Tomas de Aquino en el debate internalismo-externalismo.

Autor:González-Ayesta, Cruz
Cargo:ESTUDIOS
 
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The debate between internalism and externalism dominates the current angloamerican epistemology. Some authors consider Aquinas' epistemology as a kind of internalist foundationalism; by contrast, others frame his theory of knowledge inside the externalism as a theistic reliabilism. This paper offers a critical analysis about some of these kind of views on Aquinas thought.

Keywords: Aquinas, epistemology, internalism, externalism.

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Los términos "externalismo" e "internalismo" aparecen en disputas epistemológicas diversas, es decir no reductibles a un único nudo de cuestiones. Considero que hay dos grandes ramas de disputas: una centrada en filósofos que trabajan en el campo de la filosofía de la religión, comprometidos, por tanto, con la justificación de las creencias religiosas; otra que se restringe al campo de la semántica. Los términos internalismo y externalismo no son equívocos desde luego, pero presentan una cierta variedad de matices y significados. Me ocuparé, en las páginas siguientes de las cuestiones y posturas referentes al primer brazo de la discusión: ahí debe ser situada la llamada epistemología reformada (Plantinga), de cuyas ideas participan los autores que me han interesado in recto, por ser intérpretes de santo Tomás: S. MacDonald, E. Stump y N. Kretzmann. Las discusiones entre el internalismo y el externalismo en el ámbito de la semántica plantean cuestiones relativamente diversas. La cuestión central es determinar si el conocimiento es o no un estado mental. Pregunta que está ligada (y aquí es donde aparece la confluencia con la primera línea de discusiones) a esta otra: ¿Son transparentes los estados mentales? Si la respuesta a la segunda pregunta es afirmativa de ahí resulta una divergencia en la respuesta a la primera cuestión. El internalismo defiende que el conocimiento no es un estado mental porque todos los estados puramente mentales son transparentes para el sujeto, lo que plantea problemas en los casos en que lo que el sujeto sabe (know that) es una proposición que incluye propiedades que son "broad" (o "wide"), es decir propiedades que lógica o conceptualmente implican la existencia de objetos exteriores al agente epistémico. El externalismo es la negación del internalismo antes descrito. Algunos autores hablan de semantic externalism y metaphysical internalism para referise a la primera posición (internalismo), mientras que califican el externalismo como metaphysical externalism (1).

Los textos de santo Tomás sobre el conocimiento así como su teoría de la ciencia han sido interpretados en los últimos años desde las cuestiones que suscita la definición del conocimiento como creencia verdadera justificada (justified true belief: JTB). Este modelo epistemológico, en crisis desde hace treinta años, ha sido revisado y reeditado dando lugar a diversas posiciones epistemológicas que, aunque se encuadran en el ámbito de la filosofía analítica angloamericana, atañen al pensamiento de santo Tomás. En efecto, las posiciones y problemas que suscitan estos modelos epistemológicos son proyectados hacia atrás, de manera que los autores más significativos de la historia de la filosofía reciben un etiquetado. Curiosamente santo Tomás se presenta para unos como modelo de internalismo fundacionalista mientras que para otros su teoría del conocimiento es claramente externalista y fiabilista.

El objetivo de estas páginas es doble; en primer lugar, trazar un panorama esquemático de las posiciones que configuran la epistemología angloamericana que sirva como 'mapa de ruta'; en segundo lugar, analizar críticamente algunas interpretaciones de la teoría del conocimiento de santo Tomás hechas desde estos presupuestos.

  1. EL CONOCIMIENTO COMO CREENCIA VERDADERA JUSTIFICADA

    La concepción del conocimiento como una creencia verdadera justificada (JTB) queda caracterizada por tres nociones: justificación, internalismo y deontología. La noción central es la de justificación, entendida como lo que se añade a la verdad para dar lugar al conocimiento; ahora bien, la noción de justificación conlleva la idea de "deberes epistémicos": un sujeto estaría justificado en sus creencias si ha obrado de modo responsable en su formación; lo cual conduce, a su vez, a la idea de internalismo: lo que justifica una creencia son determinados estados internos del sujeto que conoce; es decir, ciertos estados accesibles al conocimiento del sujeto mediante algún tipo de consciencia o reflexividad (2).

    La principal preocupación es acertar a describir cuáles son las características necesarias y suficientes para que la enunciación de una proposición p, por parte de un sujeto S, se pueda considerar conocimiento. Tales características, según el modelo que define el conocimiento como JTB, pueden reducirse a tres:

    (1) que p sea verdadera,

    (2) que S crea que p y

    (3) que S tenga buenos motivos para creer que p; es decir que su enunciado este justificado.

