Utopía y derecho. una ocasión para el debate sobre derechos sociales

Autor:Cristina Monereo Atienza
Cargo:Universidad de Málaga
Páginas:429-438
 
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  1. La utopía es un tema desarrollado desde los más diversos ámbitos de conocimiento y sirve de comodín y centro de referencia para tratar asuntos dispares. El resultado es la ambivalencia en el término "utopía" que no sólo pasa a formar parte del lenguaje coloquial sino que también adquiere los más diversos significados en ámbitos técnicos. A ello se agrega el sentido peyorativo que ha venido acompañando la denominación: de ilusión o empeño irrealizable más propio de una imaginación más o menos novelesca.1

    En cierta manera, esa especie de ilusión que acompaña a la utopía tiene algo de verdad si se entiende ésta como una propuesta totalizante de sociedad ideal. Ramiro Avilés explica que han de distinguirse dos sentidos de "utopía". Está, por un lado, el sentido más amplio de la expresión, el que viene a concebir la utopía como sinónimo de pensamiento utópico. Por otro, el restringido, relaciona utopía con determinado tipo de sociedad ideal (noción que aún queda más reducida por el condicionante de identificación en el caso de la sociedad ideada por Tomás Moro en 1516). Aunque ambas acepciones del término son generalmente utilizadas en la obra, el autor parece, sin embargo, optar por la segunda, pues sostiene que confundir "espíritu utópico" y "utopía" equivaldría a situar en el mismo plano a Moro, Campanella, Bacon y Andreae y versiones tan diferentes como los de Dante (Monarchia), Erasmo (Instituto Principis Christiani), Sannazaro (Arcadia), González de Mendoza (Historia de China), Cervantes Page 430 (Don Quijote) o D'urfé (Astrée) (p. 40). En definitiva, considera que cabe utopismo sin utopía; es decir, una obra puede mantener un diálogo crítico con la realidad, pero no con la intención de hacer una propuesta totalizante de sociedad.

    Por tanto, me parece que el análisis de Ramiro Avilés se centra en las sociedades ideales y no en las obras encuadradas dentro del pensamiento utópico. Esta visión ideal no es ya frecuente. Actualmente, se rechazan las propuestas totalizantes de las sociedades ideales, puesto que tal simplificación presenta dificultades para plantear el mundo en toda su complejidad. Es por eso que se habla ahora de utopías realizables en un nuevo sentido: ya no es un lugar ideal, el dibujo perfecto de un objetivo modélico más o menos construible, sino que, mucho más modestamente, lo que empieza a ser utópico es que las cosas no empeoren demasiado 2. Se es consciente de la imposibilidad de generalizar propuestas utópicas 3. La práctica común pasa por la crítica respecto de determinados aspectos de la realidad. No estoy afirmando que el análisis histórico de las sociedades ideales sea inútil. Por el contrario, es interesante e ilustrativo. Sin embargo, hay que reconocer que propuestas utópicas en el sentido acogido por el A. no son ya plausibles, o concluyen precisamente en una discusión más que plausible.

  2. Ramiro Avilés continúa explicando que utopía puede significar "no lugar", pero también puede proceder de eu (buen) y tópos (lugar) con lo cual podría estar significando simplemente "buen lugar". Entendida así la utopía, desaparece la connotación negativa de impracticabilidad, de tal manera que esta "sociedad ideal siempre es una sociedad cualitativamente superior a la realidad, lo cual no implica sólo la presencia de un sueño escapista sino también la posibilidad de constituir un plan de acción" (p. 46). Un plan, en definitiva, sobre lo que se considera "bueno" o "mejor". La utopía es, así, una cara de la moneda social que tiene inevitablemente un reverso: lo "malo" o lo "peor", De este modo, el mensaje de las utopías no se ciñe a reivindicaciones positivas sino a reconstrucciones o críticas negativas implícitas. Se ha de afirmar, no obstante, que lo que sea "bueno" o "malo" lo será dependiendo del punto de vista ideológico del que se parta. Y es que, como certeramente afirma el A., las utopías no vienen adscritas exclusivamente al pensamiento socialista. Todas las ideologías pueden describir una sociedad ideal o lo que sería más correcto, en realidad la lectura de todas las utopías esconde un doble sentido ideológico sobre "lo bueno" descrito y "lo malo" implícito, o viceversa. En este Page 431 sentido, la distopía 4, es decir, la descripción de la peor sociedad deseable, viene a ser, en síntesis, lo mismo si se mira desde un punto de vista distinto. A pesar de la íntima relación entre ambas categorías, el tema de las distocias es poco desarrollado en el libro, como también poco tratado es el tema de las ideologías.

