Tensión en las relaciones Estados Unidos- Europa: El caso del acero

RESUMEN

?La inmersión de Estados Unidos en la economía mundial es demasiado completa como para que se aferren al unilateralismo comercial?. Para Pascal Lamy, comisario europeo responsable de Comercio Exterior, ?las barreras tarifarias a las importaciones de acero que ha decidido George Bush no deben interpretarse como un abandono de los americanos al multilateralismo. Es decir, su sumisión a las reglas... (ver resumen completo)

 
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Aunque los Estados Unidos reafirman su unilateralismo político, que se traduce en el plano comercial, Lamy confía en que la administración Bush no haya adoptado realmente esta actitud en materia comercial. “Al contrario. Ha apoyado bastante rápidamente el lanzamiento de un nuevo ciclo de negociaciones en Doha y se ha mostrado muy activa en materia de zona libre intercambio Norte-Sur en América y en sus relaciones con Africa y Sudeste asiático. También es verdad en la gestión de un cierto número de diferencias comerciales con la Unión Europea. Hemos pasado de la diplomacia del megáfono a la del teléfono. Una vez dicho esto, la política comercial americana depende sobre todo del Congreso, es decir, de los elegidos que se presentan como portavoces de los lobbies sectoriales o geográficos, persuadidos de que sus problemas proceden del resto del mundo”.

El asunto del acero

Al haber puesto recientemente aranceles aduaneros a gran parte del acero importado a los Estados Unidos, el presidente George Bush afirma que podrá ayudar a las empresas siderúrgicas locales sin poner en peligro por eso la reactivación económica del país. También confía en que aumentarán sus posibilidades de lograr que el Congreso le confiera el ‘fast track¡ -la autoridad para hacer acuerdos comerciales- sin que esto envenene las relaciones económicas con la mayoría de los países del mundo en unos momentos en que Estados Unidos busca más ayuda internacional para su guerra contra el terrorismo. Asimismo, espera reforzar sus perspectivas reelectoralistas en estados siderúrgicos disputados, y al mismo tiempo no causar la impresión de que se aparta de su filosofía librecambista y anti-impuestos.

El paquete arancelario que se acaba de conocer trata de conciliar todos esos objetivos contrapuestos, pero no garantiza que Bush, a la larga, logre alguno de los resultados que persigue. “No queda claro si han avanzado dos pasos y retrocedido uno, o al revés”, ha ironizado C. Fred Bergsten, director del Instituto de Economía Internacional de Washington. Por su parte, el gobierno ha descrito la medida como un esfuerzo para dar a las empresas del sector unos años para recuperarse. Robert Zoellick, responsable de Comercio americano, ha dicho que “el plan le daría a la industria del acero una oportunidad para volver a ponerse de pie sin consecuencias negativas de importancia en la recuperación y crecimiento económicos”.

Sin embargo, los grandes usuarios industriales del acero han señalado...

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