Trabajo autónomo decente de la mujer

Autor:María Teresa Alameda Castillo
Páginas:93-130
 
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María Teresa ALAMEDA CASTILLO

Universidad Carlos III de Madrid

Profesora Titular de Derecho del Trabajo y Seguridad Social

RESUMEN. En el debate mundial abierto en torno al trabajo decente, el trabajo asalariado no es el único centro de atención, junto a él se sitúa el trabajo autónomo. En este contexto, desde la óptica del ODS 8 con la transversalidad de género como premisa esencial, en este trabajo se recogen materializaciones de trabajo autónomo decente y no decente de la mujer, algunas compartidas con los autoempleados hombres y otras específicas que se adicionan a las primeras. Son objeto de reflexión a la luz de las últimas reformas en la materia, los derechos fundamentales, la articulación de la conciliación de la vida familiar y la actividad profesional, la protección de la seguridad y salud en el trabajo y la protección social, extremos, todos ellos, que serán los focos de actuación esenciales para poder hablar de trabajo autónomo decente de la mujer. Por su parte, se constatan algunos espacios de fraude que afectan al trabajo digno, decente, conectados, en muchas ocasiones, con la figura del falso autónomo.

Palabras clave: emprendimiento, trabajo autónomo, mujer, trabajo decente

SUMARIO: 1. Algunas cifras: la radiografía del emprendimiento y del trabajo autónomo. 2. El trabajo autónomo como trabajo decente (ODS 8). 3. Materializaciones de trabajo autónomo decente y no decente de la mujer (unas compartidas, otras específicas). 3.1. Los derechos del trabajador/a autónomo. Déficits en materia de conciliación de actividad profesional y vida familiar. 3.2. Seguridad y salud (prevención y reparación). 3.3. Protección social: la rigidez y flexibilidad del modelo. 4. Un ámbito de desprotección inesperado: platform work autónomo. 5. Espacios para el fraude y trabajo no decente de la mujer: Modelo cooperativo (cooperativas de facturación y cooperativas del sector cárnico) y el uso desviado de la tarifa plana. 6. Reflexiones finales

ABSTRACT. In the global debate about decent work, salaried work is not the only center of attention, along with autonomous work. In this context, from the perspective of SDG 8 with gender mainstreaming as an essential premise, this work includes materialisations of decent and not decent self-employment of women, some shared with self-employed men and other specific ones that are added to the first. They are subject to reflection in light of the latest reforms in the field, fundamental rights, the articulation of the reconciliation of family life and professional activity, the protection of safety and health at work and social protection, extremes, all of them will be the essential areas of action to be able to talk about decent self-employment of women On the other hand, some areas of fraud that affect dignified, decent work, connected, in many cases, with bogus self-employment are noted.

Keywords: entrepreneurship, self-employment, women, decent work

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Algunas cifras: la radiografía del emprendimiento y del trabajo autónomo

Con datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2017-2018, la actividad emprendedora repunta en España en el último año con una participación que supera por primera vez desde 2008 la cifra de 6 personas emprendedoras en fase inicial por cada 100 personas de la población adulta (6,2%). Sin embargo, el 28,3% de la actividad emprendedora lo es por necesidad (frente al 15% en 2009) y el 68,5% de las personas que emprenden lo hacen porque detectan oportunidades en el mercado. Ahora bien, la tasa de negocios consolidados (con más de 3,5 años en el mercado) también ha crecido, situando a España (7%) en la media de Europa y por encima del total de las economías impulsadas por la innovación y es menor el porcentaje de abandonos empresariales que la media de los países de su mismo nivel de desarrollo (1,9% frente al 2,9%)1.

Por su parte, cifra Eurostat en 30.5 millones los europeos que en 2017 son trabajadores por cuenta propia. El ránking europeo del autoempleo lo lidera Gracia (29%) seguido de Italia (21%) y de Polonia (18%); España ocupa el sexto lugar con un 16% y la media europea es del 14%. Dinamarca, Suecia, Estonia y Alemania son los países con la tasa de autónomos más baja (7.81%, 8.83%, 8,92%, 9,22%, respectivamente)2. Los trabajadores por cuenta propia son, además, un colectivo eminentemente masculino, un 67,25% de los trabajadores autónomos de la UE son hombres. No obstante, la brecha de género en materia de autoempleo se va reduciendo, las mujeres lideran el crecimiento del trabajo autónomo en España en los últimos años3y ya representan el

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35,3% del total de autónomos (1.130.771 mujeres autónomas)4. Aun cuando muchas mujeres accedieron al trabajo por cuenta propia por necesidad en la crisis, en su mayoría, no vuelven al trabajo por cuenta ajena en la postcrisis en buena medida porque las condiciones de trabajo que obtienen como autónomas, especialmente en materia económica y en conciliación, son mejores (en principio y sin perjuicio de las indicaciones que se harán después) que las que les pueden ofrecer, hoy, los empleos por cuenta ajena5.

