Responsabilidad social corporativa. ¿Un nuevo paradigma organizacional?

Autor:Vicente Enciso de Yzaguirre
Cargo:Universidad Católica de Ávila.
Páginas:89-105
RESUMEN

Durante la segunda mitad del siglo veinte, las entidades de carácter empresarial y mercantil en el primer mundo dedicaron sus esfuerzos a profundizar en la mejora de la calidad y en un esfuerzo continuado por la internacionalización. Además, el desarrollo de las comunicaciones y la revolución de las TIC han facilitado la aproximación tanto espacial como temporal de las relaciones mundiales; lo que está posibilitando, no sin dificultades, la progresiva generalización a todo el planeta de "las cuatro libertades" -libertad de circulación de bienes, libertad de circulación de servicios, libertad de circulación de personas, libertad de circulación de capitales- que han caracterizaron a la Unión Europea y han sido una de las causas del éxito que la ha acompañado desde su nacimiento. En este estado global de cosas, una vez que la aspiración por la calidad ha pasado de la búsqueda de calidad en los productos puestos a disposición y en los servicios prestados al logro de la excelencia por la extensión de la gestión de calidad total en las empresas y en las industrias, en el último tercio del siglo veinte se va conformando la idea de que existen unos agentes sociales que con su actividad y por su capacidad deberían ser tenidos en cuenta en la gobernanza del mundo y así, en la última década del pasado siglo, se produjo una cierta cesión de soberanía de las naciones al establecerse el Pacto Mundial, en el que la Organización de Naciones Unidas acordó un programa de cooperación y corresponsabilidad con las cincuenta grandes corporaciones globales. La responsabilidad social corporativa es un concepto que ha incidido en las conciencias de los empresarios y de los inversores hasta el punto de poder contemplar en la actualidad el nacimiento de un nuevo paradigma: la empresa responsable y sostenible.
Palabras clave: Gobernanza, Globalización, Buenas prácticas, Sostenibilidad, Responsabilidad social.
Throughout the second half of the twentieth century, business entities in the first world devoted their efforts to improve quality and achieve internationalisation. Besides, the communications development and the ICT revolution have facilitated both the spatial and temporal rapprochement of global relations. This, in turn, is allowing, albeit with difficulties, for a progressive generalisation across the planet of the "four liberties" -free movement of goods, persons, capitals and services-, which are a particular feature of the European Union and have been one of the reasons for the EU success from its inception. In this global scenario, once quality aim has shifted from searching for quality products offered and services rendered to achieving excellence through total quality management in companies and industries, in the last third of the twentieth century an idea is progressively shaped: that there exist social agents who should be taken into account in the world governance because of their activity and capacity. Thus, in the last decade of the last century, something of a surrender of national sovereignty took place as the Global Compact was set up, by means of which the United Nations agreed on a cooperation and mutual accountability programme with 50 large global corporations. Corporate social responsibility is a concept that has affected businessmen and investors' consciences to the point that the emergence of a new paradigm can currently be witnessed: the responsible and sustainable company.
Key words: governance, globalisation, good practices, sustainability, social responsibility

 
CONTENIDO
Responsabilidad social corporativa.
¿Un nuevo paradigma
organizacional?
VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE*
1. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
CORPORATIVA: SUS ORÍGENES
E
n los momentos actuales no se puede
comprender la dinámica de las socie-
dades del primer mundo sin consta-
tar que estas realidades surgen de la conti-
nua interacción del sector económico privado,
del sector público y de la iniciativa social.
En las últimas décadas, el peso relativo de
estos tres sectores se ha ido modificando. El
estado ha disminuido el tamaño de su activi-
dad cediendo al mercado numerosas empre-
sas e instituciones públicas y transfiriendo al
mercado muchas de sus funciones.
Las corporaciones han crecido incremen-
tando su actividad, su capacidad económica y
su poder relativo y han adquirido un mayor
protagonismo económico, político y social.
En los últimos tiempos las corporaciones
han asimilado este papel responsable y fruto
de este cambio de mentalidad se puede obser-
var el crecimiento de los conceptos propios de
la responsabilidad social corporativa
* Universidad Católica de Ávila.
Se puede afirmar sin temor a error que la
presión social está resultando decisiva para
conseguir que las compañías adopten nuevos
comportamientos más éticos y más responsa-
bles.
El fenómeno de la responsabilidad social
corporativa que presenta en las organizacio-
nes del siglo veintiuno un importante sesgo
de preocupación operativa por el entorno, por
la sociedad y por las personas que se relacio-
nan con su actividad, aun resultando una
corriente empresarial estruendosamente
actual, presenta antecedentes claros y preci-
sos desde hace varios siglos.
Además, a lo largo del tiempo, y hasta la
actualidad, este fenómeno ha seguido produ-
ciéndose con múltiples formas e intensidades
en la práctica totalidad de los países de nues-
tro entorno socioeconómico y cultural.
1.1. Antecedentes remotos
La primera manifestación de una activi-
dad económica de mercado cuya intención
principal, además de la sostenibilidad en su
operación mercantil, es de marcado acento en
el bienestar de los diferentes stakeholders
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SUMARIO
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relacionados con ella, son los llamados Mon-
tes de Piedad. Los montes de piedad tienen su
origen en la Italia del siglo XV y de mano de
la Orden Franciscana. Posteriormente, los
Montes de Piedad se extenderán paulatina-
mente por toda la Cristiandad.
La operación que realizan los Montes de
Piedad, con cargo a limosnas y donativos, es
otorgar préstamos con prenda, inicialmente
sin interés y posteriormente con tipos de inte-
rés muy moderados, para satisfacer las nece-
sidades más elementales de personas necesi-
tadas.
Los Montes de Piedad, otorgan préstamos,
con cargo a limosnas y donativos, inicialmen-
te sin interés y posteriormente con tipos de
interés muy moderados, para satisfacer las
necesidades más elementales de personas
necesitadas.
En España, en concreto en la Castilla de
mediados del siglo XV, a iniciativa de perso-
nas caritativas como el Cardenal Cisneros,
surgen los Pósitos. La figura del Pósito, pre-
cursor de los montes de piedad en España,
tiene por finalidad el acopio de grano para
poder prestarlo a los agricultores que lo nece-
sitasen, en tiempos de escasez; mediante ope-
raciones de préstamo con un moderado inte-
rés.
Posteriormente, los Pósitos se extienden
por toda España, en muchos casos, por inicia-
tiva de los propios vecinos de los pueblos que
gobiernan con fórmulas semejantes a las pro-
pias del ahorro cooperativo.
El Pósito, precursor de los montes de pie-
dad en España, tiene por finalidad el acopio
de grano para poder prestarlo a los agriculto-
res que lo necesitasen, en tiempos de escasez;
mediante operaciones de préstamo con un
moderado interés.
El primer monte de Piedad de España lo
promueve en Madrid Don Francisco de
Piquer y Rodilla, Capellán del convento de las
Descalzas Reales, en el año 1702.
Con el paso de los años, siglos más bien, los
Montes de Piedad van necesitando de mayo-
res fuentes de capital para sus operaciones de
préstamo y surgen las Cajas de Ahorro, la pri-
mera en el Reino Unido de Gran Bretaña en
el siglo XVIII, con un doble efecto: de una par-
te, la remuneración del ahorro de las clases
medias y trabajadoras, lo que les otorgaría
más seguridad económica; y, de otra parte, la
aportación de recursos estables y baratos tan
necesaria para poder otorgar préstamos con
garantía o prenda accesibles a las personas
necesitadas, que de esta forma podrían evitar
la labor cainita de los usureros
A finales del siglo XVIII y comienzos del
XIX, las cajas de ahorro, cuya misión era cana-
lizar el ahorro popular y realizar una labor
social en el entorno en el que operaban, se
extienden por Alemania, Inglaterra y España.
