahora de resumir dada la finalidad de nuestro comentario.

Pero sí queremos referirnos a las conclusiones que sobre el particular han formulado dos autores españoles:

Fernandez Villavicencio 1 entiende que forma es para el vulgo -el conjunto de cualidades que objetivamente se consideran como configuradoras de una cosa determinada. Así, el color, el volumen, la figura geométrica, el destino, etc. El conjunto de éstas y otras cualidades apreciadas por nuestros sentidos determina la forma del objeto. Estas cualidades, que podrían ser accidentes o propiedades para el filósofo, son cualidades formales para el común hablar de las gentes. Con arreglo a ello, tendríamos que concluir que todas, absolutamente todas las cualidades de la cosa son inalterables para el usufructuario-. Pero en atención a la posibilidad de mejorar reconocida en el Código entiende que debe distinguirse entre las cualidades formales inalterables y las cualidades formales susceptibles de mejora.

Considera inalterables e inmejorables aquellas cualidades que en la forma de la cosa concreta tienen un valor primordial, bien por la consideración objetiva de la misma -permanencia de caracteres, destino, estética, etc.-, bien por la subjetiva según el ánimo del constituyente. Junto a éstas hay otras cualidades secundarias que no tienen importancia especial ni para la cosa ni para el constituyente...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA