Los ajustes laborales en tiempos de crisis y sus efectos sobre la protección social.

Autor:Alfonso Alba Ramírez
Cargo:Profesor Titular de Fundamentos de Análisis Económico. Universidad Carlos III de Madrid.
Páginas:147-155
RESUMEN

Esquema y resumen de la ponencia - 1. ¿Cuáles son los sistemas de protección social más relevantes en un contexto de crisis económica? - 2. ¿Quiénes se ven más afectados, cómo y cuándo? - 3. ¿Qué puede hacer la política pública (a corto, medio y a largo plazo) para salvaguardar el sistema de protección?

 
CONTENIDO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
ESQUEMA Y RESUMEN
DE LA PONENCIA
1. ¿Cuáles son los sistemas de
protección social más relevantes en
un contexto de crisis económica?
A. Sistema de prestaciones por desempleo:
debido al aumento del paro, de los benefi-
ciarios y del gasto en prestaciones.
B. Sistema público de pensiones: debido al
aumento de la probabilidad de abandono
de la búsqueda de trabajo.
C. Sistema de prestaciones por incapacidad
temporal: debido al posible empeoramien-
to de la salud y de las bajas temporales.
2. ¿Quiénes se ven más afectados, cómo
y cuándo?
A. Trabajadores jóvenes / inmigrantes: los
trabajadores más jóvenes son los prime-
ros en sufrir la crisis. Impacto rápido que
puede ser persistente.
B. Trabajadores de más edad: sobre los tra-
bajadores de más edad el impacto es más
lento y gradual pero puede ser más persis-
tente.
3. ¿Qué puede hacer la política
pública (a corto, medio y a largo pla-
zo) para salvaguardar el sistema de
protección?
A. Una premisa clave: el sistema de protec-
ción está compuesto de elementos interde-
pendientes que adquieren sentido dentro
de la economía del bienestar, la política
pública debe ser integrada y coherente.
B. Se debe prevenir el aumento del paro de
larga duración. Para ello se debe atender
con suma urgencia a los colectivos más vul-
nerables, jóvenes y personas de más edad,
a través de los Servicios Públicos de
Empleo.
M
uchas gracias por esta invitación.
Plantearé un breve esquema de
cuál va a ser el tipo de problemas
que voy a considerar. Verdaderamente el títu-
lo probablemente no es nada original, por
supuesto que casi seguro que muchas de las
ponencias o seminarios que se organizan este
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
* Profesor Titular de Fundamentos de Análisis Eco-
nómico. Universidad Carlos III de Madrid.
Los ajustes laborales en tiempos
de crisis y sus efectos sobre la
protección social
ALFONSO ALBA RAMÍREZ*
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
año aquí en la Universidad Menéndez Pelayo
tienen la palabra crisis por medio, por lo tanto,
para no ser menos, vamos a hablar de «La cri-
sis y sus efectos sobre la protección social».
Verdaderamente es un tema complicado, pero
es por otro lado un asunto que fácilmente
podemos abordar desde un punto de vista con-
ceptual. Entonces, en mi ponencia voy a inten-
tar plantear algunos conceptos, voy a ilustrar-
los con números, pocos números, y la mayor
parte de la intervención me gustaría centrarla
en reflexiones sobre la política pública, que yo
creo que en estos momentos son reflexiones
muy pertinentes, puesto que lógicamente en
un contexto de crisis se plantean siempre las
reformas que se deben o que se pueden hacer,
y estamos en un ámbito en el que, efectiva-
mente, las reformas son muy importantes.
Entonces, no sé si debo disculparme por no uti-
lizar PowerPoint, que suele ser lo habitual,
voy a utilizar Word, estamos en la misma casa,
y por lo tanto esto me va a dar cierta flexibili-
dad a la hora de la presentación.
Hay tres preguntas que vamos a intentar
responder. La primera es ¿cuáles son los sis-
temas de protección social más relevantes en
un contexto de crisis?, la segunda es ¿quiénes
se ven más afectados, cómo se ven afectados y
cuándo?, me estoy refiriendo fundamental-
mente a los individuos, las personas, y la ter-
cera pregunta, que es la más difícil de res-
ponder, probablemente, es ¿qué puede hacer
la política pública a corto, medio y a largo
plazo para salvaguardar el sistema de protec-
ción? No sé si la palabra salvaguardar es la
más adecuada, había también considerado en
su lugar «para proteger el sistema de protec-
ción», la verdad es que no, la idea que hay
detrás intentaremos explicarla más adelante.
