Obstáculos y estrategias en la participación de mujeres y hombres

Autor:Jone Martínez-Palacios
Páginas:161-240
 
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En este capítulo ofrecemos los principales resultados del trabajo de campo anteriormente descrito. Para la organización de los obstáculos hemos seguido el modelo interpretativo del capítulo III de la segunda parte del libro en el que se planteaba que la reproducción del SSGDM se produce a partir de tres contradicciones que se encuentran en una forma objetivada e incorporada: lo público frente a lo privado; la razón frente a la emoción; y lo dominante con vocación universalizante frente a lo dominado ausente de modelos. Seguidamente, enunciamos las estrategias que las mujeres han utilizado para llevar a cabo sus proyectos de participación, para lo que optamos por utilizar un modelo de resultados que nace de la combinación de dos variables: la relación respecto a las normas de género de estas estrategias y la identidad del agente que las ejecuta.

1. ¿Qué obstaculiza los proyectos de participación de las mujeres?

La gama de los obstáculos que han podido ser identificados a través de las tres principales fuentes de información utilizadas (biografías, focus group y observaciones directas) apuntan a que aunque estos obstáculos se encuentran en muy diversas formas y estadios, tienen en común el hecho de impedir a las mujeres desarrollar la participación en los términos que ellas definen. En algunas ocasiones se trata de impedimentos tan sutiles que cuesta identificarlos como tales, porque, como nos decía una de las mujeres con las que hemos trabajado, “te da miedo parecer una loca que sobre interpreta y saca las cosas de contexto” (Mujer, CPSF, irruptivo, 40 años). En otras ocasiones se trata de impedimentos que ya han sido puestos sobre la mesa en estudios anteriores y que encontramos también en espacios de representación. Por ejemplo, es el caso de la división genérica de los temas, que obliga a las mujeres a mostrar una tendencia a trabajar sobre cuestiones de cuidado y educación; o el de la ausencia de una moderación en el debate que controle los desequilibrios en el turno de palabra.

Siguiendo el modelo interpretativo presentado en el capítulo III, consideramos que es posible explicar tales obstáculos a partir de las tres contradicciones que fundamentan la reproducción del SSGDM en todo producto social. Por ello, aunque algunos de los grupos de obstáculos que identificamos aquí se ven atravesados por las tres tensiones, creemos que es posible detectar el predominio de una sobre las otras.

En los obstáculos en los que predomina la división entre lo público y lo privado toma fuerza la inercia patriarcal de diseñar la participación de las mujeres vinculada a la domesticidad. Entre las instituciones que más

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recurrentemente han incidido en esta tensión, encontramos la maternidad, la familia, la pareja, la escuela y el trabajo. Además, es posible identificar que algunas lógicas de la estructura formal del dispositivo de participación alimentan esta tensión.

Los obstáculos en los que predomina la división entre razón y emoción están directamente vinculados a la disposición o no de los capitales, que atraviesan todas las relaciones sociales y a los que hacíamos referencia en el capítulo II. En esta parte toma una fuerte importancia el capital cultural y simbólico en su vertiente lingüística, debido al fuerte vínculo entre razón y conocimiento, herencia del pensamiento ilustrado. Del mismo modo, es posible encontrar en la estructura formal del dispositivo un rechazo a verbalizar las emociones y a presentarlas como poco serias o profesionales, lo que conecta con la contradicción razón vs. emoción.

Por último, en lo relativo a la contradicción que hemos identificado entre lo dominante con vocación universalizante y lo dominado carente de modelos, encontramos en la concepción (producción) misma del dispositivo-producto de ID un canal privilegiado a través del que reproducir una forma hegemónica de lo que significa participar, y que en pocas ocasiones tiene que ver con una noción amplia de la participación.

Asimismo, tal y como explicábamos en el capítulo III, entendemos que cada uno de los obstáculos tiene una dimensión incorporada y una objetivada. La primera se manifestaría fundamentalmente en el habitus a través del cuerpo y sus gestos. La segunda, en cambio, se detectaría en la disposición material del espacio o de las relaciones de poder. Con el fin de atender de manera explícita a la dimensión incorporada y reflejar cómo intersectan las tres tensiones, dedicamos un capítulo diferenciado a las estructuras sociales incorporadas; aspecto al que consideramos que habrá que darle más relevancia en el futuro.

