Sistemática y ius civile en las obras de quintus mucius scaevola y de accursio

Autor:Antonio Fernández De Buján
Cargo:Catedrático de Derecho Romano de la Universidad Autónoma de Madrid
Páginas:57-80
RESUMEN

Quintus Mucius Scaevola. I.Trayectoria vital. II.Ambiente familiar y clima intelectual en la roma de quinto mucio. III. Principales aportaciones mucianas. IV. Valoración romanística de la obra de quinto mucio. Acursio. I. Trayectoria vital. II. Obra científica. III. La glosa ordinaria o glosa magna. 1. La suerte de la Compilación Justinianea en el Occidente y el... (ver resumen completo)

 
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    Con profunda satisfacción me dispongo a colaborar en el homenaje a un Maestro del Derecho, como es el Profesor Díez-Picazo, del que he tenido la fortuna de ser alumno en dos cursos de la Licenciatura y de cuya obra tanto he procurado aprender, con una colaboración en la que he pretendido analizar la trayectoria vital, la labor sistemática y la impronta profesional de los dos más grandes juristas de sus épocas respectivas, Quintus Mucius Scaevola (s. II-I a.C) y Accursio (s. XIII) cuya biografía personal coincide, en buena medida, con la del Profesor Díez-Picazo, al concurrir también en sus personas la triple condición que se da en nuestro homenajeado: jurisconsulto, juez y maestro del Derecho. Quintus Mucius Scaevola

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Quintus Mucius Scaevola
I Trayectoria vital

Fue Quinto Mucio Escévola el jurista más representativo de su época y quizás el de mayor influencia en la Jurisprudencia del Principado. Nacido en el 140 a. C., en el seno de una familia patricia, de la nobleza senatorial y de al Page 58 menos cuatro generaciones de prestigiosos juristas, se implicó con intensidad en la turbulenta etapa que le tocó vivir, y murió a los 78 años, asesinado en el Templo de Vesta, diosa del hogar, por los secuaces del dirigente político Mario, que arrojaron con posterioridad su cuerpo a las aguas del río Tíber.

Trágico destino el del gran jurisconsulto, víctima de los enconos y facciones partidistas, como lo fue, siglos después, el de Papiniano y el de Ulpiano, eminentes juristas de consagrada memoria, que gozaron de un inmenso prestigio y reconocimiento en vida, y cuyo final de existencia vino también marcado por el proceloso mar de la política.

La carrera política de Quinto Escévola, cursus honorum, se enmarca en las siguientes fechas: en el año 109 a. C., accede a la cuestura, en el año 98 a.C. a la pretura, en el 95 a. C., al consulado, que comparte con Licinio Crasso, político que protagoniza el dudoso honor de clausurar como censor en el 92 a.C. la primera Escuela de Enseñanza de Retórica en latín. Se estima que en el año de ejercicio del Consulado, Quinto Mucio, en plena madurez creadora y en la cumbre de su poder político, concluye y hace pública su obra de referencia y casi podríamos decir de culto por la Jurisprudencia a partir de entonces, los XVIII libros de Derecho Civil. En el 94 a. C. es nombrado procónsul de la provincia de Asia, que comparte con Tuberón, en la que desarrolla una acertada política institucional, elogiada en diversas ocasiones por Cicerón en sus obras, en una de las cuales nos dice que con motivo del buen recuerdo dejado por Quinto Mucio en el gobierno de la provincia, se instituyó en ésta una festividad en su honor. En el año 89 a.C es nombrado Pontífice Máximo, cargo que desempeña hasta el año 82 a.C., en el que acaece su muerte. El Pontificado dio lugar a que Quinto Mucio reflexionase -al igual que lo había hecho su padre, Publio Mucio Escévola, Pontífice máximo en el año 132 a. C., cargo en el que sucede a su hermano a su muerte, y editor de los Annales- sobre el valor de la de la experiencia religiosa. Es Agustín de Hipona en su Civitate Dei quien nos da noticia de este hecho al afirmar que «el doctísimo pontífice Escévola reflexiona sobre los tres géneros de tradiciones sobre la existencia de los dioses: la de los poetas, la de los filósofos y la de los legisladores o políticos que dirigen las sociedades». El modelo muciano de la triple fundamentación de la religión hunde sus raíces en la tradición helenística e influye de forma decisiva en la formulación realizada por Varrón en sus Antiquitates rerum divinorum.

