Wall Street desconfía de algunos balances: El síndrome de Enron

 
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La confianza de los inversores en los informes financieros se ha visto seriamente afectada por el derrumbe del coloso energético Enron -la mayor quiebra de los Estados Unidos-, en medio de denuncias en las que se afirmaba que esta compañía usaba sociedades ignotas para ocultar deuda y aumentar sus beneficios. Otras revelaciones han llevado a los inversores a no querer las acciones de algunas grandes empresas estadounidenses, aunque se están multiplicando las señales de que la recesión está terminando. Según un reciente informe del Departamento de Comercio estadounidense, el PBI aumenta a un ritmo anual del 0,2% en el cuarto trimestre.

Perplejidad de los inversores

“Hay una crisis relacionada con la integridad de los informes de beneficios y balances”, ha señalado Henry Kaufman, presidente de Kaufman & Co., una consultora económica de Nueva York. “Los inversores desconfían de la información, o desinformación, que reciben”. Williams Cos., por ejemplo, una empresa de energía y gas natural, sorprendió a los inversores hace pocas semanas, cuando anunció que probablemente tenga que absorber 2.400 millones de dólares de deuda y costes de una tambaleante compañía de telecomunicaciones que en 2001 independizó de su órbita. Las acciones acaban de descender un 4,1% , tras una caída de un 22% días antes.

Las acciones de Tyco también se desplomaron un 41% en enero. Un tercio de esa caída se produjo después de que la empresa revelara que había pagado a un director 20 millones de dólares. Algunos inversores también temen que la empresa esté comprimiendo los valores de activos relacionados con unos 64.000 millones de dólares en adquisiciones, para aumentar el beneficio en los próximos años.

Asimismo, las acciones de Cendant, propietaria de la compañía de alquiler de automóviles Avis y de la cadena hotelera Days Inn, se han desplomado un 14%, cuando los analistas de Credit Suisse First Boston y Lehman Brothers Holdings revelaron a sus clientes que el Wall Street Journal estaba preparando un artículo con críticas a la contabilidad de la compañía. Y hasta General Electric, la empresa con el mayor valor de mercado, descendió un 8% en enero, en parte por las inquietudes que despierta el hecho de que sus informes financieros no revelan cómo gana el dinero.

Errores contables

David Yucius, presidente de Aurora Investment Counsel, de Atlanta, ha afirmado haber descartado a Tyco, General Electric y Cisco Systems “porque la contabilidad de esas firmas puede estar encubriendo una merma del crecimiento de las ventas. Cisco recurre a una medición proforma de los beneficios que excluye algunos costos, mientras que General Electric usa excedentes del ingreso de las pensiones y beneficios eventuales de su unidad financiera para levantar sus utilidades. Clasifico a las empresas sobre la base de cuántas palancas utilizan. Cisco usa todas y GE, muchas. Y hay que seguir atentamente a empresas compradoras como Tyco”.

La historia reciente es una de las razones por las cuales los inversores están tan preocupados. El colapso de Enron borró en siete semanas 26.000 millones de dólares de valor de mercado, hecho que coronó una serie de errores contables de otras empresas estadounidenses, tan distintas como Sunbeam Corp. o Waste Management.

La cantidad de empresas cotizantes en Bolsa que rectifican resultados ascendió de 33 en 1990 a 156 en 2000, según Financial Executives International, un grupo comercial de 15.000 ejecutivos, con sede en Nueva Jersey. Entre 1998 y 2000, los inversores perdieron 73.000 millones de dólares en valor de mercado por las caídas de las acciones que ocurren tras las rectificaciones, frente a los 9.000 millones registrados entre 1990 y 1997.

Balances complejos

Muchas de las empresas castigadas tienen balances complejos e hicieron grandes adquisiciones, como AOL Time Warner, que hace días descendió un 6,3%. Los inversores afirman que las compañías no han hecho mucho por ayudarse en este aspecto, dada la actual propensión a usar mediciones de beneficios proforma que se apartan de los los principios aceptados de la contabilidad (los GAAP). Las empresas eligen qué enfatizar y excluyen costes tales como bajas del valor de sus existencias o pérdidas resultantes de inversiones.

Chuck Hill, jefe de investigaciones de Thomson Financial/First Call llama “basura” a muchas de las mediciones que adoptan las empresas para informar de sus beneficios. AT&T, por ejemplo, difundió el 23 de julio un comunicado con la información de que los beneficios del segundo trimestre habían sido de 4 centavos por acción excluyendo ciertos ítems, sin suministrar el total en dólares correspondiente. En el cuadro que aparecía en el comunicado, AT&T mostraba una pérdida de 191 millones, procedentes de operaciones aún en marcha. Tres semanas más tarde, la principal operadora telefónica de larga distancia de...

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