  3. Efectivamente, el A. realiza un análisis muy limitado de las sociedades ideales que participan de un gobierno óptimo descrito mediante la técnica de narración literaria. Como oportunamente se nos explica esa estructura narrativa, a menudo del tipo de aventura, ha sido la razón fundamental por la que se ha cuestionado la importancia de las propuestas materiales. Se ha dicho que son ficciones que están muy lejos de ser propuestas serias y reales 5. Ramiro Avilés insiste, no obstante, en que si bien es mayoritariamente compartido que no se trata de ensayos de filosofía política ya que la forma externa no parece la más apropiada 6, tampoco son simples modelos novelescos puesto que sus proposiciones van más allá de un imaginario horizonte e intentan hallar a partir de la realidad histórica métodos que hagan posible su plasmación real (aunque es bien cierto, que algunos de estos métodos y modelos resultan más fáciles de transportar a la realidad histórica que otros). En definitiva, en el libro se defiende que son narraciones pormenorizadas que, con la intención de llegar al mayor número de personas posible, acuden a recursos y licencias literarias, pero no cabe duda que representan y constituyen propuestas a tener en cuenta ya, pues en todas ellas están presentes las funciones crítica y compensatoria que favorecen y dan lugar a una valoración negativa de la realidad e idean y articulan mecanismos de cambio total. Algunas poseen, además, una función terapéutica y hasta "escapista", para utilizar la expresión del autor, pero, en cualquier caso, ningún modelo se aleja de la realidad y prueba de ello es la influencia histórica que en efecto obtuvieron y que es fácilmente rastreable.

    Existe un tema que, insisto, no haber merecido la suficiente atención en el análisis del autor. Me refiero a la visión actual de las utopías, a la representación utópica en el discurso más contemporáneo. Como adelanté, hoy día no es una práctica habitual la descripción totalizante de una sociedad como crítica reconstructiva de la misma. Se suelen utilizar más bien mecanismos encuadrados dentro de la significación Page 432 más general de utopismo o pensamiento utópico. Ello es producto de la misma experiencia histórica demostrativa de que la puesta en práctica de propuestas totalizantes lleva más a un fracaso. La teoría marxista engendró la utopía comunista basada en la idea de reducción de la libertad en aras de la seguridad, lo que se tradujo en una dictadura y una violación sistemática de los derechos humanos. Todo lo que se oponía a la visión comunista era desechado y destruido. La sospechosa relación entre totalitarismo y utopía fue puesta de manifiesto por K. Popper. Frente a la "ingeniería social totalizante" que limitaba la libertad individual, Popper apostó por un perfeccionamiento gradual de las instituciones, mecanismos y técnicas de coexistencia humana 7. Autores como Havel se han mostrado un acuerdo básico con Popper 8 y piensan que es muy improbable transformar el mundo en su totalidad. La solución es la perseverancia aunque sólo conduzca a reformas parciales. Es imposible conocer todas las interconexiones del mundo. Creerse algo como un Dios que impone un determinado modo de unir los hilos es ser demasiado arrogante.

    Desde el fracaso de los países comunistas como sistemas totalizantes de organización de una sociedad que despreciaban los métodos liberales y especialmente el modelo capitalista de la economía y la propiedad privada, se ha impuesto un modo determinado de pensar la utopía que relaciona utopía-comunismo-totalitarismo. A partir de entonces, el ideal comunista de sociedad se considera un modelo negativo e irrealizable que va unido al totalitarismo. No niego, sin duda, que históricamente, ha sido así 9. Pero se ha de advertir, que la crítica de autores como Popper conlleva otras afirmaciones que no se alejan mucho tendencialmente de una re interpretación totalizante. La expansión del capitalismo a nivel mundial parece ser una...

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