1. ¿CUÁLES SON LOS SISTEMAS
DE PROTECCIÓN SOCIAL
MÁS RELEVANTES EN UN CONTEXTO
DE CRISIS ECONÓMICA?
Así pues, la primera pregunta: ¿cuáles son
los sistemas de protección más relevantes en
un contexto de crisis económica? Lógicamen-
te el primero de todos es fundamental, que es
el sistema de prestaciones por desempleo. El
segundo es el sistema público de pensiones,
por las razones que vamos a intentar diluci-
dar, y en tercer lugar y quizás menos espera-
do, es el sistema de pensiones por incapaci-
dad temporal, desde mi punto de vista. Todo
esto es, por lo tanto, una apreciación perso-
nal.
Es evidente que en un contexto de crisis
aumenta el paro, aumenta el número de
beneficiarios, aumenta el gasto en prestacio-
nes y esto, lógicamente, supone una impor-
tante restricción desde el punto de vista pre-
supuestario y puede suponer que tienen que
desviarse recursos de otros usos para atender
las necesidades del sistema de prestaciones
por desempleo. Justamente ahora se está
planteando el prolongar la prestación entre
aquellas personas que agotan la prestación
por desempleo, es decir, se trata de prolongar
la protección cuando ésta llega a su fin. Como
saben ustedes perfectamente, hay unas
reglas que rigen este sistema de prestaciones
por desempleo, y cuando se ha agotado la
prestación, se ha cubierto el tiempo al que se
tiene derecho, evidentemente la persona que-
da desprotegida. En un contexto en el que el
paro se prolonga, esto es un gran problema.
El paro se prolonga, la prestación se ha ago-
tado, qué sucede con ese trabajador.
Ustedes saben que la prestación por des-
empleo tiene una función principal y es el
mantenimiento de rentas del individuo, de la
familia. Si bien la prestación por desempleo
compensa la pérdida de renta debida al paro,
también es verdad que tiene como misión pro-
porcionar ingresos a ese individuo que puede,
en parte, utilizarla para la búsqueda de tra-
bajo. Es decir, la búsqueda de trabajo supone-
mos que conlleva un coste y ese coste hay que
financiarlo. Si la persona no tiene ingresos la
prestación es la manera en que puede sufra-
gar el coste de búsqueda. También se habla, a
menudo, cuando se habla de prestaciones por
desempleo, de que hay ahí un problema de
II. BLOQUE
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SUMARIO
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incentivos, que puede estar perjudicando que
el sistema cumpla su misión. Yo no voy a
entrar en esos detalles, pero hay que tenerlos
en cuenta.
¿Cómo? He dicho los tres sistemas, he
hablado del aumento del paro, de beneficiarios
y de gasto en prestaciones, y hay un segundo
aspecto que es el aumento de la probabilidad
de abandono de la búsqueda de trabajo. Proba-
bilidad de abandono de búsqueda de trabajo.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que si el
paro se prolonga, la persona se desanima, deja
de buscar trabajo, por lo tanto la probabilidad
de salir del paro se va a reducir de forma drás-
tica, no ya por el hecho de que no hay oportu-
nidades de empleo, solamente, sino además y
más importante por el hecho de que el esfuer-
zo de búsqueda se va a reducir, por lo tanto la
probabilidad de encontrar trabajo también. Y
esto es muy relevante, precisamente, para el
sistema público de pensiones. Luego, ya esta-
mos viendo que en estos tres elementos, en
esos tres sistemas o subsistemas de protección
hay una correlación, es decir están relaciona-
dos entre sí y por lo tanto tenemos que consi-
derarlos conjuntamente.
El tercer asunto, quizás menos típico en
este tipo de discusiones, es que el paro influye
negativamente, hay estudios que lo demues-
tran, sobre la salud de la gente, sobre la salud
de las personas y de los trabajadores. Por lo
tanto, esto puede llevar a un aumento del
absentismo. Cuando digo absentismo me
refiero al hecho de ausentarse del puesto de
trabajo por razones de salud, no hablo de un
absentismo gratuito, sino simplemente que la
salud del trabajador se ve afectada y por lo
tanto esto tiene que ver con el absentismo y
tiene que ver con el sistema de protección por
incapacidad temporal.
Uno se puede plantear ahora la pregunta
de ¿cuándo, cuándo se materializan estos
efectos de la crisis sobre los tres subsistemas
que hemos mencionado? Lógicamente la
perspectiva temporal nos puede orientar
para responder a esta pregunta, los efectos
son a corto plazo, son inmediatos, ya los pode-
mos apreciar, son a medio plazo o son más a
largo plazo. Yo creo que ésta es una manera
de plantear la respuesta al cuándo.
