La atención a la diversidad: ¿Nuestra asignatura pendiente?

Autor:Iker Sertucha Lista
Páginas:117-125
 
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  1. La discapacidad auditiva: etiología y clasificación

En nuestra comunidad Autónoma el número total de personas sordas o con discapacidad auditiva que tienen reconocido un porcentaje igual o superior al 33% es de 20.164 personas, aunque según los datos del INE está cifra es superior, en torno a las 84.900 personas, con o sin certificado de discapacidad (Consellería de Traballo e Benestar, 2014; INE, 2008).

La Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, define a las personas sordas como «aquellas a quienes por tal motivo se les haya reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento, que encuentran en su vida cotidiana barreras de comunicación y que, para superarlas, requieren de medios y apoyos». Sin embargo, en muchas ocasiones utilizamos los términos sordera, pérdida auditiva o discapacidad auditiva como sinónimos, cuando lo cierto es que existen diferentes tipos y grados de esta discapacidad y no todas las personas presentan las mismas características ni tienen las mismas necesidades. Para entender mejor lo que esto, la siguiente clasificación nos puede resultar de ayuda para darnos cuenta de las dificultades con las que las personas sordas se encuentran diariamente y los diferentes grados en los que éstas se manifiestan.

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a) Según la localización de la lesión

En este caso podemos hablar de:
— Sordera conductiva o de transmisión: la lesión se localiza en el oído externo o en el oído medio. En dichas partes (externo y medio) es donde se transmite la energía sonora que permite la audición. Podemos encontrarnos con obstrucciones del conducto en el oído externo o bien alteraciones en el mecanismo que produce los impulsos sonoros.
— Neurosensorial o de percepción: la lesión se localiza en el oído interno, bien en la cóclea o en el órgano de Corti (cocleopatías), en las fibras nerviosas que conducen el mensaje acústico (neuronopatías) o en el córtex cerebral auditivo (corticopatías).
— Mixta: aquella que tiene como causas varias lesiones de las mencionadas anteriormente que se dan al mismo tiempo.

b) Según el grado de pérdida auditiva

El grado de pérdida auditiva se mide en decibelios (dB) y, en este caso, podemos clasificar la audición como normal o con pérdida. En el caso de la audición con pérdida, en la tabla 1 mostramos la clasificación según los decibelios.

Como podemos observar y desde el punto de vista de la adquisición del lenguaje, las consecuencias de los diferentes grados de pérdida se podrían resumir del siguiente modo:

— Hipoacusia leve (20-40 dB): el lenguaje es, por lo general, correcto y solamente aparecen simples alteraciones fonéticas.

— Hipoacusia moderada (40-70 dB): pueden aparecer alteraciones fonéticas y prosódicas de mayor importancia, así como carencias de vocabulario y alteraciones estructurales en la sintaxis.

— Hipoacusia severa (70-90 dB): la persona no tiene la capacidad necesaria para percibir los sonidos del lenguaje, por lo que no hay adquisición espontánea del mismo. Sin una formación y reeducación adecuadas su nivel será muy pobre o carecerá de él.

— Hipoacusia profunda (más de 90 dB): imposibilidad de adquisición espontánea del lenguaje. Solamente se perciben ruidos muy fuertes, generalmente apoyados en el sentido de la vibración.

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c) Según la edad de aparición

Podemos hablar de:

— Hipoacusia prefásica: durante el primer año de vida.

— Hipoacusia prelocutiva: antes de aprender a hablar, heredada o adquirida. En consecuencia, no hay aprendizaje espontáneo.

— Hipoacusia postlocutiva: la pérdida auditiva aparece con posterioridad a la adquisición del lenguaje y puede dar lugar a alteraciones de modo progresivo, especialmente relacionadas con sus capacidades comunicativas en lengua oral.

2. La Federación de Asociacións de persoas Xordas de Galicia

Desde su fundación, en 1979, la Federación de Asociacións de Persoas Xordas de Galicia (en adelante, FAXPG) desarrolla una labor reivindicativa y de incidencia política, junto con el respaldo de las Asociaciones de Personas Sordas, representando los intereses de las personas sordas, con discapacidad auditiva o sordociegas en Galicia. Para cumplir con su misión, la FAXPG despliega programas de actuación y presta diferentes servicios a través de sus agencias ubicadas en sus siete asociaciones afiliadas. Tiene como propósito general generar las condiciones que, tomando como base la identidad sorda y su diversidad, aseguren el desarrollo global de las personas sordas de Galicia en condiciones de accesibilidad universal e igualdad de oportunidades. Particularmente, pretende ser entidad de referencia en la Comunidad Autónoma Gallega en:

— La representación de los intereses de todas las personas sordas de Galicia.

— La prestación de servicios de calidad en la atención a personas sordas de Galicia y sus familiares.

— La defensa y conservación de la lengua de signos española.

Como valores, promueve:

— Corresponsabilidad de las asociaciones: en el desarrollo de los programas y actividades de la FAXPG es imprescindible la participación de las personas sordas...

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