Principales novedades de la Ley 31/2015 (autoempleo y medidas de fomento y promoción del trabajo autónomo y de la Economía Social)

Autor:Fernando Sánchez Martínez
Cargo:Letrado del SEPE
 
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Autoempleo y trabajo autónomo son en la actualidad dos grandes materias laborales en las que queda mucho por hacer, y en las que la Ley 31/2015, de 9 de septiembre, por la que se modifica y actualiza la normativa en materia de autoempleo y se adoptan medidas de fomento y promoción del trabajo autónomo y de la Economía Social, ha querido entrar a regular, lo que implica, aumentar los derechos reconocidos, ya que se caracterizan por la gran limitación con que hasta la fecha han contado.

Esto no quiere decir que la materia haya quedado regulada de la forma más amplia y lógica, más bien podríamos decir, que se ha dado un paso más en la dirección correcta, que se han sentado las bases de otras grandes reformas posteriores, que se han roto algunos moldes que hasta la fecha nos han acompañado.

En algunas materias como en el autoempleo, quedan limitaciones inexplicables, pero que nos continúan acompañando en su regulación, así es el caso, de la imposibilidad de capitalizar la prestación para su aplicación a una sociedad limitada, cuestión que en algún momento tendrá que permitirse.

Modificaciones en materia de autoempleo

Si por algo nos ha caracterizado la actual crisis económica, ha sido por tratarse de una crisis de endeudamiento, una crisis en la que todos los sectores económicos han visto reducida su financiación tradicional, y se han visto incapaces de sustituirla de una forma ágil. Desde las Administraciones públicas, que vivían endeudadas más allá de los límites permitidos, hasta las familias con hipotecas a las que no podían hacer frente, pasando por las empresas y los autónomos, en donde en muchos casos la forma de subsistencia pasaba, inexcusablemente, por las líneas de financiación.

Este problema ha producido que en el momento en que la crisis comenzó a agudizarse, se cerraran y bloquearan los sistemas de financiación, produciendo la “muerte súbita” de muchas empresas y actividades productivas basadas en trabajo autónomo, que realmente eran rentables, pero que necesitaban un ajuste en cuanto a su estructura económica. El bloqueo de la financiación origino la incapacidad total de superar la situación, produciendo el cierre de la actividad y la acogida por parte del desempleo de muchas más personas de las deseadas.

El Gobierno, consciente de este problema, intentó diseñar instrumentos que permitieran aumentar la capacidad...

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