Un aspecto muy injusto de la prisión 'provisional

Autor:Manuel Cobo del Rosal
Páginas:157-162
 
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La prisión provisional, simple medida tutelar, funciona en la práctica, y es conveniente llamarle ya las cosas por su nombre, como una verdadera condena adelantada (pena anticipada), colcuncando el derecho a la presunción de inocencia y el derecho a la libertad. Declaraciones tan evidentes como las constitucionalmente recogidas en el art. 24 de la Constitución quedan, así, convertidas en papel mojado, burladas por una institución que, a veces, excede de todas las previsiones legales y raya en lo escandaloso, poniendo en peligro los derechos fundamentales más básicos.

Desde muy distintas perspectivas ha sido criticada la prisión provisional incondicional.

Esta naturaleza que, aunque reiteradamente negada, se ofrece como pena anticipada, presenta, en ocasiones, gravísimas e intolerantes consecuencias.

Como todo lo que se hace con vehemencia, impaciencia, o concretamente, y a veces es esto lo más doloroso, por simples y personales operaciones de imagen instructorias, absolutamente infames e infamantes, esa pena anticipada, sin duda, lleva a situaciones por demás absurdas.

No recuerdo bien qué político extranjero vino a decir, hace algunos años, que España era un país muy extraño: por lo general, se ingresa en prisión cuando aún

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no había sentencia condenatoria, y cuando ésta existe, pues sencillamente no se ingresa o se sale enseguida porque, escandalosamente, sucede que es más fácil salir en libertad cuando se está en prisión como interno condenado que cuando se está en prisión como preventivo a merced de un auto de prisión incondicional y que, eufemísticamente, se le denomina "medida cautelar". Esto no deja de ser una grave antinomia de nuestro sistema procesal. Las razones sociológicas, personalmente, se me presentan como muy claras. Las razones políticas, también. Las razones jurídicas, no son razones, sino sin razones.

Concebida la libertad como primer valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, declarado así, terminantemente, antes incluso que la propia justicia, según el artículo 1, n. 1, de la Constitución Española, la verdad es que es objeto de constante escarnio en determinadas instancias, y que no queriendo molestar en demasía me permito silenciarlas es éste breve trabajo. Son, de otra parte, suficientemente conocidas, por lo demás.

La crítica a la prisión incondicional provisional, no ha podido ser más severa por parte de los penalistas clásicos, de los penitenciaristas demócratas y de los criminólogos con...

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