Ricardo Zorraquín Becú

Autor:Eduardo Martiré
Páginas:728
 
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Page 728

(24-111-1911 - 22-V-2000)

EL 22 de mayo del 2000 falleció en Buenos Aires el iushistoriador argentino Ricardo Zorraquín Becú. Su conspicua personalidad en el campo de la Historia del Derecho y en especial de la Historia del Derecho Indiano y Argentino, se ha de recordar como ejemplo de erudición, estudio y generosa entrega. Cuantos han tenido la fortuna de haberlo conocido y en especial quienes hemos sido sus colegas, sus alumnos y sus discípulos, llevaremos para siempre el imborrable recuerdo de una vida dedicada a la ciencia, a la enseñanza y al servicio. Una entrañable dedicación a cuantos necesitaron de él, de sus enseñanzas o de sus consejos, marcará para siempre la imagen de don Ricardo Zorraquín.

Deja tras de sí una enorme y trascendente obra escrita, y una magistral enseñanza, impartida desde el libro, la cátedra y la tribuna científica. Junto a ella, la ímproba labor realizada sin descanso en las instituciones que fundó o que dirigió prudentemente; o en aquellas a las que se sumó durante su larga vida de trabajo. Se incorporó tempranamente a la Academia Nacional de la Historia de Buenos Aires, con algo más de 40 años, cuando ya había llenado un cursus honorum de excepción. Venía de colaborar intensamente en la Sociedad de Historia Argentina, de la que había sido Secretario durante la gestión renovadora del historiador del Derecho argentino Abel Cháneton. En la Academia continuará esa labor de renovación a la que afiliará toda su labor historiográfica. Había publicado ya su magnífica tesis doctoral sobre el Federalismo Argentino (1939), que le valiera el Premio Facultad a la mejor tesis presentada y llenaba su curriculum un considerable número de publicaciones, que incrementó incesantemente desde entonces.

Era de aquéllos que, como Ricardo Levene, a quien sucediera en la cátedra y en la dirección del Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, consideraban que no se podía conocer la historia argentina y americana si no se conocía la historia de España y, a su vez, que era imposible entender siquiera la historia española sin conocer cabalmente la americana.

La Historia, a la que dedicó, sin excepciones, su vida entera, era para Zorraquín una reconstrucción de hechos colectivos, no el recuerdo de meras individualidades, por descollantes que fuesen. Una historia que abarcase el estudio de las ideas, del arte, de la economía, de la religión y, por supuesto, del Derecho. En el campo de la historia del Derecho, aun...

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