Y aquí hay un dato que simplemente lo
vamos a tener en cuenta para entender esta
relación entre los tres subsistemas de protec-
ción. No es fácil conseguir este dato pues
supone el uso de una base de datos muy
amplia, rica y complicada: la Muestra Conti-
nua de Vidas Laborales (MCVL). Probable-
mente muchos de ustedes saben que esta
base de datos ha supuesto –está simplemente
empezando a surtir efecto– una revolución en
la investigación social y empírica en España.
Si uno empieza a hurgar en estos datos des-
cubre un dato que es importante y es que el
28% de los trabajadores varones inactivos de
65 o más años en 2008 tuvieron una presta-
ción por desempleo como su última ocurren-
cia de alta en la Seguridad Social. Este dato
está ahí, la verdad es que yo todavía no lo he
procesado suficientemente, pero quiero
ponerlo aquí sobre la mesa. Esto significa que
la última habitación, digámoslo así, que se
visitó antes de la jubilación fue una presta-
ción por desempleo. Esto significa que casi un
tercio de las personas jubiladas se jubilaron
cuando estaban sin empleo. Quizás es sólo un
dato que requiere una investigación en pro-
fundidad y que hace que rápidamente se nos
encienda la bombilla. Efectivamente, cuando
hay una crisis profunda tenemos que preocu-
parnos de este asunto. Hablamos ya de un
efecto a medio o incluso a largo plazo. Cuando
hablábamos del cuándo, efectivamente, la
crisis aumenta el paro de larga duración, el
gasto en prestaciones por desempleo, y luego
viene esa transición a la jubilación que puede
ser, de hecho es, una transición anticipada.
2. ¿QUIÉNES SE VEN MÁS AFECTADOS,
CÓMO Y CUÁNDO?
La siguiente pregunta ¿quiénes son los
trabajadores más afectados? Verdaderamen-
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te en España hoy disponemos de datos más
que suficientes para responder a esta pregun-
ta, pero lógicamente siempre hay matizacio-
nes que se pueden hacer y la respuesta puede
ser muy amplia o puede ser más restringida.
Yo voy a decir que el efecto de la crisis por un
lado se manifiesta de forma muy importante
sobre los trabajadores jóvenes y he puesto ahí
esa barra indicando inmigrantes, por qué,
porque la población activa española ha visto
cómo la tasa de actividad de los jóvenes se ha
reducido dramáticamente, simplemente
cuando digo jóvenes digo de 16 a 29 años, sim-
plemente porque la probabilidad de acceder a
estudios superiores y permanecer por lo tanto
fuera del mercado de trabajo más tiempo, ha
aumentado enormemente en España en estos
últimos años, y la población activa se ha reju-
venecido con la inmigración. Por lo tanto
cuando hablamos de jóvenes, un porcentaje
muy alto de esos trabajadores son inmigran-
tes, con lo cual ahí se da una doble circuns-
tancia que conviene tener en cuenta. Y luego
están los trabajadores de más edad. Es evi-
dente entonces esa conexión de la que hablá-
bamos anteriormente entre los tres subsiste-
mas, el sistema de prestaciones por desem-
pleo, el sistema público de pensiones y la pro-
tección por incapacidad temporal.
Para que ustedes tengan una idea, hago
un pequeño paréntesis. El gasto que realiza
el Estado en incapacidad temporal está ya
por encima de los 10.000 millones de euros
anuales. Por su parte, el gasto en prestacio-
nes –también para que tengan una perspecti-
va– en este año 2009 podría superar los
30.000 millones. Y no hace falta que demos
cifras sobre el gasto en pensiones que es el
grueso del desembolso de la Seguridad Social.
Los trabajadores más jóvenes son los pri-
meros en sufrir la crisis y esto se ve perfecta-
mente con un dato que yo les voy a presentar,
pero que tampoco quiero que entremos en
muchos detalles. El impacto suele ser rápido,
pero también puede ser persistente, rápido y
persistente. ¿Cuál es el dato? El dato que yo
les quería presentar está basado en un ejerci-
cio muy sencillo. La Muestra Continua de
Vidas Laborales de cada año se refiere, a la
hora de seleccionar su muestra, a todas las
personas que han tenido alguna relación con
la Seguridad Social durante ese año. Esa
relación puede ser como cotizante, puede ser
como beneficiario de alguna pensión o de
algún tipo de prestación. Lo que he hecho ha
sido coger el año 2007 y coger el año 2008, y
he clasificado a la gente según su situación, la
persona puede estar en alta por cualquiera de
los regímenes de la Seguridad Social, o puede
estar de alta en una prestación por desempleo
o subsidio, o puede estar de baja de cualquie-
ra de esas situaciones. Entonces he cogido a
los trabajadores varones de 16 a 19 años y
para el 1 de diciembre de 2007 me sale un
tamaño de muestra de unas 15.000 personas.
