Doble canal de representación en la empresa: ¿reparto de roles o solapamiento de funciones?

Autor:Jesús Mercader Uguina
Páginas:223-242
 
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DOBLE CANAL DE REPRESENTACIÓN EN LA EMPRESA:
¿REPARTO DE ROLES O SOLAPAMIENTO DE FUNCIONES?
Jesús R. Mercader Uguina
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
Universidad Carlos III de Madrid
1. Preliminar. 2. El dualismo de elementos representativos en la empresa. 3. ¿Un “sistema sindical dual”?
4. La prevalencia condicionada de la representación sindical en la negociación de empresa. 5. Identidad,
complementariedad y transformación: Los otros espacios de la representación unitaria. 6. ¿Reparto de
roles, solapamiento de funciones o fórmula siamesa?
1. PRELIMINAR
Muchas y brillantes han sido las páginas que se han escrito sobre el
“doble canal de representación de los trabajadores en la empresa” por
la doctrina laboral de nuestro país. Quizá por ello no ha sido éste uno
de los ámbitos preferentes de mis investigaciones y análisis aunque
nunca es tarde para hacerlo y no puede haber mejor razón que la de
rendir tributo de admiración y cariño a una de las personas que más
ha influido en mi carrera profesional y de las que más he aprendido a
lo largo de los años: Ricardo Escudero.
Recuerdo perfectamente el día que conocí a Ricardo. Debió ser a fi-
nales de los ochenta y el encuentro se produjo en los pasillos de la
Universidad Complutense. Andaba yo por ese tiempo enfrascado en
la lectura de su libro “Los sujetos de los convenios de empresa” y con
la ingenuidad propia de la edad lo primero que se me ocurrió decirle
cuando fuí presentado fue: “Te estoy leyendo”. La respuesta, muy pro-
pia de Ricardo, fue: ¡Un lector¡. A partir de ese día, su influencia en mi
devenir universitario fue determinante. La fortuna me permitió coin-
cidir con él en sus años en la Autónoma y tuve la suerte de contar con
su incondicional apoyo en los duros días de elaboración de mi Tesis
en la que tanto me ayudó nuestro, tantas veces añorado, Javier Matía.
Su confianza en mí ha sido permanente y su muestra más elocuente
fue el permitirme colaborar con él, en mi adolescencia doctrinal, en la
sección de legislación de la tristemente desaparecida y referencia del
período más brillante del laboralismo español, Relaciones Laborales.
El Observatorio de la negociación colectiva de CCOO que aglutinó en
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JeSúS R. MeRCadeR uguiNa
esa hora a jóvenes investigadores de las más plurales prococedencias;
mis muchas conversaciones personales y profesionales (recuerdo con
especial cariño el viaje juntos a Santander la tarde antes de mi opo-
sición) y las confidencias del rodar de la vida, han hecho de él una
persona fundamental para mí. Rendirle homenaje con este artículo es
un tributo menor. Por ello, algo más diría, pero las palabras que salen
del corazón son las más importantes y esas, decía el filósofo, llegan
muertas a la boca. Por eso, prefiero guardarlas.
2. EL DUALISMO DE ELEMENTOS REPRESENTATIVOS EN LA EMPRESA
Dejando de lado, en la medida de lo posible, los sentimientos, la opor-
tunidad que me dan los coordinadores de esta obra al asignarme el
tema que sirve de título al trabajo es importante. La reflexión sobre la
singular dualidad de nuestro sistema de representación en la empresa
resulta una cuestión de enorme interés en la que se mezcla lo jurídico y
lo político. El equilibrio de intereses que necesariamente debe mediar
en las complejas relaciones de representación dentro del modelo dise-
ñado legalmente resulta especialmente importante cuando las mismas
se proyectan en el ámbito de la empresa que siempre he considerado
el centro de gravedad del sistema productivo y pieza esencial de la
economía.
Bien es cierto que la diversidad de instancias representativas en la em-
presa ha sido una constante a lo largo de nuestra historia democrática
en la que han convivido la representación sindical y la representación
unitaria o colectiva integrando el doble canal de representación de los
trabajadores (y de los funcionarios públicos). Un modelo singular que,
tal y como cuentan las ya lejanas crónicas, tuvo su razón de ser en la
necesidad de equilibrar el diferente peso real de los sindicatos más
representativos durante la transición y, por qué no decirlo, sus anta-
gónicas concepciones a la hora de definir un modelo prevalente de
representación en la empresa. Una exigencia coyuntural que devino
estructural y, andando el tiempo, disfuncional, por lo que no resulta
extraño que, en un modelo más maduro, comiencen a oírse voces que
plantean, con sólidos argumentos, la necesidad de introducir factores
correctores que modulen las desviaciones que produce el modelo dual.
Tal evolución legislativa configuró “el dualismo de elementos repre-
sentativos en la empresa”218, si bien, poco a poco, el modelo se fue ha-
218
En expresión de RODRÍGUEZ-PIÑERO, M., La libertad sindical en la Constitución,
CDT, 1978, nº 4, p. 111.

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