El sujeto activo de los delitos contra la vida humana. Perspectiva general

Autor:César Herrero Herrero
Cargo del Autor:Doctor en Derecho, Graduado Superior en Criminología, Licenciado en Ciencias Policiales y de Seguridad. Facultativo Jurista del M. D. I. (Jubilado) Profesor de Derecho Penal y de Criminología
Páginas:223-240
 
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CAPÍTULO TRECE
EL SUJETO ACTIVO DE LOS DELITOS
CONTRA LA VIDA HUMANA.
PERSPECTIVA GENERAL
A. INTRODUCCIÓN
Sin caer en la tentación de aceptar, para nada, el llamado
«Derecho Penal de Autor», en Criminología, dentro de las partes
plurales que componen su objeto material único, el delincuen-
te, sujeto activo del delito y de la delincuencia, ha pasado a
tener, para no pocos criminólogos, tratamiento de predilec-
ción. A pesar de que no quepa hablar de delincuente sin delito,
a la ciencia criminológica, al menos para nosotros y otros
muchos, le interesa, sobre todo, llegar, en su conocimiento, a
las causas del fenómeno criminal. Porque es sólo así como
podrá hacérsele frente.
Pues bien. Aunque existen factores exógenos con relación a
tal fenómeno, al fin y al cabo tales factores no tendrían sentido
en sí mismos si no fuera porque existen individuos, cada uno a
su manera, que los asimilan y se dejan influir por ellos para
pasar a delinquir. Congruentemente, podemos constatar cómo
para las personas moral y socialmente integradas, los estímulos
criminógenos externos es como si éstos no existieran. Sin perso-
nas dispuestas firmemente a delinquir, no existe delincuencia.
He aquí por qué la Criminología seria se centra, con preferencia
(que no, ni mucho menos, con exclusividad) en el delincuente.
De acuerdo con las precedentes reflexiones, vamos a exami-
nar, ampliamente, al sujeto activo de la delincuencia más lla-
mativa, conectada con la vida humana. De las figuras delictivas
hemos hablado ya.
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B. OBSEVACIONES GENERALES
SOBRE ESTOS SUJETOS ACTIVOS
A la hora de abordar lo referente al sujeto activo de la con-
ducta homicida, no está de más, para comenzar, traer a primer
plano la observación que L. MUCCHIELLI hace para Francia,
pero que podría asumirse, en sustancia, para cualquiera de los
países de nuestro entorno:
«En una época donde «la violencia» ha llegado a ser una
categoría mayor del debate social francés, y en donde los crí-
menes de sangre alimentan regularmente la crónica mediática,
sorprende la escasez de conocimientos científicos sobre los
homicidios en Francia.» 1 Y difícimente, decimos nosotros,
podremos alcanzar sólidos conocimientos científicos sobre el
homicidio si ignoramos el estudio riguroso del homicida.
No es que no se haya escrito, aún profusamente, sobre los
delincuentes dentro del más amplio campo de la literatura del
género. Es que, en efecto, con más frecuencia de la cuenta, se
ofrecen perfiles del delincuente, sustentados, en demasía, en
disfunciones psicobiológicas, preferiblemente genéticas u hor-
monales, en déficits de inteligencia, en exuberancia de agresi-
vidad negativa…, en cuanto a factores endógenos se refiere.
Unidos a menudo, por otra parte, a condicionamientos exóge-
nos como el de haberse desarrollado, aquél, en el seno de fami-
lias irregulares o disfuncionales, haber padecido malos tratos
(de colegas o de parientes próximos) en la infancia… O, en fin,
estar afectados por diversidad de psicopatologías o adicciones
perversas (sobre todo al alcohol, a los estupefacientes o al jue-
go con ánimo lucrativo [ludopatías]). O, en fin, estar encadena-
dos a afecciones pasionales o a trastornos mentales transitorios
(«raptus), acaecidos en personas, estadísticamente normales,
sólo en el momento previo a la conducta criminosa 2.
1 L. MUCCHIELLI: «Recherche sur les homicides: auteurs et victimes», en
Observatoire des Inégalités, 19 janvier, 2005.
2 A este repecto puedeverse E. FERRI: «El homicida en la psicología y en la
psicopatología criminal» trad. de J. MASAVEU y R. RIVERO de AGUILAR, Edi-
torial Reus, Madrid, 1930; R. BISI: «Enrico Ferri e gli studi sulla criminalità», Ed.
Franco Angeli, 2004, pp. 20 ss; 80 ss.; M. CUSSON y J. PROULX : «Que savons-

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