Artículo 111: Las preguntas parlamentarias. Las interpelaciones y mociones

Autor:León Martínez Elipe
Páginas:753-822
Cargo del Autor:Letrado de las Cortes Generales
RESUMEN

I. Las preguntas parlamentarias. 1. Consideración general. 2. El origen parlamentario de las preguntas. 3.Question time. Preguntas suplementarias. Derecho parlamentario español. 4. Concepto de pregunta parlamentaria. 4.1. Contenido de la pregunta. 4.2. Calificación por la Mesa. 4.3. Diferenciación de figuras afines. 5. Clases de preguntas. 5.1. Las preguntas escritas. 5.2. Las preguntas orales. 5.2.1. Las preguntas orales en sesión plenaria. 5.2.2. Las preguntas orales en Comisión. 5.3. Las preguntas con debate. 5.4. Las preguntas urgentes. II. Las interpelaciones y mociones. 1.La interpelación y la responsabilidad política. 2. La racionalización parlamentaria y la desconexión de la interpelación y la moción. 2.1. La racionalización parlamentaria. 2.2. La... (ver resumen completo)

 
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ILas preguntas parlamentarias
1. Consideración general

Dentro de los medios de control parlamentario, uno de los más sugestivos lo constituyen las preguntas. Estos actos, caracterizados por su espontaneidad, aun con cierto formalismo, y por su concisión de expresión y brevedad de trámite, son los que pueden otorgar -si se solicita respuesta oral- mayor vivacidad a las sesiones de la Cámara y los que menos han sufrido el proceso de"racionalización" de los Parlamentos. La facultad de formular preguntas se reconoce como derecho individual al parlamentario, sin tener que soportar la intermediación del Grupo a que pertenezca.

Las preguntas conservan cierta inmanencia de los"regímenes de Asamblea" frente al funcionamiento de los modernos Parlamentos organizados sobre la base de los Grupos parlamentarios. Constituyen, actualmente, una de las más claras manifestaciones del"derecho a hablar", reconocido a todo ciudadano en las Asambleas de las antiguas democracias directas griegas.

El derecho a hablar, en los Parlamentos modernos, queda fuertemente restringido. La disciplina que los líderes de los partidos políticos y los Grupos parlamentarios imponen a sus miembros da lugar a que las intervenciones públicas queden reservadas a los Diputados designados específicamente por aquéllos. Los líderes sólo intervienen, como"primeros espadas", en las grandes ocasiones. El especial impacto que en el funcionamiento de los Parlamentos produce esa organización"grupal" ocasiona que el número de oradores sea reducido y que hagan uso de la palabra, casi siempre, las mismas personas; con la natural sensación de que el resto de los parlamentarios son"mudos asistentes" a las sesiones, salvo para la exclusiva misión de votar bajo la dictatorial indicación"digital" del jefe del Grupo.

Unicamente por medio de las preguntas el diputado ordinario puede hacer oír su voz en la Cámara. No es, por tanto, de extrañar que este medio de control se ejercite en numerosas ocasiones. Las preguntas, entre los diversos actos parlamentarios, son las que ocupan el número más elevado 1. Proliferación de uso que responde a una doble finalidad: por un lado, hacer salir al parlamentario de su"mutismo" y anonimato, con el correspondiente efecto propagandístico en la circunscripción por la que fue elegido; y, por otro, ejercer una constante acción de presión sobre los miembros del Gobierno, tratando de frenar abusos a los que, en expresión de LOEWENSTEIN 2, puede conducir la"pasión demoníaca del poder".

Ahora bien, si con las preguntas el parlamentario trata no sólo de obtener infor-Page 754 mación del Gobierno, sino, esencialmente, de presionar sobre la acción del mismo, no puede decirse, sin embargo, que tengan la eficacia de otros medios de control, como las interpelaciones o las mociones. Anticiparemos que estos instrumentos de fiscalización son más incisivos sobre la acción gubernamental, caracterizándose porque con su utilización es posible provocar un debate generalizado en el que pueden intervenir todos los diputados o, al menos, los representantes de todos los Grupos parlamentarios. Debate que puede finalizar con la proposición de una"moción de censura" que, de prosperar, provocará la pérdida del"oficio" del gobernante en cuanto mero"fiduciario" de la comunidad. Crisis política que será el resultado del ejercicio de una"acción de responsabilidad" que, solamente en los regímenes parlamentarios, la Cámara puede entablar mediante una votación de censura o de desconfianza al Gobierno. Crisis que en la mayoría de los casos se resolverá, si prospera aquella votación, dentro de lo que LOEWENSTEIN califica de configuración triangular del poder, mediante la disolución del Parlamento, la convocatoria de elecciones generales y la consulta al pueblo para que manifieste su voluntad sobre los líderes y programas de los partidos políticos en liza que aspiran a conquistar la función de gobernar.

Las preguntas tienen un papel bastante más reducido; no dan lugar a debate alguno, excepto en ciertos sistemas parlamentarios picados de presidencialismo, como el francés, donde se contempla el supuesto de las"preguntas con debate", con el correspondiente declinar de las interpelaciones, y no tienen la eficacia suficiente para poner en marcha un proceso de crisis gubernamental. No por ello puede despreciarse el papel que, sobre todo en los regímenes parlamentarios, tienen las preguntas. No son las hermanas pobres de los demás actos parlamentarios de control. Evidentemente, con las preguntas no podrá provocarse un debate ni producirse una crisis política; pero, por mediación de ellas, se ejerce una permanente y constante acción de vigilancia en el ejercicio de la función pública. La interrogación casi diaria sobre asuntos concretos y determinados hace al gobernante más cauto, prudente y eficaz, dado el impacto que las contestaciones tienen en la opinión pública a través de los medios de comunicación social.

Con las interpelaciones se ejerce el control en orden al desarrollo del programa político o indirizzo politico del partido o coalición de partidos en el poder; pero por medio de las preguntas se persigue la fiscalización del diario administrar de las cosas públicas y de los asuntos concretos de gobierno que constituyen el"pan nuestro de cada día". Las preguntas se convierten, de esta forma, en un modo de defensa de los pequeños intereses humanos frente al poder; estando adornadas, por ello, no obstante su inferior eficacia fiscalizadora, de la belleza de las"cosas pequeñas".

2. El origen parlamentario de las preguntas

Las preguntas, en cuanto medio presionante sobre la acción gubernativa, han sustituido a otros medios más arcaicos de control, típicos de las Asambleas y Parlamentos medievales, en los que, sin embargo, puede verse su más remoto antecedente. Nos referimos, 1ógicamente, a las reclamaciones por"quejas o agravios" Page 755 que los representantes de los"burgos" o del estado llano formulaban ante la pretensión real de petición de subsidios. Con estos medios, que guardan una difusa pero sutil afinidad con las preguntas, se pretendía corregir abusos de poder, fundamentalmente en cuanto pudieran ser perjudiciales a los intereses de una nueva clase social, la burguesía, asentada dentro de una estructura feudal en las incipientes ciudades y municipios libres, esencialmente mercantiles. Había, con la formulación de quejas y petición de subsidios, una especie de"consenso" o convención de do ut des en los supuestos de angustia económica de los poderes reales. Evidentemente, estos instrumentos medievales de limitación del poder no tienen el mismo carácter ni función que las preguntas en el parlamentarismo moderno, pero se ha de reconocer que, en algunos aspectos, guardan cierta similitud.

El origen de las preguntas como medio de fiscalización política, al igual que tantas otras instituciones parlamentarias, se encuentra en el Derecho británico, que ha ejercido, casi con inevitable constante histórica, un clarísimo influjo en el Derecho parlamentario de los demás países del mundo.

El 9 de febrero de 1721, la Cámara de los Lores va a presenciar la formulación de la primera pregunta, en el sentido moderno de la institución, cuando un parlamentario hizo uso de la palabra, no para formular una moción, sino para pedir información al Gobierno con motivo de la desaparición de un cajero, en un asunto que afectaba a la Compañía de los Mares del Sur 3. El antecedente de la Cámara de los Lores influirá después en la Cámara de los Comunes cuando, en 1783, el Speaker reconoció el derecho individual de los parlamentarios a formular preguntas a los ministros.

No obstante, como expone JENNINGS 4, este derecho no se consolidó definitivamente hasta el año 1832, cuando las preguntas a los ministros tomaron el lugar de otros numerosos métodos que en el pasado servían para exponer las quejas contra el poder o para examinar la política gubernamental y a medida que se afirmaba el derecho de la Cámara...

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