Estas Cajas de Ahorro se promueven unas
veces a iniciativa de instituciones de marcado
carácter religioso; y, otras veces, a iniciativa
de sociedades de carácter filantrópico.
A finales del siglo XVIII y comienzos del
XIX, las cajas de ahorro, cuya misión era
canalizar el ahorro popular y realizar una
labor social en el entorno en el que operaban,
se extienden por Alemania, Inglaterra y
España.
1.2. Antecedentes próximos
Ya en el siglo XX, el panorama de las
empresas que producen bienes o servicios de
mercado se mueve entre la iniciativa lucrati-
va del sector privado y la iniciativa política
del sector público
La empresa pública surge como reacción
del Estado para corregir las asignaciones de
recursos que realizan los mercados y que des-
de posiciones políticas diversas se consideran
no equitativas o no acordes con la elección
social. Además, el Estado también utiliza la
empresa pública como mero instrumento de
poder.
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VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
La empresa pública surge como reacción
del Estado para corregir las asignaciones de
recursos que realizan los mercados y que des-
de posiciones políticas diversas se consideran
no equitativas o no acordes con la elección
social.
Pues bien, además del mercado y del esta-
do en el siglo XX surge una tercera fuerza que
interactúa con ellos que es la economía de ini-
ciativa social. La economía de iniciativa
social, tercer sector, o simplemente economía
social, se configura a partir de la Segunda
Guerra Mundial en países de tradición católi-
ca de la Europa meridional tales como: Bélgi-
ca, España, Francia y Portugal.
La economía social se refiere al campo
integrado por aquellas formas sociales priva-
das, que producen bienes y servicios de mer-
cado, que en su funcionamiento no se rigen
exclusivamente por los criterios financieros,
sino que su finalidad sin abandonar el ánimo
de lucro, sin el que carecerían de sostenibili-
dad, buscan fundamentalmente el logro y la
consecución de fines de carácter social en
beneficio de las personas y de los pueblos.
Frente a las doctrinas dominantes del
capitalismo y del socialismo, la necesidad de
la existencia de una tercera fuerza de equili-
brio entre el Estado y el Mercado: la economía
de iniciativa social.
En la actualidad esta doctrina de la inicia-
tiva social en el campo de las relaciones eco-
nómicas a todos los niveles y grados goza
también de un reconocimiento creciente aus-
piciado por las iniciativas de la Unión Euro-
pea en países como Grecia, Italia, Reino Uni-
do y Suecia.
La economía de iniciativa social de merca-
do integrada fundamentalmente por organi-
zaciones privadas tales como cooperativas,
mutualidades y sociedades civiles diversas,
responde a los siguientes principios propios:
procesos de decisión democráticos –una per-
sona un voto frente a una acción, un voto–;
primacía de las personas y del trabajo perso-
nal sobre el capital en el reparto de las ren-
tas; priorización de la finalidad de servicio a
sus miembros y a la colectividad antes que el
ánimo de lucro, siempre necesario para
garantizar la sostenibilidad de la iniciativa y,
finalmente, autonomía de gestión, sobre todo
frente a las entidades pertenecientes a la
esfera pública, constituida por entidades que
teóricamente procuran el bien común pero
que habitualmente, están sometidas a los
intereses cortoplacistas de poder de los políti-
cos de turno.
Estos valores informan de un modo imagi-
nativo y plural las distintas formas sociales
de las instituciones que integran la economía
de iniciativa social.
Pues bien, la potencia ideológica de la filo-
sofía de la economía de iniciativa social ha
trascendido a su campo de actividad y sus
ámbitos organizativos y esta sensibilidad se
ha trasladado al conjunto de la sociedad.
Pues bien, la potencia ideológica de la filo-
sofía de la economía de iniciativa social ha
trascendido a su campo de actividad y sus
ámbitos organizativos y esta sensibilidad se
ha trasladado al conjunto de la sociedad.
Así, estas preocupaciones se trasladan los
organismos internacionales respecto a las
consecuencias de la actividad que desarrollan
las grandes corporaciones de la economía de
mercado; por ejemplo, cuando en le año 1976
la OCDE propone en su Declaración sobre
Inversión Internacional y Empresas Multi-
nacionales, que denomina Líneas Directrices
de la OCDE para Empresas Multinacionales,
una serie de principios y normas que las orga-
nizaciones multinacionales pueden adoptar
de forma voluntaria para ejercer su actividad
con el desarrollo de una conducta empresa-
rial responsable en armonía con las políticas
nacionales en temas como: información,
empleo, medio ambiente, lucha contra la
corrupción, consumidores, competencia, fis-
calidad, etc.
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En este mismo sentido se alinea el Conve-
nio de Lucha Contra la Corrupción de Agen-
tes Públicos Extranjeros en las Transaccio-
nes Comerciales Internacionales de la
OCDE, firmado en el año 1997 por 34 países y
que entró en vigor en el año 1999.
Sin duda la iniciativa más importante en
este sentido es la tomada por Kofi Annan, a la
sazón Secretario General de las Naciones
Unidas, cuando en el escenario del Foro Eco-
nómico Mundial de Davos, del año 1999, hace
un llamamiento a los líderes empresariales
del mundo para que se adhieran a una inicia-
tiva internacional que integraría a las gran-
des corporaciones con las agencias de la
ONU, las organizaciones laborales, las orga-
nizaciones no gubernamentales y otros agen-
tes de la sociedad civil para adoptar medidas
consensuadas con el fin de conseguir una eco-
nomía global integral y sostenible.
Esta iniciativa conduce finalmente a la fir-
ma, en el año 2000, del llamado Pacto Mun-
dial entre la Organización de Naciones Uni-
das y las cincuenta corporaciones internacio-
nales de mayor dimensión. El objeto de este
pacto es consensuar principios aceptados
internacionalmente de manera que las
empresas tengan confianza de que las medi-
das que vayan adoptando en el ejercicio de su
actividad sean universalmente respaldadas y
avaladas. El pacto mundial se concreta en la
libre aceptación de nueve principios que
giran alrededor de la defensa de los derechos
humanos, de la defensa y protección de los
derechos laborales, de la protección del medio
ambiente y, en el año 2004 en el marco de la
Convención de las Naciones Unidas contra la
Corrupción, se añade un décimo principio de
lucha contra la corrupción.
A partir de la firma del Pacto Mundial, los
diferentes organismos internacionales y las
organizaciones sociales se han ido haciendo
eco de esta nueva frontera que supone la
aceptación de responsabilidades sociales por
parte de las corporaciones empresariales.
Así, en el propio año 2000, en la Cumbre de
Lisboa, la Unión Europea publica el Libro
Verde, subtitulado «Fomentar un marco
europeo para la responsabilidad social de las
empresas», en el que, en el marco de una
Cumbre cuyo objetivo fue convertir a Europa
en una economía competitiva capaz de un cre-
cimiento económico sostenible y con mayor
cohesión social, se hace un llamamiento a las
empresas en torno a su responsabilidad
social. Se trata de la primera iniciativa para
la implantación de la responsabilidad social
corporativa en Europa.
