«Senegaleses en España: conexiones entre origen y destino»

Autor:Jorge García Burgos
Páginas:325-327
 
CONTENIDO

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MERCEDES JABARDO VELASCO MTAS, Documento del Observatorio Permanente de la Inmigración nº 11

El presente documento se plantea como un primer paso hacia un atlas de la inmigración senegalesa en España, como ya hiciera años atrás el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de Bernabé López con el colectivo marroquí. La idea de elaborar un atlas sobre un grupo mucho menos asentado y, desde luego, muchísimo menor en volumen que los marroquíes responde, precisamente, a cuestiones relacionadas con lo novedoso de la cuestión: se trata, por un lado, del principal colectivo de subsaharianos en España, con una tendencia al asentamiento y a la consolidación, y a un incremento de su presencia en toda la península. Por otra parte, desde el lado senegalés, las cuestiones referentes a la migración hacia España han abierto la puerta a una serie de acuerdos y relaciones bilaterales entre ambos países en otras áreas preferentes tales como la cooperación para el desarrollo, el turismo o la inversión industrial.

Para ello, la autora revisa algunas de las fuentes cuantitativas habituales existentes, esencialmente estadísticas oficiales, complementadas en todo momento por los datos recogidos en trabajos de campo realizados para anteriores investigaciones en Cataluña, Madrid y Alicante. Igualmente, se cuenta con las aportaciones de cinco sociólogos y antropólogos expertos en el tema -Papa Saw, Joan Lacomba, Albert Moncusí, Eva Evers Rosander y Rafael Crespo- que, acompañan al texto base con notas de campo, apuntes etnográficos o historias de vida que contribuyen a forjar un enfoque definitivamente cualitativo. De este modo, el centro del estudio no son las grandes cifras estadísticas o las comparaciones entre volúmenes o flujos migratorios, sino las redes sociales transnacionales que Page 326 van configurando los propios emigrantes a lo largo de todo el proceso y que, a su vez, organizan y estructuran la migración.

Desde el primer momento, se identifican dos flujos migratorios diferentes, tanto por su origen étnico como por las pautas laborales y de asentamiento seguidas: el primero, compuesto por Soninkés y Pulaars llega a Cataluña a finales de los ochenta, y se establece fundamentalmente en la agricultura; el segundo, compuesto por senegaleses de la etnia Wolof, llega en los años noventa a Madrid y a algunas ciudades turísticas de la costa mediterránea, y se dedica sobre todo al comercio. Ambos flujos se corresponden con unas determinadas redes migratorias, que se analizan en el texto de acuerdo con sus orígenes y con su evolución y patrones de comportamiento.

Tras un capítulo dedicado a los contextos de origen, en el que se estudia la cuestión migratoria en relación con las principales regiones senegalesas, se analizan las características de los flujos tradicionales mencionados. Aunque ambos se encuentran relacionados con la migración a Francia, provienen de distintas regiones de Senegal -el primero de Tambacounda y Casamance y el segundo de las zonas productoras de cacahuete-, y están organizados de distinta manera -uno por la administración francesa como modo de atraer mano de obra a la industria del automóvil y el otro por iniciativas individuales-. Su expansión por la geografía española sigue rutas diferentes: el primero parte de Cataluña hacia las comunidades limítrofes como Aragón, Valencia o Navarra, mientras que el otro se consolida en Madrid y la cuenca mediterránea. Las redes sociales en las que se apoyan son también diferentes: se da una tendencia a los modelos familiares entre los primeros y a las redes religiosas entre los segundos.

Al lado de estos dos flujos principales, la autora identifica un tercer movimiento migratorio, iniciado ya en pleno siglo XXI, generado, entre otras cosas, por la generalización de las referencias a España en origen, por el turismo entre ambos países y por las nuevas vías de cooperación internacional. Su ubicación en España se inicia en el campo almeriense, y desde allí pasa a ciudades como Barcelona y Valencia.

En el último capítulo, dedicado a la dimensión social de la inmigración senegalesa en España, se hacen corresponder los tres flujos migratorios senegaleses con tres tipos de comunidades: étnicas en el caso de los Soninkés y Pulaars -dado que el peso étnico es mayor que el nacional en lo que se refiere a la formación del sentimiento identitario-, diaspóricas para los Wolof -funcionando como verdaderas diásporas transnacionales cuyo principal referente identitario se vincula al lugar de origen- y nacionales en el caso del tercer ciclo -pues se refieren a si mismos como senegaleses-. Igualmente, se vincula cada uno de los tipos de comunidades con un modelo de integración en función tanto de su relación con las cuestiones jurídico-normativas como de los patrones de inserción cultural y reproducción social. La autora llama a estos modelos «integración sin igualdad», «participación sin asimilación» y «participación desde la diferencia».

En definitiva, se trata de un documento en el que se aborda la migración senegalesa desde un enfoque novedoso, dejando de un lado los viejos factores de atracción y expulsión -más allá de algunas menciones a propósito del endurecimiento de la legislación francesa frente a la permeabilidad fronteriza de España-, para centrar la atención en las microestructuras a través de las cuales se construyen los procesos sociales. De este modo, mediante el estudio de cuestiones tales como los patrones de asentamiento, composición de los hogares, usos de la lengua o prácticas religiosas, se obtiene una radiografía del funcionamiento de las redes sociales senegalesas en España.

Del texto se pueden extraer algunas observaciones de interés, relativas, por ejemplo, a las conexiones de los emigrantes senegaleses con Page 327 sus comunidades de origen, a la paradójica situación entre la modernidad y la tradición en la que se encuentran las mujeres inmigradas o a la riqueza del tejido asociativo senegalés. Especialmente interesante es la vinculación de las prácticas religiosas de los mourdíes (Wolof) con las cuestiones económicas y laborales tanto en origen como en destino, demostrándose así que no siempre es el mercado de trabajo el que estructura los procesos migratorios, sino que algunos casos las prácticas sociales y culturales de los inmigrantes pueden influir e incluso estructurar ciertos núcleos laborales.

Entre los puntos débiles identificados, se encuentra el de la disparidad de los datos recogidos en las tres comunidades autónomas estudiadas, siendo los de Cataluña mucho más ricos que los de Valencia y, desde luego, que los de Madrid. En este sentido, tal vez hubiera sido útil incluir un capítulo introductorio en el que se diera una panorámica macro y general de la inmigración senegalesa en España. Si bien tales datos se encuentran recogidos en el anexo estadístico incluido al final del documento, tal vez hubiera sido más apropiado colocarlos al principio. Se echa igualmente en falta una reconstrucción el contexto histórico que aporte algo de claridad sobre la situación económica y política de Senegal y de España durante los años de los ciclos migratorios.

Sin embargo, el documento cumple adecuadamente el objetivo señalado por la autora de dar el primer paso hacia un atlas que, con toda seguridad, conseguirá subsanar algunas carencias y a la vez, introducir nuevos debates sobre el estudio de las migraciones subsaharianas hacia España.