–Multiplicando por 25 obtenemos una idea
del tamaño de la población, dado que la
muestra es un 4% de la población–. Hago
exactamente lo mismo para el año 2008, con-
cretamente me fijo en el 1 de diciembre de ese
año. El número de personas jóvenes que en la
muestra han tenido relación con la Seguridad
Social disminuye en casi en un 25%. ¿Qué
significa esto? Significa que, aunque son rela-
tivamente pocos, un número significativo de
personas jóvenes, de 16 a 19 años, han des-
aparecido de la Seguridad Social, ya no han
tenido relación con la Seguridad Social ni
como cotizantes –por supuesto pensionista
aquí no se aplica– ni tampoco han tenido nin-
gún tipo de baja pues aparecerían como de
baja durante ese año 2008. De repente estos
trabajadores ¿dónde están? Ésa es la pregun-
ta. Evidentemente éste es un primer indica-
dor del efecto de la crisis. Y hay que tener en
cuenta que en diciembre de 2008 la crisis está
a medio camino.
Lógicamente si aumentamos la edad y nos
fijamos en los varones de 20 a 24 años, ese
porcentaje al que me refería, de casi un 25%
se reduce a un 7%, que es todavía una cifra
alta. En el caso de las mujeres, ocurre prácti-
camente lo mismo, aunque menos. Las muje-
res más jóvenes se ven ligeramente menos
II. BLOQUE
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afectadas por este fenómeno que podríamos
llamar de abandono del mercado de trabajo.
Bien, éste es el dato y no voy a abundar
mucho más.
Sobre los trabajadores de más edad, el
impacto es más lento, gradual, pero puede ser
más persistente. Y aquí también me gustaría
mostrarles otro dato que me parece relevante,
también obtenido a partir de la MCVL, en este
caso para 2008, es decir que son datos que han
sido facilitados por el Ministerio de Trabajo e
Inmigración muy recientemente, y aquí el
dato que me gustaría subrayar es el siguiente,
está en rojo para los trabajadores de 60 a 64
años. Les voy a explicar muy rápidamente lo
que se ha hecho aquí. Estamos mirando la
situación laboral de esos trabajadores con esa
edad el 1 de diciembre de 2008 y estamos com-
parando el 1 de diciembre del 2007 y el 1 de
diciembre del 2008. ¿Qué es lo que vemos?
Vemos que los trabajadores que estaban de
baja de una prestación, es decir que su última
ocurrencia en la Seguridad Social había sido
una prestación por desempleo de tipo contri-
butiva o de tipo asistencial, casi el 100% de
esos trabajadores siguen de baja un año des-
pués. Estamos hablando de 60 a 64 años que es
una edad en la que se produce esa transición
hacia la jubilación anticipada.
Si nos fijamos en un grupo de edad un poco
más joven, de 55 a 59, la persistencia de esa
baja de una prestación es del 81% para la
prestación contributiva y del 78% para la
prestación asistencial. El dato es así, es com-
plicado obtenerlo, pero rápidamente nos dice
que la persistencia de la situación de baja de
una prestación entre los trabajadores de más
edad es muy elevada, y ésa es una edad,
vamos a decir, entre comillas, peligrosa para
el sistema público de pensiones. Está un poco
en relación con lo que dijimos antes sobre el
hecho de que muchos de los trabajadores pen-
sionistas o jubilados han pasado antes por la
prestación por desempleo, su último paso fue
por la prestación por desempleo, el último
paso antes de la jubilación.
Lo que estamos diciendo, hasta ahora, es
que uno necesita una visión muy integrada
del sistema de protección, donde no puede
únicamente referirse a la prestación por des-
empleo sin tener en cuenta también el siste-
ma público de pensiones, cuando se está
haciendo referencia a los trabajadores de más
edad. Y cuando se está haciendo referencia a
los trabajadores más jóvenes la prestación
por desempleo es un elemento fundamental
también para entender su relación con la
Seguridad Social. Es decir, muchos trabaja-
dores pierden el empleo y agotan la presta-
ción. Los trabajadores jóvenes pierden el
empleo, agotan la prestación y corren el ries-
go de desaparecer de la población activa.