Posteriormente, en el año 2002, la Comi-
sión, en su comunicación «Responsabilidad
Social Empresarial: la contribución empresa-
rial al desarrollo sostenible», se establece un
marco de acción europeo para la responsabili-
dad social corporativa y se otorga un manda-
to para la creación de un foro multilateral
europeo al respecto. Con este mandato se crea
el European Mutistakeholders Forum o Foro
Europeo Multilateral.
Por otra parte, la Organización de Nacio-
nes Unidas a través de su Consejo Económico
y Social emite en el año 2003 unas Normas de
Naciones Unidas sobre las responsabilidades
de las Empresas Transnacionales y otras
Empresas Comerciales en la esfera de los
Derechos Humanos donde se enuncia una lis-
ta detallada de las obligaciones empresaria-
les en la esfera de los Derechos Humanos.
En el año 2004, se publica el Informe Final
del Foro Europeo Multilateral en el cual se
recomienda a los gobiernos y a las adminis-
traciones públicas que asuman su papel en
materia de responsabilidad social.
También en el año 2004, se publica un
incendiario informe de Amnistía Internacio-
nal respecto a las Normas de Naciones Uni-
das titulado Las Normas de Derechos Huma-
nos de la ONU para Empresas, en el que se
reclama una responsabilidad legal de las cor-
poraciones y empresas en lugar de una res-
ponsabilidad social libremente asumida.
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Aún tomando por antecedentes el Informe
Olivenza, del año 1998, y el Informe Aldama,
del año 2003; los primeros documentos rele-
vantes en España se producen en el año 2006,
con el Informe de la Subcomisión para Poten-
ciar y Promover la Responsabilidad Social de
las Empresas o Libro Blanco de la Responsa-
bilidad Social publicado en el Boletín Oficial
del Congreso de los Diputados, y Las Políticas
Públicas de Fomento y Desarrollo de la RSE
en España del Foro de Expertos, en el año
2007.
En el año 2007 la Organización de Nacio-
nes Unidas hacen público el Informe del
Representante Especial del Secretario Gene-
ral sobre la cuestión de los derechos humanos
y las empresas transnacionales y otras
empresas comerciales, más conocido como
INFORME RUGGIE ya que era John Ruggie
el Representante Especial, en el que se anali-
za las relaciones de las empresas y los dere-
chos humanos, estableciendo un catálogo de
las normas internacionales sobre responsabi-
lidad y rendición de cuentas por actos cometi-
dos por empresas.
Por último, en España, en el año 2008, el
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales crea
el Consejo Estatal de Responsabilidad Social
de las Empresas que tiene como cometido
principal:
Constituir un foro de debate sobre Res-
ponsabilidad Social de las Empresas
entre las Organizaciones Empresaria-
les y Sindicales más representativas,
Administraciones públicas y otras orga-
nizaciones e instituciones de reconocida
representatividad en al ámbito de la
Responsabilidad Social de las Empre-
sas que sirva como marco de referencia
para el desarrollo de la Responsabilidad
Social de las Empresas en España.
Fomentar las iniciativas sobre Respon-
sabilidad Social de las Empresas, pro-
poniendo al Gobierno, en el marco de
sus funciones asesoras y consultivas,
medidas que vayan en ese sentido, pres-
tando una atención especial a la singu-
laridad de las PYMES.
Informar, en su caso, sobre las iniciati-
vas y regulaciones públicas que afecten
a las actuaciones de empresas, organi-
zaciones e instituciones públicas y pri-
vadas, que constituyen un valor añadi-
do al cumplimiento de sus obligaciones
legales, contribuyendo a la vez al pro-
greso social y económico en el marco de
un desarrollo sostenible.
Promocionar estándares y/o caracterís-
ticas de las memorias y/o informes de
Responsabilidad Social de las Empre-
sas y de sostenibilidad, así como herra-
mientas más adecuadas para su elabo-
ración y seguimiento y analizar el des-
arrollo de la Responsabilidad Social de
las Empresas en España, la Unión
Europea y países terceros.
Informar sobre actuaciones en materia
de Responsabilidad Social de las
Empresas.
2. ALGUNAS DEFINICIONES
El concepto de responsabilidad social cor-
porativa resulta polisémico y hasta la fecha
ha recibido definiciones diversas sin que exis-
ta todavía una definición universalmente
aceptada.
Así, el Libro Verde de la Unión Europea
(2001) definirá la responsabilidad social como
«integración voluntaria, por parte de las
empresas, de las preocupaciones sociales y
medioambientales en sus operaciones empre-
sariales y sus relaciones con sus interlocuto-
res». El Libro Verde incide en la asunción
voluntaria de la responsabilidad de la empre-
sa en las cuestiones sociales y medioambien-
tales de la comunidad en la que opera.
La Comunicación de la Comisión Europea
en el año 2002 dirá que «la responsabilidad
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social consiste también en gestionar los cam-
bios dentro de la empresa de una manera
socialmente responsable, lo que ocurre cuan-
do una empresa procura reconciliar los inte-
reses y las necesidades de las distintas partes
de manera aceptable para todas ellas. Una
gestión socialmente responsable de los cam-
bios generará efectos positivos para las
empresas en el ámbito macroeconómico». La
Comisión aporta los efectos de la asunción de
los conceptos de responsabilidad social en el
interior de las propias compañías.
En el informe del Foro de Expertos de
España, en el año 2007, se dirá que «la Res-
ponsabilidad Social de la Empresa es, ade-
más del cumplimiento estricto de las obliga-
ciones legales vigentes, la integración volun-
taria en su gobierno y gestión, en su estrate-
gia, políticas y procedimientos, de las preocu-
paciones sociales, laborales, medio ambienta-
les y de respeto a los derechos humanos que
surgen de la relación y el diálogo transparen-
tes con sus grupos de interés, responsabili-
zándose así de las consecuencias y los impac-
tos que se derivan de sus acciones». El Foro
de Expertos añade un matiz que no resulta
baladí: la responsabilidad ya no debe ser una
adhesión voluntaria sino que debe resultar
una responsabilidad legal por las «consecuen-
cias» y por los «impactos» que se entiende
todavía no regulan las leyes nacionales ni
internacionales y que éstas deben hacerlo.
Además de estas definiciones resulta inte-
resante conocer como ven la responsabilidad
los diferentes representantes sectoriales del
Foro de Expertos. Cada uno de ellos refleja
sensibilidades distintas respecto al concepto
de responsabilidad social.
Así, los empresarios que participan del
citado Foro de Expertos inciden en los crite-
rios de calidad y excelencia más que en los
propiamente referidos a la responsabilidad
social.
Así, «el concepto de responsabilidad que
[…] casi todas las compañías están trabajan-
do es algo parecido a esto: hacer las cosas
bien, poner cuidado, diligencia en aquello que
hacemos, y hacer de forma excelente», o «el
compromiso que asume una empresa de
actuar de forma correcta y responsable en la
consecución de sus objetivos económicos, cre-
ando valor no sólo para los accionistas, sino
también para el resto de la sociedad» o, inclu-
so, «promover la responsabilidad social de la
empresa obtendrá como recompensa que las
empresas sean más transparentes, más dia-
logantes, y que en el trabajo en común con
esos grupos de interés se logre trabajar más
eficientemente, conseguir que los productos y
servicios sean de mayor calidad, y sobre todo
que se fortalezca tremendamente el papel de
la empresa con estos grupos de interés y con
la sociedad.»
Por su parte las administraciones públicas
inciden en la aparición de un nuevo modelo de
empresa que junto al beneficio incorpora
otros valores sociales y medioambientales.
