Prólogo

Autor:Francisco Miguel Ortiz González Conde
Páginas:11-15
 
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En el actual contexto económico, político y temporal, en el que se aproxima el cuarenta aniversario de la Constitución Española de 1978, es pertinente subrayar que la Seguridad social es un pilar básico del Estado social instaurado por nuestra Carta Magna. Debe, por ello, constituir una prioridad para los poderes públicos la garantía de un sistema de pensiones, equitativo, sostenible y de calidad, que permanezca a salvo de los distintos peligros que lo acechan. El carácter prioritario de estos objetivos obliga a la Seguridad Social a “rearmarse”, no sólo frente a eventuales imposiciones externas derivadas de instancias económicas de dudosa legitimidad democrática, sino también frente a las amenazas que, según se anuncia desde diferentes ámbitos, se ciernen sobre ella por la confluencia de desafíos demográficos y económicos. Tales desafíos no resultan novedosos sino recurrentes; de hecho, fueron los principales argumentos utilizados por voces catastrofistas que anunciaban, en el último cuarto del pasado siglo, la inminente quiebra del sistema de pensiones español; fatalidad que, felizmente, no ha llegado a producirse. Sin restar valor a la existencia de circunstancias que aconsejan determinados reajustes en nuestro Sistema de Seguridad Social, no debe descartarse que algunas de esas voces –tanto entonces como ahora– podrían estar especialmente interesadas en lograr un mayor espacio para los sistemas privados.

Es comúnmente aceptado que los retos actuales del Sistema de Seguridad Social español son tres: 1º) La crisis económica y su incidencia en una estructura del mercado de trabajo caracterizada por la precariedad laboral –con bajos salarios y cotizaciones–, potenciada por la reforma laboral de 2012; la baja tasa de actividad femenina y su mayor precariedad; y la dramática situación de desempleo, que especialmente afecta a jóvenes, y que impide que varios millones de personas participen en el sostenimiento del Sistema, siendo esta una de las principales causas de su déficit de financiación. 2º) El envejecimiento de la población, que afecta a la tasa de dependencia demográfica; no debe pasar desapercibido el hecho de que, en 2015, por primera vez en España desde que existen estadísticas sobre la materia, se produjo un crecimiento vegetativo negativo. Ello es debido, principalmente, a la inexistencia de políticas públicas dirigidas a incentivar la natalidad;

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a la crisis económica y el alto nivel de desempleo; y a la mayor inestabilidad y precariedad laboral de las mujeres trabajadoras, propiciada por una inadecuada y discriminatoria regulación de los permisos por nacimiento de hijos e hijas en España, que las obliga...

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