1.1. Obstáculos en los que predomina la división entre lo público y lo privado
1.1.1. Instituciones sociales vinculadas con la educación, los cuidados y el trabajo

Maternidad

Nancy Chodorow apuntaba que la función maternal es “central en la organización del esquema sexo-género; pero no sólo es central en su organización, sino en la reproducción del sistema”, ya que a su juicio “es la función de la madre lo que relega a la mujer a la esfera privado-doméstica, considerándose esta esfera como una extensión “natural” de la maternidad” (Molina Petit 1994, p. 223). Para Chodorow la maternidad no es un hecho natural sino un hecho cultural que necesita explicación. La autora se refiere a una maternidad entendida en el sentido íntimo del término, que pasaría por la crianza en la intimidad del hogar de las criaturas. Nutrir, cuidar, abrazar y

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enseñar en el espacio doméstico ha sido la función de la mujer en la sociedad vasca y en la mayor parte de sociedades occidentales.

De ahí que siendo la tarea de cuidar una actividad que se realiza enteramente en el espacio privado, no extrañe que quien la ejerza –o haya sido socializada para ejercerla– tenga dificultades para compaginarla con otras actividades que requieren de habilidades marcadamente distintas, definidas por un contexto de concurrencia discursiva. Anteriormente, otra psicoanalista, Mabel Burin (2003), señalaba la importancia simbólica que la maternidad imprime a la práctica participativa de las mujeres, extendiendo su rol de cuidadoras al espacio público.

Veamos hasta qué punto es posible decir que la maternidad vivida como una actividad íntima que se desarrolla en el espacio íntimo (doméstico) se encuentra de frente con la práctica participativa. Un primer dato que corroboraría esta idea lo encontramos en el hecho de que sólo 11 de las 42 mujeres (sólo un 26%) con las que nos hemos biografiado son madres. La totalidad de las mujeres madres se sitúa en una franja de edad de entre los 30 a los 60 años y todas, sin excepción, hacen referencia a la dificultad de hacer compatibles en sus vidas la función maternal y su proyecto de participación. Así lo explica claramente la siguiente mujer, enunciando cómo vive una tensión entre poder llevar a cabo su proyecto de participación y vivir su maternidad de forma íntima:

Yo creo que esto también es así… Pues eso, que siempre vamos al mismo sitio y me da rabia… Pues al hablar de eso, a veces da la sensación de que es en vano, o sea que este sistema se porta mal con nosotras. Con nosotras y, sobre todo, con las personas que somos mujeres y madres. Sí. Porque nos pone en una tesitura y en una situación de que tenemos que elegir entre esto y aquello ¿no? Y eso no es justo. Entonces… lo pienso que hay algunas estructuras… algunos agentes y también algunas personas que podrían facilitarte algunas cosas y no tienen voluntad, ni ganas, ni intención (Mujer, no CPSF, irrupción, 36 años)1.

Esta idea ha sido compartida por todas las mujeres, sean o no madres. Todas han coincidido en apuntar lo “difícil que es compatibilizar ser madre y participar”. Constatamos que entre las mujeres sigue dominando la idea de que “la mujer se queda en casa con los críos y para temas de participación, ya van ellos” (Grupo de discusión mixto 2).

Las mujeres madres con las que hemos podido conversar nos han hecho saber que la maternidad ha supuesto una ruptura, un motivo de salida (a veces momentánea, otras definitiva) de la participación. Fundamentalmente los dos primeros años de crianza de las criaturas han supuesto un punto y aparte en el proyecto de participación de muchas mujeres. Es aquí cuando dicen haber tenido mayores problemas para mantener su trabajo en la esfera doméstica

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como madres y su trabajo en la esfera pública como participantes. Sin embargo, se aprecia un cambio en el discurso entre las mayores y las más...

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