Tendiendo puentes para comprender y facilitar la transición a la universidad del alumnado no tradicional

Autor:Beatriz Morgado - Anabel Moriña
Páginas:61-84
 
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TENDIENDO PUENTES PARA COMPRENDER
Y FACILITAR LA TRANSICIÓN
A LA UNIVERSIDAD DEL ALUMNADO
NO TRADICIONAL
Beatriz morgado
anaBel moriña
Las primeras experiencias en la universidad son de gran importancia para
los estudiantes en el proceso de adaptación a la nueva etapa académica y para
el transcurso en la misma. La transición a la universidad es un proceso comple-
jo que conlleva para los estudiantes múltiples y signicativos cambios personales
y vitales. En el caso de estudiantes no tradicionales el proceso de transición a
la universidad puede suponer una vivencia emocional estresante que requiere
de diferentes apoyos que garanticen su permanencia y éxito en la universidad.
En este capítulo se aborda la transición a la universidad describiendo su signi-
cado y ofreciendo argumentos acerca de por qué es necesario prestar atención
a los procesos de transición. Posteriormente, se analizan los elementos que
pueden actuar como facilitadores o como dicultades a lo largo del proceso de
transición. Estos factores se organizan en torno a cuatro niveles: personales,
familiares, sociales e institucionales. En un tercer apartado se describen diferen-
tes iniciativas emprendidas por las universidades para acompañar a los estu-
diantes en su acceso y tránsito a la universidad. Estas están organizadas en
relación a programas previos a la universidad con instituciones pre-universitarias,
programas de orientación en la universidad, cursos de formación para los estu-
diantes, programas de mentoría entre iguales y programas de mentoría con el
profesorado. Finalmente, se resalta la importancia de que las universidades
ofrezcan de manera sistemática actuaciones y programas para facilitar la tran-
sición y el acceso a la universidad de los estudiantes más vulnerables y por
tanto, con mayor riesgo de abandono. Las universidades deberían comprome-
terse con el desarrollo de políticas y acciones efectivas que faciliten la prepara-
ción, la acogida y el acompañamiento de los estudiantes de nuevo ingreso du-
rante el proceso de transición a la universidad favoreciendo así su permanencia
y éxito en esta etapa académica.
62 Beatriz Morgado y Anabel Moriña
1. LA TRANSICIÓN A LA UNIVERSIDAD Y LA NECESIDAD DE PRESTAR
ATENCIÓN A UN PROCESO EMOCIONALMENTE COMPLEJO
La transición a la universidad es un proceso complejo que conlleva para el
estudiante múltiples y signicativos cambios personales y vitales. Éste debe
adaptarse a un nuevo contexto organizativo, educativo y social, regulado por
normas, explícitas e implícitas, distintas a las de las etapas educativas anteriores
(Thomas, 2008). Este período puede llegar a ser una de las transiciones más
signicativas en la vida del estudiante, en la que ha de aprender nuevas habili-
dades académicas y sociales, y adaptarse a su papel de aprendiz más indepen-
diente (Richardson, King, Garrett, y Wrench, 2012; Wilson et al., 2016). Se ha
estudiado que existen diferentes tipos de transiciones, por un lado están las
transiciones “horizontales” (Lam y Pollard, 2006) o “sincrónicas” (Bransford et al.
2006), que se reeren a las transiciones que se dan dentro de un mismo tiempo,
como por ejemplo, el paso de una clase a otra distinta. Por otro lado, están las
“verticales” (Lam y Pollard, 2006) o “diacrónicas” (Bransford et al. 2006), que son
aquellas que se dan a través del tiempo y en contextos similares, como por
ejemplo el paso de la educación secundaria a la universidad. Precisamente, este
último tipo de transición es la que se abordará en este capítulo.
El tránsito a la universidad puede, por tanto, resultar para muchos estudiantes
una experiencia compleja y estresante (Kahn, Kasky-Hernández, Ambrose, y
French, 2017) que puede llegar a provocarles sentimientos de inseguridad e in-
certidumbre (Irving, 2013), disminución de la autoestima, sobrecarga de trabajo y
ansiedad (Kahn, et al., 2017). Esta experiencia estresante se acentúa aún más en
los grupos más vulnerables de estudiantes (Albright y Hurd, 2018; Lipka, Forkosh
Baruch, y Meer, 2019), ya que como indican Hamshire y Cullen (2014), la transición
a la universidad no es algo lineal sino que es un proceso gradual en el que el
estudiante puede encontrar dicultades para adaptarse a la vida académica y para
su integración social. Adoptando las palabras de autores como Christie (2009) y
McMillan (2014), el proceso de transición a la universidad supone un “viaje emo-
cional” para los estudiantes no tradicionales (grupos minoritarios, con pocos re-
cursos, inmigrantes, con cargas familiares, con discapacidad, etc.). Para éstos el
acceso a la universidad es un proceso emocional en el que pueden aparecer
sentimientos contradictorios y de ambivalencia (Ulriksen, Moller, y Tolstrup, 2017)
tales como miedo, culpa, entusiasmo y orgullo (Christie, 2009). Esto permite en-
tender que el modo en que los estudiantes se adaptan a la nueva etapa educativa
es muy diverso y que hay colectivos de estudiantes que son más vulnerables que
otros. En este sentido, se ha encontrado que los estudiantes que formaban la
primera generación de estudiantes universitarios, es decir, en cuyos entornos
culturales y familiares no existían experiencias previas con la universidad, eran
más vulnerables emocionalmente en la transición a la universidad que aquellos
en cuyos entornos existían experiencias previas (McMillan, 2014; Ulriksen, Moller,

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