Los valores-noticia en twitter en situaciones de emergencia. el caso del terremoto de ecuador

Autor:Palmira Chavero
Páginas:843-876
 
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1. Los factores de noticia y la producción de información en los medios de comunicación

Una de las corrientes de estudio de la Comunicación propone la existencia de una serie de factores de noticia como elementos rectores de la visibilidad de unos temas y acontecimientos frente a otros. Siguiendo a los autores que estudian estas propuestas, habría una serie de factores (valores) que harían más probable su tratamiento por parte de los medios de comunicación, es decir, que son capaces de convertir a un event en un issue (Cobb y Elder, citado en Dearing y Rogers, 1996), receptor de la atención mediática necesaria para ser transmitido a los ciudadanos.

El estudio de los valores noticia parte de la propuesta clásica de Galtung y Ruge, quienes ya en 1965 hicieron una clasificación de los valores capaces de convertir un acontecimiento en noticia: frecuencia, intensidad, falta de ambigüedad, significado cultural, consonancia, sorpresa, continuidad,

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equilibrio, referencia a naciones élite, referencia a personajes de élite, referencia a personas y referencia a elementos negativos. Otros autores como Gans (1979), Hetherington (1985) o Schelesinger (1987) entre otros, formularon también sus propuestas añadiendo otras categorías, pero probablemente una de las más utilizadas es la clasificación propuesta por Schulz en 1982, en la que agrupa 19 valores noticias en seis dimensiones: estatus (nación, instituciones y personas), valencia (agresión, controversia, estimaciones y éxito), relevancia (consecuencia, interés), identificación (proximidad, etnocentrismo, personalización, emoción), consonancia (temática, estereotipos, predecibilidad) y dinamismo (oportunidad, incertidumbre, sorpresa). Hay autores que han destacado especialmente la enfatización de dramas y conflictos, la concentración en acontecimientos concretos (en lugar de ideas abstractas), la personalización de la noticia y la reducción de los asuntos complejos a simples historias (Swanson, en Muñoz-Alonso y Rospir, 1995: 14). Diversos autores proponen distintas clasificaciones, sin diferencias significativas, para los valores noticia: novedad; originalidad, imprevisibilidad e ineditismo; evolución futura de los acontecimientos; importancia y gravedad; proximidad geográfica; magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados; jerarquía de los personajes involucrados e inclusión de los desplazamientos (Martini, 2000).

Aglutinando las diversas clasificaciones, algunos de los factores noticia que más se vienen considerando en el estudio de los medios son: tema, sorpresa, espectacularización, zona geográfica, personalización y negativización (Bouza, 2007). El primero de los factores propone que existen ciertos temas más propensos a convertirse en noticia, tales como las grandes preocupaciones o líneas (economía, política, etc.); a ello cabría añadir los temas coyunturales cuyo peso o trascendencia los hace dignos del foco mediático. La sorpresa y la espectacularización como factores de noticia

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sugieren que, en la medida en que estos elementos estén más presentes en el evento, este tendrá más posibilidades de captar la atención de los medios, en tanto que se presentan como "novedad" y tienen más facilidades de articularse con las dinámicas mediáticas, especialmente de la televisión. La zona geográfica propone que un medio de comunicación le prestará más atención a aquello que suceda en los términos geográficos más cercanos a su área de influencia o difusión. El factor personalización está muy relacionado con las propias lógicas mediáticas, ya que un medio o periodista tendrá más facilidades de llegar a la audiencia si presenta hechos protagonizados por personas, reconocidas o no, a las que se pone rostro y conducen el hilo argumental del evento. Por último, la negativización es una tendencia cada vez más presente en el estudio de la comunicación y en las dinámicas de los medios, según la cual priman los aspectos negativos de los protagonistas de los eventos, en especial en lo referido a los atributos con los que se les caracteriza en la noticia, cualidades personales, comportamiento o habilidades del líder, y no solo las propuestas programáticas (Mayer, 1996; Castromil, 2012; González y Chavero, 2013).

