El tratado de Blois de 1505 como fundamento de la razón de Estado en la estrategia de Fernando el Católico

Autor:Jorge Urosa Sánchez
Cargo:Universidad Rey Juan Carlos
Páginas:377-413
RESUMEN

La habilidad política de Fernando el Católico se confirmaba el 12 de octubre de 1505 al firmar el Rey de Francia el II Tratado de Blois frenando así la presión que sobre él ejercía su yerno, Felipe el Hermoso, y asegurando de este modo las posesiones de la Corona de Aragón. Maquiavelo admiraría aquella capacidad de anticipación como muestra de su habilidad política y diplomática.

 
EXTRACTO GRATUITO
AHDE, tomo LXXXVII, 2017
El tratado de Blois de 1505 como fundamento
de la razón de Estado en la estrategia
de Fernando el Católico
RESUMEN
La habilidad política de Fernando el Católico se confirmaba el 12 de octubre de
1505 al firmar el Rey de Francia el II Tratado de Blois frenando así la presión que sobre
él ejercía su yerno, Felipe el Hermoso, y asegurando de este modo las posesiones de la
Corona de Aragón. Maquiavelo admiraría aquella capacidad de anticipación como
muestra de su habilidad política y diplomática.
PALABRAS CLAVE
Fernando el Católico, Maquiavelo, Maquiavelismo, «Príncipe Nuevo», Razón de
Estado.
ABSTRACT
The political ability of Ferdinand the Catholic was confirmed on October 12, 1505,
when he signed the Second Treaty of Blois with the King of France, thereby putting an
end to the pressure exerted on him by his son in law, Philip the Fair, thus securing the
possessions of the Crown of Aragon. Machiavelli would admire that capacity of antici-
pation as a sign of this political and diplomatic ability.
KEYWORDS
Ferdinand the Catholic, Machiavelli, Machiavellianism, «New Prince», State Reason.
378 Jorge Urosa Sánchez
AHDE, tomo LXXXVII, 2017
INTRODUCCIÓN: UNA REINTERPRETACIÓN FACTUAL
DEL PASAJE DE MAQUIAVELO
El 12 de octubre de 1505 se firmaba en el Castillo de Blois, viejo edificio
medieval de los Condes de Blois que empezaría a ser reformado por Luis XII de
Francia desde los comienzos de su reinado con el deseo de instalar en el su
Corte, un Tratado, –el II Tratado de Blois 1– entre el Rey de Francia y el Rey en
cuyo fundamental acuerdo Luis XII de Francia cedía y transfería a su sobrina
Germana de Foix a quien se comprometía con Fernando el Católico los dere-
chos que entendía tener sobre Nápoles, derechos que a su vez pasarían a los
hijos del matrimonio, si los había, y, si no, revertirían al rey francés y además,
se obligaba a ayudar Fernando contra el Emperador Maximiliano de Austria y
su hijo, Felipe el Hermoso constituido ya como Felipe I de Castilla desde la
muerte de Isabel la Católica acontecida justamente un año antes.
Aquel II Tratado de Blois era justamente la contrapartida al I Tratado de
Blois firmado 1 año antes, el 22 de septiembre de 1504 por Luis XII de Francia
y Felipe el Hermoso en el que se acordaba el matrimonio entre Carlos de
Luxemburgo, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, futuro Carlos I de
España y Claudia de Francia, hija de Luis XII y Ana de Bretaña y se pactaba
que si el rey francés moría sin descendencia masculina que le sucediera, la
pareja recibiría como dote el ducado de Milán, de Génova y sus territorios, los
condados de Asti y Blois, el ducado de Borgoña, los vizcondados de Auxonne,
Auxerrois, Mâconnais y Bar-sur-Seine. Además, Luis XII se comprometía a
respaldar las demandas que pretendía hacer Felipe el Hermoso sobre el trono de
Castilla, con lo que conseguía un enfrentamiento entre Fernando el Católico y
su yerno y consecuentemente la separación de la unión de los reinos de Castilla
y Aragón.
Cierto es que el I Tratado de Blois no tendría efecto porque los Estados
Generales reunidos en Tours ante la probable situación de que tales territorios
pasaran a la corona española pidieron a Luis XII que lo anulara, por lo que se
cancelaría dicho compromiso de matrimonio, acordando entonces el Rey de
Francia casar a su hija Claudia con su primo el Conde de Angulema y Duque de
Valois, Francisco I, heredero aparente del reino, pero no es menos cierto que
con el II Tratado de Blois el rey Fernando de Aragón revertía la situación ante-
