Asignación de los costes y financiación de los sistemas de aseguramiento del daño profesional: incentivos económicos

Autor:Julen Llorens Espada
Páginas:261-288
 
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La naturaleza primordial de los sistemas de aseguramiento de los daños profesionales, se veía, reviste una naturaleza compensatoria o reparadora; no obstante, ello no es óbice para la búsqueda de objetivos preventivos por medio de estos sistemas. En mayor medida, diría, para la búsqueda de un sistema equitativo de compensación de los daños se requiere la integración de medidas de naturaleza preventiva, como es el caso de los incentivos económicos dentro de los sistemas de WC o de seguridad social.

Como se veía líneas atrás, CALABRESI caracterizaba la justicia y la equidad como ejes de los sistemas resarcitorios, dentro de lo cual diferenciaba tres niveles de costes sobre los que se debe lograr un juego de equilibrios. Siguiendo esa tripartición de costes, pero con mayor calidad de hilvanado por su precisión, cinco son las categorías de costes que se identifican en los accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo: costes de productividad, costes médico-sanitarios, coste relativo a la pérdida de calidad de vida, costes administrativos y costes de aseguramiento, en donde se inserta el coste del montante del pago para la compensación, así como las cotizaciones o primas711.

De modo que un sistema de aseguramiento de los daños profesionales debe focalizarse en lograr una correcta distribución de estos costes, repercutiéndolos sobre las partes (Estado, empleador, trabajador) en función del papel o participación que a cada una se le reconozca en la

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generación del riesgo, acaecimiento del accidente y su capacidad para internalizar y gestionar esos riesgos.

En la Tabla 3ª, se mostraba cómo parte de los costes generados tras el acaecimiento de una contingencia profesional vienen financiados directamente por la parte empresarial, quedando el resto a cargo del aseguramiento social, la cual, a pesar de financiar el pago de las contingencias profesionales a cargo exclusivamente empresarial, diluye su carga financiera mediante la socialización de estos riesgos.

Por lo tanto, desde los sistemas de aseguramiento de los daños profesionales se deben estudiar las técnicas para lograr una modulación de esta carga contributiva que recae sobre el empresario, siendo conscientes de la necesaria intervención normativa para lograr esa eficiente asignación o realojamiento de los costes. La ineficiencia del mercado en ese objetivo resulta patente en un ámbito como el de las relaciones laborales, con imperfecta circulación de información, descompensación absoluta en capacidad de internalización de los costes por las diferentes partes, así como en la capacidad de gestión de los riesgos712.

Aflora entonces la pregunta de cómo se repercute el coste sobre los empresarios, y ahí se distinguen varias modalidades: tarifas planas (dependientes del nivel de magnitud salarial), tipos variables en función de parámetros (nivel de riesgo, sector, número de trabajadores, etc.), sanciones de carácter administrativo, primas o contribuciones a los sistemas de aseguramiento públicos o privados, y por último, el reembolso o regreso de los costes hacia el empresario713, materia ésta de estudio posterior.

De esa manera, se quiere enfatizar en la necesidad de lograr un sistema de aseguramiento del daño que mantenga un equilibrio en la relación triangular de reparación, rehabilitación y prevención, para la cual resulta obligatorio el equitativo reparto de los costes, dentro de lo cual los incentivos económicos juegan un papel especialmente relevante.

Indiferentemente del sistema de aseguramiento de los daños profesionales con el que nos encontremos, ya sea un sistema de seguro social de corte Bismarckiano, de aseguramiento público inserto en el Siste-

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ma de Seguridad Social, o de aseguramiento privado, todos recogen incentivos económicos de mayor o menor enjundia. Dentro del marco europeo, ya en el año 1993, la European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions, a través de una comisión específica, desarrolló un modelo concreto sobre incentivos económicos –el “European Model for Motivation by Incentives” (EMMI)– donde se sugería la introducción de mecanismo como la graduación de las contribuciones mediante la inserción de sistemas de bonus o inversiones en aquellas empresas que requiriesen ayudas para el desarrollo de medidas o programas preventivos específicos.

