Tendencias a medio plazo en la banca española (I Parte)

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RESUMEN

Según un documento del trabajo del Servicio de Estudios del BBVA, realizado por Santiago Fernández de Lis y Ana Rubio, seis años después del estallido de la crisis financiera internacional, allá por el verano de 2007, una vez que las principales economías parecen estar encarando gradualmente la senda de la recuperación y que la reestructuración de los sistemas financieros está en marcha cabe... (ver resumen completo)

 
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NOVIEMBRE 2013 NUEVA BANCA
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Tendencias a medio plazo en la banca española
(I Parte)
Según un documento del trabajo del Servicio de Estudios del BBVA, realizado por Santiago Fernández de Lis y
Ana Rubio, seis años después del estallido de la crisis financiera internacional, allá por el verano de 2007, una
vez que las principales economías parecen estar encarando gradualmente la senda de la recuperación y que la
reestructuración de los sistemas financieros está en marcha cabe preguntarse: Y ahora ¿qué? ¿Cómo operará el
sistema financiero en los próximos años? ¿Cómo debemos estar preparados para la banca que viene?
Parece claro que el “nuevo normal” no va a ser
como era antes de la crisis, pues el entorno ha
cambiado de múltiples maneras. En primer lugar, la
economía española no va a volver a crecer a las
elevadas tasas de principios de siglo sino más cerca
de su crecimiento potencial, que está en torno al
1,5-2% anual. Estos niveles son más coherentes
con una economía madura, que ha alcanzado un
nivel de desarrollo considerable. En segundo lugar,
los mercados financieros no volverán a ofrecer una
liquidez tan abundante y barata como en el pasado,
pues los agentes son ahora más conscientes de los
riesgos que asumen. En tercer lugar, también los
agentes implicados variarán su comportamiento.
Los reguladores y supervisores incrementarán su
presión sobre el sistema bancario, intentando evitar
que se repitan episodios como los de la reciente
crisis. Los clientes tendrán un comportamiento más
en línea con un mercado maduro, donde los
particulares no podrán seguir aumentando su
endeudamiento hipotecario a ritmos tan elevados,
por haber alcanzado ya un nivel alto de créditos, y
donde las empresas optarán por vías de financiación
alternativas, como la emisión de deuda, como
complemento al crédito bancario.
En este contexto, los bancos internacionales
contarán con ventajas significativas. En cuarto lugar,
todos los agentes tendrán un cariz más europeo,
desde los reguladores hasta los clientes, en el
marco de la progresiva integración que propiciará la
unión bancaria. Por último, el avance tecnológico es
imparable, y ello cambiará radicalmente la manera
en que las entidades financieras operan y se
relacionan con sus clientes. Por tanto, los próximos
años nos deparan un entorno diferente para el
negocio bancario, donde las entidades que antes lo
entiendan y se adapten tendrán una ventaja
competitiva.
1. Un sistema más pequeño: sobrecapacidad y
concentración
En el futuro, el tamaño del sistema financiero
español deberá ser menor, principalmente porque
también lo será el nuevo tamaño del mercado. En
una economía que no crece tanto como en el boom,
donde los agentes ya han alcanzado un nivel de
endeudamiento elevado, el crecimiento de la banca
en base a volumen ya no es una opción. Los
agentes privados españoles están entrando en una
senda de desapalancamiento que debe continuar en
los próximos años, pues los niveles de deuda
alcanzados son difícilmente sostenibles.
En particular, el que las empresas inmobiliarias y
constructoras acaparen crédito vivo por el
equivalente a cerca del 25% del PIB incluso
después de las transferencias a la Sareb es
excesivo, dada la reducida aportación futura del
sector a la economía española. En 2012, el PIB sin
construcción hubiera crecido un +0,2%, frente al -
1,4% que al final se registró. También es llamativo
que el endeudamiento para adquisición de vivienda
siga siendo en España unos 20 puntos porcentuales
superior a la media de la zona euro en términos de
PIB.
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