Un apetito terrorífico por la aventura y el amor

Autor:Enrique San Miguel Pérez
Páginas:67-75
 
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4. UN APETITO TERRORÍFICO POR LA AVENTURA Y EL
AMOR
Un amigo mío conoció a Greta Garbo. Me dijo que era una
mujer triste. Casi lóbrega. Le animé a que añadiera otras defi ni-
ciones a su descripción. Demasiado esquemáticas. Demasiado
simples. Mi amigo me miró para decirme sin decirlo, dada su
proverbial elegancia, que yo no la había conocido como él. Pero
se equivocaba. Y no sólo yo: cualquier afi cionado al cine que haya
contemplado una sólo vez el plano fi nal de La reina Cristina de
Suecia (Queen Christina, 1934), de Rouben Mamoulian, ha cap-
tado en el dolor de la reina destronada y la tristeza de la mujer con
el corazón destrozado la serenidad de quien ha conocido ya y, por
lo tanto, conoce para siempre, la plenitud del amor.
Pero no es la historia de la reina con el embajador español
Pimentel que interpreta John Gilbert la que más y mejores argu-
mentos aporta a la dulzura y la grandeza de la reina y de Greta
Garbo. La fi gura de la heredera del exuberante y expansivo rey
Gustavo Adolfo II de Suecia, soberana de la gran potencia luterana
del Norte, dotada de la misma inteligencia y capacidad política de
su padre, pero sometida a una atmósfera mucho más hostil, crece
en su sencillez, serenidad y determinación. La propia Greta Garbo
habría de ser sumamente explícita respecto a la personalidad y a
la signifi cación de Cristina de Suecia en la historia:
“...Aprendí así que la reina Cristina había sido una mujer
muy insólita, encantada por el arte francés e italiano...
Mientras leía su vida, no dejaba de compararme e identifi -
carme con ella, aunque yo sólo era una descendiente de cam-
pesinos, a los que ella se esforzó por ayudar. Por mis venas no
corría una sola gota de sangre real, pero tenía la sensación de
que si yo hubiera sido la reina Cristina me habría comportado

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