Podíamos decir, no, no, estos trabajadores
vuelven al sistema educativo. Esto habría
que demostrarlo y ver exactamente quiénes
son los que vuelven al sistema educativo. Es
verdad que durante los años de expansión
mucha gente abandonó el sistema educativo
de forma paulatina y bien es conocida la cifra
de lo que se llama fracaso escolar en España,
quizás fracaso escolar desde un punto de vis-
ta social, pero muchos de esos trabajadores,
en un momento dado, tomaron la decisión que
les convenía, que era aceptar un puesto de
trabajo y a lo mejor dejar el sistema educati-
vo. Claro, esto es una visión a corto plazo, que
suele ser muchas veces el criterio que guía a
las decisiones individuales.
3. ¿QUÉ PUEDE HACER LA POLÍTICA
PÚBLICA (A CORTO, MEDIO
Y A LARGO PLAZO)
PARA SALVAGUARDAR EL SISTEMA
DE PROTECCIÓN?
Casi media hora vamos a reservar a las
cuestiones de política pública. Yo creo que los
números sobran, están ahí. Verdaderamente
hoy por hoy podemos, al menos, yo creo que
en España además, eso yo creo que conviene
decirlo porque últimamente he necesitado
utilizar datos de otros países para otros asun-
tos y gratamente uno se da cuenta de que en
España los datos se están facilitando muy
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REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
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bien. Se están facilitando datos desde el INE
de forma muy abundante; uno va por ejemplo
al Instituto de Estadística francés y no
encuentra lo que busca. Por ejemplo, la EPA
de Francia está en la Web solamente para el
año 2007, para el año 2008 todavía no están
los datos individuales, que son los que los
investigadores empíricos necesitan. En Espa-
ña tenemos ya disponible en la Web los datos
macroeconómicos del primer trimestre del
2009 y esto es un hecho bastante significati-
vo. Es decir, que en este país los investigado-
res ya no nos podemos quejar de que no hay
datos, los hay de sobra. Pero el debate sobre
la política pública lo hacemos a menudo sin
suficiente fundamento empírico. Es decir que
muchas veces pecamos, los propios investiga-
dores, de que separamos los resultados empí-
ricos del debate de política, y yo creo que esto
es aplicable a algunos debates que se han
suscitado últimamente en este país.
He querido remarcar aquí un hecho, que
yo creo que ya hemos comentado, y es que el
sistema de protección está compuesto de
varios subsistemas, yo he considerado tres
que me parecen fundamentales, prestación
por desempleo, sistema público de pensiones
y la protección por incapacidad temporal, y
que entre los tres hay relaciones muy fuertes,
que todavía quizás no entendemos. Nosotros
acabamos de realizar un estudio sobre inca-
pacidad temporal, gracias precisamente a la
Muestra Continua de Vidas Laborales y a un
cruce que el Ministerio de Trabajo nos pro-
porcionó, que verdaderamente nos abre los
ojos sobre muchos aspectos que todavía están
prácticamente no estudiados en este país.
Ello nos permite entender mejor precisamen-
te esas interrelaciones entre todos los siste-
mas, porque está claro que muchas de las
transiciones hacia la jubilación están causa-
das por problemas de salud. Por lo tanto ahí
hay también un paso previo por el sistema de
incapacidad temporal, y eso todavía quizás
no lo entendemos muy bien.
De fondo, considero que hay un riesgo y es
el de aumento de la economía irregular y esto
hay que tenerlo presente, porque influye nega-
tivamente sobre el sistema de prestaciones,
sobre los subsistemas de protección. El traba-
jador que no cotiza a la Seguridad Social, lógi-
camente no está protegido, si no cotiza, lógica-
mente, la Seguridad Social no se beneficia de
ese ingreso y por lo tanto aquí hay un proble-
ma y es que en un contexto de crisis esto puede
suceder. No tengo yo nada claro cómo la políti-
ca pública puede abordarlo.
Pero sí quiero plantear dos ideas, una
basada en un concepto que inicialmente iba a
darle título a mi charla, luego cambiamos un
tanto, un concepto que es acuñado hace ya
años y que se suele utilizar mucho en la
Unión Europea, que es flexicurity. La idea es
la siguiente, nosotros queremos tener traba-
jadores flexibles que se pueden mover entre
empleos, pero también queremos que esos
trabajadores disfruten de los sistemas de pro-
tección que el Estado ha ido elaborando, ha
ido construyendo con el tiempo. Efectivamen-
te esto no es nada fácil, porque detrás de la
protección y la flexibilidad hay un problema
de incentivos, ya lo he mencionado antes, y a
veces ese problema de incentivos, ese riesgo
moral que también se suele indicar, impide
que se consiga esa integración perfecta entre
la flexibilidad y la seguridad. Sin embargo yo
creo que esto nos va a servir en lo que vamos
a comentar más adelante.
