Sobre el texto de posiciones y repreguntas

Autor:Lluís Muñoz Sabaté
Cargo del Autor:Abogado. Profesor Titular de Derecho Procesal Universidad de Barcelona
Páginas:49-52
 
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Decía Sentís Melendo que el hecho de que entre los grandes temas del Derecho Probatorio que él había desarrollado no figurase especialmente el de cómo se ha de probar, se debía a que ello hacia referencia al procedimiento «y acaso yo, que en tantos procesos intervine en un tiempo (como juez) le tenga alergia al procedimiento; vengo sosteniendo que el procedimiento, que es forma, puede ahogar la prueba, que es sustancia; de ahí que no me haya ocupado de la montaña de pequeños problemas procedimentales de la prueba»1.

En efecto. Los autores y los profesores se cuidan de investigar, escribir y enseñar a sus anchas acerca del objeto de la prueba, de la carga de la prueba, la naturaleza jurídica de la confesión y de la prueba pericial, la valoración de la prueba, o sobre la prueba en la casación. Hoy día estimulados por las diversas experiencias constitucionales hay un notable acercamiento también a los problemas sobre ilicitud de la prueba y la relación entre prueba y congruencia, pero no es menos cierto que sigue quedando relegada al olvido toda esa «montaña de pequeños problemas procedimentales» que precisamente porque provocan el considerable peligro de ahogar la prueba habría que abordar con el mismo entusiasmo que los grandes.

Yo diría que, casi por definición, los «pequeños problemas» no nacen tanto de la ley como de la práctica, ya que no dejaría de constituir un baldón para los juristas el que no pudiéramos resolverlos con algún mecanismo hermenéutico o integrador. En materia de prueba estos pequeños problemas se sitúan primordialmente dentro del campo de la ejecutoriedad y he podido comprobar que generalmente derivan bien en lo que los psicólogos denominan fijeza funcional (Duncker la explicaba diciendo que no es fácil ver un objeto que tiene una función ordinaria como apropiado para una función completamente distinta), bien en la rutinización de lo práxico, que en una mentalidad burocrática se traduce, en frase de Egbert de Uries, en una propensión a rechazar todo lo que resulta extraño. De ambas patologías me limitaré aquí a suministrar un ejemplo.

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I Las posiciones

La fijeza funcional de que acabo de hablar se revela particularmente en el desaprovechamiento de la prueba de confesión en juicio, al objeto de aproximarla a un auténtico interrogatorio. Se observará por un lado que las normas que la regulan contienen algunas oportunidades para intentar esta transferencia...

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