1. Una figura de diverso acomodo

El escenario comparado revela la variedad y versatilidad de las diferentes medidas incentivadoras desarrolladas por los sistemas de aseguramiento social714, pudiendo ser accionadas en base a criterios objetivos, como el nivel de riesgos en la empresa, el sector o la actividad; en función del tamaño de la empresa o del nivel de facturación; así como por criterios subjetivos o conductuales, en los que se valora la actitud y labor en el trabajo.

Más allá de sistemas de tasas, subvenciones del empleador en materia de seguridad y salud u otro tipo de ayudas directas orquestadas desde las políticas gubernamentales, las medidas que centran nuestra atención, por encontrarnos en el análisis del modo en el que el aseguramiento de los riesgos profesionales puede y debe contribuir al objetivo basilar que es la prevención, son los incentivos económicos relacionados con el propio sistema de aseguramiento los que centran nuestra atención: variaciones de la cuantía de las primas o contribuciones y, concretamente, lo que fuera de nuestras fronteras se ha denominado como experience rating715, mecanismos a través de los cuales se pretende equiparar el pago de cada empleador con los gastos/costes que se estima, generarán al sistema716.

Por medio de la introducción de mecanismos de experience rating, se trata de hacer consciente al empresario de los costes generados por

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una falta o mala actuación en prevención de riesgos laborales, hacién-dole partícipe al otorgarle la posibilidad de reducir sus aportaciones económicas como resultado de aplicar medidas preventivas o lograr la consecución de resultados satisfactorios desde la perspectiva de la seguridad y salud en el trabajo. De este modo, el empresario obtiene una reducción de las cuantías a pagar y, a su vez, ve disminuir los costes indirectos al descender los accidentes717. Lo cual genera un resultado óptimo tanto para la empresa, como para la propia sociedad.

Dentro de las diferentes modalidades de experience rating, la tendencia general será la de designar como criterio determinante el número de reclamaciones por AT o EP que haya recibido la empresa en cuestión (claim experience), tomando como referencia un período concluido. En un segundo nivel, el criterio base se traslada al número real de AT o EP acaecidos en ese período (accidents experience)718. De esta manera, se consiguen individualizar los tipos variables sobre las experiencias de cada empresa, pudiéndose lograr así incentivar la cultura preventiva de éstas. En contra de este sistema, se argumenta la dudosa efectividad de unos sistemas que se centran en el análisis de conductas ya realizadas, de modo que el empresario no dispone ya de maniobrabilidad para la modificación de su actuar pasado719. Ahora bien, tal crítica se desvanece cuando estas políticas se aplican anualmente, de modo que el efecto de la medida se dirige a la obtención de un cambio de conducta futuro, en vistas al próximo período contributivo.

A su vez, esta técnica plantea una problemática de segundo nivel, dado que puede propiciar un posible registro a la baja o una presentación de datos falseada desde la parte empresarial, tergiversación orientada

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a garantizar la obtención estos beneficios. Por ello, todo sistema que desarrolla mecanismos incentivadores como los presentes debe, a su vez, acompañarse de un exhaustivo sistema de registro, supervisado por la autoridad laboral competentes.

Junto al anterior sistema basado en la experiencia pasada de la empresa, resulta de interés el sistema de tarifas premium720 (premium assessment rates). Esta técnica consta de dos fases, como paso inicial, la tarifa es evaluada mediante la comparación con el resto de empresas del mismo sector o empresas del mismo grupo de riesgo, siguiendo un sistema de catalogación predeterminado. En un segundo nivel, se procede a la determinación de tipos variables como consecuencia de unos resultados positivos o negativos, al comparar índices concretos de experience rating, con los índices medios en el sector o grupo de riesgo al que se pertenezca721. Es decir, aquella empresa que culmine el período de referencia con unos resultados satisfactorios, tomando como punto de comparación los resultados de sus empresas homólogas, por compartir grupo de catalogación, recibirán un bonus por ello; no así, si presentan resultados desfavorables se les aplicará una tarifa agravada, malus.

2. Los incentivos económicos en los sistemas de aseguramiento social: ¿experiencia aislada o tendencia?

Ya se ha dicho que el uso de incentivos económicos o de financiación dentro los sistemas de aseguramiento de los riesgos profesionales, junto a la técnica legislativa para la prevención de riesgos laborales, resulta una...

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