Y, luego, quiero mencionar una institu-
ción. Una institución que a mí me parece fun-
damental, los servicios públicos de empleo.
Los servicios públicos de empleo, antes se lla-
maban INEM, se siguen llamando INEM,
pero durante años se han ido transfiriendo
competencias del INEM a las distintas
Comunidades Autónomas, por lo tanto ahora
tenemos un sistema de empleo donde convive
el Estado, con una serie de competencias, y
las distintas Comunidades con otras compe-
tencias, entre ellas las fundamentales sobre
las políticas activas. Las políticas activas son
precisamente las que nos van a permitir acer-
carnos a ese mundo ideal en el que tenemos
flexibilidad y seguridad.
II. BLOQUE
152 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
¿Cuál es la idea que hay detrás de la de
política activa? El término política activa vie-
ne de la contraposición con política pasiva. La
política pasiva es la protección por desem-
pleo. La política activa es la formación, todo
tipo de servicios que se les puede prestar a los
parados para que salgan del paro lo antes
posible, Entonces las políticas pasivas, en
este caso son las que se refieren a las presta-
ciones por desempleo, y las políticas activas
la formación para el empleo, por ejemplo.
Conseguir ese equilibrio no es nada fácil y la
misión está asignada a –vamos a decirlo en
plural– los servicios públicos de empleo. Por
eso es tan importante este papel que juegan
los servicios públicos de empleo, porque son
precisamente los que nos pueden, de alguna
manera, acercar a ese mundo ideal de flexibi-
lidad y seguridad.
Cuando hablamos de políticas públicas, yo
creo que conviene referirse al corto plazo,
donde en principio no nos planteamos refor-
mas, y al largo plazo en el que sí podemos
reformar las instituciones que tenemos. Se
supone que sabemos cómo funcionan esas
instituciones y que podemos reformarlas
para mejorarlas, nunca para empeorarlas,
como es lógico.
¿Cuál es el objetivo fundamental que, des-
de mi punto de vista, debe presidir esa políti-
ca pública en un contexto de crisis? El objeti-
vo fundamental, desde mi punto de vista,
debe ser prevenir el paro de larga duración, y
la consecuencia de ese paro de larga duración
que es el abandono de la actividad laboral.
Ése debe ser el gran objetivo de la política
pública ahora mismo, a corto plazo. Prevenir
el paro de larga duración y el abandono de la
actividad laboral. En principio esto lo pode-
mos aplicar tanto a los jóvenes y, desde luego
con mucha más razón, a las personas de más
edad, pero también a los jóvenes, porque el
paro de larga duración entre los jóvenes y el
abandono de la actividad laboral no garanti-
za que esas personas vuelvan al sistema edu-
cativo, se capitalicen, y regresen al mercado
de trabajo con más capacidad de ganancia.
Esa retirada del mercado de trabajo entre los
trabajadores jóvenes, y de nuevo tenemos que
señalar aquí a los trabajadores inmigrantes,
esa retirada puede suponer una descapitali-
zación.
Por lo tanto, según nuestro hilo argumen-
tal tendríamos que diseñar acciones dirigidas
a los trabajadores jóvenes y a los trabajado-
res de más edad, y no haríamos en principio
ninguna distinción entre hombres y mujeres.
Suponemos que la igualdad formal existe y la
igualdad de hecho, prácticamente, nos esta-
mos acercando a ella, aunque lógicamente
esto no ocurre a la velocidad que quisiéramos,
simplemente porque la evolución del mercado
de trabajo español ha sido muy rápida, los
cambios han sido muy rápidos y necesitamos
tiempo para que los cambios produzcan sus
efectos sobre esa igualdad de hecho.
