Política de privatizaciones en un mundo global

Autor:Pedro Durá
Páginas:121-141
Cargo del Autor:Universidad Complutense de Madrid
RESUMEN

1. Introducción. 2. Extensión de la política de privatizaciones. 3. Comentarios sobre la economía política de las privatizaciones. 3.1. Razones para privatizar. 3.2. Política de privatizaciones y Teoría de la Elección Pública. 3.3. Una nota sobre comportamientos observados. 4. Nota final. Referencias.

 
ÍNDICE
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1. Introducción

La importante extensión global de la política de privatizaciones de empresas públicas, sobre todo en los años noventa, ha transmitido la idea de que el sector público empresarial ha experimentado una significativa disminución de su importancia en las economías que han puesto en práctica estas políticas.

En este trabajo, después de realizar una panorámica del alcance que han tenido las privatizaciones y de exponer algunas de sus posibles justificaciones, procedemos a realizar algunas matizaciones a estas ideas. El resultado sería el de disminuir, en algún grado, el impacto de las políticas de privatizaciones realmente practicada así como su extensión.

En el apartado 2 se realiza una descripción de la extensión que ha tenido la política de privatizaciones. En el se destacará como esta política es relativamente "joven" ya que empezaría a comienzos de los ochenta (con diversos precedentes anteriores) y no sería hasta la década de los noventa cuando podríamos hablar de una verdadera política "global".

El apartado 3 constituye el núcleo del trabajo. En el se empieza describiendo cuales son las posibles razones que podría explicar las políticas de privatizaciones. Se destaca que, desde el punto de vista de la teoría, parecería que el incremento de la eficiencia de la empresa y del sector al que pertenece sería el objetivo principal. A continuación se analiza como utilizando las teorías de la Elección Pública resultaría complejo el explicar la extensión de las privatizaciones si consideramos que el incremento de la eficiencia es el principal objetivo perseguido. Es decir, de acuerdo a estas teorías no esperaríamos encontrar unas políticas con las características de laPage 122 venta de empresas públicas. Por tanto, podríamos interpretar que esta teoría predeciría que si observamos privatizaciones es muy probable que existan otros objetivos o/y que las operaciones estén revestidas con algunas características que las hagan más "atractivas". El apartado finaliza con una serie de reflexiones en las que se utiliza las prácticas observadas para apuntar algunos elementos que podrían a ayudar a encajar mejor estas políticas dentro de la mencionada teoría.

El trabajo concluye con una breve nota final.

2. Extensión de la política de privatizaciones

A lo largo de las dos últimas décadas las políticas de privatizaciones de empresas públicas han tenido un relevante papel en la política económica y se han extendido a países de los cinco continentes. No obstante, el enfoque con que los diferentes países han implementado estas políticas así como los puntos de partida, los objetivos perseguidos y los resultados conseguidos han sido muy variados.

El fin de la segunda guerra mundial trae consigo un importante crecimiento de la importancia de la empresa pública en las principales economías occidentales. Este es un proceso que continúa hasta la década de los setenta cuando se ha acumulado una cierta evidencia sobre el pobre comportamiento medio de las empresas públicas y las importantes deficiencias de los sistemas de control e incentivos que se habían ido intentando implementar para mejorar su funcionamiento.

Normalmente se asume que la llegada al poder de los conservadores en el Reino Unido, al finalizar la década de los setenta, marca un punto de inflexión en la política sobre empresa pública. Esto significa que a partir de ese momento, y de una manera progresiva, la política de privatizaciones de empresas públicas empieza a extenderse y empieza a ser considerada como un nuevo instrumento al servicio de la política económica.

Es interesante destacar que el Reino Unido no "inventa" este tipo de política sino que existen diversos precedentes. Sin remontarnos al siglo XIX, podríamos citar algunos ejemplos como el programa de "desnacionalización" de Alemania en los años sesenta que, en palabras de Megginson (2004), tenía unos objetivos que "eran prácticamente los mismos objetivos que los que 20 años más tarde estableciera el gobierno conservador británico". Entre las privatizaciones más conocidas estaría la venta de una participación mayoritaria de Volkswagen. También podríamos citar algún país como Chile que, desde 1974, estaba procediendo a desarrollar unas ventas significativas de empresas públicas (en su mayor parte se trataba de empresas nacionalizadas por el derrocado Presidente Allende) o países más "exóticos" como Togo (desde 1975) o Sri Lanka (1977).

