Ética, educación y arbitraje

Autor:Pedro Sosa Alsó/Manuel Navarro Valdivielso/Antonio Ramos Gordillo
Páginas:167-176
 
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Para quien aspire al primer puesto no es indecoroso quedarse en el segundo o tercer puesto

Cicerón

Escribir un artículo sobre la ética, la educación y el arbitraje me es bastante difícil, no tanto por su complejidad, sino por la falta de bibliografía al respecto, y la dificultad que ella trae en dar posibles soluciones o alternativas a los problemas hoy planteados con el arbitraje.

Tema candente siempre en nuestra prensa local, donde se habla de robo, favoritismo, escándalo, etc., tal vez la violencia que ello siempre acarrea, nos hace pensar que puede peligrar el deporte en sus valores tradicionales, sea esta la causa de una mayor preocupación por parte de las grandes instituciones administrativas del deporte, lo que les haya llevado a expandir un código ético deportivo y con ello proteger y velar por la ética de los arbitros, pero no nos hemos preocupado mucho en educar al espectador a acatar las decisiones del arbitro, a ser jueces justos de la contienda, etc, se lo dejamos casi en manos de los medios de comunicación, pero pienso que es en la escuela donde se debe enseñar el deporte con sus valores tradicionales de deportividad y nobleza.

La imagen del arbitro se deteriora mucho porque los jugadores parecen estar educados para engañar al respetable, a tomarse la justicia por su mano, a dar a entender que sobran en la contiendan, y ello es fácil caer por parte de los aficionados en ese juego, donde lógicamente, siempre le daremos la razón a nuestra estrella, a nuestros líderes deportivos que son los que entrenan, lucha, pelean por ganar ese encuentro.

¿Qué debemos hacer los educadores al respecto?, yo creo que es labor de la escuela deportiva y de la formación deportiva que adquirimos en nuestro sistema educativo donde podemos realmente hacer algo para la mejora de la imagen del arbitro, del espectador y del deportista. Es en este sentido donde va dirigido este capítulo de esta obra que a mi me parece de lo más interesante, ya que apenas se ha escrito sobre los arbitros.

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1. La etica en el deporte

El problema de la deportividad es que en sí misma encierra una cierta ambigüedad que muchos abogados, no aciertan a definir exactamente que comportamiento puede o no ser antideportivo, el caso mas reciente lo tenemos con el gol de Raúl con la mano, que la UEFA lo está estudiando como conducta antideportiva, e inmediatamente surgen los agravios comparativos de no fácil solución, al final la UEFA ha decidido quitarle la sanción, pero está claro su intención de querer erradicar las conductas antideportivas en los campos deportivos.

Sin embargo, es evidente que el deporte es una actividad socio-cultural que permite el enriquecimiento del individuo en el seno de la sociedad y que potencia la amistad entre los pueblos, el intercambio entre las naciones y las regiones y, en suma, el conocimiento y la relación entre las personas.

Como nos dice el Consejo Superior de Deportes, a el deporte contribuye a mejorar la relación, el conocimiento y la expresión personal. Es un factor de integración social, fuente de disfrute, salud y bienestar. La relación de estos valores permite la participación en la sociedad desde unas pautas distintas de las que a menudo constituyen las actitudes sociales mas convincentes.

Está claro que si queremos cuidar para que estos valores sean efectivos es necesario que el deporte se realice mediante el respeto a las reglas del juego, la lealtad, la ética y la deportividad como elementos que vertebran a los participantes en el mismo.

Por supuesto que este código ético es esencial no sólo en el practicante, sino sobre todo en la gestión deportiva. Con ello se pretende conseguir que el deporte sea una ejem-plaridad en la relación social.

Hoy mas que nunca debemos luchar por este código, ya que la sociedad moderna presiona al mundo deportivo y hace que estos valores tradicionales, nobleza y deportividad, corran serios peligros de desaparecer.

También se hace necesario la colaboración de los medios de comunicación, que sin su contribución haría muy difícil que se pudiera llevar a cabo la realización de dicho código deportivo a la población en general.

La mejor forma de educar la deportividad a nuestros futuros deportistas, es tener siempre un código ético que sirva de norte a la hora de establecer pautas claras de lo que nosotros entendemos por conductas aceptables, y cuales no, hay muchos, a mi se me ocurre este21:

  1. Guarda las reglas.

  2. Tenga fe en el ingenio de sus compañeros.

  3. Manténgase digno.

  4. Guarde su temple.

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  5. Mantenga alejado su juego de la brutalidad.

  6. Guarde el orgullo bajo en la victoria.

  7. Guarde el corazón robusto en la derrota.

  8. Guarde un alma legítima y una mente limpia

    Creo que éste es un buen código ético, autores como Camus, dicen que toda la ética la aprendió con el deporte, yo pienso en lo mismo, que por medio del deporte se puede aprender a ser ético y digno, como también puede ser todo lo contrario. Nada irrita más que ganar un partido de forma indigna, y ello no tienen la culpa tan solo los arbitros con sus errores, la tienen muchas veces los jugadores que juegan con la manera de engañar a los arbitros.

    Para acompañar a este código ético la hermandad lo acompañó con este eslogan "usted no ganó, ni perdió, tan sólo jugó un juego". Para decir mas adelante que lo dulce o lo amargo de un juego como vienen se van.

    No nos podemos convertir en los jueces de la contienda, por eso el público se equivoca siempre más que el arbitro, sencillamente porque no es neutral, como también se equivocan los jugadores y los entrenadores, ya que solo ven los errores que les perjudican, para ello está el comité deportivo, para juzgar si ha habido o no parcialidad en sus decisiones.

    Pero, volviendo a este tema, pienso que fundamentalmente nos corresponde a los educadores el formar deportistas con un código ético, y ahí es donde reside nuestro trabajo en este capítulo, formación que debe corresponder a los entrenadores y los arbitros, obligando a sus jugadores a mantener un código ético, tal y como nos plantea la Unión...

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