Los representantes de las varias adminis-
traciones públicas presentes en el Foro de
Expertos opinan que «un concepto que es
inevitablemente amplio […] pero del que
podemos afirmar que incluye las acciones
voluntarias de las empresas que están dirigi-
das a atender las preocupaciones de trabaja-
dores, consumidores o de inversores y accio-
nistas. En definitiva, del conjunto de la ciu-
dadanía», o «es un nuevo modelo de gestión,
es una forma más humana de entender la
empresa, pero es también más eficiente y es
un compromiso real en el largo plazo, tanto
en el entorno del medio ambiente como en el
entorno social» o, también, «se está creando
un nuevo modelo [...] que es de futuro [...] un
nuevo modelo de empresa […] donde ya no
solamente vale el principio de maximización
de beneficios, de mayor captación cuotas de
mercado, sino donde se incorporan otros valo-
res, valores sociales, valores medioambienta-
les».
Los representantes de grupos que consti-
tuyen la sociedad civil integrantes del Foro de
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Expertos inciden en extender la regulación a
los aspectos que constituyen la responsabili-
dad social para así transformar la responsa-
bilidad social en responsabilidad legal.
Y definen que, «no es solamente optimizar
al máximo los beneficios y repartir los divi-
dendos sino estar también preocupados por
las sensibilidades de cada momento de los
ciudadanos en la oferta de sus bienes y pro-
ductos en ese mercado»; o bien, «un compro-
miso por la rentabilidad y la sostenibilidad en
términos sociales y ambientales, y una
apuesta decidida por la viabilidad de empre-
sas de inserción para los sectores más desfa-
vorecidos de la sociedad […] La destinación
de recursos humanos, técnicos y/o financieros
a proyectos sociales: asistencia social, educa-
ción, formación profesional, empleo y equipa-
mientos»; o, «la adopción por las empresas de
prácticas sociales solidarias hacia el respeto
a los principios de igualdad de oportunidades
con independencia de por ejemplo el género,
la raza, o la discapacidad de los trabajadores,
y la puesta en práctica de acciones positivas
para incorporar dichos valores»; o, «el marco
de referencia en el que entendemos tiene que
seguir planteándose el debate sobre la res-
ponsabilidad social corporativa […] es el mar-
co de Naciones Unidas, el marco de las inicia-
tivas internacionales en marcha, un marco de
establecimiento de estándares y de obligacio-
nes claras y de mecanismos de cumplimiento
y exigencia»; o, finalmente, «lo que no cree-
mos que sea bueno ni para la RSC o la res-
ponsabilidad social, sobre todo para sus fines,
es la situación actual del libre albedrío […]
Hay que limitar muy bien el terreno de juego,
porque además también hay un riesgo de
querer llevar o de poder llevar los derechos al
terreno incierto de los compromisos volunta-
rios».
Los inversores participantes en el Foro de
Expertos se inclinaban por incidir en la
importancia de una conducta empresarial
socialmente responsable en la garantía de
obtener una rentabilidad sostenible a largo
plazo.
Y manifestarán que «la empresa respon-
sable debe atender tanto a los requisitos
internos de potenciar los recursos humanos
y evaluar la actuación responsable de sus
proveedores, como de los impactos medioam-
bientales y comunitarios de la empresa y,
por supuesto, del buen gobierno corporativo.
Todo ello debe hacerse compatible con una
cuenta de resultados saneada»; o, «el concep-
to de responsabilidad social empresarial
sitúa a la empresa dentro de la sociedad, […]
absolutamente inserta en ella y siendo res-
ponsable, no solo de intercambios económi-
cos, sino […] de lo que está pasando, sobre
todo, de lo que está pasando mal»; o bien, «la
responsabilidad social de las empresas […]
podrá impulsar […] un marco de relaciones
en el que prime la creación de riqueza, nece-
saria y evidentemente legítima, entendida
no solo como la maximización de los benefi-
cios, sino como la capacidad para integrar,
en el mismo corazón del negocio, principios
que conlleven una mayor cohesión social
basada en la sostenibilidad ambiental, la
sostenibilidad social y la sostenibilidad eco-
nómica».
Los consultores invitados a participar en
el Foro de expertos inciden más bien en el
aspecto estratégico de una conducta empre-
sarial socialmente responsable.
Así, «la responsabilidad social corporativa
centra su atención en la satisfacción de las
necesidades de los grupos de interés a través
de determinadas estrategias, cuyos resulta-
dos son medidos, verificados y comunicados
adecuadamente. […] Supone un plantea-
miento de tipo estratégico que afecta a la
toma de decisiones y a las operaciones de toda
la organización creando valor en el largo pla-
zo y contribuyendo significativamente a la
obtención de ventajas competitivas durade-
ras»; o, «la información es lo último y las
memorias son consecuencias, una compañía
no puede hacer una memoria si no tiene pro-
cesos y relaciones internas que justifiquen
esa información. Para nosotros la responsabi-
lidad social debe estar integrada en la estra-
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tegia, misión y valores de la empresa, no es
un postizo ni se dice «esta es mi responsabili-
dad social corporativa»; o bien, «supone para
las empresas integrar en la gestión las preo-
cupaciones económicas, sociales y medioam-
bientales. La gestión responsable tiende
hacia un modelo en que los beneficios sociales
y medioambientales forman parte de la defi-
nición del éxito corporativo».
Los representantes del ámbito académico
definen la responsabilidad social corporativa
de una forma más precisa. Así, sitúan en el
centro del concepto la asunción voluntaria de
nuevas responsabilidades respecto a todos y
cada uno de los stakeholders: «la responsabi-
lidad social supone una integración volunta-
ria por parte de las empresas de las preocu-
paciones sociales y medioambientales en sus
operaciones comerciales y en sus relaciones
con sus interlocutores».
Finalmente, parece conveniente destacar
a modo de resumen la definición que de res-
ponsabilidad social corporativa hace un gru-
po de trabajo de la Asociación Española de
Contabilidad y Administración de Empresas,
AECA, asociación que integra a la mayor par-
te de los expertos españoles en estas cuestio-
nes.
Pues bien AECA en un documento del año
2004 titulado «Marco Conceptual de la Res-
ponsabilidad Social Corporativa» define este
concepto incidiendo en tres caracteres bási-
cos: compromiso con la sociedad y el medio
ambiente, satisfacción de las necesidades de
los stakeholders y visión estratégica largo-
placista.
Así, los expertos de AECA definirán la res-
ponsabilidad social corporativa diciendo que
es:
El compromiso voluntario de las empre-
sas con el desarrollo de la sociedad y la
preservación del medio ambiente, desde
su compromiso social y un comporta-
miento responsable hacia las personas y
grupos sociales con quienes se interac-
túa.
Centra su atención en la satisfacción de
las necesidades de los grupos de interés
a través de determinadas estrategias,
cuyos resultados han de ser medidos,
verificados y comunicados adecuada-
mente.
Va más allá del mero cumplimientos de
la normativa legal establecida y de la
obtención de resultados exclusivamente
económicos a corto plazo. Supone un
planteamiento de tipo estratégico que
afecta a la toma de decisiones y a las
operaciones de toda la organización, cre-
ando valor en el largo plazo y contribu-
yendo significativamente a la obtención
de ventajas competitivas duraderas.
