Paula Esparza

Autor:Álvaro Aznar Forniés
Páginas:49-53
RESUMEN

1. Veni, vidi, vinci - 2. El cese de Pablo Lasala - 3. De joven promesa a vieja gloria

 
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Martes, 11 de mayo de 2010. Sala de Juntas del Edificio A. Reunión del Grupo Técnico de Temporalidad y Empleo de la Mesa Delegada de la MGNAGE del Departamento Ministerial.

Guillermo Jiménez, de la parte social, finalizado el turno de ruegos y preguntas, toma la palabra para comentarle de manera informal a la Subdirectora General de Recursos Humanos, Paula Esparza, lo siguiente:

- Oye, Paula, y todos estos asuntos que hemos tratado, ¿en qué se van a quedar si nos bajan el sueldo? Porque hoy han reunido a nuestros jefes para decirles qué es lo que se va a hacer.

- Guillermo, no tengo conocimiento de que nos vayan a bajar el sueldo; a lo más, como ha ocurrido otras veces, nos lo congelarán. Pero vamos, que me extrañaría mucho eso que me dices.

Al día siguiente, 12 de mayo de 2010, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anuncia en el Congreso las medidas extraordinarias de austeridad previstas para reducir el déficit público, entre las que destaca la reducción de la masa salarial del sector público en un 5 por ciento en términos anuales.

1. Veni, vidi, vinci

Paula Esparza Enériz es una reputada Subdirectora General de Recursos Humanos de un importante Departamento Ministerial. Tiene 56 años y su carrera profesional ha transcurrido en diversos puestos en la Dirección General de Tráfico, en Jefaturas Provinciales y en servicios centrales, y posteriormente en la Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas, ocupando una importante Subdirección General (SG).

Llegó hace nueve años a la SG de la mano del anterior Subsecretario del Ministerio y ya entonces era considerada una de las principales expertas en gestión de personal. Con fama de dura en su trato con los Ministerios, de cuan-

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do estuvo en Costes, y de «flautista de Hamelín» cautivando a los sindicatos, es una auténtica gurú y una persona respetada tanto en el Ministerio como entre sus colegas Subdirectores Generales de RRHH.

Durante las vacas gordas, el trabajo en la SG era ingente, de ahí su tamaño. Se tramitaban cientos de expedientes CECIR, que tan bien sabía gestionar; con numerosas modificaciones de RPT reorganizando los centros y dotándolos con nuevos puestos de trabajo, y consiguiendo en cada ocasión aumentos de complementos específicos, mejoras en las condiciones retributivas, etc. En esos años, se llegaban a convocar hasta cinco y seis grandes concursos de traslados en el Departamento.

Todo ello no habría sido posible sin Blanca Gracia, la Subdirectora Adjunta de Recursos Humanos, y sin un diligente y eficaz equipo de Jefes de Área, especialmente María del Carmen Lomana, del Área de Personal Funcionario. Blanca, la Subdirectora General adjunta, completaba muy bien aquellos flancos en los que la SG flojeaba: ella, licenciada...

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