Democracia y medios globales: nuevas fronteras para la ética

Autor:Montoya Martín del Campo, Alberto
Páginas:12-71
 
ÍNDICE
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Primera parte Justicia como finalidad de la historia humana
Introducción

Los urgentes problemas del mundo exigen una respuesta humana. Estas realidades deben ser entendidas como resultado de decisiones y por lo tanto susceptibles del análisis racional y de su modificación por decisiones éticas y racionales diferentes.

El mundo contemporáneo debe ser analizado desde la racionalidad ética, que es la específicamente humana. La racionalidad ética no sólo permite demostrar la justicia/injusticia de derechos/deberes, sino también la contingencia y limitada racionalidad de decisiones hechas en el pasado.

La demostración de la posibilidad de decisiones más consistentes con el criterio de justicia, como interpelación de quienes sufren injusticia en la sociedad, impulsa el movimiento de la libertad humana y de las decisiones políticas a escala de los estados-nación y del sistema internacional. Ello permite proponer la idea de un futuro humano guiado por el criterio ético de lajusticia.

El futuro se muestra así como la propuesta para decisiones sobre otro mundo social posible, racionalmente fundamentado, que puede constituir un núcleo sustantivo para el discurso político orientado a la construcción de consensos racionales.

La argumentación parte de reconocer lo filosófico como conocimiento con autoexigencia de demostración y procede al análisis de conceptos y tesis sobre lo humano, la racionalidad, la eticidad, el estado, la libertad, la justicia y la historia.

Se enuncian desafíos de justicia en el mundo contemporáneo y se proponen decisiones a escala de los estados-nación en la actual circunstancia histórica. Sobre la base de lo anterior se analizan los desafíos éticos de la comunicación para la democracia y la construcción histórica de la justicia.

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1. - La demostración es esencial a la filosofía La filosofía puede fundamentar decisiones presentes sobre lo futuro

Historicidad de los conceptos

Los problemas humanos se formulan desde conceptos históricamente construidos, que constituyen un límite y posibilidad para la comprensión del presente. Estos conceptos definen también los fines y medios de la acción humana y establecen el horizonte posible de decisiones hacia el futuro. Por ello, la crítica teórica debe preceder a la acción y transformación del orden social.

Esencia de lo filosófico

Lo filosófico es lo demostrativo. 1 La complejidad y desafíos de la historia contemporánea exigen un esfuerzo filosófico para su comprensión y transformación sobre la base de decisiones ético-racionales. Estas decisiones deben ser justificadas en una teoría de lo humano, de su existencia y devenir en el tiempo.

Ante la complejidad de los cambios históricos, es necesario contribuir a elucidar, entender y explicar dicha complejidad, para poder contribuir a promover los cambios dictados por el avance normativo de la ética en la historia, y las exigencias de justicia concretas que hacen las sociedades contemporáneas.

Ello conduce a la aspiración no sólo de comprender o aportar argumentos explicativos del pasado y presente, sino también de fundamentar filosóficamente las decisiones, autodeterminaciones de la voluntad que requieren ser tomadas, y que por sí mismas se refieren al futuro, a lo que aún no existe, pero que puede existir.

La investigación filosófica y científica es indispensable para dar fundamento al conocimiento, certeza a los juicios, sentido a las finalidades y fundamento a las decisiones que sean propuestas.

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Escepticismo

La absolutización del escepticismo y del relativismo imponen una barrera infranqueable a la racionalidad humana y al avance histórico de la justicia. Estos avances se hacen a contrapelo y no impulsados por la racionalidad escéptica.

Se trata en este análisis del problema que representa la absolutización del escepticismo; no de la exigencia de criticidady autorreflexión de la razón, que como duda y cuestionamiento, contribuye al esclarecimiento de la verdad y el juicio crítico, lo que constituye una dimensión esencial de la filosofía y del conocimiento de la verdad.

Miranda analiza diversas expresiones del escepticismo, que propone la imposibilidad de alcanzar conocimientos absolutos. Entre otras formulaciones significativas están las siguientes: "La filosofía no posee ningún especial acceso a la realidad". (Wittgenstein, Habermas, Rorty). "Solamente la matemática, la lógica y las disciplinas empíricas, son científicas". "Sólo lo empíricamente demostrable es científico". "No hay verdades absolutas". "Toda proposición tautológica es verdadera". "No hay juicios sintéticos apriori". "No hay fundamentación última". "Todo es incierto". "Una proposición que no sea empíricamente falsificable es anticientífica".2

Un análisis de estas tesis demuestra su carácter contradictorio: ellas mismas expresan la negación de lo que afirman. Las tesis que hacen sobre las ciencias sociales son afirmaciones filosóficas, pues no se pronuncian como resultado de la matemática, la lógica o las disciplinas empíricas (todas ellas consideradas científicas).