rior anulando el peligro que suponía la alianza entre su yerno, titular entonces
del Reino de Castilla, de los Estados de los Países Bajos heredados por su titu-
laridad de la casa de Borgoña y asimismo heredero de su padre el Emperador
Maximiliano de Austria con el poderoso rey de Francia.
Consecuentemente, el II Tratado de Blois puede ser considerado la más
hábil maniobra política de Fernando de Aragón que desbarataba las posibilida-
des políticas de su yerno decidido a eliminar a Fernando de Aragón de la gober-
nación de Castilla y que incluso ponía en peligro los propios intereses de la
Corona de Aragón y singularmente la pertenencia a aquel reino del reino de
1 Este Tratado está publicado en Tratados Internacionales de los Reyes Católicos, Tomo II,
en Documentos Inéditos para la Historia de España, Tomo VIII, Madrid 1982, pp. 238-247.
El tratado de Blois de 1505 como fundamento de la razón de Estado379
AHDE, tomo LXXXVII, 2017
Nápoles. Como consecuencia de aquel Tratado su matrimonio con Germana de
Foix, sobrina de Luis XII, aseguraría el acercamiento al territorio vecino y para
ello asumía además fuertes compromisos como el de entregar a Francia medio
millón de ducados, a pagar en diez años, y a restituir los bienes confiscados a
los príncipes y barones del partido angevino, así como dejar en libertad a los
prisioneros hechos por el Gran Capitán.
La voluntad de cumplir aquel Tratado se constató una semana más tarde
cuando el 19 de octubre de 1505, los firmantes del Tratado, en virtud de la
representación que se les había otorgado, celebraron el matrimonio entre Fer-
nando de Aragón y Germana de Foix por poderes si bien dentro de las habilida-
des del Rey de Aragón para evitar el cumplimiento del Tratado y las ambiciones
de Luis XII en el reino de Nápoles, inmediatamente solicitó al papa Julio II la
anulación de sus capitulaciones matrimoniales, por las que, de no tener descen-
dencia de Germana, debía restituir a la corona el reino napolitano, que pasaría
así a los sucesores de la Corona de Aragón por línea directa. Fernando conse-
guía con ello consolidar su dominio sobre Nápoles. Años después tras la alianza
con los Estados Pontificios en 1510, el papa Julio II excomulgaría al rey fran-
cés, rompiéndose así el contenido del II Tratado de Blois.
Estos hechos y singularmente el II Tratado de Blois entendemos que son los
elementos que justifican la imagen que Nicolás Maquiavelo ofrece sobre Fer-
nando el Católico en su reconocida obra El Príncipe, fundamentada en la expe-
riencia política y diplomática que Maquiavelo había acumulado entre 1498 y
1512. Aquellos hechos fácticos y singularmente el II Tratado de Blois justifican
más que sobradamente la versión que Maquiavelo ofrece sobre Fernando de
Aragón al que llama «El Príncipe nuevo» calificando de «grandes sus obras y
algunas extraordinarias» y sobre todo la rapidez con la que Fernando el Cató-
lico actúa, pues según manifiesta Maquiavelo sus acciones «nacieron de tal
modo una tras otra que no dio tiempo a los hombres para poder preparar con
tranquilidad algo en su perjuicio.» 2
Esta es la idea que en su escrito sobre «Maquiavelo y maquiavelismo en
España» recogerá José Antonio Maravall al manifestar que «lo que importa en
don Fernando es ver como, entendiendo la soberanía como un poder autónomo,
sujeto a una ordenación inmanente, se sirve de ella según una legalidad de
cálculo político en sus guerras, coaliciones, tratados. Del mundo de las relacio-
nes internacionales o interestatales, del que por primera vez se puede hablar en
esta época, desaparecen los elementos procedentes de la ideología feudal y se
juega sólo con aquellos que, como datos de un problema, permiten encontrar el
resultado que se busca.» 3
2 Los elogios de Maquiavelo a Fernando de Aragón, a quien califica de «actual Rey de Espa-
ña» en, Nicolás M, El Príncipe, Edición www.elaleph.com, 1999, Capítulo XXI,
«Cómo debe comportarse un Príncipe para ser estimado», pp. 112 - 113.
3 J A M, Maquiavelo y maquiavelismo en España, Florencia, 1972,
p. 102.

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA