Winfried Hassemer

Autor:Elena Larrauri
Cargo:Catedrática de Criminología y Derecho Penal. Universidad Pompeu Fabra
Páginas:5-7
 
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El Profesor Winfried Hassemer murió el 9 de enero de 2014 a la edad de 73 años. Sus datos biográficos más relevantes son conocidos: catedrático de la Universidad de Frankfurt desde 1973, en 1991 fue nombrado Datenschutzer (Comisionado de la Agencia de Protección de Datos de Hessen) y posteriormente en 1996 magistrado del Tribunal Constitucional alemán del cual sería su vicepresidente desde 2002 hasta 2008 1. Su impacto en Latinoamérica, Europa, y China es visible por los múltiples títulos doctor honoris causa que recibe y otros reconocimientos del más alto prestigio 2.

Cuando el profesor Enrique Gimbernat me pidió unas líneas tuve unos instantes de duda antes de aceptar, ya que hablar de la importancia del profesor Hassemer en España no es sencillo, pues son numerosos quienes lo han conocido, conversado con él, invitado a seminarios, publicado sus trabajos y gozado de su amistad. Lo que sigue será en consecuencia mi percepción.

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El libro del profesor Hassemer (Fundamentos del Derecho Penal, 1984, traducido por los profesores Francisco Muñoz Conde y Luis Arroyo) era un ejemplo de cómo el derecho penal podía no ser «dogmático». En una generación que había padecido el franquismo el hecho de que el derecho penal se tuviera que limitar a la interpretación estricta de las normas jurídicas era profundamente insatisfactorio. El profesor Hassemer nos ayudó en esa tarea con su «derecho penal orientado a las consecuencias» [«Con ello se ha querido expresar que legislación y jurisprudencia están interesadas en las consecuencias fácticas de su actuación y que justifican (legitiman) sus comportamientos en la producción de los resultados deseados y en la evitación de aquellos que se rechazan», p. 34-35], al tiempo que reafirmaba que los principios jurídicos liberales ponían un límite a esas consecuencias.

Fue un defensor del «derecho penal mínimo» («Kernsstrafrecht»), y se manifestó en contra de la expansión del derecho penal a aquellos ámbitos alejados de la protección de los bienes jurídicos indispensables para la convivencia social. Popularizó la expresión «la función simbólica del derecho penal» (Pena y Estado, 1991) para criticar el recurso electoral al derecho penal, advirtiendo que usar el derecho penal como un instrumento que podía contribuir a resolver lo que eran problemas sociales contribuía a su deslegitimación. Sus ideas tuvieron un protagonismo destacado en las jornadas de Poder y Control (1986) organizadas por los...

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