Artículo 2. Técnicas de reproducción humana asistida.

Autor:Antonio L. González; Angel Luis Rebolledo
Cargo del Autor:Presidente de ASEBIR; Catedrático de Derecho Civil
Páginas:41-53
RESUMEN

Comentario científico Comentario jurídico 1. El control en la aplicación de las técnicas de reproducción asistida 2. Determinación de las técnicas de reproducción asistida autorizadas 3. Competencia para la modificación de las técnicas autorizadas 4. Competencia para la aprobación de técnicas experimentales

 
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Comentario científico

Dr. Antonio L. González Utor:

Centro Hispalense de Reproducción Asistida (CEHISPRA) Centro Clínico Al-Andalus. Sevilla. Presidente de ASEBIR (Asociación para el estudio de la biología de la reproducción)

El objetivo de la ley 14/2006, de 26 de mayo, es la regulación de las técnicas de reproducción asistida (TRA) que actualmente se aplican en la mayoría de los centros de reproducción. El artículo 2 de dicha ley determina cuales son las técnicas que reúnen las condiciones idóneas de acreditación científica y clínica, y que serán aplicables tras su promulgación. En el apartado" a "del anexo al cual hace referencia este artículo, se describen las técnicas acreditadas que podrán ser aplicadas:

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  1. Inseminación artificial.

  2. Fecundación in vitro e inyección intracitoplásmica de espermatozoides procedentes de eyaculado, con gametos propios o de donante y con transferencia de preembriones.

  3. Transferencia intratubárica de gametos.

    La inseminación artificial, es la introducción de espermatozoides en el tracto reproductor femenino, de manera artificial, para la consecución de una gestación. Según la procedencia de los espermatozoides, podemos clasificarla en dos grupos:

  4. Inseminación artificial conyugal (IAC) cuando el semen procede de la pareja.

  5. Inseminación artificial de donante (IAD) cuando el semen no procede de la pareja.

    Básicamente, el ciclo de inseminación artificial que generalmente se realiza hoy, consiste en:

    1. Estimulación del desarrollo folicular con monitorizaciones periódicas para lograr un correcto número de folículos y la sincronización con la ovulación.

    2. Técnicas de selección seminal con las cuales podemos obtener una mayor cantidad y calidad de espermatozoides.

    3. Depósito en el tracto genital femenino, que usualmente es en el espacio uterino.

      La inseminación artificial es una herramienta sencilla que además es la primera opción de tratamiento para muchas parejas. A pesar de su larga trayectoria histórica (la IAC tuvo sus inicios a finales del siglo XVIII y la IAD a finales del siglo XIX), actualmente mantiene su vigencia y es una técnica de amplia aplicación. De hecho, en España se superaron los 17.000 ciclos de inseminación artificial en el año 2002 (según la Sociedad Española de Fertilidad, 2006)1. Esta cifra, en realidad, podría corresponderse con el doble de la misma puesto que el registro de datos se llevó a cabo solo en el 42.2% de los centros acreditados.

      Sin embargo, aunque la inseminación artificial es un tratamiento de infertilidad acreditado, los legisladores españoles la han incluido como una técnica más de reproducción asistida en discordancia con las definiciones del Comité Internacional para el Control de las Técnicas de Reproducción Asistida de la Organización Mundial de la Salud (ICMART-WHO, 2002)2, el cual estipula que la inseminación artificial no debe ser considerada una TRA. Este mismo criterio está recogido por el Departamento de Salud de EEUU en los informes de vigilancia de TRA del Centro de de Enfermedades y Prevención (CDC), así como por entidades científicas a nivel mundial (SART-ASRM, ESHRE, IFFS,...).

      La segunda de las técnicas descritas en el anexo es la fecundación in vitro (FIV), la cual comporta una serie de procesos para obtener de manera extracorpórea la fecundación de un ovocito. Page 43 La metodología rutinaria de esta técnica consiste básicamente en los siguientes pasos:

    4. Estimulación del desarrollo folicular con monitorizaciones periódicas para lograr un suficiente número de folículos maduros.

    5. Punción folicular programada realizada generalmente a través de la vagina con ayuda ecográfica.

    6. Localización de los ovocitos en los líquidos foliculares.

    7. Técnicas de selección seminal con las cuales podemos mejorar en cantidad y calidad los espermatozoides del eyaculado.

    8. Inseminación de los ovocitos maduros, con un número de espermatozoides progresivos de unos 100.000 por cada óvulo.

    9. Verificación de la fecundación.

    10. Desarrollo en cultivo de los preembriones. Este cultivo se prolonga entre 2 y 6 días postinseminación.

    11. Transferencia al útero materno que rutinariamente se realiza de manera transcervical.

    12. En caso de preembriones sobrantes o la posibilidad de no poder realizar la transferencia durante el desarrollo del ciclo, se realizaría su crioconservación.