    El paso siguiente, obligado por otra parte, es definir con claridad cuándo un sujeto está justificado para enunciar una proposición.

    Las divergencias aparecen precisamente a la hora de definir las condiciones que permiten considerar que una aserción está justificada y es, por tanto, conocimiento. La primera y gran diferencia queda establecida entre lo que ha venido a llamarse internalismo y externalismo. Mientras que los internalistas exigen que las razones que hacen que la aserción esté bien fundada (justificada) deben ser accesibles al conocimiento del sujeto, los externalistas consideran que no es necesario que el sujeto sea consciente de todas ellas. En el primer caso la justificación está ligada a la introspección y a la reflexión, en el segundo no. La denominación de internalismo y externalismo responde a esta diferencia (3).

    También es frecuente encontrar una clasificación de las posiciones atendiendo a una comparación con las corrientes éticas: el internalismo estaría ligado al cumplimiento de los deberes epistémicos mientras que el externalismo se interesaría por el conocimiento como resultado de las capacidades cognoscitivas. Por este motivo, en algunas ocasiones se habla de deontologismo epistémico para referirse al internalismo y de consecuencialismo epistémico para referirse al externalismo (4).

    Por otra parte, un brevísimo artículo escrito por Gettier en 1963 (5) pone en crisis el modelo de conocimiento como creencia verdadera justificada. Lo hace mostrando una serie de contraejemplos donde acaecía que un sujeto tenía una creencia verdadera y justificada si bien no había relación entre la verdad y la justificación de la creencia en cuestión. De manera que el debate, en el campo de la epistemología de ámbito angloamericano, se centra en los últimos años en precisar la noción de justificación a fin de superar las objeciones de Gettier. Tales objeciones han movido a algunos autores a desechar la expresión justified true belief como definición de conocimiento; otros han proseguido en una línea similar pero afirmando que la aserción de un enunciado exige un conjunto de condiciones más amplio que la mera existencia de una buena razón para sostenerlo; a ello responde la aparición del término warrant, defendido por A. Plantinga (6). Un tercer grupo ha buscado una vía media mostrando que la justificación es un concepto derivado no primario y que por tanto no es adecuado para definir el conocimiento, aquí se enmarca la propuesta de L. Zagzebski que defiende la virtud epistemológica como elemento central.

    1. Internalismo

      Las posturas internalistas consideran que la justificación de lo que se enuncia está en relación con el seguimiento de unas reglas que aseguran su correcta formación (7). Cabe distinguir varias formas de internalismo. La forma más conocida de internalismo, aunque no la única, es el fundacionalismo que defiende que la justificación de una proposición cualquiera remite en último término a proposiciones básicas siendo posible establecer esa relación en términos de inferencia. Otra forma descrita de internalismo es el coherentismo. Esta forma de internalismo rechaza la existencia de unas proposiciones básicas o fundantes; lo que justifica un enunciado es su coherencia con el resto de los enunciados mantenidos por ese mismo sujeto. Los enunciados se sostienen unos a otros de un modo holístico (8).

      Cada autor pone el acento en una cuestión u otra y así aparecen diversas posiciones dentro del internalismo: posiciones que no son excluyentes sino complementarias. Algunos autores consideran que hay justificación cuando la creencia de que se trata ha sido formada por el sujeto de manera responsable, es decir sin que se le pueda considerar culpable de alguna negligencia epistémica (L. Bonjour, S. Cohen, W. Alston). Otros, en cambio, ponen como condición que el sujeto cognoscente tenga acceso cognoscitivo a los motivos por los que asiente a una creencia; es decir, requieren algún elemento internalista (W. Alston, E. Conee, S. Cohen, E. Sosa, L. Bonjour, R. Chisholm). Mientras que un tercer grupo piensa que el sujeto debe poseer algún tipo de evidencia acerca de la creencia que asume (W. Alston, E. Conee, R. Chisholm).

      En todos los casos la noción de justificación hace referencia al modo en que el sujeto obra al asentir a la creencia, obviando el problema de la conexión entre la experiencia de tal sujeto y el mundo. Para estos autores, aun en la hipótesis de que no se diera tal conexión (hipótesis del genio maligno de Descartes, o las hipótesis derivadas de los llamados thought experiments tales como brain in a vat que tienen un significado cognoscitivo equiparable (9)) el sujeto podría estar justificado en sus creencias (10).

      Otro gran problema al que se enfrenta el internalismo (especialmente en su forma de fundacionalismo), es la justificación de las proposiciones básicas. El problema estriba en describir en términos suficientemente abarcantes y suficientemente específicos aquella característica que permite identificar una creencia como básica y, por tanto...

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