A modo de conclusión

Autor:José Luis Rey Pérez
Páginas:313-314
 
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La sostenibilidad del Estado de bienestar en España es posible. Se trata solo de voluntad de política. Igual que el resto de políticas de bienestar que se desarrollan en Europa, es necesario hacer un análisis y una revisión de muchas de esas políticas no porque los principios que las inspiran no sean los adecuados (los principios de inclusión, igualdad real, solidaridad) sino porque probablemente muchas de las instituciones que los articulan no se encuentren adaptadas a las circunstancias de comienzos del siglo XXI que poco tienen ya que ver con las de después de la II Guerra Mundial, cuando en la mayor parte de los países europeos se desarrollaron las políticas de bienestar, ni siquiera con las de los años 70 y 80 cuando en España se comenzaron a construir las políticas sociales.

Resulta por lo tanto urgente modernizar nuestro Estado de bienestar. Pero modernización no significa desaparición. Los valores que están contenidos en los derechos sociales son plenamente vigentes. Un Estado decente tiene el deber de asegurar a todos sus miembros la cobertura de las necesidades básicas, de luchar contra la pobreza, de permitir la inserción y el reconocimiento social a cada uno de ellos. Lo que tenemos que cambiar es la forma de conseguirlo, el diseño concreto de las instituciones que tratan de hacer reales y efectivos los ideales y valores contenidos en estos derechos. Y tenemos que realizar este cambio porque la economía, las tecnologías, la situación medioambiental y ecológica del mundo es muy diferente.

El Estado de bienestar en Europa lleva siendo cuestionado casi cuatro décadas y, sin embargo, ha resistido el ataque, aunque se ha quedado debilitado por tanta propaganda en su contra. La crisis financiera que ha asolado las economías occidentales en 2008 no puede ni debe ser identificada con la crisis de las políticas de bienestar. Es más bien...

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