Algunos autores han aportado evidencia empírica en torno a ocho factores clásicos para identificar el interés público: proximidad, actualidad, inmediatez, relevancia pública (personajes públicos), proximidad cultural, inesperado (sorpresa), interés humano e importancia en sus consecuencias (Zoch y Supa, 2014). Aunque cada propuesta incorpora algunos matices y particularidades específicas, todas ellas parten de una premisa compartida por las teorías clásicas de la comunicación: la noticia nace cuando se presenta lo extraordinario. Si esto es así, cabría entonces esperar que los factores de noticia se activen y los medios actúen con pertinencia cuando se producen acontecimientos fuera de lo normal, por cuanto ese es el sentido mismo de su existencia. Esto se evidencia en la conceptualización misma de noticia,

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entendida como "construcción periodística de un acontecimiento cuya novedad, imprevisibilidad y efectos futuros sobre la sociedad lo ubican públicamente para su reconocimiento" (Martini, 2000:2).

En este proceso de elaboración y seguimiento de la información periodística cobran especial importancia algunos actores como el gatekeeper, encargado de seleccionar la información que finalmente pasa a formar parte del contenido mediático y elementos como las rutinas periodísticas, que limitan o condicionan el quehacer del profesional de la comunicación (Tuchman, 1983), los distintos niveles de la organización mediática (Hanitzch, 2007), la caracterización del sistema mediático (Hallin y Mancini, 2004) y los intereses particulares -económicos y políticos- de los propios medios de comunicación. La interacción de todos estos factores, en combinación con los valores noticia antes descritos y otros aspectos, determina en mayor o menor medida el comportamiento de los medios de comunicación frente a los eventos y la realidad económica, política y social. En lo que se refiere al elemento netamente periodístico, el proceso de producción de la noticia responde al siguiente esquema, que tiene como punto de origen y llegada el suceso mismo:

Figura 30.1. Proceso de elaboración de la noticia.

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La llegada de la información digital, con sus características propias, podría estar modificando este proceso. Los rasgos distintivos del ciberperiodismo, según la propuesta de algunos autores, son los siguientes: multimedialidad, interactividad e hipertextualidad (Masip et al., 2010). Estas características están estrechamente vinculadas con los rasgos propios de la red: multilateralidad, interacción, gratuidad, inmediatez y difusión (Cotarelo, 2012). En este sentido, a medida que prevalecen características como la inmediatez o el multiformato, se va estrechando el margen disponible para el tratamiento pausado y profundo de la información relativa a los acontecimientos. Esto es particularmente significativo para el caso de las redes sociales, en las que la premura es especialmente relevante. De interés es también la incorporación de los elementos multimedia, que podrían estar

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haciendo las noticias más atractivas para el público (Canavilhas, 2006), de tal manera que en el proceso periodístico digital estarían prevaleciendo criterios de rating y, por tanto, comerciales. Dado que el paso al ciberperiodismo es aún un proceso en marcha, en la actualidad nos encontramos con la convivencia de dos tipos de periodistas on-line: los que proceden del ámbito de los medios tradicionales y los que se han desempeñado directamente en el medio web, sin pasar por las redacciones convencionales (Navarro, 2002).

Por otro lado, conviene tener en cuenta que, en ocasiones, internet permite alterar los valores noticia y poner en primera plana acontecimientos de ámbito local, tradicionalmente relegados a la invisibilización (Gallur, 2013). Con todo, una de las inquietudes que nacen de este planteamiento es hasta qué punto la llegada de la información digital y, en particular, de las redes sociales, viene a modificar el proceso comunicativo. Cabría esperar que, dadas las especificidades de la información digital (así como del consumo de este tipo de medios y herramientas), las lógicas de producción de la información sean igualmente distintas. No en vano, algunos autores proponen el paso de la técnica de la pirámide invertida a la de la "pirámide caída", pues las prioridades en la prensa impresa son diferentes a las del periodismo on-line (Canavilhas, 2006). La aplicación de este modelo a la información digital permite al lector seguir solo uno de los ejes de lectura o bien navegar libremente entre todas las noticias; para ello el autor establece distintos niveles de lectura en este modelo: unidad base (equivalente al lead de la noticia, en el que se responden las preguntas principales), el nivel de explicación (en el que se responderían las preguntas por qué y cómo), el nivel de contextualización (en el que se ofrece información de contexto o en otros formatos) y el de exploración, que enlaza a documentos que permiten una lectura más profunda y exhaustiva del caso (Canavilhas, 2006: 13 ss.).

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2. El terremoto de Ecuador de 2016

A partir de todo lo expuesto, este capítulo estudia el proceso de producción de noticias en las redes sociales, partiendo de la premisa de que estas, en especial en Twitter, podrían estar modificando los factores de noticia con los que habitualmente se manejan los medios de comunicación convencionales. En general, pareciera que los periodistas usan Twitter...

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