Responsabilidad social corporativa Los
expertos de AECA definen la responsabilidad
social corporativa del siguiente modo: El com-
promiso voluntario de las empresas con el
desarrollo de la sociedad y la preservación del
medio ambiente, desde su compromiso social
y un comportamiento responsable hacia las
personas y grupos sociales con quienes se
interactúa. Centra su atención en la satisfac-
ción de las necesidades de los grupos de inte-
rés. Va más allá del mero cumplimientos de
la normativa legal establecida. Supone un
planteamiento de tipo estratégico que afecta
a la toma de decisiones y a las operaciones de
toda la organización, creando valor en el lar-
go plazo y contribuyendo significativamente
a la obtención de ventajas competitivas dura-
deras.
La definición de la responsabilidad social
corporativa resulta verdaderamente polisé-
mica y cada grupo de interés busca en ella
una oportunidad diferente ante el marco con-
ceptual en el que se desenvuelven las empre-
sas en el siglo veintiuno.
Tres cuestiones quedan en el aire respecto
al concepto de responsabilidad social:
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SUMARIO
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VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
En primer lugar, si se entiende por res-
ponsabilidad, la capacidad existente en
todo sujeto activo de derecho para reco-
nocer y aceptar las consecuencias de un
hecho realizado libremente; y, por obli-
gación, el vínculo que sujeta a hacer o
abstenerse de hacer algo, establecido
por precepto de ley, por voluntario otor-
gamiento o por derivación recta de cier-
tos actos: ¿Se trata de una responsabili-
dad social o de una obligación social de
las empresas?
En segundo lugar, ¿se trata de una res-
ponsabilidad social o más bien se trata
de una responsabilidad empresarial? es
decir, los aspectos propios de la respon-
sabilidad social corporativa enunciados
inicialmente en el Pacto Mundial ¿son
una responsabilidad que está incluida
en las responsabilidades que son pro-
pias del desempeño de toda actividad
empresarial?¿se necesita una explicita-
ción adicional?
En tercer lugar, ¿se trata de filantropía
social o más bien se trata de una filan-
tropía estratégica?¿Estamos hablando
de «buenismo» o nos encontramos ante
una oportunidad estratégica de lograr
una ventaja competitiva en el corto y
medio plazo?
El buen gobierno corporativo implica lega-
lidad; se ejecuta desde la autorregulación ya
que los principios se adoptan de forma volun-
taria; y se construye desde la transparencia
ya que hay que suministrar al mercado infor-
mación.
Ante estas cuestiones se puede adelantar
que a medida que se va profundizando en la
cuestión parece más evidente que la respon-
sabilidad social corporativa conduce a desta-
car una obligación empresarial que genera
responsabilidades empresariales y que, lejos
de significar posiciones filantrópicas propias
del buenismo o del oportunismo, incoa un
nuevo paradigma: la empresa socialmente
responsable.
3. LA IMPLANTACIÓN DE LA RSC
La implantación de los conceptos de res-
ponsabilidad social corporativa en las empre-
sas se viene realizando de una manera infor-
mal y poco a poco se ha venido demandando
algunos instrumentos que permitiesen poder
establecer criterios de medida, evaluación y
diagnóstico que permitiesen a las empresas
emprender planes de mejora en la aplicación
de estos conceptos.
La implantación de los conceptos de res-
ponsabilidad social corporativa en las empre-
sas se viene realizando de una manera infor-
mal y poco a poco se ha venido demandando
algunos instrumentos que permitiesen poder
establecer criterios de medida, evaluación y
diagnóstico que permitiesen a las empresas
emprender planes de mejora en la aplicación
de estos conceptos.
Este objetivo se ha visto cumplido con la
aparición de sucesivas herramientas de eva-
luación del desempeño de las empresas con
los principios y las prácticas de la responsabi-
lidad social.
La metodología de los sistemas de evalua-
ción tienen en común las siguientes cuestio-
nes:
El elemento principal de la evaluación
es el informe de responsabilidad social
que elaboran y presentan las propias
compañías.
Los modelos que se aplican incluyen
evaluadores externos entre los que se
encuentran representados todos los sta-
keholders tanto internos como externos.
Los resultados de las evaluaciones esta-
blecen áreas y planes de mejora que
permiten la gestión de la responsabili-
dad social a los directivos de las compa-
ñías.
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SUMARIO
SUMARIO
INFORMES Y ESTUDIOS
La metodología de los sistemas de evalua-
ción tienen en común las siguientes cuestio-
nes: el informe de responsabilidad social que
elaboran y presentan las propias compañí-
as; evaluadores externos entre los que se
encuentran representados todos los stake-
holders tanto internos como externos; y los
planes de mejora, en función de los resulta-
dos, que permiten la gestión de la responsa-
bilidad social a los directivos de las compa-
ñías.
Los principales rankings y modelos de eva-
luación existentes, tanto nacionales como
europeos, son: el Observatorio de la RSC. «La
Responsabilidad Social Corporativa en las
memorias anuales de las empresas del IBEX-
35»; el Observatorio de la RSE. «Cultura, polí-
ticas y prácticas de responsabilidad de las
empresas del IBEX-35»; los premios ESRA,
«Premios Europeos de Información sobre Sos-
tenibilidad»; los premios EFQM, «EFQM
Excellence Award Prize Winners: Corporate
Social Responsibility» ; el modelo de la Funda-
ción Empresa y Sociedad. «Premios Empresa y
Sociedad».
El Observatorio de la RSC. «La Respon-
sabilidad Social Corporativa en las
memorias anuales de las empresas del
Ibex-35». Es una asociación integrada
por once organizaciones representati-
vas de la sociedad civil, entre las que se
encuentran ONGs, Comisiones Obreras
y Organizaciones de Consumidores. Es
un organismo que pretende ser inde-
pendiente y complementario a la activi-
dad de las empresas privadas en la
tarea de implementación de la respon-
sabilidad social. Su objeto de análisis
son las empresas del IBEX 35.
Observatorio de la RSE. «Cultura, polí-
ticas y prácticas de responsabilidad de
las empresas del IBEX-35». Ha sido cre-
ado por la Unión General de Trabajado-
res (UGT) y colaboran diversas organi-
zaciones de su ámbito ideológico. Tra-
tan de hacer un seguimiento de las polí-
ticas y las prácticas de responsabilidad
en las empresas en España.
Los premios ESRA, «Premios Europeos
de Información sobre Sostenibilidad».
Los Premios Europeos de Información
Medioambiental (European Environ-
mental Reporting Awards, EERA) fue-
ron instituidos en 1996, fruto de la cola-
boración entre tres organizaciones de
auditores financieros: ACCA (Gran Bre-
taña), Royal Nivra (Holanda) y FSR
(Dinamarca). Desde entonces se han ido
incorporando otras organizaciones y
asociaciones de auditores de varios paí-
ses europeos.
Los premios EFQM, «EFQM Excellence
Award Prize Winners: Corporate Social
Responsibility». Como ya vimos, el Pre-
mio Europeo a la Calidad es el galardón
europeo más prestigioso otorgado a la
Excelencia en la Organización. Desde el
año 2003 EFQM introdujo una nueva
categoría de premios, los Premios Espe-
ciales, basados cada uno de los ocho
Principios Fundamentales de la Exce-
lencia, entre ellos, el correspondiente a
la responsabilidad social corporativa.
El modelo de la Fundación Empresa y
Sociedad. «Premios Empresa y Socie-
dad». La Fundación Empresa y Socie-
dad, constituida en el año 1995, impul-
sa un movimiento que promueve un
concepto de empresa donde la acción
social está integrada en su estrategia.