Voy a insistir en el objetivo, prevenir el
paro de larga duración y el abandono de la
actividad laboral. Aquí yo creo que lo funda-
mental es entender bien cómo se integran los
subsistemas de protección, cómo se relaciona
el sistema de protección por desempleo con el
sistema de pensiones, y cómo interviene tam-
bién el sistema de prestación por incapacidad
temporal. Creo que todavía no entendemos
bien cómo ocurren las interacciones entre
estos tres subsistemas. Aquí todavía hay
mucho trabajo que realizar. Lo que a mí me
parece que merece una cierta consideración
es cómo lo conseguimos. Se trata de integrar
el sistema de prestaciones por desempleo y la
formación para el empleo. Cómo conseguimos
relacionar la política pasiva, que es la protec-
ción, la prestación por desempleo, con la polí-
tica activa, que es la formación. Me parece
que cuando hablamos de políticas activas, la
que acapara la mayor parte de los recursos es
la política de formación para el empleo, es
decir la formación ocupacional, que se llama-
ba hasta hace poco, y la formación continua.
En nuestro sistema de formación para el
empleo se supone que desde un punto de vis-
ta formal ambas formas de formación están
integradas. La cuestión aquí es cómo conse-
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guimos integrar el sistema de prestaciones
con la formación para el empleo. Esto no está
resuelto y desde luego requiere una enorme
coordinación entre quien tiene las competen-
cias de las políticas pasivas o de protección
por desempleo, el Estado; y quienes tienen
asignadas las competencias de las políticas
activas, las Comunidades Autónomas. Esa
integración, por lo tanto, implica un entendi-
miento entre el Estado Central y las Comuni-
dades Autónomas en un punto que no es nada
fácil.
Aquí hay una cuestión importante, que me
gustaría señalar, y esto entra directamente
al concepto de flexicurity (flexibilidad y segu-
ridad) y es que las políticas pasivas y las polí-
ticas activas no pueden estar separadas. De
hecho hay una experiencia muy reciente en el
Reino Unido donde estaban separadas y lo
que han hecho, justamente, es juntarlas. En
España hemos evolucionado hacia una pro-
gresiva separación de ambas áreas de política
pública.
Desde el punto de vista de los trabajadores
de más edad, creo que hay un trabajo quizás
todavía desde el punto de vista de la investi-
gación, de los estudios empíricos, pero tam-
bién del diseño de políticas, entre integrar el
sistema de prestaciones por desempleo y el
sistema de pensiones. Aquí hay dos ideas que
me gustaría poner sobre la mesa. Una es el
sistema de prestaciones podría también ser
susceptible de un fondo de reserva, igual que
existe en la Seguridad Social, es decir en el
sistema público de pensiones. Si cuando la
economía está creciendo, se está creando
mucho empleo, se está cotizando mucho, se va
constituyendo ese fondo de reserva, en situa-
ciones como las que estamos ahora podríamos
tirar de ese fondo de reserva sin tirar del pre-
supuesto público y desde luego estaríamos
garantizando también la prestación. La gran
diferencia es que el sistema de pensiones es
un sistema de largo alcance que tiene mucho
que ver con la demografía. Si hay un envejeci-
miento de la población tenemos problemas
para financiar el sistema.
Por su parte, el sistema de prestaciones es
más de coyuntura, por lo tanto el fondo de
reserva incluso tiene hasta más sentido. Es
decir, en épocas de vacas gordas vamos a
hacer como las hormiguitas, vamos a guar-
dar. Porque si la situación del paro en España
se complica, podría complicarse, porque
incluso con una salida de la crisis, con un
aumento relativamente importante del PIB,
quizás no consigamos reducir de forma
importante el paro, por lo tanto ahí puede
haber un año o dos en que haga falta tirar
muy fuertemente del sistema de prestaciones
por desempleo. Ésa sería una… Bueno, sería
una reforma a medio-largo plazo.
Y luego hay otra idea, que claro, éstas son
ideas que verdaderamente yo estoy trabajan-
do en esto, estoy intentando ver cómo esto
puede tener una base empírica relativamente
sólida para que se puedan plantear propues-
tas sensatas, para que las propuestas verda-
deramente o ese tipo de propuestas sean sen-
satas, la otra cuestión es cómo los trabajado-
res de más edad que en un momento determi-
nado pierden el empleo y acceden al sistema
de prestaciones, cómo darles incentivos para
que tengan más interés en salir del paro y
además su pensión futura se pueda ver bene-
ficiada. Entonces aquí hay una idea, que ver-
daderamente es también muy incipiente,
pero que verdaderamente uno puede trabajar
en el fundamento empírico, que es, por ejem-
plo, a partir de 50 años, cuando el trabajador
se queda sin trabajo recibe la prestación y se
le ofrece… –esto es una idea como muchas
que circulan, pero creo que se podría trabajar
sobre ello– se le ofrece la posibilidad de capi-
talizar la parte de la prestación que no utilice
con vistas a su pensión. De esa manera esta-
ríamos intentando ligar la prestación por des-
empleo con la pensión. Esto es una idea que
puede parecer muy descabellada, pero que
quizás, desde mi punto de vista, creo que
podría ser sensata y a lo mejor merece un
poco de consideración.
