Starbucks contra el pueblo

Autor:Hans van den Hurk
Cargo:Catedrático de Derecho Financiero y Tributario. Especialista en imposición sobre sociedades en la Unión Europa. Universidad de Maastricht
Páginas:9-39
RESUMEN

La fiscalidad internacional está cambiando rápidamente. Las estructuras fiscales tradicionales para rebajar el tipo efectivo del impuesto que grava a las empresas ya no son aceptadas. Esta evolución no es la consecuencia de una actuación conjunta de los Estados en un intento de alcanzar un sistema más razonable, sino que se debe a que la gente no quiere ya comprar un café en Starbucks si no pagan ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Introducción

A pesar de la diferencia existente entre elusión y fraude fiscal2en un creciente número de países, cada vez son más los Estados que intentan crear todo tipo de incentivos fiscales para atraer a un número creciente de empresas. El resultado es un punto muerto. El presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, habla de un billón de euros en pérdidas de ingresos3.

Cada vez son más los ciudadanos que se vuelven contra los gobiernos que permiten, y contra las empresas que se aplican, el beneficio de importantes reducciones de impuestos. Este artículo examina detenidamente tales acontecimientos.

II ¿cuáles son los principales actores en este discurso?

En el momento de escribir este artículo, los periódicos estaban llenos de titulares sobre empresas que tratan de reducir sus cargas fiscales efectivas a través de todo tipo de estructuras. Esto no es un fenómeno nuevo. En los últimos años, ciudadanos enfadados han apoyado movimientos que expresan su vehemente descontento con empresas que pagan la menor cantidad posible de impuestos. Organizaciones no gubernamentales (ONG), tales como SOMO, Tax Justice Network, Ac_____________

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tion Aid, Cristian Aid o Robinhoodtaxes.org se han puesto en pie de guerra contra el comportamiento de tales empresas. Algunas ONG han publicado artículos e informes contra sistemas fiscales tales como el existente en los Países Bajos, con incentivos como la exención de dividendos matriz-filial y de ganancias patrimoniales por la venta de participaciones en filiales (participation exemption) que es tildada de "antisocial".

Otras organizaciones, en cambio, han optado por una suerte de "abordaje preventivo" de la cuestión: "No decimos que su empresa esté haciendo algo mal, pero díganos lo que está pagando". Simplemente protestan ante la empresa hasta que ésta responde a la pregunta sobre los impuestos que está pagando y en qué país. Vodafone ha tenido que hacer frente a varios grupos que ocuparon sus tiendas en protesta por la planificación fiscal agresiva que le significó un ahorro de 6.000 millones de libras esterlinas4. Robinhoodtaxes.org utiliza incluso actores profesionales para hacer cortometrajes impactantes a fin de influir en la opinión pública5. La marca holandesa de cerveza Grolsch fue acosada por una campaña publicitaria que llamó la atención mundial6. Muchos asesores fiscales consideran que estas agitaciones inducidas por ONG son maniobras defensivas que no conducen a ningún sitio. Pero ¿es eso cierto? ¿Se trata de un movimiento para alimentar protestas públicas en consonancia con el espíritu de la crisis aun cuando algunas empresas generan beneficios ingentes que son totalmente desproporcionados con los impuestos que pagan cada año? ¿Un movimiento que implosionará cuando la crisis haya terminado? Este autor no piensa así.

Las cosas parecen estar yendo más allá. En el mundo occidental se acostumbra a solucionar las cuestiones referidas a la fiscalidad internacional usando el modelo de convenio de la

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OCDE7. Y cuando cualquier empresa occidental invierte en economías no occidentales, se asume inmediatamente que aquellos países seguirán las interpretaciones de la OCDE. A través de la inclusión en los tratados fiscales de cláusulas de procedimientos amistosos de resolución de controversias, cualquier riesgo de doble imposición debería ser evitado.

Ahora bien, la globalización de la economía no ha sido beneficiosa en todos los aspectos. Nuevos países han surgido con más poder económico y financiero que muchos Estados occidentales. Los países más importantes se agrupan bajo el término "países BRIC": Brasil, Rusia, India y China8. Mientras la economía real de Rusia no puede considerarse enorme, los datos económicos sí son significativos en los otros 3 países. Su tamaño significa que una empresa que opere a nivel global debe estar presente en ellos: bien sea para operaciones entre empresas o simplemente porque son países en los que viven un gran número de consumidores, cuyos ingresos están creciendo significativamente, y que se encuentran además impacientes por gastar tales ingresos.