Su ámbito de actuación se concentra en
la acción social, entendida como la dedi-
cación de recursos empresariales a pro-
yectos relacionados con personas desfa-
vorecidas.. Los Premios Empresa y
Sociedad, otorgados por primera vez en
el año 2002 tienen como objetivo distin-
guir a las empresas que han destacado
por la gestión de su acción social.
Existen otros modelos propiciados por
organizaciones que valoran aspectos relacio-
98 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91
SUMARIO
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VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
nados con la responsabilidad social el Ran-
king anual de las mejores empresas para tra-
bajar, promovido por la revista Actualidad
Económica; Premios de Medio Ambiente que
otorgan el Ministerio de Medio Ambiente y la
Unión Europea; los premios sobre Gobierno
Corporativo de la Fundación de Estudios
Financieros, etcétera.
4. INCARDINACIÓN DE LA RSC
En la actualidad las cuestiones relativas a
la responsabilidad social se encuentran
incardinadas de diferentes formas depen-
diendo del tipo de organización que se ocupa
de estas cuestiones.
Así, si se acude a analizar cuales son los
órganos que se ocupan de la implantación y
gestión de la responsabilidad social en las
empresas, por ejemplo, se observa que gene-
ralmente son los departamentos de comuni-
cación, de marketing o de recursos humanos
los encargados den las empresas del IBEX-35
los encargados de la elaboración de las memo-
rias y de la gestión de la responsabilidad.
Se observa que generalmente son los
departamentos de comunicación, de marke-
ting o de recursos humanos los encargados
den las empresas del IBEX-35 los encargados
de la elaboración de las memorias y de la ges-
tión de la responsabilidad.
Por otra parte, en el campo académico, las
cuestiones que afectan a la responsabilidad
social corporativa son analizados y explica-
dos en los departamentos de contabilidad o de
finanzas, quizá por extensión respecto a la
redacción periódica de las cuentas anuales,
ya que las compañías, bien por imperativo
legal o bien por motivos de transparencia,
realizan periódicamente memorias públicas
relacionadas con la materia.
En las administraciones públicas, en
España, la iniciativa ha correspondido al
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales vin-
culando la responsabilidad social corporativa
con cuestiones de índole laboral y orientadas
a la gestión de recursos humanos.
FIGURA 1. INCARDINACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA
REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91 99
SUMARIO
SUMARIO
INFORMES Y ESTUDIOS
Por parte de la sociedad civil, estas cues-
tiones las han analizado mayoritariamente
los sindicatos, y organizaciones no guberna-
mentales, generalmente vinculadas a la
defensa del medio ambiente y, en muchos
casos, de carácter alternativo, antiglobaliza-
ción, etcétera; y, esporádicamente, algunas
organizaciones de carácter sectorial vincula-
das al campo de la contabilidad y de la audi-
toría.
A medida que se profundiza en los plante-
amientos propios de la responsabilidad
social, y tal como se indica en la figura 1,
«Incardinación de la responsabilidad social
corporativa», los aspectos relacionados con la
cuestión deben ser tratados desde otros orga-
nismos y departamentos, tanto en las empre-
sas como fuera de ellas.
Así, en el campo empresarial, mientras las
cuestiones relacionadas con la responsabili-
dad social corporativa dependan de los depar-
tamentos de comunicación y marketing o del
departamento de recursos humanos nos
encontraremos con que estos aspectos resul-
tan completamente periféricos a la actividad
de la empresa: responsabilidad social será
sinónimo de argumento actual y pasajero de
comunicación y venta, en el caso de depender
de comunicación o marketing; bien, un aspec-
to sectorial relacionado con la gestión laboral,
en el supuesto de que los temas de responsa-
bilidad dependan de los departamentos de
recursos humanos.
En cualquier caso este dependencia orgá-
nica conlleva una desvirtuación de los funda-
mentos básicos de la responsabilidad social
corporativa. El lugar propio para la gestión
de la responsabilidad en el ámbito de la
empresa es la alta dirección o a la dirección
estratégica que es quien definirá la nueva
visión de la empresa y tratará de posicionar-
la de cara al futuro.
En esta misma línea, en el campo acadé-
mico, el lugar de la responsabilidad social no
se debe encontrar en los departamentos de
contabilidad y finanzas, en los que se encuen-
tra por un el motivo puramente instrumenta-
les; en muchas empresas las memorias de
responsabilidad social son apéndices de las
cuentas anuales.
El lugar propio de la responsabilidad
social corporativa no es otro que los departa-
mentos de Organización de empresas ya que
estas cuestiones pueden informar de una
manera creciente la propia e íntima identi-
dad de las empresas del siglo veintiuno
Por su parte, en el campo de las adminis-
traciones públicas se deben ocupar de mane-
ra trasversal de estas cuestiones un conjunto
coordinado de departamentos ministeriales
tales como los que se ocupan de la economía,
de la industria, del comercio, del medio
ambiente, de la innovación y de la tecnología,
de los asuntos sociales y del trabajo.
Finalmente, en la sociedad civil, en la que
han tomado la iniciativa en España práctica-
mente solo los sindicatos, deberán adquirir el
protagonismo que merece la cuestión las con-
sultoras estratégicas, los think tank, las
redes culturales, los movimientos sociales,
los sindicatos y las organizaciones no guber-
namentales.
El lugar propio para la gestión de la res-
ponsabilidad en el ámbito de la empresa es la
alta dirección o a la dirección estratégica; en
el ámbito académico, el lugar de la responsa-
bilidad social no es otro que los departamen-
tos de Organización de empresas; en las
administraciones públicas se deben ocupar
de manera trasversal un conjunto coordinado
de departamentos ministeriales; y en la socie-
dad civil, deberán adquirir el protagonismo
las consultoras estratégicas, los think tank,
las redes culturales, los movimientos socia-
les, los sindicatos y las organizaciones no
gubernamentales.
De no ser así, la responsabilidad social cor-
porativa será un asunto pasajero, una moda
de marketing basada en el «buenismo», en un
100 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91
SUMARIO
SUMARIO
VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
caso; o, en otro caso, una herramienta de la
lucha sindical y política por el control de las
empresas y del ámbito económico en general.
5. LA RSC: UN NUEVO PARADIGMA
ORGANIZACIONAL
Por las consideraciones realizadas hasta
ahora, resulta evidente que la asunción de la
responsabilidad social corporativa por las
organizaciones no es una operación que resul-
te neutral para cada compañía, en particular,
ni para el concepto mismo de empresa, en
general.
Se debe valorar cuanto y de qué manera
influyen los criterios y aplicaciones de la res-
ponsabilidad social ni solo en los modos de
hacer o de manifestarse de las compañías, no
solo en los aspectos operativos, sino también
en la finalidad misma de las empresas.
La responsabilidad social es una idea fuer-
za que modifica sustancialmente el concepto
de empresa, la misión básica de la misma y la
visión que los stakeholders tendrán de su
despliegue futuro.
Se debe analizar, en primer lugar, qué es y
a quién sirve la empresa tradicional y se deben
comparar esas características con la exigen-
cias que, a la luz de la responsabilidad social,
requiere la nueva empresa responsable.
La definición más sencilla de lo que es una
empresa la aporta el Diccionario de la Real
Academia al establecer que una empresa es
la ordenación por cuenta propia de factores
productivos con la intención de intervenir en
la distribución de bienes y servicios; o tam-
bién, que una empresa es una unidad de
organización dedicada a actividades indus-
triales, mercantiles o de prestación de servi-
cios con fines lucrativos.