La renombrada familia de juristas a la que pertenece Quinto Mucio se remonta a su bisabuelo Quinto Mucio Escévola que desempeña cargos políticos y religiosos a comienzos del siglo III a.C. ( decemviri sacris faciundis en el 209 a. C., pretor en el 215 a. C. y cónsul en el 220 a. C.). Hijos de éste son Publio Mucio Es-Page 59cévola ( pretor en el 179 a. C. y cónsul en el 175 a. C. ) y Quinto y Mucio Escévola ( pretor en el 179 a. C. y cónsul en el 174 a. C. ), hijo de este último es Quinto Mucio Escévola, llamado el Augur, maestro de Cicerón ( augur en el 129 a. C., pretor en el 120 a.C. y cónsul en el 117 a. C. ). Hijos de Publio Mucio Escévola son: Licinio Crasso Máximo cónsul en el 131 a. C. y Pontífice Máximo en el 132 a. C. y Publio Mucio Escévola, del que Cicerón dice que «aprendió el derecho civil en casa» padre de 'nuestro' jurista Quinto Mucio, primo de Quinto Mucio el Augur, cónsul en el 133 a. C. y Pontífice Máximo en el 132, hasta el 115 a. C., año de su fallecimiento, cargo al que accede a la muerte de su hermano Licinio Crasso. De él nos dice Pomponio (D. 1.2..2.39), que, junto con Bruto y Manilio, debe ser considerado uno de los fundadores del ius civile (qui fundaverunt ius civile), en atención a que estos tres juristas habrían puesto las bases con su obra para el posterior estudio científico de aquél. Publio muere en el año 115 a. C., cuando su hijo Quinto tiene ya 25 años. A la profunda formación e influencia de Publio en su hijo Quinto, se refieren Cicerón en De Legibus (2, 19, 47) y Aulo Gelio en las Noches Áticas(17, 7, 3). Nuestro Quinto Mucio que pasa a la historia con los sobrenombres de 'el Pontífice' y 'el sistematizador' debe ser considerado el más importante jurista de la excelsa familia de jurisconsultos que fue la de los Mucios Escevola, así como el más prestigioso jurista de su generación y de la República. Una hija suya se casó con Pompeyo y probablemente el eco de la obra de Quinto Mucio estaría en la base de los proyectos codificadores del ius civile de Pompeyo primero, y de Cesar con posterioridad, quien a mayor gloria de su memoria se dice que llevaría consigo el texto del proyecto cuando fue asesinado. Un nieto de Quinto Mucio, Publio Mucio, llegó a acceder a la cuestura y nos dice Pomponio, D. 1.2.2.44, que no quiso ascender más, aunque Augusto le ofrecía también el consulado1.

II Ambiente familiar y clima intelectual en la roma de quinto mucio

El clima intelectual en el que se forma Quinto Mucio es, por una parte, el tradicional de su propia casa, en el que su padre Publio Mucio al propio tiempo que representa a los veteres iurisconsulti abre las puertas a un moderado helenismo que vivifica su obra y su pensamiento, «los Escévola son muy sabios, saben tanto derecho civil que se defienden solos», afirma Cicerón en Brutus, Page 60 26, 107, así como recuerda en De Legibus, 2,19,47, «frecuentemente -dice el hijo de Publio- he oído a mi padre que ninguno puede ser buen pontífice, si no conoce bien el derecho civil», y en De amicitia, 1,1.

Está documentado que al ambiente intelectual del domicilio de Publio acuden jóvenes coetáneos de su hijo Quinto, entre los que cabe destacar a Rutilio Rufo, que llegó a ser un prestigioso jurista y cónsul en el 115 a. C.. Publio Mucio puede ser considerado, por tanto, como un pionero en la sistematización del ius civile y en la influencia helenística.

En la órbita del pensamiento romano más conservador se situaría Catón, en torno a cuya persona y obra se configura una corriente de pensamiento, el catonismo, que rechazaría no tanto la cultura helenística como un valor en sí, sino su total integración en el mundo romano.

Quinto Mucio además de en la atmósfera familiar, se mueve asimismo, como está bien documentado, en el foco de modernidad que representa el cosmopolitismo y racionalismo helénico, en el que se inscriben personajes del calado intelectual de Polibio, Panecio y Escipión Emiliano, siendo la esfera familiar de este último uno de los círculos que con mayor asiduidad frecuenta el joven Quinto. La superioridad cultural del helenismo acaba imponiéndose a fines de la República, si bien a la jurisprudencia de los dos últimos siglos se la conoce ya con la denominación de helenística, junto con las tradicionales de preclásica o cautelar, no sin producirse en su recepción episodios de acusados contrastes y violentas tensiones, coincidentes en el tiempo con la plena actividad vital de nuestro jurisconsulto: en el año 167 a. C. se trae a Roma, desde Atenas, la más importante biblioteca vista en la ciudad desde su fundación, la de Perseo de Macedonia, que contiene entre sus fondos la entera obra de Platón, Aristóteles y la filosofía estoica. En el año 161 a.C., el renombrado filósofo griego Carneades pronuncia en Roma sus celebrados y provocadores discursos sobre la democracia y en el año 92 a.C., se procede a la clausura en Roma de la primera Escuela de Retórica en latín.

Quinto Mucio vive una época de profundo cambio, y en ella cumple un papel de compromiso, mediación o síntesis entre el viejo orden republicano y los nuevos ideales democráticos, cosmopolitas y helenizantes, en diferentes campos de actuación:

  1. Supone un punto de llegada de la jurisprudencia indiciaria y casuística, práctica en definitiva, en cuanto preocupada ante todo de recopilar fórmulas y respuestas a cuestiones procesales y negociales, y un punto de partida, de la sistematización de los esfuerzos aislados de abstracción y conceptualización, esbozados por algunos juristas anteriores, que se Page 61 concreta en una obra sistemática, los XVIII libros de derecho civil, que responde, en buena medida, a los cánones de la cultura helenística.

  2. Es el último de los grandes juristas que ocupa...

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