Estos países son precisamente con los que los Estados occidentales deberían estar concluyendo tratados fiscales. Sin embargo ello es complicado dado que los países BRIC no están dispuestos a aceptar el Modelo OCDE. El siguiente ejemplo ilustra lo que acaba de referirse:

Ejemplo:

La empresa A establece una empresa de ventas en la India. La empresa de ventas se convierte en un simple distribuidor para evitar que el margen generado en ese país sea demasiado grande. Ello significa que ciertas funciones de la

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empresa de ventas serán realizadas por otra empresa del grupo fuera de la India. Esta última empresa no sólo gestiona los riesgos de la empresa de ventas, sino que de hecho los soporta. Y puesto que la empresa de ventas soporta poco o ningún riesgo y la empresa del grupo fuera de la India realiza la mayor parte de las funciones, según los Modelos de la OCDE y las directrices de la OCDE sobre precios de transferencia9se atribuye a la India un beneficio ciertamente reducido.

Puesto que tales estructuras son consideradas artificiales, muchos países ya no las aceptan. Piensan que la presencia de un distribuidor en su país es el motivo por el cual la empresa genera beneficios allí. Simplemente quieren hacer tributar ese beneficio, con independencia de cualquier tratado fiscal. Las empresas que se enfrentan a tales cuestiones son frecuentemente forzadas a llevar este tipo de casos ante tribunales nacionales en los que el resultado, cuanto menos, es incierto.

Brasil y la India son países con sus propias y distintas interpretaciones fiscales. Son los primeros ejemplos de Estados que rechazan los estándares tributarios que los países occidentales encuentran aceptables. Incluso si todos los modelos de precios de transferencia determinan que eliminar funciones y riesgos implica que, como mucho, se genere el 10 por 100 de los beneficios sobre los costes, las autoridades fiscales de esos países consideran a tal distribuidor como una empresa de ventas normal y piensan que un porcentaje más razonable sería un 30 por 100. Muchos procedimientos judiciales en la India se refieren a esta cuestión. Brasil aborda las cosas de otro modo. Fue el primer país que exigió una declaración electrónica del impuesto sobre sociedades. Sin embargo, empezó a modificar los formatos de declaración muy a menudo, de manera que sólo algunas empresas pudieron cumplir adecuadamente con los mismos, lo que significó a su vez sanciones elevadas para las empresas

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para las empresas incumplidoras. Brasil también tiene su propio punto de vista respecto de lo que constituye una ubicación razonable del beneficio. Si algún modelo de convenio proporciona instrucciones sobre tal interpretación, es el modelo de convenio diseñado por la ONU. Sin embargo, incluso esto no impide que países como Brasil apliquen una estrategia de Estado de la fuente mucho más amplia de lo que la ONU hubiera imaginado nunca.

¿Cuál es la respuesta del mundo occidental? En 2007 la OCDE creó un Grupo Directivo para hacer frente a la planificación fiscal agresiva. Parte de la estrategia consistía en crear una base de datos que sea accesible únicamente a las autoridades fiscales. La idea es registrar tantas posibilidades de planificación fiscal agresiva como sea posible, de manera que los Estados participantes puedan compartir una gran cantidad de información. Adicionalmente, la OCDE ha publicado varios informes10. El mundo occidental ha despertado la creciente presión del resto del globo sobre estructuras fiscales únicamente diseñadas para minimizar las responsabilidades tributarias. En particular, el informe BEPS11(OCDE 2013) levantó un avispero. Aunque el citado informe de la OCDE no es vinculante, influirá probablemente sobre las estructuras fiscales de las multinacionales. La responsabilidad social corporativa de las multinacionales hace que éstas se preocupen por informaciones periodísticas sobre, por un lado, inversiones en paí_____________

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ses más pobres porque los salarios allí son todavía bajos y, por otro lado, sobre planificación fiscal utilizando la financiación a través de deuda y sobre todo tipo de estructuras de precios de transferencia. Las empresas son cada vez más conscientes de lo que significa vivir en una sociedad de la información en el año 2013. Internet es la forma más segura para revelar inmediatamente cualquier acontecimiento que sucede en la otra parte del mundo.

¿Y la Unión Europea? Por supuesto, la Unión Europea tiene que actuar. En diciembre de 2012 la Comisión Europea publicó un Plan de Acción para reforzar la lucha contra el fraude y la evasión fiscales12. Uno de los instrumentos de planificación fiscal sometidos a escrutinio fue el préstamo híbrido.

La normativa de la Unión Europea tendría que haber prohibido que las rentas derivadas de un préstamo híbrido no resultaran gravadas en un país y que el interés de tal préstamo fuera deducible en el otro país, pero ¿es ésta una solución realista? En otras palabras: habría que preguntarse cuáles son las oportunidades de que la Unión Europea sea capaz de cambiar las leyes fiscales de los Estados miembros, conociendo la fuerte...

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