Existen unas notas distintivas que definen
suficientemente el concepto de empresa tra-
dicional.
En primer lugar, una empresa es una
organización, un entramado de perso-
nas y de recursos materiales y financie-
ros, suficientemente estructurada y
ordenada como para obtener un resulta-
do final que resulte superior a la mera
suma de las partes intervinientes. Una
empresa es una organización que, par-
tiendo de la ordenación y asignación de
recursos, crea valor.
En segundo lugar, es una organización
que se dedica a actividades determina-
das, bien de carácter industrial o de pro-
ducción de bienes; bien de distribución; o
bien, a actividades de prestación de ser-
vicios
En tercer lugar, en la empresa la gene-
ración de bienes o de servicios se realiza
con una doble intencionalidad: de una
parte, con el ánimo de intervenir en los
mercados es decir, con el ánimo de satis-
facer las necesidades de los consumido-
res.
En cuarto lugar, una empresa, por otra
parte, se caracteriza porque genera
valor en su actividad. Así, las activida-
des propias de una empresa son activi-
dades recurrentes en el tiempo y la
obtención del beneficio, va a depender
del margen operativo y de la velocidad
de rotación de que la empresa sea capaz.
En quinto lugar que, en la empresa tra-
dicional, ese beneficio está destinado a
remunerar y enriquecer al capital apor-
tado por los propietarios, los socios o, en
general, a los accionistas.
En sexto y último lugar, la empresa
para que se denomine así y no se consi-
dere como un simple negocio, debe ser
eficiente: debe estar capacitada para
poder obtener riqueza de manera soste-
nible en el tiempo; así, la actividad
empresarial será perdurable a largo
plazo.
REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91 101
SUMARIO
SUMARIO
INFORMES Y ESTUDIOS
La mayor parte de las características de la
empresa tradicional son perfectamente apli-
cables al nuevo paradigma de la empresa res-
ponsable y sostenible.
Así, una empresa responsable y sostenible
es, al igual que una empresa tradicional, una
organización que se dedica por cuenta propia
a determinadas actividades, que realiza con
una doble intencionalidad: de una parte,
satisfacer las necesidades de los consumido-
res. Y de otra parte, generar valor de un
manera eficiente.
Hasta aquí las notas comunes entre la
empresa tradicional y la nueva empresa.
Pero, además, la empresa responsable y sos-
tenible reúne otras características que le son
propias: apertura y sensibilidad hacia el
entorno, sentido de comunidad, capacidad
innovadora, consideración del largo plazo y
creación de valor.
La empresa responsable debe estar abierta
en el entorno en el que realiza sus activida-
des, debe ser permeable a las dinámicas, a las
tendencias y cambiar con el cambio social.
Los cambios de tendencia y los cambios del
entorno podrá sentirlos la empresa si está en
permanente posición de diálogo con todos los
stakeholders que de una manera u otra pue-
den estar vinculados a su operación.
La empresa responsable y sostenible cola-
bora activamente y está comprometida con el
conjunto de la sociedad en un proceso positivo
de progreso y de cambio social.
La apertura y sensibilidad ante el entorno
conduce a la nueva empresa a una continua
mejora económica, social y medio ambiental
ante los retos a los que se enfrentan las per-
sonas, las organizaciones y la sociedad en su
conjunto en este mundo global.
Esta interrelación permanente con la rea-
lidad le conducirá a poder contemplar y a
poder comprender eficazmente su entorno y
actuar de la manera más eficiente anticipán-
dose a las necesidades de los consumidores y
de los mercados.
Una empresa responsable, sostenible y
abierta y sensible al entorno en el que opera
debe tener necesariamente sentido de comu-
nidad.
Un sentido de comunidad que le lleva a
actuar de manera coordinada y solidaria con
una visión compartida ante la misión que
desempeña. Así, todos los integrantes de la
compañía pondrán al servicio de la causa
todas sus potencialidades: sus mayores
esfuerzos y sus mejores conocimientos; cabe-
za y corazón; inteligencia y tesón. Además,
esa visión compartida exige una comunión de
valores que resulten en armonía con el con-
junto de principios que informan la empresa
responsable y un conjunto de prácticas y de
virtudes que todos se esfuerzan por vivir de
manera coherente.
Otra manifestación de la nueva empresa
es la elasticidad ante la innovación. Una
empresa capaz de la innovación constante
tiene asegurada, con toda probabilidad, su
permanencia en el futuro.
La formación constante, un ambiente pro-
picio a la libre iniciativa y en el que, por tan-
to, se asuma con sencillez que las personas
que componen la organización tienen derecho
a equivocarse; que sea frecuente el trabajo
compartido, no ya en equipo sino en red; y,
que, por tanto, toda la experiencia se comuni-
que con facilidad y naturalidad en el seno de
la compañía hará posible la generación de
nuevas ideas, de nuevos conceptos, de nuevos
intangibles.
La permanencia a lo largo del tiempo
resulta capital para una empresa que preten-
da ser responsable y sostenible. El cortopla-
cismo solamente es útil para operaciones que
fácilmente resultan irresponsables y des-
localizadas en el espacio.
La sostenibilidad, la permanencia en el
tiempo exige responsabilidad de procesos
102 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91
SUMARIO
SUMARIO
VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
basados en el «gano-ganas» –gana la empre-
sa, ganan los clientes y gana el entorno–; ya
que en relaciones continuadas es imposible
que unos consigan siempre todo y los otros
siempre nada.
Cuando se practica el gano-ganas, se obtie-
ne un intangible de difícil valoración pero
imprescindible para la permanencia en las
relaciones: la confianza. La confianza solo se
construye y se consolida con unas relaciones
generadoras de beneficio mutuo a lo largo del
tiempo.
Pero no solo la consideración de las opera-
ciones a largo plazo es imprescindible para
obtener confianza en las relaciones de la com-
pañía con los grupos de interés con los que
interactúa. Así, que una empresa consiga
desarrollar la apertura y sensibilidad hacia el
entorno no es algo que se consiga de la noche
a la mañana; ni el sentido de comunidad, que
todos los miembros de la empresa hagan suya
la visión, los valores y ejerciten las virtudes
propias de la compañía y los compartan
requiere, indudablemente, tiempo, mucho
tiempo.
La capacidad de iniciativa, de creatividad
y de ejercicio de la libertad y la colaboración
continuada, condiciones todas ellas necesa-
rias para la innovación precisa de tiempo,
nuevamente, de mucho tiempo.
En definitiva, las características que con-
forman la nueva empresa responsable y sos-
tenible necesitan una visión a largo plazo,
precisan de tiempo para su desarrollo.
La eficiencia es una característica impres-
cindible. Una empresa responsable y sosteni-
ble debe generar valor tanto para los accionis-
tas, como para sus clientes, como para su
entorno.
Toda empresa debe incurrir en costes con-
tinuos destinados a preparar el futuro.
Muchas veces esos costes no se traducen en
éxitos de la investigación y el desarrollo pero
es preciso tener la generosidad suficiente
para saber invertir en el presente en aras de
un rendimiento futuro suficiente.
Por otra parte todas las empresas deben
evitar el contacto exterior para proteger sus
competencias exclusivas pero a la vez deben
estar orientadas al entorno y por tanto
expuestas a mostrar y poner en juego sus
competencias nucleares ante sus competido-
res.
