El protocolo familiar: Un juego de promesas

La Notaría (desde 1995)Núm. 33, Septiembre 2006

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Resumen


I. El protocolo familiar: Un juego de promesas. - II. La promesa que representa el protocolo familiar. - III. El fundamento económico del protocolo. - IV. Escenarios previos al consenso protolorario. - V. Enfoque antropológico de protocolo. - VI. Condiciones para el consenso.

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Extracto


El protocolo familiar: Un juego de promesas

I. El protocolo familiar un juego de promesas

El protocolo familiar es una institución al igual que las promesas que constituyen la esencia de todo contrato. Para entender la esencia del protocolo familiar, suma de promesas, tenemos que empezar preguntándonos cómo esta institución puede dar lugar a obligaciones que ligan a quienes lo firman. Como sucede en cualquier tipo de contrato, sus reglas son pragmáticas y responden a los beneficios y costes reales que lleva consigo buscar un fin común o intentar producir algo conjuntamente; es decir, sus reglas responden al entendimiento mutuo y a intenciones comunes de un grupo de familiares; reglas de entendimiento extremadamente complejas. Los firmantes del pacto familiar en realidad lo que hacen es crear una convención, útil para ellos, o, si lo prefieren, un juego con sus correspondientes reglas, lo que les permite coordinar sus respectivos comportamientos de un modo singular al obligarse a aceptar dichas reglas y cumplirlas. Sin reglas no existen protocolos1. El protocolo es un juego, cuyas reglas se deben seguir, es obvio que no se pueden romper las reglas si no se participa en el juego; es decir, si no se actúa de constituyente o de firmante del pacto, al igual que no se está participando en un juego si no existe un procedimiento para verificar si se incumple lo reglado. Para consensuar un protocolo, lo mismo que para participar en un juego, se requiere un acuerdo sobre los comportamientos proscritos de los participantes. El protocolo, por tanto, es un conjunto de reglas o normas que dicen a los firmantes lo que ellos deben hacer, lo que no significa que estas normas gocen todas ellas de fuerza moral. Justamente este carácter normativo del protocolo es el nexo o pegamento que transforma la colaboración de los familiares en un verdadero juego, porque el protocolo, como cualquier juego, indica o especifica lo que puede hacerse o no hacerse en el marco de las reglas acordadas. Como ocurre en los juegos deportivos, el protocolo trata de sobrepasa...

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