Telecomunicaciones. La competencia que viene

Autor:Gaspar Ariño Ortiz
Páginas:11-24
RESUMEN

I. Las telecomunicaciones en el año 2002. Aceptación de la crisis y cambio de marcha: 1. Una crisis triple. 2. Readaptación empresarial. 3. Un año conflictivo. 4. Muchas novedades. 5. Hacia nuevos modelos de negocio. Ii. La competencia que viene: 1. Plataformas en competencia. 2. El mercado las requiere. 3. El campo de batalla. 4. Innovar o morir.

 
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El presente artículo es el resultado de la unión de dos pequeños trabajos elaborados en respuesta a sendas e irresistibles invitaciones que me fueron hechas para que formulase un minibalance del año e hiciera un poco de prospectiva de cara al futuro de nuestras telecomunicaciones. Lo doy ahora a la imprenta en las páginas de la REDETI animado por su Director, mi buen amigo y compañero Juan Miguel de la Cuétara, en la creencia de que podrá ayudar un tanto a sus lectores a hacer ese «cambio de marcha» intelectual que planteo en el texto. Aprovecho la ocasión para testimoniar que de él proviene la idea de la «competencia entre plataformas» -sobre la que publica un extenso trabajo en este mismo número- que aparece en lugar destacado en el apartado «la competencia que viene» y sobre la que creo que todos deberíamos reflexionar en profundidad.

  1. LAS TELECOMUNICACIONES EN EL AÑO 2002. ACEPTACIÓN DE LA CRISIS Y CAMBIO DE MARCHA

  1. UNA CRISIS TRIPLE

    2002 se recordará como el año en que la crisis del sector de las telecomunicaciones, y en general de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), fue reconocida y aceptada. Se trata de una crisis triple, que afecta de forma distinta a cada uno de los componentes de este hipersector. Las telecomunicaciones sufren una crisis básicamente financiera, derivada de su fuerte endeudamiento (196.000 millones de euros entre los cinco grandes operadores europeos) y determinada por las inversiones hechas alegremente en el pasado junto a las tremendas exacciones recaudadas por los Gobiernos con las licencias UMTS. El sector audiovisual soporta una crisis tecnológica, motivada por la necesidad de reconvertirse a digital y por las dificultades que presenta tal reconversión (inseguridad en el modelo de negocio, piratería generalizada, dificultades políticas con la televisiones...). Y la parte comercial de Internet aún no ha salido de su propia crisis especulativa, identificada con la tan traída y llevada burbuja bursátil de las empresas «puntocom».

    La crisis comenzó en marzo de 2000, pero la inercia de los primeros momentos y una cierta idea difusa inicial de que la crisis se restringiría a los portales e ISP de Internet, hicieron que 2001 pasara sin excesivos traumas. Ha sido en este año cuando la crisis se reveló en toda su crudeza (despidos masivos, quiebras...) y se aceptó su existencia. Sirva de muestra el siguiente dato: las grandes corporaciones internacionales han anunciado el recorte de 650.000 empleos en 2002, de los cuales las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones suman 342.450.

  2. READAPTACIÓN EMPRESARIAL

    Con el reconocimiento de la crisis vino el cambio de marcha. La empresas de telecomunicaciones especialmente afrontaron los hechos con un nuevo talante -y nuevos directivos- que se revela de modo muy claro en la sustitución del UMTS por el GPRS y el ADSL como centro de los esfuerzos de las operadoras. El UMTS (siglas de Universal Mobile Telecommunications System) es el sistema de comunicaciones móviles de tercera generación que estaba destinado a convertir los teléfonos móviles en unas pequeñas maravillas repletas de nuevos servicios. Hoy se duda de que tal cosa vaya a suceder pronto y se está retrasando su implantación, al tiempo que se pone el énfasis en el GPRS (General Packet Radio Switching: conmutación general de paquetes vía radio) y en el ADSL (Asymmetric Digital Suscriber Line: linea digital asimétrica de abonado); ambos sistemas se caracterizan por utilizar las redes ya existentes, el primero las de móviles y el segundo las de la telefonía fija, a diferencia del UMTS que requiere redes y terminales nuevos; su lanzamiento se está haciendo de un modo prudente, muy diferente de los anuncios visionarios del UMTS; ahora se reconocen las dificultades de rentabilizarlos en vez de confiar ciegamente en estimaciones hiperoptimistas, como se venía haciendo; el cambio de marcha es notable en todos los aspectos.

    El nuevo y más comedido planteamiento de los negocios de telecomunicaciones que aflora en 2002 se refleja también en la sustitución de muchos viejos proyectos por otros nuevos: basta contemplar los que se han ido y los que vienen para percibir la diferencia. La retirada de Telefónica de los proyectos de UMTS europeos; la desaparición del proyecto de televisión digital nacional de Quiero Tv; la desaparición de otras empresas montadas sobre bases tecnológicas arriesgadas (láser óptico aéreo, por ejemplo) o sobre rentabilidades dudosas (bucle local inalámbrico en banda ancha), así como el silencio sobre otros proyectos desafiantes (comunicaciones a través del cable eléctrico) representan el fin de la era «visionaria». El nuevo proyecto Imagenio de Telefónica (video bajo demanda a través del ADSL), el nuevo portal e ISP de Internet resultante de la fusión de Wanadoo y EresMas, o la extensión de la red de televisiones locales (analógicas) representan el nuevo espíritu del avance paso a paso, prudente, sosegado.

  3. UN AÑO CONFLICTIVO

    Este año que termina ha habido en el sector -eso ha de reconocerse- suficientes ocasiones para la pérdida del sosiego, con tremendas batallas que han conmovido a la opinión pública y hecho perder el sueño a más de uno. El segundo semestre ha contemplado, por ejemplo, el enfrentamiento entre los operadores de cable y de televisión en abierto, de un lado, y Sogecable y Telefónica, de otro, entablado con ocasión de la fusión de las plataformas digitales de estos últimos; y ha visto también la contínua pelea entre...

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