Estas tensiones deben administrarse de
manera tal que permita un beneficio conti-
nuado y suficiente para todos los stakehol-
ders: los accionistas e inversores reciban su
valor y su rentabilidad; los clientes, con la
percepción de recibir más que con otras ofer-
tas de la industria por el precio que pagan; los
empleados valoren que están suficientemen-
te considerados y con su trabajo retribuido
convenientemente; las administraciones
públicas, pudiendo contar con una organiza-
ción que satisface a los mercados y paga sus
impuestos; la sociedad, en general, porque la
sensibilidad social de la empresa hace que se
adelante a satisfacer necesidades y le lleva a
cooperar solidariamente al bien común.
Las empresas solo serán capaces de perma-
necer responsablemente en los mercados, y
por ende en la sociedad, en la medida en que
creen valor para todos los stakeholders de
manera sostenida.
6. CONCLUSIONES
1. El fenómeno de la responsabilidad
social corporativa que presenta en las organi-
zaciones del siglo veintiuno un importante
sesgo de preocupación operativa por el entor-
no, por la sociedad y por las personas que se
relacionan con su actividad, aun resultando
una corriente empresarial estruendosamente
actual, presenta antecedentes claros y preci-
sos desde hace varios siglos.
2. El eslabón final de esta cadena de ini-
ciativas propias de empresas responsables
REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91 103
SUMARIO
SUMARIO
INFORMES Y ESTUDIOS
surge en el siglo XX con lo que, además del
mercado y del estado, una tercera fuerza
interactúa con ellos: la economía de iniciativa
social.
3. Sin duda la iniciativa más importante
en el campo de la empresa responsable es la
tomada por Kofi Annan, a la sazón Secretario
General de las Naciones Unidas, cuando en el
escenario del Foro Económico Mundial de
Davos, del año 1999, hace un llamamiento a
los líderes empresariales del mundo para que
se adhieran a una iniciativa internacional
para adoptar medidas consensuadas con el
fin de conseguir una economía global integral
y sostenible. Esta iniciativa conduce final-
mente a la firma, en el año 2000, del llamado
Pacto Mundial entre la Organización de
Naciones Unidas y las cincuenta corporacio-
nes internacionales de mayor dimensión.
4. A partir de la firma del Pacto Mundial,
los diferentes organismos internacionales y
las organizaciones sociales se han ido hacien-
do eco de este nueva frontera que supone la
aceptación de responsabilidades sociales por
parte de las corporaciones empresariales.
5. La responsabilidad social corporativa
supone el compromiso voluntario de las
empresas con el desarrollo de la sociedad y la
preservación del medio ambiente, desde su
compromiso social y un comportamiento res-
ponsable hacia las personas y grupos sociales
con quienes se interactúa. Centra su aten-
ción en la satisfacción de las necesidades de
los grupos de interés a través de determina-
das estrategias, cuyos resultados han de ser
medidos, verificados y comunicados adecua-
damente. Va más allá del mero cumplimien-
tos de la normativa legal establecida y de la
obtención de resultados exclusivamente eco-
nómicos a corto plazo. Supone un plantea-
miento de tipo estratégico que afecta a la
toma de decisiones y a las operaciones de
toda la organización, creando valor en el lar-
go plazo y contribuyendo significativamente
a la obtención de ventajas competitivas dura-
deras.
6. Las dimensiones de la Responsabilidad
social corporativa son variadas y poco a poco
a lo largo de estos años se han venido defi-
niendo con una mayor precisión aunque esta
cuestión está en el centro de la discusión en
todos los países del primer mundo. Algunos
de los aspectos más relevantes de la respon-
sabilidad social corporativa afectan, entre
otros temas: al gobierno corporativo, al códi-
go de conducta, a la prevención de la corrup-
ción, a la reputación, al patrocinio y mece-
nazgo, a la innovación responsable y ecoefi-
ciencia, a la gestión de los recursos humanos,
a la inversión socialmente responsable, a las
compras responsables y a la acción social de
la empresa.
7. Por las consideraciones realizadas has-
ta ahora, resulta evidente que la asunción de
la responsabilidad social corporativa por las
organizaciones no es una operación que resul-
te neutral para cada compañía, en particular,
ni para el concepto mismo de empresa, en
general. Se trata de una idea fuerza que
modifica sustancialmente el concepto de
empresa, la misión básica de la misma y la
visión que los stakeholders tendrán de su
despliegue futuro: la responsabilidad social
corporativa plantea un nuevo paradigma
empresarial.
104 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91
SUMARIO
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VICENTE ENCISO DE YZAGUIRRE
RESUMEN Durante la segunda mitad del siglo veinte, las entidades de carácter empresarial y mer-
cantil en el primer mundo dedicaron sus esfuerzos a profundizar en la mejora de la calidad
y en un esfuerzo continuado por la internacionalización.
Además, el desarrollo de las comunicaciones y la revolución de las TIC han facilitado la
aproximación tanto espacial como temporal de las relaciones mundiales; lo que está posi-
bilitando, no sin dificultades, la progresiva generalización a todo el planeta de “las cuatro
libertades” –libertad de circulación de bienes, libertad de circulación de servicios, libertad
de circulación de personas, libertad de circulación de capitales– que han caracterizaron a
la Unión Europea y han sido una de las causas del éxito que la ha acompañado desde su
nacimiento.
En este estado global de cosas, una vez que la aspiración por la calidad ha pasado de la bús-
queda de calidad en los productos puestos a disposición y en los servicios prestados al logro
de la excelencia por la extensión de la gestión de calidad total en las empresas y en las
industrias, en el último tercio del siglo veinte se va conformando la idea de que existen unos
agentes sociales que con su actividad y por su capacidad deberían ser tenidos en cuenta en
la gobernanza del mundo y así, en la última década del pasado siglo, se produjo una cierta
cesión de soberanía de las naciones al establecerse el Pacto Mundial, en el que la Organi-
zación de Naciones Unidas acordó un programa de cooperación y corresponsabilidad con
las cincuenta grandes corporaciones globales.
La responsabilidad social corporativa es un concepto que ha incidido en las conciencias de
los empresarios y de los inversores hasta el punto de poder contemplar en la actualidad el
nacimiento de un nuevo paradigma: la empresa responsable y sostenible.
Palabras clave: Gobernanza, Globalización, Buenas prácticas, Sostenibilidad, Respon-
sabilidad social.
ABSTRACT Throughout the second half of the twentieth century, business entities in the first world
devoted their efforts to improve quality and achieve internationalisation.
Besides, the communications development and the ICT revolution have facilitated both
the spatial and temporal rapprochement of global relations. This, in turn, is allowing,
albeit with difficulties, for a progressive generalisation across the planet of the "four liber-
ties" –free movement of goods, persons, capitals and services–, which are a particular fea-
ture of the European Union and have been one of the reasons for the EU success from its
inception.
In this global scenario, once quality aim has shifted from searching for quality products
offered and services rendered to achieving excellence through total quality management
in companies and industries, in the last third of the twentieth century an idea is progres-
sively shaped: that there exist social agents who should be taken into account in the world
governance because of their activity and capacity. Thus, in the last decade of the last cen-
tury, something of a surrender of national sovereignty took place as the Global Compact
was set up, by means of which the United Nations agreed on a cooperation and mutual
accountability programme with 50 large global corporations.
Corporate social responsibility is a concept that has affected businessmen and investors'
consciences to the point that the emergence of a new paradigm can currently be witnessed:
the responsible and sustainable company.
Key words: governance, globalisation, good practices, sustainability, social responsi-
bility.
REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 91 105
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