El impacto de la crisis económica en las personas con discapacidad y sus familias

Autor:Ricardo Moreno Rodríguez
Páginas:187-198
 
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A veces compartimos perplejidades porque la situación es tan oscura y tan incierta que no podemos más que abordar una realidad que es cambiante, que es mudable y que tiene aproximaciones muy distintas.

La discapacidad no se vive individualmente, trasciende al ámbito inmediato, y en nuestro país ese ámbito viene constituido por las familias, sean como sean, su tipología, más reducidas, más extensas, pero que también llega e impacta en ellas, digo, la crisis impacta en las personas con discapacidad. Y eso, y puede parecer paradójico y hasta extraño que lo diga yo, es bueno. Es bueno porque es índice de algo que siempre estamos buscando en el movimiento asociativo de la discapacidad, y es que la discapacidad no es una isla, no es un elemento ajeno al margen de la comunidad, de la sociedad en general, somos parte de la sociedad pese a algunos, a algunas actitudes, algunas mentalidades, algunas prácticas, y lo que le ocurre al general de la sociedad necesariamente nos tiene que ocurrir a nosotros y a nosotras. No podemos vivir en un elemento o en una parte aislada o ajena a las inquietudes y a las vicisitudes que atraviesan el cuerpo social.

Eso quiere decir que es índice de esa progresiva inclusión, de esa mayor presencia, de esa participación más intensa en la vida en comunidad, en la vida social. Por tanto, lo que le pase a la sociedad les pasa también a las personas con discapacidad.

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Otra cosa es que les pase con mayor intensidad, que les pase con una mayor gradación y que les ponga en una peor situación de la que partían.

Eso lo veremos ahora, a lo largo de las siguientes líneas, pero en principio participamos de la vida en sociedad y por lo tanto participamos de lo que le ocurra a la sociedad.

¿Cuál es la situación de partida de las personas con discapacidad? Creo que habrán tenido, en estos tres días, oportunidad de acercarse: el que no tuviera un conocimiento más próximo de la realidad de la discapacidad en España. Pero algunas grandes magnitudes sí que es bueno, para recapitular o para refrescar la concepción, la mentalidad sobre discapacidad.

Casi el 10% de la población, más de cuatro millones de personas con discapacidad, si contamos a sus familias, como decía antes, que viven, sobre todo si la discapacidad aparece en las primeras etapas de la vida, con el nacimiento, en las primeras etapas, pero en cualquier fase la familia se ve implicada, son 12 millones de personas, en uno de cada cuatro hogares, de unidades de convivencia, hay una situación de discapacidad, eso quiere decir que somos una minoría, el 10 % frente al 90 %, sin duda somos una minoría, pero si ya con el impacto directo de la realidad de la discapacidad en el entorno ya vemos que somos más: si en uno de cada cuatro hogares hay una discapacidad, si de todo el cuerpo social 11 o 12 millones de personas la viven en sí mismas, en su realidad personal o en su realidad familiar, queremos decir que porosamente permeamos más allá de lo que pudiera parecer atendiendo a las frías cifras de ese 9 y pico por ciento, 10 % de la población.

Pero no basta dar esta gran magnitud, habría que adentrarse, ahondar un poco, porque la discapacidad es un hecho múltiple y un hecho diverso: habría tantas discapacidades como personas que la tienen, también la forma que tienen de vivirla, de afrontarla, de encararla, y por tanto no basta solo con dar los gruesos datos numéricos.

Si nos vamos a un hecho esencial, que después repercute, incide en las condiciones de ciudadanía, de derechos, también en la crisis, como es el sexo, el género. Hay más mujeres con discapacidad que hombres, casi el 60% de las personas con discapacidad son mujeres, aunque en la pirámide de edad están repartidas de modo no simétrico con los varones. Mujeres que, al añadir el factor de discapacidad más el de género, lo tienen peor que los varones con discapacidad, y, como discapacidad, peor que la media de la ciudadanía.

Si nos vamos a otro factor que está teniendo otra importancia crucial y que la va a tener todavía más en el futuro, como es la edad, también vemos que más del 50%, casi el 60%, también son personas mayores de 65 años, que es esa frontera que hemos establecido, no sé si convencionalmente, para calificar a las personas como mayores, personas que están, dicho con terminología ya un poco superada, en la tercera edad, etc. El factor de edad está cada vez más unido a la aparición de una

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discapacidad, el vivir más, el prolongarse la vida, que es un bien en sí mismo. El envejecimiento no hay que verlo como una desgracia ni como un cataclismo, sino como un bien social, que va prolongando la vida, genera o determina que aparezcan más discapacidades.

Eso también, visto desde el punto de vista de las políticas de discapacidad, obliga a ir cambiando los conceptos, porque cada vez más la discapacidad es sobrevenida. Cada vez nacen menos niños con discapacidad, que antes era el origen fundamental, y ahora la discapacidad aparece en un momento de la vida, de la vida infantil, de la vida joven, de la vida adulta, y sobre todo de la vida de las personas mayores. Supone un cambio, algo que no se tenía, de momento se produce y altera, cambia, transforma, algunos lo pueden vivir como que condiciona o que supone un trastorno de la vida que se tenía.

Eso también son elementos que contribuyen y que, después se verá, en el tema del impacto de la crisis. Porque, si al elemento, digamos, nuclear de discapacidad, se van añadiendo otros, como el de género, como el de edad, habría más, podríamos hablar de entorno urbano, entorno rural o pertenecer a otros grupos de exclusión, inmigrantes, vemos que cada vez la exclusión de la discapacidad se está convirtiendo en una multiexclusión: las personas que junto con la discapacidad tienen cualquier otro factor de vulnerabilidad o de exclusión, las hace mucho más vulnerables, en un mayor riesgo de apartamiento, de marginación social.

Teníamos un déficit histórico de aproximación sociológica a la discapacidad de datos, que vamos, paulatinamente, borrando, atenuando y comenzamos a tener más conocimiento directo y actual de lo que es la discapacidad, por lo que todas estas cifras son relativamente recientes, relativamente actuales, oficiales, y las podemos considerar fiables. Nos dan un dato fidedigno de lo que está pasando, o al menos aproximado para tomar decisiones políticas, legislativas, de acción, desde el movimiento asociativo, que podemos decir que parten de una cierta base real, de que no estamos hablando solo con intuiciones o pálpitos de lo que está sucediendo.

Dicho esto ¿Cuál es la calidad de vida, cuáles son las condiciones de vida de estas personas? Porque hay que saber antes de que hubiera crisis, si la crisis es la que origina o intensifica las condiciones de vida de las personas con discapacidad, o también en tiempos de bonanza, seguía existiendo exclusión, seguía existiendo marginación, seguía existiendo discriminación de acceso a bienes básicos por parte de las personas con discapacidad.

Vamos a enfocar ahora un poco el aspecto cualitativo de esas magnitudes cuantitativas que acabamos de ver.

Aquí, acudamos a los índices que acudamos, que miden el desarrollo humano, el desarrollo social, el acceso a bienes que consideramos básicos, hay muchos sistemas de medición, si aquí en la sala hay sociólogos u otro tipo...

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