      Fue con esta metodología con la que se obtuvo el primer nacimiento en Julio de 1978. La niña así nacida, Louise Brown, fue el fruto de los avances científicos desarrollados para el tratamiento de la infertilidad tubárica femenina. Con posterioridad se amplió la aplicación de la FIV a otras patologías femeninas como la endometriosis y la esterilidad de origen desconocido.

      Por otro lado, datos de la Organización Mundial de la Salud (WHO, 1987)3 revelan que la causa de la esterilidad por causa del varón se encuentra al menos en la misma proporción que la femenina. De estos varones con problemas reproductivos solo entre el 20 y 30% tienen la posibilidad de tratamientos médicos efectivos. Es por ello que la FIV, desde casi sus orígenes, también incluyera las patológicas de origen masculino, aunque estas últimas sólo eran eficaces cuando las anomalías seminales se estimaban como leves o moderadas. Incluso en estos casos, existían un número importante de fracasos en fecundación. Si unimos a esto, el gran numero de patológicas masculinas intratables por la FIV, podremos comprobar que es un método muy limitado para el tratamiento del factor masculino.

      A mediados de los años 80 se comenzaron a implantar técnicas de micromanipulación como procedimientos de fecundación asistida para tratamiento de la esterilidad del varón. Pero no fue hasta 1992 cuando se publicaron los primeros nacimientos de una nueva metodología de micromanipulación que revolucionó la reproducción humana asistida. Esta técnica se la denomina inyección intracitoplásmica de espermatozoides Page 44 (conocida como ICSI por sus siglas inglesas). La ICSI podemos encuadrarla como una parte de la FIV cuyo proceso es la introducción de un único espermatozoide en el interior del citoplasma del óvulo. Rápidamente se evidenció que con la aplicación de esta metodología, para el factor masculino severo, se obtenían tasas de fecundación comparables a varones con valores seminales normales. Además, redujo al mínimo los fallos de fecundación tan frecuentes cuando se realizaba solo la inseminación convencional. En resumen, esta técnica ha hecho que más del 95% de los varones puedan ser hoy en día padres.

      Sin embargo, la aplicación de la ICSI en España trajo un intenso debate sobre los límites legales para su realización. Esto fue debido a que la Ley 35/1988, de 22 de noviembre, enumeraba las técnicas de aplicación en el momento de su promulgación y cerraba cualquier posibilidad a nuevos procedimientos, aún incluso cuando estos tenían suficiente evidencias científicas y clínicas para su aplicación, como ocurría con la ICSI. Este hecho hizo que los profesionales que trabajamos en los centros de reproducción asistida nos encontráramos, sobre todo en los comienzos de su aplicación, con cierta intranquilidad debida al vacío legal que dejaba la anterior legislación. La presente legislación determina que la inyección intracitoplásmica de espermatozoides es hoy día una técnica acreditada científica y clínicamente para su consideración como TRA.

      Por otra parte, hay que tener en cuenta que para realizar la FIV, con o sin ICSI, necesitamos disponer de los gametos femeninos y masculinos, y así intentar obtener al menos un preembrión que posteriormente transferir al útero materno. Existen casos donde no es posible la obtención de los mismos y por tanto debemos de recurrir a donantes tanto de óvulos como de espermatozoides. La donación de óvulos se utiliza para patologías femeninas como edad avanzada de la mujer, baja respuesta ovárica, fallo ovárico (primario o prematuro), baja calidad de los óvulos propios, etc. En el caso de espermatozoides, existen patologías masculinas que hacen imposible la obtención de los gametos como ocurre, por ejemplo, con algunas azoospermias no obstructivas. También es rutinario recurrir a donación de semen en los casos que la usuaria de la técnica sea una mujer sin pareja.

      La fecundación in vitro con o sin inyección intracitoplásmica, e independientemente que se realice con participación de gametos propios o de donante, son técnicas con una amplia aceptación por parte tanto de la comunidad científica y clínica como por parte de la población general. En los países europeos donde todos los centros comunican sus resultados a los registros nacionales, la tasa de nacidos por estas técnicas es de 2.35% del total de nacimiento (con un intervalo entre países de 1.3 a 4.2%). En USA esta media es menor siendo de 1.1% niños nacidos del total de nacimientos.

      Aunque la evidencia...

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