Por tanto, el programa de privatizaciones del gobierno Thatcher no ha sido el primero en implantarse aunque, sin duda, es el más importante desde el punto de vista de su influencia en la política económica.Page 123

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que la "nueva" política no se extiende de manera inmediata a otros países. Al contrario, durante los primeros años de la década de los ochenta, el naciente programa de privatizaciones británico convive con el desarrollo de nacionalizaciones realizadas por otros gobiernos. El contraste más importante, por su simbolismo, es la Francia del primer Gobierno de Mitterand, que se embarca en un intenso programa de nacionalizaciones. Es decir, justo en sus comienzos, la política de privatizaciones británica tiene que "competir" con alternativas, como la francesa, que implicaban justo el otro extremo en lo que a la política de empresa pública se refiere.

No obstante, las políticas de empresas públicas en ambos casos se encontraban enmarcadas dentro de esquemas más amplios de política económica y con una filosofía muy diferente. Finalmente, el fracaso de la política fuertemente keynesiana y nacionalizadora francesa de esta época es considerado por algunos autores (véase, por ejemplo, Gámir 1999) como el "canto del cisne" de los programas intensivos de nacionalizaciones de empresas.

Por tanto, es en la segunda mitad de la década de los ochenta cuando se empiezan a extender las privatizaciones de una manera progresiva. Hasta la caída del muro de Berlín esta expansión es algo limitada afectando, con distinta intensidad a otros países de Europa Occidental (entre ellos, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, España, Suecia o Dinamarca), de Asia (Singapur, Malasia o Japón) y tímidamente, todavía, a contados países de latino América (Chile, México o Brasil).

Destaca el caso francés, debido al cambio brusco de enfoque. Así la llegada del gobierno conservador de Chirac en 1986 supuso una auténtica revolución ya que puso en marcha un masivo programa de privatizaciones que afectaba no sólo a las empresas nacionalizadas al principio de la década sino que afectaba a otras empresas que estaban en la esfera del sector público desde los años posteriores a la segunda guerra mundial. El programa quedo inacabado con el regreso al poder del Partido Socialista en 1988 que aunque ya no se planteó la re-nacionalización de las empresas privatizadas, freno la realización de nuevas privatizaciones, de acuerdo a su conocido lema de la época "ni-ni" (ni privatizaciones ni nacionalizaciones). En todo caso, esto suponía una evolución frente a anteriores gobiernos socialistas, evolución que continuaría en la siguiente década.

En todo caso, los "programas" de privatizaciones de esta segunda mitad de la década de los ochenta eran, en general y con alguna excepción como la mencionada de Francia, todavía tímidos y en muchos casos consistían en diversas operaciones aisladas sin que pudiera hablarse de verdaderos programas o planes de privatizaciones.

La verdadera "explosión" de las privatizaciones se va a producir en la última década del siglo XX. En esta década las políticas de venta de empresas públicas se amplían en los países que ya las venían aplicando y se extienden por países de los cinco continentes. Con la incorporación de los países del este, la política de privatizaciones se va a convertir, en palabras de diversos autores, en una verdadera política global. Así, según se recoge en Gonzalo y otros (1998 pp.13) "en una encuesta llevada a cabo por la INTOSAI en 1994 (Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores), ochenta y un países de los ciento veinticinco consultados, pertene-Page 124cientes a América Latina, Asia, Africa, Europa oriental y Unión Europea respondieron que habían llevado a cabo privatización de empresas públicas".

Así, en Europa Occidental Francia reanuda en 1993 con el gobierno de Balladur un programa de privatizaciones incluso más amplio que los anteriores. Este programa va a ser continuado (aunque quizás con menos entusiasmo) posteriormente cuando los socialistas regresan al poder, lo que podríamos decir constituye un símbolo de la evolución experimentada desde los años ochenta. En otros países europeos como Portugal, Alemania e Italia se ponen en práctica grandes planes de privatización bien en términos absolutos o en relación con su tamaño (en el caso de Portugal). Las privatizaciones también se extienden a otros países como Bélgica, Grecia o Irlanda. En España se produce un incremento de las privatizaciones ya durante la última legislatura (1993-1996) de la primera etapa de gobierno del PSOE y con la llegada al PP al poder se aprueba un extenso programa de privatizaciones que se desarrolla principalmente durante la segunda mitad de la década. Por su parte, el país "líder" de esta política, el Reino Unido, ve como su actividad en este campo alcanza el máximo en 1991 si lo medimos en volumen de ingresos o en 1996 cuando lo hacemos, en función del número de operaciones, y disminuye drásticamente en la...

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