La presencia femenina en el trabajo autónomo es especialmente intensa en el trabajo de cuidados y en el sector servicios, en el que, en general (aquí, sin diferencias entre géneros) continúan concentrados la mayoría de los nuevos proyectos de emprendimiento y nuevas empresas. Éstos nacen, en una proporción de 6 de cada 10 personas en forma de autoempleo, sin emplear a nadie más en el negocio.

El trabajo autónomo como trabajo decente (ODS 8)

En la actualidad, el surgimiento de nuevos modelos de trabajo, de trabajadores y de relaciones laborales va difuminando conceptos tradicionales del Derecho laboral y las fronteras entre trabajo dependiente e independiente, generando incertidumbre sobre las consecuencias –positivas y negativas- de tales transformaciones. En ese escenario, se sitúan en el centro del debate los objetivos de pleno empleo con trabajo decente de calidad y la protección social para todos. En estos términos se expresa la Conversación III (Gobernanza del trabajo) sobre el Futuro del Trabajo (Iniciativa del centenario OIT)6. Es una realidad innegable que la creciente globalización de las economías, unida a la propia evolución tecnológica inciden de forma clara en la manera de or-

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ganizar el trabajo y la producción7. En este contexto, las opciones son diversas pero, en muchos casos, traen consigo la reducción del tamaño de las empresas y el incremento de formas de colaboración empresarial que favorecen el autoempleo, en detrimento de la contratación laboral directa o junto a ella. Las estrategias empresariales de externalización o subcontratación buscan en ocasiones mejorar la competitividad y la productividad pero, en otros casos, la alta especialización en los servicios ofrecidos por profesionales y empresas, lleva a otras a centrarse en lo importante. Junto a ello, la incertidumbre e inestabilidad en un entorno competitivo hace que muchas empresas decidan recurrir a fórmulas de colaboración empresarial para tener mayor flexibilidad; aun cuando el marco normativo laboral del trabajo asalariado ha sido objeto de reformas profundamente flexibilizadoras en los últimos años.

El trabajo autónomo también debe ser una fuente de empleo decente con derechos. El concepto de trabajo decente presenta unas innegables connotaciones político-sociales: a) se trata de un paradigma asentado sobre una sólida fundamentación ética, b) despliega una indudable proyección política,

  1. tiene una naturaleza flexible que le dota de una gran versatilidad aplicativa y d) es mensurable en términos estadísticos, lo que posibilita su evaluación desde una óptica socioeconómica. En todo caso, la proyección política del trabajo decente conecta con un ambicioso programa de actuaciones y una estrategia articulada en torno a los cuatro objetivos básicos8. Estos cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente (Objetivo de Desarrollo Sostenible –ODSnúmero 8 ONU)9son promover los empleos y las empresas, garantizar los de-

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rechos en el trabajo, extender la protección social y promover el diálogo social con la igualdad de género como un tema transversal. A efectos de medición del trabajo decente, el punto de partida son estos diez elementos fundamentales: oportunidades de empleo, trabajo que debería eliminarse o abolirse, ingresos adecuados y trabajo productivo, horas de trabajo decentes, estabilidad y seguridad del trabajo, combinación del trabajo y la vida familiar, igualdad de oportunidades y de trato en el empleo, entorno de trabajo seguro, seguridad social y diálogo social y representación de los trabajadores10. A ello se acompañan 21 indicadores cualitativos relativos al marco jurídico por país11.

En cualquier caso, será Trabajo Decente aquel trabajo productivo realizado en condiciones de libertad, equidad, seguridad en el lugar de trabajo y dignidad, en el que los derechos laborales son respetados y se garantiza remuneración suficiente y protección social12. Esto es, un trabajo en condiciones justas y con una protección suficiente. En concreto, en materia de pro

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tección social, se aspira a permitir el acceso de...

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