Paradójicamente, después de hacer afirmaciones epistemológicas tan fuertes, los escépticos se retrotraen hacia una epistemología débil. Wittgenstein, después de afirmar su Tratactus, quiere hacer como que no existiera ("Debe arrojar la escalerilla 'el Tratado' después de haber subido por ella"); como que no quiere

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decir nada (Derrida, ...estamos más allá del saber absoluto (y de su sistema ético, estético, religioso); pretensiones débiles en cuanto al status epistemológico de tales enunciados, (...combinación nada totalitaria, que contra ella no puede movilizarse ninguna crítica totalizante de la razón); alegan pensamiento débil (Foucault, hace epistemología, pero le llama literatura para que no se sepa que hace epistemología); nada hay tan inadecuado en la discusión, o casi quisiera uno decir en la demostración, como 'querer tener razón' (Adorno, que sin embargo es evidente que quiere convencernos que el escepticismo tiene razón); llaman literatura a la filosofía (Rorty); demostrar lo contradictorio del escepticismo es ataque por sorpresa (Heidegger); dice que es de mal gusto demostrarle al escéptico que se contradice (Rorty); la prohibición de la autorreferencia (Russell. De hecho la proposición del escéptico, al presentarse como verdadera, habla de sí misma, lo que contradice la autorreferencia).3

Sorprende la fuerza de la absolutización del escepticismo en el clima intelectual de la modernidad y de la llamada posmodernidad. A ello tal vez contribuye la confusión entre ciencia y tecnología, así como la emergencia de la revolución tecnológica digital. La ciencia con frecuencia se reduce a la elaboración de modelos descriptivos y predictivos; y se le confunde con el proceso de generar novedades de manera incesante. La seguridad que da la seducción de las matemáticas, o las capacidades de la tecnología, no obstante sus logros indudables, es insuficiente como explicación.

El escepticismo anhela "clasificar como anticientíficos los juicios morales y la demostración de la existencia del espíritu, pues ni los unos ni los otros pueden ser demostrados o falsificados por datos sensibles".4 Según Miranda, el materialismo constituye el verdadero móvil y raíz del escepticismo. Así, la obra de Heidegger se dirige contra Descartes, Kant y Hegel. El escepticismo duda de todo, menos de la teoría que dice que todo es materia. Lo único que afirma es el materialismo. El escepticismo arremete contra la filosofía de la autoconciencia o filosofía del

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espíritu: es decir del sujeto, el yo, la autoconsciencia, la intersubjetividad, el imperativo categórico.

El peligro inherente al escepticismo es conducir a las ciencias hacia una autocracia cerrada y sin normas como lo advierte Lakatos. La dinámica interna de las ciencias modernas se ha orientado por la matematización y la empirificación; se ha dedicado más a la elaboración de modelos que a la aportación de explicaciones y el cribado de las razones y argumentos para saber cuándo demuestran y cuándo no.

Explicar el mundo requiere señalar causas. Esta es la tarea de la filosofía, es decir la consciência autorreflexiva filosófica de los intelectuales y filósofos. La filosofía aporta argumentos para discernir cuándo se demuestra y cuándo no. Por ello, la ciencia empírica es un mito.5

¿Qué hacer ante el escepticismo? Es necesario superar la indisciplina mental de la absolutización del escepticismo. La ciencia requiere una reflexión epistemológica, una teoría del conocimiento. Como demuestra Miranda, el escepticismo es limitada autoconciencia y capacidad de orientar la acción social, que requiere sustentarse en una verdad objetiva: todos los humanos son sujetos autodeterminados que deben ser tratados como fin y no como medio. Esta verdad es conocida por la razón. Su realidad como criterio se fundamenta en la racionalidad humana y no puede ser invalidada por votación o consenso: es verdad absoluta, puesto que no puede ser contingente de ninguna otra cosa (i.e. edad, género, color de la piel, etnia, religión, entre otros).

Los escépticos comparten la tesis de que se es humano por naturaleza. El ser humano no lo es de manera natural, sino histórica, por lo que es una...

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