Verdaderamente cuando hablo de integrar
el sistema de prestaciones y el sistema de for-
II. BLOQUE
154 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACIÓN
SUMARIO
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mación para el empleo, pensando fundamen-
talmente en los jóvenes, y la integración del
sistema público de pensiones y la prestación
por desempleo, pensando en los trabajadores
de más edad, creo que estamos hablando de
políticas a medio-largo plazo, es decir estaría-
mos hablando de reformas, estaríamos
hablando de reformas, pero claro, nosotros
tenemos ahora mismo un problema, tenemos
un problema y hay que buscar soluciones a
corto. Es decir, acciones para jóvenes, para
personas mayores a corto. Y aquí yo creo que
hay una tarea gigantesca, pero yo creo que
quizás tendría que priorizarse mucho, y es
hacer un seguimiento casi, casi personalizado
de la gente que pierde el empleo, personaliza-
do de la gente que pierde el empleo y que esta
tarea correspondería al servicio público de
empleo, a los servicios públicos de empleo. Yo
diría que dada la gravedad de la situación, yo
haría un seguimiento casi, casi individual…
evidentemente esto es viable, sino no tendría
sentido que lo dijera aquí, es viable porque el
Estado y las Comunidades Autónomas dispo-
nen de una información increíble sobre el
mercado de trabajo y sobre lo que pasa con los
trabajadores que pierden el empleo.
¿Para qué todo esto? Para hacer una políti-
ca activa bien pensada, bien concienzuda. Es
decir, para hacer una política activa sabiendo
exactamente qué es lo que se necesita hacer,
cómo se necesita hacer, para quiénes, duran-
te cuánto tiempo, etc. Es decir, necesitamos
conocer muy bien o mejor dicho yo diría, el
servicio público de empleo necesita conocer
muy bien a sus clientes para darles un servi-
cio personalizado, que se suele decir, pero que
verdaderamente hacerlo no es fácil, y que hoy
contamos con los medios informáticos dispo-
nibles para que esto pueda ser una realidad.
Entonces, estamos hablando de movilizar
recursos muy potentes y de tener muy claro
como objetivo en letras mayúsculas que lo
que queremos es prevenir el paro de larga
duración, porque si conseguimos prevenir el
paro de larga duración, vamos a impedir,
vamos a reducir esa probabilidad de salir de
la actividad. Evidentemente, antes se ha
comentado que cuando uno de los cónyuges
pierde el empleo, si el otro no trabaja intenta-
rá encontrar trabajo por todos los medios. El
problema es que si el mercado de trabajo es
un mercado difícil, pues lógicamente ésta no
es una solución.
Esto quiere decir que estamos aumentan-
do este hecho, quiere decir que estamos
aumentando el número de clientes difíciles,
difíciles, porque son personas que estaban
fuera del mercado de trabajo y que ahora
quieren trabajar, luego es más exigente toda-
vía con el servicio público de empleo. Es decir,
yo… porque ustedes me disculpan que ponga
tanto acento sobre esto, pero yo he estudiado
mucho el mercado de trabajo y estoy conven-
cido de que ése es el camino que hay que
seguir. Hay un problema y es que no es fácil
coordinar 17 Comunidades Autónomas con
un Gobierno Central, que es el responsable de
las políticas pasivas y Comunidades Autóno-
mas que son responsables de las políticas
activas. Esto ocurre también en la incapaci-
dad temporal, y es un problema que está
sobre la mesa. Es decir, que el Estado es el
que…, pero luego son las Comunidades Autó-
nomas las que de hecho reconocen la presta-
ción, etc.
Por lo tanto, ya acabo, ya acabo porque me
faltan, son 11:28, no sé si este reloj está bien.
Ya acabo. Yo creo que ya les he cansado bas-
tante y lo único que quería añadir es que,
como conclusión final, lo que necesitamos es
un esfuerzo sin precedentes en la lucha con-
tra el paro de larga duración y para eso hace
falta una coordinación, no tanto institucio-
nal, cuanto de los agentes que están encarga-
dos de llevar a cabo esa combinación o esa
integración entre las políticas activas y las
políticas pasivas, que al final es lo que da sen-
tido a esa flexibilidad y esa seguridad que
todos queremos. Gracias.
ALFONSO ALBA RAMÍREZ
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